El pecado de ecocidio

El pecado de ecocidio

El pecado de ecocidio

La Tribuna, 8 de diciembre 2019

Luis Arroyo Zapatero

Laurent Fabius, que en Francia ha sido casi todo, desde jefe de gobierno a presidente del parlamento y ministro en varias ocasiones, hasta presidente de la COP-21, nos reconfortó el ánimo a los españoles al felicitarnos por que habíamos conseguido instrumentar la cumbre del clima en tres semanas, cuando a él en 2015 le costó tres años. Fue en la inauguración en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid, en el palacio de Godoy, y en el marco de la COP-25, una jornada de presentación y debate del proyecto que un grupo de profesores liderados por Mireille Delmas-Marty y Adán Nieto comenzaron a preparar fin de proponer un tratado internacional que incorpore al elenco de los delitos contra la humanidad el crimen de ecocidio, entendido este como un gravísimo daño al medio ambiente que trasciende fronteras y naciones. Leer más.

Cambio climático: ecocidio

Cambio climático: ecocidio

Es necesaria una convención internacional que defina uno de los peores delitos de nuestro tiempo

Enlace artículo opinión El País

 

Ecocidio

La crisis climática implica enormes retos para todos, también para el Derecho penal. Del caso del Bhopal en la India, al de Texaco en Ecuador o al reciente caso “Mariana” que ha devastado la amazonia brasileña, muchas catástrofes ambientales llevan aparejadas la ignominia de la impunidad: nadie responde o se responde a través de compensaciones, que por su cuantía y modo resultan ignominiosas. En no pocos casos las víctimas se ven sometidas a procesos largos y complejos, auténticos calvarios judiciales, que les producen una nueva victimización.  A poco que uno tenga algo desarrollados los sentidos ante la injusticia, esta circunstancia resulta especialmente deplorable cuando las víctimas son los más desfavorecidos y los victimarios las grandes multinacionales. Leer más.

Adán Nieto Martín; Jacobo Dopico Gómez Aller; Luis Arroyo Zapatero, Catedráticos de Derecho penal y directores del proyecto de excelencia de responsabilidad de las multinacionales en derechos humanos y medio ambiente, Repmult (https://blog.uclm.es/repmult/)

El procés en la comprensión escénica de la sentencia del Tribunal Supremo

El procés en la comprensión escénica de la sentencia del Tribunal Supremo

El procés en la comprensión escénica de la sentencia del Tribunal Supremo
Luis Arroyo Zapatero
Universidad de Castilla-La Mancha y Academia de Ciencias Morales y Políticas de
Francia. Presidente de la Société Internationale de Défense Sociale.
Artículo para la edición especial monográfica de «El Cronista» sobre el procés y la Sentencia del Tribunal Supremo.

Sorprende la pluralidad de opiniones jurídicas sobre la sentencia del Tribunal Supremo
en el caso del procés, lo que invita a recurrir a instrumental teórico que suele resultar
innecesario en casos comunes, de autor individual, de hecho simples y con resultado y
inequivoco, que se abordan en los tribunales sin problema ni dificultad. Estamos aquí en
el caso contrario: hechos que no son actos aislados sino una concatenación de muchos de
ellos, instados por actores múltiples, en muchos casos en órganos colegiados,
perfectamente organizados en su concreción y finalidad por la esfera de mando más
elevada de la adopción de decisiones: la Generalitat y el Parlament.  Leer artículo aquí

El dedo, la luna y el Rey

El dedo, la luna y el Rey

El dedo, la luna y el Rey
Luis Arroyo Zapatero
Catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha y correspondiente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia
El Norte de Castilla, 4 de agosto 2010

Es difícil soportar la sensación cotidiana de que se nos quiere imponer un relato con el fin de que ocupe el entero escenario de nuestra visión del país, cuando precisamente se encuentra en la situación más crítica de nuestra historia democrática. En la esfera nacional la situación es desesperante. Un gobierno sólidamente asentado, aunque con frágil mayoría parlamentaria, aborda la reinvención de nuestro tejido productivo. Si hay comisiones asesoras científicas o profesionales para el diseño del futuro no nos lo hacen saber, aunque el dictamen de los científicos y de los expertos daría mayor legitimidad a las políticas futuras de reconversión industrial, de mejora de la calidad de las infraestructuras turísticas, de sus sistemas de acreditación, de la superación de las energías tradicionales, de la creación de puestos de trabajo en sectores novedosos, por no hablar de la sanidad o de la educación. Tampoco se pueden librar los miembros del gobierno que, sabiendo que no parece posible siquiera el aprobar unos presupuestos generales, se animan a proclamar cambios en la Constitución que requieren ni más ni menos que dos elecciones generales y un referéndum. Por su parte el líder de la oposición se ve entregado a la poco noble tarea de desacreditar al gobierno de España en el momento clave de Bruselas, poniendo palos en la rueda con el entusiasmo propio de los jóvenes irresponsables que se congregan en los botellones. No quieren ver ni el éxito de establecer el ingreso mínimo vital, que sacará a tantos de la miseria, ni la colosal ayuda de Europa… (leer más)

Constitución 40 años: La pacificación de la existencia

Constitución 40 años: La pacificación de la existencia

 

Catedrático de la UCLM Luis Arroyo Zapatero

Sorprende que la conmemoración de los 40 años de la Constitución se vea rodeada del entusiasmo de las gentes de cierta edad, pero con frialdad en los sectores más jóvenes. Nuestro entusiasmo se asienta en la inmensa satisfacción de haber contribuido a romper la ley de acero de la historia de España desde 1808: una situación de guerra civil recurrente, primero entre afrancesados y nacionalistas, que es lo que fue también la guerra de la independencia, después las sucesivas guerras carlistas y con el trágico final de la guerra civil y la larga dictadura. Pero lo cierto es que lo mismo aconteció en Europa al terminar la II Guerra Mundial, cuando se quiso poner fin a una Europa en guerra civil permanente, principalmente las dos llamadas mundiales y la franco-prusiana en el último tercio del siglo anterior. La receta fue tanto la adopción de los sistemas democráticos, garantizados por la genial innovación de los Tribunales Constitucionales, como trazar un pacto entre los trabajadores y el capital, constituyendo lo que llamamos Estado Social. Además, se propusieron acabar con la disputa por las riquezas naturales, fuente envenenada de todas las guerras, creando la primera comunidad europea, que fue precisamente la del carbón y el acero y luego todo el Mercado Común, que ha llevado a la actual Unión Europea.

En España conocíamos bien las recetas, es decir, la Constitución de un Estado Social y democrático de Derecho y la integración en las instituciones europeas. Todo fue muy bien, pero en Castilla- la Mancha lo deberíamos saber mejor que otros. La Constitución estableció el autogobierno y gracias a él y a su impulso hemos conseguido una sanidad de calidad para todos, 20 veces mejor que la del tiempo de la beneficencia, un sistema educativo valioso que llega hasta el más lejano pueblo y una Universidad que todavía resplandece a pesar de los seis años de severa infra financiación. En infraestructuras el salto es increíble, con el ave y las autopistas comunicando todas las capitales de la Región, frente al “campo a través” tradicional. Pero no todo está cumplido: la gran tubería manchega debe terminarse en sus ramales de abastecimiento final para garantizar el agua de las poblaciones y de la industria en las próximas sequías, que con el cambio climático irán a más, los trasvases deben someterse a la ley y a la sostenibilidad, y no puede haber un aeropuerto gigantesco del que el gobierno no se ocupe políticamente, aunque no lo haga financieramente, más que como lo haría con una gran empresa capaz de crear más de mil empleos a nada que se ponga en funcionamiento.

A su vez la integración en las instituciones europeas nos ha permitido alcanzar una renta agrícola desconocida en nuestra historia, la financiación de las infraestructuras anteriormente mencionadas, la de la educación y la de la Universidad. Pero lo más importante que no podemos olvidar es que la pertenencia a la Unión Europea impidió la quiebra de España, que hubiera supuesto la ruina, con, entre otros efectos, la suspensión de los sueldos de los funcionarios y de las pensiones.

Pero no podemos dejar de lado la profunda crisis económica y social que se produjo desde 2010, que redujo drásticamente el Estado del Bienestar, lanzando al desempleo a centenares de jóvenes, precarizando el existente y creando graves bolsas de pobreza, especialmente entre los desempleados mayores y entre un buen número de familias monomarentales. Ha sido en éste doloroso sistema social en el que nace el desapego de los jóvenes respecto de la Constitución y las instituciones.

Lo fundamental de la Constitución es que, además de consagrar la democracia, supuso la pacificación de la existencia de este país, largo tiempo engolfado en el abuso, en la necesidad y en los conflictos civiles y esto es lo que hay que recuperar, acabando con el desempleo masivo y con la precarización de los empleos y salarios. Esta es la materia que reclama hoy el consenso de entonces y, además, sentido común.

Luis Arroyo Zapatero, Diciembre 2018, Diario La Tribuna