Archivo de la etiqueta: contaminación

Comercio internacional como fuente de contaminación y muertes prematuras

Luis Antonio López Santiago (Luis.LSantiago@uclm.es)

El comercio internacional contribuye a la globalización de las emisiones y la contaminación como resultado de la producción de bienes (y sus emisiones asociadas) en una región para el consumo en otra región. Los efectos del comercio internacional en las emisiones de contaminantes atmosféricos, calidad del aire y salud se han investigado a nivel regional, pero faltaba una evaluación global combinada de los impactos en la salud relacionados con el comercio internacional y el transporte de la contaminación del aire atmosférico.

El artículo publicado en NATURE por Zhang y coautores combina cuatro modelos globales para estimar la mortalidad prematura causada por la contaminación por partículas finas (PM2.5) como resultado del transporte atmosférico y la producción y el consumo de bienes y servicios en diferentes regiones del mundo.

Chimeneas industriales en Nuevo México. / Wikipedia.
Chimeneas industriales en Nuevo México. / Wikipedia.

Los autores encuentran que de las 3,45 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación por PM2.5 en 2007 en todo el mundo, alrededor del 12% (411,100 muertes) se relacionó con contaminantes atmosféricos emitidos en una región del mundo distinta a aquella en que ocurrió la muerte, y alrededor del 22 por ciento (762,400 muertes) con bienes y servicios producidos en una región para el consumo en otra.

Los resultados encontrados por este trabajo muestra que los impactos transfronterizos sobre la salud de la contaminación PM2.5 asociados con el comercio internacional son mayores que los asociados con el transporte de contaminantes atmosféricos a larga distancia.Por ejemplo, la contaminación por PM2.5 producida en China en 2007 está relacionada con más de 64.800 muertes prematuras en regiones distintas de China, incluidas más de 3.100 muertes prematuras en Europa occidental y los Estados Unidos; por otro lado, el consumo en Europa occidental y los Estados Unidos está relacionado con más de 108.600 muertes prematuras en China.

Para reducir la alta mortalidad asociada al comercio internacional los gobiernos y organismos internacionales han de evitar que las industrias más contaminantes migren hacia regiones con una legislación medioambiental más laxa y, al tiempo, facilitar la trasferencia de tecnología entre empresas de países con distinto nivel de desarrollo.

El consumo de soja importada daña el medio ambiente local

Luis Antonio López Santiago (Luis.LSantiago@uclm.es)

El reciente artículo publicado en PNAS en 2018 nos muestra como el comercio internacional de alimentos puede ser perjudicial para el medio ambiente del país importador.

El comercio internacional de alimentos desempeña un papel importante en la seguridad alimentaria mundial y en la sostenibilidad ambiental global. En general, se ha llegado a la conclusión de que en el comercio internacional de alimentos los países importadores obtienen beneficios ambientales, mientras que los países exportadores sufren problemas ambientales al utilizar la tierra y otros recursos para producir alimentos para la exportación. Sin embargo, contrariamente a la sabiduría convencional el estudio señalado muestra que el comercio internacional de alimentos también puede conducir a la contaminación ambiental en los países importadores.

Plantas de soja creciendo en plantación de trigo. / wikipedia
Plantas de soja creciendo en plantación de trigo. / wikipedia

A nivel mundial, los autores llevan a cabo un metaanálisis que indica que hubo una mayor contaminación por nitrógeno (N) después de que gran parte de las tierras cultivadas previamente dedicadas a la soja se convirtiera en otros cultivos con una alta demanda de nitrógeno (trigo, maíz, arroz y hortalizas). Los hallazgos fueron posteriormente verificados por un estudio intensivo a nivel regional en China, el mayor país importador de soja, donde la conversión de tierras de soja en campos de maíz y arrozales ha llevado a un aumento de la contaminación por nitrógeno.

Los resultados encontrados por este trabajo sugieren la necesidad de evaluar las consecuencias ambientales del comercio internacional de todos los demás bienes y productos importantes en todos los países importadores, que tienen implicaciones significativas para el replanteamiento fundamental en la formulación de políticas globales y debates sobre responsabilidades ambientales entre consumidores, productores y comerciantes en todo el mundo.

Turismo y emisiones de carbono

María Ángeles Cadarso (angeles.cadarso@uclm.es)

Ahora que muchos estamos de vacaciones o volviendo de ellas, me gustaría hablar en este post del impacto ambiental del turismo, en concreto de la huella de carbono del turismo. Es algo en lo que habitualmente no pensamos cuando planificamos y decidimos nuestras vacaciones, pero nuestras decisiones son importantes para el medio ambiente también en este aspecto, como turistas, y no solo cuando decidimos reciclar las botellas y el cartón o regulamos la temperatura del aire acondicionado.

Como turistas generamos emisiones de carbono, CO2, que es uno de los gases más importantes de los responsables del efecto invernadero y el cambio climático. Cuando viajamos generamos emisiones directamente, por la combustión del combustible del coche o el avión en el que viajamos, por ejemplo, pero también indirectamente por el proceso de producción de la electricidad que utilizamos en el hotel o el apartamento que hemos alquilado (sobre todo si ha sido producida con combustibles fósiles).

Circulación de vehículos por una autovía.

Y no solo ahí, también generamos emisiones de carbono indirectamente cuando vamos a un restaurante a comer o compramos cualquier cosa de recuerdo para la familia o amigos. En estos casos serían todas las emisiones que se realizaron para que yo pueda tomar esa comida en el restaurante o comprar ese recuerdo, las del funcionamiento del horno y las de la agricultura para hacer crecer esos tomates de la ensalada. Todas esas emisiones son las que recoge la huella de carbono del turismo.

Alguien puede pensar que tampoco será tan importante comparado con las emisiones de, por ejemplo, una central térmica, pero es fácil darse cuenta de que sí lo son si pensamos primero en el volumen del turismo. ¡El año pasado visitaron solo España 82 millones de turistas! Y, segundo, que para hacer turismo viajamos y usamos medios de transporte y el transporte es una de las actividades más intensivas en emisiones por su uso de combustibles fósiles.

Recientemente, un grupo de investigadores australianos ha calculado la huella de carbono del turismo global y ésta supone un 8% de las emisiones a nivel mundial (tanto como las emisiones de Japón, Alemania, Francia, Italia, España y Portugal, juntas). Además, el turismo tendría una intensidad de emisiones (CO2 emitido por euro gastado) mayor que la media de la economía y mayor que la de la industria o la construcción.

Hay varias buenas noticias. Una es que esos datos que proporciona ese estudio son de la media a nivel mundial y España, por ejemplo, es un país más eficiente en cuanto a emisiones que la media y el turismo aquí sería menos contaminante. Otra es que una evaluación de la sostenibilidad del turismo debería tener en cuenta también las aportaciones positivas que éste realiza a la economía y al desarrollo, en el empleo, por ejemplo. Y una más, que nosotros como turistas también podemos guiar un turismo más sostenible y eficiente medioambientalmente, eligiendo medios de transporte menos contaminantes, hoteles y productos con certificación ambiental.

Es importante tomar conciencia de ello y actuar.

El gran negocio de lo biodegradable

Nuria Gómez Sanz (nuria.gomez@uclm.es)

¿Qué sorprendente invento tarda 1 minuto en producirse, tiene una vida útil aproximada de 10 minutos y necesita 1000 años para descomponerse?

Las cifras son muy llamativas, pero las pajitas no son un caso aislado, los productos de plástico de un solo uso, tan comunes como los envoltorios, vasos o botellas de plástico, bolsas y un largo sin fin de artículos habituales en nuestro consumo diario, tienen unos ciclos de vida similares. Y a pesar de ello las cifras no reflejan el daño que estos elementos causan al medioambiente, con un impacto muy marcado en la pérdida de biodiversidad.

Los efectos nocivos son especialmente visibles en el entorno marino, donde ya son habituales las imágenes de fauna afectada por estrangulación, enredos, asfixia de animales afectados por desnutrición al bloquear el tránsito intestinal. Menos visibles, pero con la misma capacidad destructiva, son los microplásticos, que se producen en este formato para productos de uso cotidiano o se generan como resultado de la rotura de piezas más grandes. Y cuando las fracciones son aún más pequeñas aparecen los nanoplásticos. Todos esos residuos entran en la cadena trófica y, además de su conocido efecto devastador en la fauna marina y en un buen número de aves, ya han pasado en la cadena alimentaria humana, según informaba en diciembre el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La solución que se ha propuesto hasta ahora, el reciclaje, no está funcionando, en parte porque es más barato producir plástico nuevo que reciclarlo. A esto debemos añadir que algunos productos de plástico no pueden reciclarse porque están combinados con otros materiales o por los aditivos que se emplean en su proceso productivo. Buena parte del plástico que los confiados consumidores llevamos a los contenedores se incinera, con devastadores efectos medioambientales, o se exporta a países en desarrollo, con normativas medioambientales más laxas donde no sabemos qué uso tendrá pero no somos muy optimistas al respecto.

Algunos empresarios aventajados ya han visto el filón. Aunque en un número aún pequeño, se están estableciendo nuevas empresas que producen pajitas, bolsas, envoltorios y otros artículos de un solo uso en materiales biodegradables que se descomponen fácilmente. Es un mercado en crecimiento gracias a la presión de los consumidores que empiezan a reaccionar a los escalofriantes datos que ofrecen ONGs, institutos de investigación y administraciones públicas sobre la necesidad de modificar nuestras pautas de consumo. Pajitas comestibles, botellas fabricadas a base de algas, bolsas compostables, platos de fabricados con hojas de plantas, envoltorios ecológicos de papel o cera para alimentos, artículos de bioplástico…

El compromiso de los consumidores y las normativas que se está aprobando a nivel europeo darán el impulso definitivo a este mercado.