Turismo y emisiones de carbono

María Ángeles Cadarso (angeles.cadarso@uclm.es)

Ahora que muchos estamos de vacaciones o volviendo de ellas, me gustaría hablar en este post del impacto ambiental del turismo, en concreto de la huella de carbono del turismo. Es algo en lo que habitualmente no pensamos cuando planificamos y decidimos nuestras vacaciones, pero nuestras decisiones son importantes para el medio ambiente también en este aspecto, como turistas, y no solo cuando decidimos reciclar las botellas y el cartón o regulamos la temperatura del aire acondicionado.

Como turistas generamos emisiones de carbono, CO2, que es uno de los gases más importantes de los responsables del efecto invernadero y el cambio climático. Cuando viajamos generamos emisiones directamente, por la combustión del combustible del coche o el avión en el que viajamos, por ejemplo, pero también indirectamente por el proceso de producción de la electricidad que utilizamos en el hotel o el apartamento que hemos alquilado (sobre todo si ha sido producida con combustibles fósiles).

Circulación de vehículos por una autovía.

Y no solo ahí, también generamos emisiones de carbono indirectamente cuando vamos a un restaurante a comer o compramos cualquier cosa de recuerdo para la familia o amigos. En estos casos serían todas las emisiones que se realizaron para que yo pueda tomar esa comida en el restaurante o comprar ese recuerdo, las del funcionamiento del horno y las de la agricultura para hacer crecer esos tomates de la ensalada. Todas esas emisiones son las que recoge la huella de carbono del turismo.

Alguien puede pensar que tampoco será tan importante comparado con las emisiones de, por ejemplo, una central térmica, pero es fácil darse cuenta de que sí lo son si pensamos primero en el volumen del turismo. ¡El año pasado visitaron solo España 82 millones de turistas! Y, segundo, que para hacer turismo viajamos y usamos medios de transporte y el transporte es una de las actividades más intensivas en emisiones por su uso de combustibles fósiles.

Recientemente, un grupo de investigadores australianos ha calculado la huella de carbono del turismo global y ésta supone un 8% de las emisiones a nivel mundial (tanto como las emisiones de Japón, Alemania, Francia, Italia, España y Portugal, juntas). Además, el turismo tendría una intensidad de emisiones (CO2 emitido por euro gastado) mayor que la media de la economía y mayor que la de la industria o la construcción.

Hay varias buenas noticias. Una es que esos datos que proporciona ese estudio son de la media a nivel mundial y España, por ejemplo, es un país más eficiente en cuanto a emisiones que la media y el turismo aquí sería menos contaminante. Otra es que una evaluación de la sostenibilidad del turismo debería tener en cuenta también las aportaciones positivas que éste realiza a la economía y al desarrollo, en el empleo, por ejemplo. Y una más, que nosotros como turistas también podemos guiar un turismo más sostenible y eficiente medioambientalmente, eligiendo medios de transporte menos contaminantes, hoteles y productos con certificación ambiental.

Es importante tomar conciencia de ello y actuar.