La Crisis de la Comunicación Científica:


Alfabetizar a una Sociedad Desinformada

Vivimos en una paradoja: Nunca antes ha habido tanto conocimiento disponible, y nunca la sociedad ha estado tan vulnerable a la desinformación. La proliferación de “deepfakes” , noticias falsas automatizadas por inteligencia artificial y teorías conspirativas virales ha erosionado la confianza en las instituciones científicas, médicas y políticas. Este fenómeno no es un accidente tecnológico, sino el resultado de una profunda crisis en la comunicación científica. El viejo modelo de «difusión del conocimiento», donde el científico habla desde una posición de autoridad indiscutible, ha colapsado en la era digital. Ya no basta con publicar un artículo en una revista de alto impacto; es imperativo alfabetizar científicamente al público, empoderándolo para navegar críticamente por el torrente de información.

Esta crisis se manifiesta en eventos mundiales como la pandemia de COVID-19. Nuestro estudio conjunto (Simón Medina & de Cisneros de Brito, 2021a) reveló cómo el confinamiento generó niveles altos de ansiedad, tristeza e incertidumbre, especialmente entre los estudiantes universitarios. En este contexto de miedo, la falta de una comunicación clara, empática y constante por parte de las autoridades creó un vacío que fue rápidamente llenado por rumores y pseudociencia. La comunicación científica falló en su misión principal: no solo informar, sino también gestionar la emoción colectiva. Un mensaje científico, por muy riguroso que sea, pierde toda su fuerza si no se comunica con empatía y se conecta con las preocupaciones reales de la gente.

La solución a esta crisis pasa por lo que podríamos llamar nuevas alfabetizaciones. No se trata solo de enseñar hechos científicos, sino de desarrollar habilidades metacognitivas: cómo evaluar la credibilidad de una fuente, cómo entender el método científico como un proceso de duda y revisión, y cómo diferenciar entre opinión y evidencia. Este enfoque, que he explorado en mi trabajo sobre la comunicación científica (La comunicación científica de la Sociología y la Ciencia Política en Nuevas Alfabetizaciones, 2021b), exige una transformación radical en la educación formal. Desde los primeros años escolares, los estudiantes deberían aprender a «pensar como científicos»: a formular hipótesis, a buscar datos y a debatir interpretaciones. Esto no requiere laboratorios sofisticados; puede hacerse a través de debates sobre noticias del día o proyectos de investigación sobre problemas locales.

Además, los propios científicos deben abandonar su retórica técnica y distante. Deben convertirse en narradores, utilizando historias, metáforas y plataformas digitales para hacer su trabajo accesible y relevante. El humor, como lo demuestra el éxito de comediantes que abordan temas científicos, puede ser una herramienta poderosa para derribar barreras. La divulgación científica no debe ser una tarea secundaria, sino una parte integral de la responsabilidad del investigador. Finalmente, es crucial fortalecer los ecosistemas de medios que priorizan la calidad sobre la viralidad. Un periodismo científico riguroso y bien financiado es la primera línea de defensa contra la desinformación. Solo mediante una combinación de educación crítica, comunicación empática y periodismo de calidad podremos salir de la niebla de la desinformación y reconstruir una esfera pública basada en la verdad y el conocimiento compartido.

Referencias Citadas

  • Balluerka, N., Gorostiaga, A., Alonso-Arbiol, I., & Aritzeta, A. (2020). Psychological Impact of the Quarantine During the COVID-19 Pandemic: A Systematic Review With Meta-Analysis and Metaregression. Journal of Anxiety Disorders, 76.
  • Mayer, J. D., & Salovey, P. (1987). What is emotional intelligence? En P. Salovey & D. Sluyter (Eds.), Emotional development and emotional intelligence: Educational implications. Basic Books.
  • (a) Simón Medina, N., & de Cisneros de Brito, J. C. (2021). Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19: Efectos negativos y positivos en población española. BARATARIA. Revista Castellano-Manchega de Ciencias Sociales, (31), 57-70.
  • Extremera, N., & Fernández-Berrocal, P. (2004). Inteligencia emocional y rendimiento académico. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 6(1).
  • Rojas, A., & Pérez, C. (1998). Elaboración de un cuestionario. En A. Rojas, J. Fernández & C. Pérez, Investigar mediante encuestas. Fundamentos teóricos y aspectos prácticos. Síntesis.
  • (b) De Cisneros de Britto, J. C., & Simón-Mediina, N. (2021). La comunicación científica de la sociología y la ciencia política. En Dykinson eBooks (pp. 185-212). https://doi.org/10.2307/j.ctv1ks0d7z.12

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