{"id":795,"date":"2009-07-15T20:09:19","date_gmt":"2009-07-15T19:09:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=795"},"modified":"2025-07-05T06:39:26","modified_gmt":"2025-07-05T06:39:26","slug":"the-continuum-beyond-the-killing-fields-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2009\/07\/15\/the-continuum-beyond-the-killing-fields-2002\/","title":{"rendered":"The Continuum. Beyond the Killing Fields"},"content":{"rendered":"<div class=\"personalpage-subtitulo\">\n<p>Rese\u00f1a de la pieza de Ong Keng Sen (2002)<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"personalpage-constructor\">\n<div id=\"constructor-item-0\" class=\"personalpage-constructor-item\">\n<p>Conocemos la historia del Jemer Rojo\u00a0 y la atrocidad de los campos de la muerte en Camboya. Pero \u00bfc\u00f3mo situarse frente una persona que sufri\u00f3 la tortura y sobrevivi\u00f3 a la muerte? \u00bfC\u00f3mo situarse cuando adem\u00e1s esa persona no se exhibe s\u00f3lo en su dolor, sino en su trabajo de ficci\u00f3n, en su convertirse habitual en imagen-movimiento, en cuerpo-movimiento, en espect\u00e1culo?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-796\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/The-continuum-.01_Repetition-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/The-continuum-.01_Repetition-300x202.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/The-continuum-.01_Repetition.jpg 413w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Hay diversos elementos en el dispositivo esc\u00e9nico que rompen la espectacularidad. El primero es el v\u00eddeo dom\u00e9stico en color, de baja calidad: no hay pretensi\u00f3n art\u00edstica en esos v\u00eddeos, son materiales de trabajo brutos. Esto puede molestar est\u00e9ticamente, pero refuerza la percepci\u00f3n de la pieza desde el punto del vista de la vivencia. Duda: \u00bfno reduce el placer que para la propia int\u00e9rprete supone estar en el escenario? Pero no se trata de hacer un espect\u00e1culo con el material de la propia vida, el espect\u00e1culo est\u00e1 fuera, est\u00e1 indicado, en otro lugar. Ahora se trata de mostrar.<\/p>\n<p>La segunda ruptura documental est\u00e1 en la intervenci\u00f3n del director, que explica que la protagonista es uno de los \u00faltimos archivos vivos de la danza palaciega camboyana.<\/p>\n<p>La \u00fanica danza que se muestra en formato espectacular ocurre al final de la pieza, y se la muestra con luz de baja intensidad, como si fuera ejecutada en la vitrina de un museo.<\/p>\n<p>En cambio, el principio de la pieza es directo: los tres int\u00e9rpretes, enfrentados a las c\u00e1maras que recogen sus primeros planos, relatan su experiencia terrible en los campos. El uso de la c\u00e1mara permite la distancia, permite evitar la mirada directa: los actores no hablan al p\u00fablico individualmente, no miran a los ojos del espectador, miran a la c\u00e1mara. As\u00ed se evita la emoci\u00f3n, se evita el sentimentalismo que har\u00eda imposible la continuidad.<\/p>\n<p>Los tres primeros testimonios son los de los bailarines j\u00f3venes. La maestra aparece despu\u00e9s. Es ella el archivo viviente. Ella persiste en ense\u00f1ar, en corregir. En un momento dado, asegura que su hija (quiz\u00e1 50 a\u00f1os) tiene a\u00fan mucho que aprender. \u00c9sta perdi\u00f3 a su marido y a su hija en el campo. Toda su vida desde entonces ha consistido en una tentativa de recuperar lo perdido. Pero su madre se preocupa de que baile. La madre identifica su vida con la danza, a\u00f1ora el palacio. Bailar es volver a su casa, al palacio. Y probablemente as\u00ed se siente en el escenario.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el director, el proceso de construcci\u00f3n del espect\u00e1culo fue un proceso de sanaci\u00f3n. Los actores pueden re\u00edr, pueden disfrutar en el escenario haciendo aquello que les gusta: danzar. Antes pasan por el relato de las dolorosas experiencias. \u00bfLos vemos\u00a0como\u00a0artistas o\u00a0como\u00a0v\u00edctimas? Imposible separar ambas condiciones.\u00a0 Pero \u00bfacaso no es el presente lo que ahora importa? El presente est\u00e1 cargado de ambas condiciones, no podemos liberarnos de ellas. Pero s\u00ed podemos tratar de situarnos en el aqu\u00ed y el ahora, en nuestra condici\u00f3n de personas capaces de hablar, capaces de comunicar con los otros, intercambiando experiencias, traduciendo vidas.<\/p>\n<div>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/div>\n<div>Estambul, 2009<\/div>\n<div><\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" rel=\"license\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc-nd\/3.0\/88x31.png\" alt=\"Licencia de Creative Commons\" \/><\/a><br \/>\n<span style=\"font-size: smaller\">Este texto est\u00e1 bajo una <\/span><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\" rel=\"license\"><span style=\"font-size: smaller\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/span><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de la pieza de Ong Keng Sen (2002) Conocemos la historia del Jemer Rojo\u00a0 y la atrocidad de los campos de la muerte en Camboya. 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