Archivo por días: 10 agosto, 2018

Un primer paso y una gran oportunidad: Europa y su lucha contra el cambio climático

Jorge Zafrilla Rodríguez (jorge.zafrilla@uclm.es)

En las últimas semanas, la Unión Europea ha confirmado su apuesta por la lucha contra el cambio climático alcanzando un ambicioso acuerdo en materia energética. La oportunidad es de oro para los países miembros. La estrategia debe conducir a Europa hacia una reconversión industrial clave para el desarrollo del empleo de media y alta cualificación, la atracción de inversiones, la apertura a mercados internacionales y en definitiva hacia un crecimiento económico con pilares (algo) más sostenibles. Sin duda, un buen primer paso para afrontar muchos de los retos del presente siglo.

Las recientes negociaciones en materia energética en el seno de la Comisión Europea han resultado en un acuerdo sin precedentes en la Unión sobre la potenciación y promoción de las energías renovables. Con los compromisos del Acuerdo de París en mente, Europa, por fin, ha movida ficha conjuntamente con una cifra y un objetivo claro: en 2030 el 32% de la energía final en la Unión Europea tiene que tener origen renovable.

La cifra supone un reto mayúsculo para muchos de los países miembros. Los esfuerzos regulatorios y la capacidad de articulación de los mismos han de ser ágiles. Es por ello que, quizás, el gran logro de este acuerdo no sea tanto la cifra (ya vienen siendo llamativas en los últimos años) como las medidas adoptadas en materia regulatoria: 1) Se irán revisando los esfuerzos de los países miembros a lo largo del periodo (monitorización); 2)Se mejorarán el diseño y la estabilidad de los planes de apoyo a las renovables (ayudas); 3) Se forzará a reducir las trabas regulatorias y procedimientos administrativos (inversión); 4) Se potenciará el auto-consumo (eficiencia); 5)Se amplía el foco a los sectores del transporte y de calefacción y refrigeración (…más ayudas y visión más realista); 6)Mejora de la sostenibilidad en el uso de bioenergía (responsabilidad ampliada). Dinero en forma de ayudas, facilidades para los inversores, homogenización regulatoria, búsqueda de la eficiencia en el sistema, ampliación de las responsabilidades y monitorización del éxito son las bases que diferencian y hacen confiar en el éxito de esta estrategia.

Mapa de luces de la Tierra de noche. /nasa.gov
Mapa de luces de la Tierra de noche. /nasa.gov

Para España, la oportunidad es magnífica, pero supone y precisa de un giro inmediato en materia de política energética. Algunos estudios que simulan la implementación de este tipo de escenarios para España parten de la necesidad de, en 2030, lograr que la energía eólica y la fotovoltaica, a partes iguales, sean las dos principales fuentes de energía primaria del mix eléctrico. El logro de este objetivo pasa, entre otras cosas, por la instalación de más de 40GW de potencia renovable en la próxima década.

¿Lo lograremos? Este es un buen momento para recordar que España viene aplicando una moratoria a las energías renovables más que visible desde 2012 hasta la actualidad. Una moratoria que ha desmembrado el sector nacional de las energías renovables y cercenado la confianza de los inversores. Recuperar altos niveles de inversión y la confianza precisa de una serie de movimientos rápidos y seguros en los próximos meses, decir años nos haría llegar tarde.

El recientemente creado Ministerio para la Transición Ecológica que, por primera vez en España, aúna medio ambiente, energía y sostenibilidad en un mismo marco ministerial, nos permite ser optimistas. Sin embargo, por el principio de prudencia (no contable si no política) tendremos que esperar y analizar con calma los primeros pasos y estrategias que se implementen para saber si éstos nos alinean, o no, con el cumplimiento de estos grandes objetivos climáticos y energéticos. Por suerte (o por desgracia), no tendremos esperar mucho para empezar a hacer este análisis. El tiempo apremia.

Lo dicho, buen primer paso, ¿cuál debe ser el segundo? Continuará…