{"id":805,"date":"2005-01-15T20:18:58","date_gmt":"2005-01-15T19:18:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=805"},"modified":"2025-07-05T06:44:03","modified_gmt":"2025-07-05T06:44:03","slug":"s-21-la-maquina-de-matar-2003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2005\/01\/15\/s-21-la-maquina-de-matar-2003\/","title":{"rendered":"S-21. La m\u00e1quina de matar, de Rithy Panh"},"content":{"rendered":"<div class=\"personalpage-subtitulo\">\n<p>Comentario a la pel\u00edcula de Rithy Panh (2003)\u00a0sobre el campo de exterminio del Jemer rojo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"personalpage-constructor\">\n<div id=\"constructor-item-0\" class=\"personalpage-constructor-item\">\n<p>Rithy Panh acompa\u00f1a a uno de los escasos supervivientes al lugar donde hab\u00eda sido detenido y sometido a tortura, el c\u00e9lebre campo de exterminio de Toul Sleng, tambi\u00e9n conocido como S-21. El protagonista, que se apoya en fotograf\u00edas y en sus propios cuadros para provocar la memoria de otros dos supervivientes y un grupo de guardianes, se esfuerza vanamente en arrancar a estos unas palabras de arrepentimiento, el reconocimiento al menos de la indignidad de su comportamiento. Al igual que los oficiales nazis, ellos se limitan a declarar que cumpl\u00edan \u00f3rdenes del partido, que los prisioneros eran enemigos del pa\u00eds, que desde que atravesaban la puerta del campo ya no eran seres humanos, sino muertos y que, por tanto, al golpearlos y torturarlos para extraer de ellos absurdas confesiones, minuciosamente documentadas, no hac\u00edan algo muy diferente a manipular cad\u00e1veres. La alienaci\u00f3n de los guardianes, que en el momento del genocidio ten\u00edan entre trece y veintitr\u00e9s a\u00f1os, constituye un signo irrefutable de la eficacia de la maquinaria de exterminio ideada por Pol Pot y los jemeres rojos, a la que sucumbieron un mill\u00f3n doscientos cincuenta mil camboyanos, una sexta parte de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Una de las secuencias m\u00e1s espeluznantes del documental de Panh es aquella en que uno de aquellos torturadores-ni\u00f1os escenifica, al modo de una \u201cescena de calle\u201d brechtiana, su rutina de trabajo como vigilante de una celda de prisioneros: el exterminio convertido en teatro, la crueldad y la tortura, en juego. Cuando se le pide que recuerde c\u00f3mo era su trabajo en el campo, \u00e9l repite en un asombroso ejercicio de memoria corporal, sus acciones cotidianas, los paseos, los gritos, los golpes, etc. Su cuerpo repite, su voz repite, pero en su memoria no hay conciencia cr\u00edtica. Por m\u00e1s que el pintor que protagoniza el documental trata de arrancar una palabra o un gesto de arrepentimiento a los torturadores, ellos se mantienen bloqueados, no reconocen la indignidad de su acci\u00f3n. Sin embargo las pueden repetir en los detalles m\u00e1s m\u00ednimos. La memoria f\u00edsica no va acompa\u00f1ada por el juicio \u00e9tico, m\u00e1s bien contribuye a su anulaci\u00f3n. Estos actores espont\u00e1neos, estos bailarines espont\u00e1neos comparten con los actores teatrales aquello que ya Brecht denunciara: la repetici\u00f3n como autocompasi\u00f3n, la repetici\u00f3n como anulaci\u00f3n de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Este tipo de actuaci\u00f3n corresponde a lo que Ricoeur denomina, citando a Bergson \u201cmemoria h\u00e1bito\u201d, \u201caquella que desplegamos cuando recitamos la lecci\u00f3n sin evocar, una por una, las lecturas sucesivas del per\u00edodo de aprendizaje. En este caso, la lecci\u00f3n aprendida \u201cforma parte de mi presente por la misma raz\u00f3n que mi h\u00e1bito de caminar o de escribir; es vivida, \u201cactuada\u201d, m\u00e1s que representada\u201d.<a title=\"\" href=\"\/Documents%20and%20Settings\/Jos%C3%A9%20A.%20S%C3%A1nchez\/Mis%20documentos\/Web\/Rese%C3%B1as%20de%20cine\/S-21.doc#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0La memoria repetici\u00f3n se opondr\u00eda a la memoria imaginativa y estar\u00eda emparentada con los \u201ch\u00e1bitos\u201d o las \u201cdestrezas\u201d, que no permiten, por su cuasi-automatismo, el despertar de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El S-21 es ahora un museo del genocidio, en el que se exponen las fotograf\u00edas de las v\u00edctimas que los propios verdugos realizaron de acuerdo al af\u00e1n documental del r\u00e9gimen.<a title=\"\" href=\"\/Documents%20and%20Settings\/Jos%C3%A9%20A.%20S%C3%A1nchez\/Mis%20documentos\/Web\/Rese%C3%B1as%20de%20cine\/S-21.doc#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Los rostros siguen mirando perplejos o aterrados al visitante, reclamando la justicia que no se les hizo y en cualquier caso la memoria. Sin embargo, esas fotograf\u00edas son tambi\u00e9n signo de una muerte prematura, una muerte que sobrevino en el mismo momento en que la fotograf\u00eda fue tomada. Como aseguran los guardianes, aquellas personas estaban ya muertas, era imposible tratarles como a seres humanos: hab\u00edan sido condenados en el momento de la detenci\u00f3n y esa condena se hab\u00eda materializado en la fotograf\u00eda adjunta a la ficha. De ah\u00ed que los interrogados no reaccionen ante las fotos de las v\u00edctimas que les muestra insistentemente el protagonista del documental de Panh: son incapaces de reconocer al ser humano que el rostro revela.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n del cuerpo a imagen practicada por los documentalistas del Khemer rojo es testimonio de una negaci\u00f3n de la alteridad que permiti\u00f3 la aniquilaci\u00f3n de millones de personas en el contexto no de una guerra entre Estados, sino de una guerra del Estado contra sus ciudadanos, una guerra loca donde ni siquiera hab\u00eda diferencias objetivas de clase, de raza o de religi\u00f3n. La negaci\u00f3n de la alteridad se produc\u00eda en primer lugar mediante la fotograf\u00eda, mediante la reducci\u00f3n del rostro a cosa, mediante el cierre de la apertura a la trascendencia; sobre ese cierre se pod\u00eda construir la totalidad imaginada por los ide\u00f3logos rojos: el control f\u00e9rreo de la poblaci\u00f3n aseguraba el blindaje contra la amenaza de lo infinito. La tortura y la muerte constitu\u00edan los procedimientos seguros para alcanzar el objetivo.<\/p>\n<p>La exhibici\u00f3n de esas fotos en el museo del genocidio pretende restituir la potencialidad trascendente de cada uno de los all\u00ed fotografiados, es decir, permitir al visitante imaginar la posibilidad de un aut\u00e9ntico cara a cara que al menos en el \u00e1mbito de la memoria haga posible el reconocimiento de la alteridad y, por tanto, el acceso a lo infinito. Pero \u00bfcumplen realmente esa funci\u00f3n? \u00bfConsiguen esos rostros inertes superar la fijaci\u00f3n, la cosificaci\u00f3n que les impusieron sus torturadores? \u00bfO ten\u00eda raz\u00f3n Weiss al optar por el anonimato para poner de relieve la aniquilaci\u00f3n de la identidad practicada efectivamente durante el genocidio?<\/p>\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" rel=\"license\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc-nd\/3.0\/88x31.png\" alt=\"Licencia de Creative Commons\" \/><\/a><br \/>\n<span style=\"font-size: smaller\">Este texto est\u00e1 bajo una <\/span><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" rel=\"license\"><span style=\"font-size: smaller\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/span><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a la pel\u00edcula de Rithy Panh (2003)\u00a0sobre el campo de exterminio del Jemer rojo. Rithy Panh acompa\u00f1a a uno de los escasos supervivientes al lugar donde hab\u00eda sido detenido y sometido a tortura, el c\u00e9lebre campo de exterminio de Toul Sleng, tambi\u00e9n conocido como S-21. El protagonista, que se apoya en fotograf\u00edas y en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[164],"tags":[50,75,112],"class_list":["post-805","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resena","tag-etica","tag-memoria","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=805"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/805\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4214,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/805\/revisions\/4214"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=805"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}