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¿Por qué lo que hay en mi plato le importa al clima?

Guadalupe Arce (Guadalupe.Arce@uclm.es)

Se estima que entre el 19 y el 31% de las emisiones globales de gases efecto invernadero(GEI) están relacionados con la producción de alimentos. El total de emisiones de GEI procedente de la ganadería a nivel mundial asciende a 7,7 Gigatoneladas de CO2 equivalente (Gt CO2eq.), lo que representa el 14,5% del total de emisiones de gases de efecto invernadero de origen antropogénico en el mundo. El ganado bovino (criados para la carne de vacuno y la leche, así como para usos no comestibles como el estiércol y fuerza de tiro) son las especies animales responsables de la mayoría de las emisiones, representando alrededor del 65% de las emisiones del sector ganadero.

Realizando el análisis a nivel “producto”, se encuentra que la carne y la leche de ganado son responsables de la mayoría de estas emisiones, alcanzando el 41 y 20% del total del sector, respectivamente. Seguidos por la carne de cerdo (9%), leche y carne de búfalo (8%), carne de pollo y huevos (8%) y carne y leche de pequeños rumiantes como las ovejas (6%). Las emisiones restantes proceden de otras especies de aves de corral y productos no comestibles.

Algunos estudios han cuantificado las emisiones de GEI de distintas dietas, demostrando que dichas emisiones están fuertemente relacionadas con el consumo de productos de origen animal. Por ejemplo, en un estudio realizado por investigadores de la Fundación Británica del Corazón estudian las emisiones de GEI asociadas a una dieta de 2.000 kcal estándar, en Reino Unido, en cuatro versiones: omnívoros, comedores de pescado, vegetarianos y veganos, distinguiendo además entre hombres y mujeres.

Filete de vaca sobre una sartén. / Wikipedia.
Filete de vaca sobre una sartén. / Wikipedia.

Las emisiones más altas se encontraron en los hombres con una dieta omnívora, comedores de carne, mientras que las menores emisiones se encontraron en la dieta de las mujeres veganas. Las emisiones medias de GEI en la dieta de los consumidores de carne fueron (resultados para mujeres y hombres) de un 46% y 51% superiores a los comedores de pescado; un 50% y 54% más altas que para los vegetarianos y un 99% y un 102% más altas que para los veganos. Por tanto, pasar de una dieta de alto consumo de carne a una dieta baja en carne reduciría la huella de carbono de un individuo alrededor de 920kgCO2eq. cada año, pasar de una dieta alta en carne a una dieta vegetariana reduciría la huella de carbono en 1.230kgCO2eq. por año, y pasar de una dieta alta en carne a una dieta vegana reduciría la huella de carbono en 1.560kgCO2eq. por año.

Resultados similares se encuentran en otras investigaciones para otros países como Dinamarca, donde estimaron que una dieta vegetariana reduciría las emisiones de GEI en la dieta un 27%,en comparación con la dieta media danesa; o Australia, donde encuentran que los grupos de alimentos que hacen la mayor contribución a las emisiones relacionadas con la dieta en la dieta promedio australiana son las carnes rojas (8,0 kg CO2eq. por persona por día) y alimentos no básicos (3,9 kg CO2eq. por persona por día). Además, alimentos no básicos (como los snacks) representaron el 27% de las emisiones de la dieta promedio.

Entonces, ¿cuánto impacto tiene mi filete?

Un filete de 150 gramos de carne roja emite alrededor de 16,52 Kg CO2eq. (directa e indirectamente) y son necesarios 2.043 litros de agua. La misma cantidad de carne de pollo, 1,03 Kg CO2eq. Y 531,9 litros de agua. Por contextualizar, para la producción de tu filete de 150 gramos de ternera las emisiones a la atmósfera equivalen a un viaje de 110 Km en coche y con el agua necesaria para la producción de 184 kg de carne roja se podría llenar una piscina olímpica.Y es que para producir la misma cantidad de carne roja que de verduras son necesarios 48 litros de agua más.

¿Significa esto que los amantes de la carne son los causantes del cambio climático?

La respuesta es, obviamente no, pero con matices. Todos los individuos somos responsables en mayor o menor medida del incremento de las emisiones de GEI. Todos utilizamos el coche, tren, avión, compramos ropa “made in China”… o Bangladesh y nos encantan los zumos de naranja en agosto. El consumo de los hogares (el que hace referencia a todos los bienes y servicios que todos consumimos cada día) contribuye en más de un 60% al total de emisiones de GEI y entre un 50% y un 80% del total de la huella de materiales, tierra y agua . En España, la huella de carbono asociada al consumo total de los hogares representó, en 2013, aproximadamente el 70% del total de la huella del carbono española, aunque muy diferente en función del nivel de renta de los hogares.

Los datos, por tanto, son concluyentes: los consumidores, a través de nuestras decisiones de compra y consumo, podemos hacer más de lo que creemos en el camino hacia un desarrollo más sostenible, reduciendo nuestras emisiones teniendo en cuenta de dónde proceden los bienes que compramos,realizando cambios hacia una dieta más saludable o practicando el consumo de proximidad y de temporada. Sin embargo, no cabe duda que la intervención más grande que los consumidores podrían hacer hacia la reducción de su huella de carbono no sería abandonar los coches, sería comer una cantidad de carne roja significativamente menor.