{"id":825,"date":"2007-01-15T20:59:51","date_gmt":"2007-01-15T19:59:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=825"},"modified":"2025-07-05T06:39:53","modified_gmt":"2025-07-05T06:39:53","slug":"esperando-a-los-barbaros-1980","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2007\/01\/15\/esperando-a-los-barbaros-1980\/","title":{"rendered":"Esperando a los b\u00e1rbaros, de J.M. Coetzee"},"content":{"rendered":"<p>J.M. Coetzee.<em>\u00a0Esperando a los b\u00e1rbaros<\/em>\u00a0(1980).\u00a0Traduccion de Concha Manella y Luis Mart\u00ednez Victorio, Mondadori, Barcelona, 1989.<\/p>\n<p>Se trata de una novela aleg\u00f3rica de factura realista, que nos presenta los acontecimientos ocurridos en un peque\u00f1o lugar fronterizo, en los l\u00edmites del desierto, \u00faltimo basti\u00f3n del Imperio antes de adentrarse en el territorio de los b\u00e1rbaros. La novela comienza con la llegada al pueblo del coronel Joll, del Tercer Departamento, que investiga la amenaza de los b\u00e1rbaros al Imperio. Hasta entonces, la vida en el pueblo hab\u00eda sido muy tranquila, y el magistrado, m\u00e1xima autoridad local, llevaba una vida reposada y licenciosa, animado por sus excavaciones arqueol\u00f3gicas y el descubrimiento de las tabillas \u201cb\u00e1rbaras\u201d, las visitas de sus criadas j\u00f3venes a su cama y la suyas al burdel. Los b\u00e1rbaros nunca han constituido una amenaza, siempre han estado ah\u00ed, en el desierto, y siempre han respetado los l\u00edmites. Pero el coronel Joll se empe\u00f1a en que hay que hacer una expedici\u00f3n para descubrir sus verdaderas intenciones. De tal expedici\u00f3n, Joll vuelve con un grupo de prisioneros, pertenecientes, como le advierte el magistrado, a un pueblo de pac\u00edficos pescadores. Sordo a las advertencias, Joll los interroga bajo tortura. Un hombre muere en presencia de su hijo. El magistrado trata de ayudarle m\u00ednimamente, pero no se atreve a intervenir. Las diferencias entre el magistrado y Joll provocan la desconfianza de \u00e9ste. Pero nada solucionan.<\/p>\n<p>Cuando Joll abandona la ciudad, los prisioneros se encuentran en un estado lamentable. El magistrado los libera y les ayuda a regresar a sus casas. Pero queda una chica, a la que al cabo del tiempo el magistrado encuentra, ciega y con los tobillos rotos, en la calle. La acoge en su casa, la cuida \u00e9l mismo y convierte en estos cuidados en un extra\u00f1o ejercicio er\u00f3tico: desnuda, le frota el cuerpo con aceite, especialmente los pies quebrados, pero no la posee. Poco a poco, vamos descubriendo que la chica hab\u00eda pasado un tiempo como prostituta, que todos los soldados hab\u00edan estado con ella, y que la extra\u00f1a relaci\u00f3n del magistrado con ella act\u00faa claramente en contra de su prestigio. A pesar de las apariencias, el magistrado no llega a copular con ella durante la estancia en la casa, y satisface en cambio su deseo fisiol\u00f3gico con una prostituta de la posada. La chica es para \u00e9l una obsesi\u00f3n, una obsesi\u00f3n de la que trata de liberarse sin conseguirlo.<\/p>\n<p>Finalmente, decide devolverla con los suyos. Escribe a sus superiores que va a emprender una misi\u00f3n de reconocimiento para tratar de hacer una negociaci\u00f3n con los b\u00e1rbaros. Junto a dos soldados emprende una larga marcha a trav\u00e9s del desierto, una penosa y larga marcha, hacia el territorio de los b\u00e1rbaros. Es durante esa marcha cuando por primera vez el magistrado hace el amor con la chica. Consciente de sus sentimientos, una vez que llegan a contactar con el grupo de b\u00e1rbaros, \u00e9l le da libertad para quedarse all\u00ed o regresar junto a \u00e9l. Para su decepci\u00f3n, la chica se queda con los suyos.<\/p>\n<p>Los soldados, enfurecidos por el objetivo real de la misi\u00f3n, transmiten la noticia de que el magistrado ha hablado en secreto con los jefes b\u00e1rbaros y que por tanto puede haber conspirado en contra del Imperio. Esta es la versi\u00f3n que cree Joll, quien de regreso al pueblo, arresta al magistrado y lo a\u00edsla en una peque\u00f1a celda. Poco despu\u00e9s comenzar\u00e1n las torturas. Mientras Joll emprende una expedici\u00f3n de combate contra los b\u00e1rbaros, el magistrado se va hundiendo en un infierno sin fondo, en una larga serie de torturas y humillaciones que culminan con su falso ahorcamiento vestido de mujer. Perdida por completo la dignidad, el magistrado llega a servir de diversi\u00f3n a los soldados y a los ni\u00f1os, su dolor se convierte en objeto de burla y su degradaci\u00f3n le lleva a ser identificado como un animal.<\/p>\n<p>Cuando las tropas vuelven, derrotadas, traen un grupo de prisioneros a quienes se pretende someter a tortura p\u00fablica y colectiva. El magistrado, huido de su reclusi\u00f3n, interviene en su defensa, pero s\u00f3lo consigue convertirse \u00e9l en objeto de agresi\u00f3n y humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al cabo del tiempo, se hace evidente el fracaso del ej\u00e9rcito y la derrota de las tropas. Diezmados e incapaces de afrontar el crudo invierno bajo la amenaza de los b\u00e1rbaros, el ej\u00e9rcito abandona el pueblo, dejando solo una peque\u00f1a guarnici\u00f3n. Entonces sorprendentemente, el magistrado, que \u00faltimamente hab\u00eda vivido, olvidado de todos, de la caridad de los pescadores a quienes se hab\u00eda prohibido el acceso al pueblo y que hab\u00edan sido tambi\u00e9n objeto de represi\u00f3n, se convierte nuevamente en l\u00edder del pueblo. L\u00edder para los que quedan, porque muchos han decidido seguir al ej\u00e9rcito y arriesgarse a una traves\u00eda en medio del invierno, a quedarse all\u00ed a la espera de los b\u00e1rbaros. El magistrado organiza entonces las cosechas, las reservas m\u00ednimas para soportar el acoso, y junto a los habitantes del pueblo que han recuperado la confianza en \u00e9l espera la llegada de los b\u00e1rbaros.<\/p>\n<p>Coetzee plantea la cuesti\u00f3n de la perversidad del poder, que inventa un enemigo para afianzar su autoridad incuestionada, m\u00e1s all\u00e1 del sentido com\u00fan. En coherencia con el mantenimiento de la autoridad incuestionada est\u00e1 la utilizaci\u00f3n de la tortura, que provoca el terror y divide a la poblaci\u00f3n entre quienes son torturados o torturables y hacen todo lo posible por no serlo. El magistrado, en su af\u00e1n de mantener el sentido com\u00fan, desconoce ese l\u00edmite tajante y cae en manos de los torturadores. Coetzee describe con frialdad, desde la primera persona, el proceso de tortura y degradaci\u00f3n del magistrado, sin duda la parte m\u00e1s impresionante de la novela. Aunque esa degradaci\u00f3n ha tenido un antecedente, y es el extra\u00f1o episodio de los masajes de aceite nocturnos a la chica ciega. Esa relaci\u00f3n perversa, pero que a nadie da\u00f1a m\u00e1s que a quienes la practica, se contrapone a esa otra perversidad que tiene la forma de invasi\u00f3n, asesinato, apresamiento, tortura&#8230;<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n del magistrado con la chica adelanta la relaci\u00f3n de la anciana enferma de c\u00e1ncer y el negro vagabunda en\u00a0<em>La edad de hierro<\/em>\u00a0y, m\u00e1s remotamente, otras relaciones no convencionales que aparecen en\u00a0<em>Desgracia<\/em>.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" rel=\"license\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc-nd\/3.0\/88x31.png\" alt=\"Licencia de Creative Commons\" \/><\/a><br \/>\n<span style=\"font-size: smaller\">Este texto est\u00e1 bajo una <\/span><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" rel=\"license\"><span style=\"font-size: smaller\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J.M. Coetzee.\u00a0Esperando a los b\u00e1rbaros\u00a0(1980).\u00a0Traduccion de Concha Manella y Luis Mart\u00ednez Victorio, Mondadori, Barcelona, 1989. 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