{"id":756,"date":"2015-06-20T19:20:40","date_gmt":"2015-06-20T18:20:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=756"},"modified":"2025-06-22T09:54:49","modified_gmt":"2025-06-22T09:54:49","slug":"atlas-2011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2015\/06\/20\/atlas-2011\/","title":{"rendered":"Atlas"},"content":{"rendered":"\n<p>Sobre el dispositivo creado por Ana Borralho y\u00a0Jo\u00e3o\u00a0Galante<\/p>\n\n\n\n<p><em>Atlas<\/em>\u00a0(2011) es un dispositivo de participaci\u00f3n esc\u00e9nica que replica las pol\u00edticas de manifestaci\u00f3n de multitudes que se activaron ese a\u00f1o en actos como los del 15-M. Este dispositivo no requiere m\u00e1quinas visibles, la mec\u00e1nica la establece una regla que procede de una canci\u00f3n infantil: cada uno de los cien participantes sale a escena enumerando su posici\u00f3n y declarando su profesi\u00f3n; las profesiones van cambiando, los n\u00fameros van subiendo. La pieza podr\u00eda comenzar con la entrada de una joven que dir\u00eda: \u201cSe uma estudante incomoda muita gente, duas estudantes incomodan muitos mais\u201d. Y continuar (en castellano) con la entrada de un hombre que dir\u00eda: \u201cSi dos bomberos molestan a mucha gente, tres bomberos molestan a muchos m\u00e1s\u201d. A continuaci\u00f3n la joven y el hombre repetir\u00edan la frase de \u00e9ste y esperar\u00edan la entrada de una tercera persona para repetir movimiento y acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"460\" height=\"306\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/atlas2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-757\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/atlas2.jpg 460w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/atlas2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El dispositivo es sencillo, pero de una gran eficacia est\u00e9tica. Los individuos, en cuanto cuerpos singulares, se manifiestan en escena declarando \u00fanicamente su perfil p\u00fablico (su profesi\u00f3n u ocupaci\u00f3n), pero manifestando tambi\u00e9n su desacuerdo, el que los vuelve inc\u00f3modos o molestos \u201ca mucha gente\u201d. El dispositivo no exige de los individuos ning\u00fan esfuerzo: s\u00f3lo tienen que caminar siguiendo distintas pautas, hablar, ocupar las posiciones asignadas. Tampoco les exige el tipo de exposici\u00f3n que a veces se requiere a los actores. En su interior, los participantes se encuentran c\u00f3modos, protegidos, cuidados. Son individuos que manifiestan p\u00fablicamente su singularidad; a cambio, deben estar \u201cde acuerdo\u201d en manifestar su \u201cdesacuerdo\u201d, o bien, deben estar \u201cde acuerdo\u201d en contribuir al funcionamiento de un dispositivo est\u00e9tico disidente.<\/p>\n\n\n\n<p>La repetici\u00f3n es uno de los procedimientos que aseguran la comodidad: la repetici\u00f3n es nuclear en el funcionamiento de las m\u00e1quinas, pero tambi\u00e9n lo es en la estructura de los ciclos naturales y de los ritos sociales. Porque esta repetici\u00f3n tiene m\u00e1s que ver con la observaci\u00f3n de la naturaleza y de la sociedad que con el rendimiento de la m\u00e1quina, la repetici\u00f3n admite excepciones, y las excepciones se muestran necesarias para que el dispositivo funcione humanamente. Mediante la repetici\u00f3n, salpicada de excepciones, los participantes se incorporan al grupo sin alienarse en una masa: constituye m\u00e1s bien una multitud. A la multitud no le es dado el discurso dram\u00e1tico, es decir, el compuesto de voces individualizadas correspondientes cada una a una persona o personaje. A la multitud le es dado el discurso performativo: un hablar que no refiere, sino que es ante todo un manifestarse.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema comienza cuando la \u201cgran pedagog\u00eda\u201d se transforma en \u201cpeque\u00f1a pedagog\u00eda\u201d, es decir, cuando la manifestaci\u00f3n colectiva se muestra a otros en forma de espect\u00e1culo. Quienes miran son obligados a posicionarse de un lado u otro de la gente que molesta o la gente a quien se molesta. No hay t\u00e9rminos medios. Pero los problemas no se le plantean a los espectadores, sino a los participantes que s\u00f3lo quer\u00edan ser agentes de una manifestaci\u00f3n y ahora tambi\u00e9n son actores, es decir, acceden al tambi\u00e9n \u201cpeque\u00f1o\u201d privilegio de la representaci\u00f3n. La multitud que se manifiesta se convierte entonces en coro. El coro fue el procedimiento al que recurri\u00f3 Brecht para sus piezas did\u00e1cticas. En los a\u00f1os treinta, el coro pod\u00eda hablar con una sola voz. Pero a principios del siglo XXI, \u00bfc\u00f3mo articular un discurso respetando la singularidad de cada una de las voces? Borralho y Galante proponen una f\u00f3rmula: cada voz es escuchada una vez a condici\u00f3n de que luego participe en la enunciaci\u00f3n repetida de cada una de las siguientes voces. Sin embargo, esta f\u00f3rmula puede no resultar suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00fcller puso en evidencia los l\u00edmites del \u201cacuerdo\u201d brechtiano en t\u00e9rminos muy simples: una vez que el individuo aprende a matar al ego\u00edsta, es imposible garantizar que no pueda tambi\u00e9n matar a cualquiera. La paradoja que se presenta a Borralho y Galante no es tan tr\u00e1gica, pero igualmente preocupante: una vez que el individuo aprender a manifestar su desacuerdo, \u00bfc\u00f3mo garantizar que no va a disentir de la regla que establece la manifestaci\u00f3n de su desacuerdo?<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto es precisamente lo que ocurre en&nbsp;Atlas: los individuos no se conforman con el dispositivo colectivo, quieren manifestar tambi\u00e9n su singularidad de manera personal. Hay manifestaciones singulares que refuerzan el dispositivo, especialmente cuando comportan no ya variaciones de la regla, sino subversiones radicales de la misma. Pero la repetici\u00f3n de tales manifestaciones y, sobre todo, la irrupci\u00f3n de lo privado o de la personalidad, lejos de contribuir al enriquecimiento org\u00e1nico del dispositivo, puede provocar un sabotaje interno e involuntario de aquello que permite a todos y cada uno la capacidad de enunciaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>personalizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de la f\u00f3rmula que activa el dispositivo tiene una eficacia terap\u00e9utica para los participantes. Sin embargo, la multiplicaci\u00f3n de las&nbsp;personalizaciones&nbsp;acaba destruyendo su eficacia est\u00e9tica. Y al destruir su eficacia est\u00e9tica destruye tambi\u00e9n su eficacia pol\u00edtica. Por otra parte, ni siquiera garantiza la manifestaci\u00f3n de la singularidad, pues si se pierde la capacidad de enunciaci\u00f3n colectiva, ninguna singularidad podr\u00e1 tampoco ser enunciada. Lo que es eficaz como \u201cgran pedagog\u00eda\u201d se demuestra destructivo en el \u00e1mbito de la \u201cpeque\u00f1a pedagog\u00eda\u201d. \u00bfDebemos so\u00f1ar que vivimos en un mundo revolucionado d\u00f3nde nos es dado entregarnos al ejercicio de la \u201cgran pedagog\u00eda\u201d y prescindir completamente de la eficacia est\u00e9tica (y de la pol\u00edtica)? \u00bfO debemos suspender parcialmente nuestras fobias morales para, reconociendo la realidad, procurar tal eficacia?<\/p>\n\n\n\n<p>Educados en el rechazo a la repetici\u00f3n fordista y a la masa totalitaria, prevenidos contra h\u00e9roes y jerarqu\u00edas, nos olvidamos de que en nuestras sociedades ya no existen ese tipo de f\u00e1bricas ni existen tampoco los territorios que permit\u00edan la identificaci\u00f3n de las masas, pero s\u00ed dispositivos que perpet\u00faan el poder de unas cuantas familias (naturales y&nbsp;pol\u00edticas). Los dispositivos de poder jer\u00e1rquicos s\u00f3lo pueden ser combatidos mediante la participaci\u00f3n en dispositivos de empoderamiento de las multitudes. Las multitudes se constituyen en la uni\u00f3n de las singularidades, que no hablan dram\u00e1ticamente (con voces privadas), sino performativamente, en los modos de la manifestaci\u00f3n. Los individuos s\u00f3lo devienen cuerpos singulares en el interior de dispositivos de participaci\u00f3n, pues fuera de ellos el individuo es inerme ante los dispositivos de control. Los dispositivos de disenso se activan como dispositivos de empoderamiento a condici\u00f3n de que los cuerpos singulares practiquen el acuerdo, la repetici\u00f3n y las reglas consensuadas. Y de que acepten la excepci\u00f3n. La excepci\u00f3n es la garant\u00eda de que en el dispositivo siga dominando la vida sobre la m\u00e1quina (la excepci\u00f3n es tambi\u00e9n necesaria para que siga siendo posible pensar lo art\u00edstico, puede que tambi\u00e9n lo pol\u00edtico). Pero la \u201cexcepci\u00f3n\u201d s\u00f3lo es posible en la repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><\/a><br>Este texto est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre el dispositivo creado por Ana Borralho y\u00a0Jo\u00e3o\u00a0Galante Atlas\u00a0(2011) es un dispositivo de participaci\u00f3n esc\u00e9nica que replica las pol\u00edticas de manifestaci\u00f3n de multitudes que se activaron ese a\u00f1o en actos como los del 15-M. 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