{"id":766,"date":"2008-10-15T19:34:11","date_gmt":"2008-10-15T18:34:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=766"},"modified":"2025-06-22T17:32:38","modified_gmt":"2025-06-22T17:32:38","slug":"la-danza-que-se-toca-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2008\/10\/15\/la-danza-que-se-toca-2008\/","title":{"rendered":"La danza que se toca"},"content":{"rendered":"<div class=\"personalpage-subtitulo\">\n<p>Sobre\u00a0<em>Solo a ciegas (con l\u00e1grimas azules)<\/em>\u00a0de Olga Mesa<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-767 aligncenter\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/Mesa.-Solo-a-ciegas-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"372\" height=\"279\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/Mesa.-Solo-a-ciegas-300x225.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/Mesa.-Solo-a-ciegas.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 372px) 100vw, 372px\" \/><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"personalpage-constructor\">\n<div id=\"constructor-item-0\" class=\"personalpage-constructor-item\">\n<p>Olga Mesa ha compuesto una pieza esc\u00e9nica que funciona como un objeto, o m\u00e1s bien como una construcci\u00f3n cuidadosamente realizada mediante el agregado de peque\u00f1os pero s\u00f3lidos objetos. Los objetos son inmateriales, existen s\u00f3lo cuando el espectador asume que ya no est\u00e1 ah\u00ed para mirar, sino para tocar lo que en su imaginaci\u00f3n se va conformando. La core\u00f3grafa de los ojos cerrados no puede ver y las im\u00e1genes que crea no son para ser vistas: si en\u00a0la danza\u00a0conceptual la visi\u00f3n imaginaria sustituye la inmediatez est\u00e9tica del cuerpo en movimiento, en la \u201cdanza a ciegas\u201d de\u00a0Olga Mesa, es el tacto imaginario el \u00fanico sentido que permite un v\u00ednculo directo entre el espectador y el artista.<\/p>\n<p>Desde\u00a0<em>Daisy Planet<\/em>\u00a0Olga Mesa\u00a0se ha interesado por invitar al p\u00fablico a abandonar la mirada de quien contempla y compartir con la int\u00e9rprete la mirada de quien act\u00faa. Mediante las proyecciones de circuito cerrado, la core\u00f3grafa jugaba a invertir las miradas: mostrar al espectador la posibilidad de usar el cuerpo para ver y la mirada para tocar. El recurso a reflejar al espectador en escena se repite en\u00a0<em>Solo a ciegas<\/em>, pero de una manera oblicua, por medio de peque\u00f1os espejos dispuestos en los laterales del escenario. El espectador puede descubrirse a s\u00ed mismo nada m\u00e1s llegar al teatro, o puede tal vez ni darse cuenta de que su imagen est\u00e1 siendo reflejada en ese espejo. Lo que ocurre en el espacio intermedio es responsabilidad suya.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Suite au dernier mot<\/em>, la decepci\u00f3n del espectador mir\u00f3n llegaba a su extremo en el momento en que Olga abandonaba\u00a0la escena\u00a0y \u00e9sta era ocupada s\u00f3lo por el sonido directo. El \u201cfuera de campo\u201d ser\u00eda desde entonces el n\u00facleo de sus investigaciones. \u00bfC\u00f3mo vemos aquello que no vemos? \u00bfQu\u00e9 conocimiento reside en la invisibilidad? En lo que incide\u00a0Olga Mesa\u00a0es en la falsa identificaci\u00f3n entre oscuridad y vac\u00edo, entre invisibilidad y ausencia. Con los ojos cerrados, ella recibe al p\u00fablico. Su ausencia de visi\u00f3n es inversamente proporcional a la intensidad de su presencia para el espectador en escena. Pero \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 viendo? \u00bfC\u00f3mo puede el espectador ir m\u00e1s all\u00e1 de ese cuerpo temporalmente ciego y participar de la visi\u00f3n que ahora se le niega?<\/p>\n<p>Los ojos cerrados de la core\u00f3grafa nos anuncian que la suya no ser\u00e1 una pieza de cuerpos que componen im\u00e1genes, sino m\u00e1s bien la pieza de un cuerpo que maneja la luz y el tiempo para componer objetos. Las im\u00e1genes son sustituidas por objetos, pero los objetos son construidos mediante una combinaci\u00f3n de inmaterialidad (luz) y efimeridad (tiempo). La solidez est\u00e1 reservada al cuerpo. Sin embargo, el cuerpo parece ausente, extra\u00f1ado, como si actuara independencia de la subjetividad que se le supone en cuanto cuerpo de autora, desplazada ahora al espacio inmaterial que s\u00f3lo con los ojos cerrados el espectador podr\u00eda compartir.<\/p>\n<p>Mediante los largos oscuros,\u00a0Olga Mesa\u00a0fuerza al espectador a cerrar tambi\u00e9n los ojos. Por si esto no fuera suficiente, ya al principio del solo su cuerpo obstruye el chorro de luz que muestra los fragmentos cinematogr\u00e1ficos, recuperados de forma indirecta, oblicua, como la imagen misma del p\u00fablico, y como \u00e9sta, arbitrariamente recortada sobre un espejo. Al interferir con su cuerpo-carne la imagen cinematogr\u00e1fica,\u00a0Olga Mesa\u00a0parece insistir en la materialidad del cine, incluso cuando el soporte es ya electr\u00f3nico y su imagen el resultado de una multiplicaci\u00f3n de reflejos.<\/p>\n<p>El cine es luz y el cuerpo es memoria. En la memoria del cuerpo habita el dolor de aquellos a quienes no se conoci\u00f3. Habita tambi\u00e9n el impulso animal, la naturaleza extra\u00f1a (y sin embargo reconocible en alguna de nuestras zonas oscuras). Y habita la disciplina, la disciplina conocida (la de nuestra educaci\u00f3n como ciudadanos y como autores o consumidores de experiencias est\u00e9ticas), la disciplina por conocer (la bailarina de tango, como v\u00edctima de una tortura). La memoria no se muestra en im\u00e1genes; se manifiesta primariamente como eco, como sonidos que retornan: imposible controlar su estructura, o prever su frecuencia. Las im\u00e1genes est\u00e1n ah\u00ed, debemos interpretar su flujo para escuchar.\u00a0Olga Mesa\u00a0invita a un juego de silencio, de referencias cruzadas, de penetraci\u00f3n en el otro.<\/p>\n<p>Y el espectador durante largos minutos privado de su condici\u00f3n de tal, comienza a disfrutar est\u00e9ticamente en el momento en que sus ojos se acostumbran a la oscuridad, cuando comprende que las im\u00e1genes documentales que fragmentariamente observa no le devuelven la realidad, sino la memoria (la memoria reside siempre en el cuerpo), cuando comprende que la extra\u00f1eza del movimiento no es el resultado de construcciones caprichosas, sino una destilaci\u00f3n de lo que nos resulta m\u00e1s pr\u00f3ximo, y que ese cuerpo disfrazado o disciplinado es un deseo que tanto como un recuerdo, que no se construye en escena, que est\u00e1 en nosotros, muy cerca, y que lo podemos tocar. La experiencia est\u00e9tica se produce cuando el espectador asume que las l\u00e1grimas azules no son metaf\u00f3ricas ni l\u00edquidas, sino s\u00f3lidas, escult\u00f3ricas, y que, para comprender, debe cerrar los ojos y extender las manos hacia la oscuridad de su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez, 2008<\/p>\n<p>&lt;a href=\u00bbhttp:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\u00bb rel=\u00bblicense\u00bb&gt;&lt;img alt=\u00bbLicencia de Creative Commons\u00bb src=\u00bbhttp:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc-nd\/3.0\/88&#215;31.png\u00bb \/&gt;&lt;\/a&gt;&lt;br \/&gt;&lt;span style=\u00bbFONT-SIZE: smaller\u00bb&gt;Este texto est\u00e1 bajo una &lt;\/span&gt;&lt;a href=\u00bbhttp:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\u00bb rel=\u00bblicense\u00bb&gt;&lt;span style=\u00bbFONT-SIZE: smaller\u00bb&gt;licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a&lt;\/span&gt;&lt;\/a&gt;&lt;\/p&gt;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre\u00a0Solo a ciegas (con l\u00e1grimas azules)\u00a0de Olga Mesa Olga Mesa ha compuesto una pieza esc\u00e9nica que funciona como un objeto, o m\u00e1s bien como una construcci\u00f3n cuidadosamente realizada mediante el agregado de peque\u00f1os pero s\u00f3lidos objetos. 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