Un reconocimiento que llevo en el corazón

A veces la vida te regala momentos que te obligan a detenerte, respirar hondo y mirar con otros ojos todo el camino recorrido. El acto de los Reconocimientos del Consejo Social 2024 ha sido, para mí, uno de esos momentos luminosos. Un día que todavía resuena en mi interior y que quiero dejar plasmado aquí, en este espacio personal donde comparto lo que me mueve y me construye.

La ceremonia estuvo cargada de emoción desde el primer instante. Ver reunidas a tantas personas que, desde distintos lugares y disciplinas, aportan lo mejor de sí mismas a nuestra Universidad de Castilla‑La Mancha, fue inspirador. Porque estos reconocimientos celebran justo eso: el compromiso y la contribución a nuestra sociedad, dentro y fuera de la universidad.

Pero si algo hizo que este acto fuera especialmente significativo para mí fue saber que hubo personas que pensaron en mí, que consideraron que mi trabajo y mi compromiso merecían ser tenidos en cuenta. No necesito decir sus nombres, ellas y ellos saben perfectamente quiénes son, pero sí quiero dejar aquí mi agradecimiento más profundo. Que alguien confíe en ti, que valore tu labor y decida impulsarla, es un regalo que no se olvida.

Gracias por creer en mí cuando aún me cuesta creer del todo en lo que hago.
Gracias por acompañarme, por apoyarme y por demostrarme que el trabajo que nace de la vocación puede resonar más lejos de lo que imaginamos.

Hoy escribo desde la certeza de que no caminamos solos.
Que cada paso tiene detrás manos que sostienen, voces que animan, miradas que confían.
Y que, cuando llega un reconocimiento, también llega el abrazo invisible de todas esas personas que forman parte de nuestro trayecto.

A todas ellas: gracias.
De corazón.

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