Pedro Dorado Montero, a los cien años de su desaparición
Luis Arroyo Zapatero
Publicado en Rostros y Personajes de las Ciencias Penales, Coord. Gerardo Laveaga, INACIPE y AMCP, México, diciembre 2020, p. 251 y sigs.

En una mañana lluviosa y fría de finales de febrero de 1919 la tierra de Castilla cubría los pobres despojos mortales de Pedro Dorado Montero. Un grupo de discípulos fieles, de amigos, de correligionarios, de claustrales de la Universidad, habían acompañado el cadáver desde la modesta vivienda de las afueras de la ciudad junto al Tormes hasta el cementerio civil. Las banderas y estandartes de las agrupaciones socialistas de la ciudad, como humilde guardia de honor, se agitaba en el viento desapacible del día mientras don Miguel de Unamuno, bandera de la propia Universidad y de la intelectualidad española liberal de la época, pronunciaba conmovido el fúnebre elogio: enterramos hoy, ciudadanos de Salamanca, a este hombre Civil, amigo nuestro y consejero de todos; a este hombre virtuoso, austero y raro; a este hombre que trabajó por la redención de los delincuentes porque sabía entender mejor que nadie aquellos versículos de no juzguéis y no seréis juzgados….” (leer más)