{"id":823,"date":"2007-05-15T20:56:51","date_gmt":"2007-05-15T19:56:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=823"},"modified":"2025-06-22T15:33:01","modified_gmt":"2025-06-22T15:33:01","slug":"lo-real-2001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2007\/05\/15\/lo-real-2001\/","title":{"rendered":"Lo real, de Bel\u00e9n Gopegui"},"content":{"rendered":"\n<p>Comentario a la novela de Bel\u00e9n Gopegui<\/p>\n\n\n\n<p>Una novela que contin\u00faa la indagaci\u00f3n de la autora en ese mundo antipo\u00e9tico de los hombres y mujeres que viven ajenas al arte y a la moral, entregados a la supervivencia en el mundo de los negocios. Gopegui describe vidas que discurren por las alcantarillas del tiempo. Sus sujetos maniobran, se revuelven, pero son incapaces de resistirse a la corriente que los arrastra, aunque ellos crean dominarla. La narradora se esconde tras la voz de una mujer de cincuenta y tanto a\u00f1os, que trabaja en televisi\u00f3n espa\u00f1ola y que conoce al protagonista, Edmundo G\u00f3mez Risco, en un momento de su trayectoria profesional. A \u00e9ste se nos lo presenta desde ni\u00f1o. Le podemos seguir la pista desde que su padre es condenado por el caso Matesa y queda marcado desde entonces como un segund\u00f3n. La vida de Edmundo es la lucha por evitar ese calificativo de segund\u00f3n, es el intento de conseguir ser el due\u00f1o de su propio destino. Para conseguir la libertad, Edmundo practica la mentira, la doble vida, la inmoralidad. No hace nada que la propia sociedad no haga, pero lo hace al margen, aplicando su propia justicia. El trasfondo son los a\u00f1os de la transici\u00f3n, los primeros a\u00f1os de la democracia, los primeros gobiernos del PSOE. La narradora sigue a Edmundo en la facultad, en su primer empleo como responsable de comunicaci\u00f3n en una industria farmac\u00e9utica, en sus amores con Cristina y en sus estudios para opositar a la administraci\u00f3n, en el fin de su amor de juventud y la muerte de su padre, en su empleo en la empresa de estudios de mercados, en su matrimonio con Almudena, en su carrera ascendente en televisi\u00f3n espa\u00f1ola, en sus relaciones con el partido socialista y en su paso a la televisi\u00f3n privada, en la muerte de su mujer de una sepsis aguda, y en su retiro a una finca de naranjos en Huelva. Lo sigue tambi\u00e9n en su doble vida, la construcci\u00f3n del fichero, la identidiad fingida, el falso m\u00e1ster, las transcripciones, el piso secreto, los servicios de imagen, la sociedad de venganzas y chantajes\u2026 Y en todos esos seguimientos, la autora demuestra un dominio sorprendente de los objetos de su narraci\u00f3n, un conocimiento de primera mano de los detalles, de los mecanismos, del funcionamiento de la realidad. Pero ese mundo gris \u00bfes la realidad? \u00bfEsa doble vida es la realidad? \u00bfEsa imagen que nos devuelve la narradora de cincuenta y tanto a\u00f1os de su joven socio es la realidad? \u00bfCu\u00e1les son sus sentimientos hacia \u00e9l? Porque oscila entre el desprecio, la admiraci\u00f3n, la pasi\u00f3n y la indiferencia, y ninguno de esos sentimientos es el que se aplica. \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n de Gopegui con su personaje? Porque ella est\u00e1 muy presente en la novela, se la adivina a trav\u00e9s de los peque\u00f1os detalles de convivencia, sus comidas poco imaginativas, su observaci\u00f3n de la ropa, sus sentimientos esquivos\u2026&nbsp; El elemento m\u00e1s sorprendente en la novela es el coro, un coro independiente de ambas narradoras, que comenta la acci\u00f3n y que cumple la funci\u00f3n de la colectividad: el colectivo de hombres y mujeres que componen esa sociedad de clase media, asalariados de nivel acomodad, en la que la narraci\u00f3n se instala. Y uno de los argumentos que se repiten una y otra vez es precisamente el de la intercambiabilidad de las personas: no es el individuo lo importante, lo importante es la funci\u00f3n, y cada cual no es m\u00e1s que la funci\u00f3n que cumple.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">CORO DE ASALARIADOS Y ASALARIADAS DE RENTA MEDIA RETICENTES:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\">En ma\u00f1ana como \u00e9sta el enojo crepita en nuestros cuerpos. No somos de los convencidos, delas convencidas. No nos desborda el agradecimiento. Un trabajo mediocre al servicio de jefes mediocres. Y ascenderemos para llegar m\u00e1s cerca de esos jefes. [...] Nosotros no disfrutamos. Nosotras no disfrutamos. Hacemos y seguimos. [...] nunca tendremos libertad para criticar p\u00fablicamente a nuestros superiores, libertad para tomar lo que nos pertenece. Nos sobra comprensi\u00f3n. Los lunes, martes y mi\u00e9rcoles, jueves y viernes venimos a rellenar nuestro cup\u00f3n de nada y no esperamos. Pero hoy hemos sabido que circula la historia de\nun vengador\nun incr\u00e9dulo\nun hombre no libre\nuno que convirti\u00f3 su reticencia en algo concreto\ny queremos o\u00edrla, y dar nuestro parecer. (pp. 18-19).<\/pre>\n\n\n\n<p>En un momento, hace un juego con el t\u00edtulo de la novela y el t\u00edtulo del libro de Cernuda&nbsp;<em>La realidad y el deseo<\/em>. Edmundo se encuentra un chico en la biblioteca que lee un libro llamado&nbsp;<em>La realidad<\/em>&nbsp;y le llama la atenci\u00f3n, pero no hab\u00eda visto bien el t\u00edtulo: es&nbsp;<em>La realidad y el deseo<\/em>. Y lee un poema:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\">No comprendo a los hombres, a\u00f1os llevo\nDe buscarles y huirles sin remedio.\n\u00bfNo los comprendo? \u00bfO acaso les comprendo\nDemasiado? [...] (pp. 54).<\/pre>\n\n\n\n<p>Y una de esas debilidades humanas que Gopegui trata de comprender y contra las que dirige gran parte de su \u00abenojo\u00bb es la soberbia:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El soberbio cree que se basta a s\u00ed mismo, cree que su valor, su precio en el mercado, proviene del dominio de una habilidad, de una profesi\u00f3n o de un conjunto de facultaldes. \/ El soberbio semeja al periodista que piensa que es su aptitud para encontrar y referir noticias lo que le hace periodista y no el medio en que trabaja, y piensa que una noticia escrita por \u00e9l en un peri\u00f3dico de un pueblo vale tanto como esa noticias escrita por otra periodista menos h\u00e1bil en un peri\u00f3dico de difusi\u00f3n nacional. Semeja al bi\u00f3logo y al pintor que piensan que es su inteligencia y su habilidad para el dibujo lo que les hace buenos y que son buenos al margen de sus laboratorios, sus galer\u00edas, su momento hist\u00f3rico, sus relaciones sociales. Edmundo hab\u00eda aprendido que las relaciones sociales se miden por metros de garaje con telares abandonados, como tambi\u00e9n sab\u00eda que la inteligencia, el arte o la competencia profesional no eran un p\u00e1jaro, no ven\u00edan a posarse sobre los individuos para que al fin en un laboratorio m\u00e9dico contratasen precisamente al individuo que ten\u00eda el p\u00e1jaro de ser competente, \u00fatil, imaginativo. No le necesitaban a \u00e9l sino a uno como \u00e9l, &nbsp;y ser\u00eda lo mismo en D\u00e9cima como fue lo mismo en Matesa o con Jimena, o en el laboratorio, o en la Universidad de Navarra. No a \u00e9l sino a uno como \u00e9l, a uno que rellenara el hueco, que cumpliera la funci\u00f3n (201)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a la novela de Bel\u00e9n Gopegui Una novela que contin\u00faa la indagaci\u00f3n de la autora en ese mundo antipo\u00e9tico de los hombres y mujeres que viven ajenas al arte y a la moral, entregados a la supervivencia en el mundo de los negocios. Gopegui describe vidas que discurren por las alcantarillas del tiempo. 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