{"id":3989,"date":"1997-06-29T16:00:00","date_gmt":"1997-06-29T16:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=3989"},"modified":"2026-01-26T18:26:18","modified_gmt":"2026-01-26T18:26:18","slug":"introduccion-a-almas-y-jardines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/1997\/06\/29\/introduccion-a-almas-y-jardines\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n a Almas y jardines"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">de Margarita Borja<\/h3>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;Lectora. Revista de dones i textualitat<\/em>, 5-6, Barcelona, 2000, pp. 131-139.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de la forma dram\u00e1tica como soporte de la creaci\u00f3n esc\u00e9nica a<br>finales del siglo XIX produjo un divorcio entre dramaturgos y creadores<br>esc\u00e9nicos que se ha mantenido hasta nuestros d\u00edas. Prescindiendo de esta<br>tendencia disociatoria, que ya tiene un siglo, las colecciones de teatro siguen<br>editando dramas, del mismo modo que muchos pretenden ayudar al desarrollo<br>del arte esc\u00e9nico premiando la producci\u00f3n dram\u00e1tica o que algunos<br>prestigiosos acad\u00e9micos encubren bajo el t\u00edtulo de estudios de teor\u00eda e historia<br>del teatro una m\u00e1s c\u00f3moda y acad\u00e9mica teor\u00eda e historia del drama.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, habr\u00e1 que decir que Almas y jardines no es un drama. Ni<br>siquiera es una creaci\u00f3n literaria pura. Se trata de una propuesta compleja,<br>que salta por encima de los g\u00e9neros y que recoge en su interior las<br>invenciones de personas diversas a la autora del proyecto y de la parte<br>po\u00e9tica. La obra se presenta, pues, no tanto como una obra para ser montada,<br>ni como un conjunto de poemas para leer en soledad, sino como un gui\u00f3n<br>indicativo, necesariamente incompleto, del trabajo esc\u00e9nico que result\u00f3 de una<br>invitaci\u00f3n lanzada por Margarita Borja en forma de poes\u00eda y que se encontr\u00f3<br>con la respuesta de acciones, voces, instalaci\u00f3n y m\u00fasica, h\u00e1bilmente<br>organizadas por Sara Molina, responsable de la direcci\u00f3n esc\u00e9nica y co-autora<br>en cierto modo del libreto definitivo. La propuesta po\u00e9tica original aparece,<br>pues, en la edici\u00f3n enriquecida y salpicada de acotaciones que recuerdan que<br>esos versos no circulan, como otros, inmaculados en el espacio intelectual que<br>media entre autor y receptor, sino que son el resto de lo que un d\u00eda fue &#8216;poes\u00eda<br>encarnada&#8217;, esa poes\u00eda \u00abque se levanta del libro y se hace humana\u00bb, esa<br>poes\u00eda que, en definitiva, adquiri\u00f3 su plenitud transformada en teatro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Poes\u00eda y complejidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al proponer como punto de partida para la creaci\u00f3n esc\u00e9nica un texto<br>po\u00e9tico, Margarita Borja est\u00e1 reivindicando la herencia del modelo de escritura<br>esc\u00e9nica asociado al teatro espa\u00f1ol m\u00e1s vanguardista. \u00c9ste fue, ante todo, un<br>teatro po\u00e9tico, un teatro que se revelaba contra la zafiedad del costumbrismo y<br>del realismo de cart\u00f3n piedra que dominaba lo escenarios espa\u00f1oles de los<br>a\u00f1os veinte y treinta y propugnaba la creaci\u00f3n de un universo irreal sobre la<br>escena. En su primera producci\u00f3n, Hel\u00e9nica, Margarita Borja recuperaba<br>directamente pasajes y sugerencias de El p\u00fablico, de Garc\u00eda Lorca. Y en<br>Almas y jardines una vez m\u00e1s la poes\u00eda es el instrumento con el cual las<br>Sor\u00e1mbulas indagaron formas de lo esc\u00e9nico que permitan la superaci\u00f3n de la<br>esterilidad y la incapacidad comunicativa que caracterizan el teatro de<br>nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la autora sabe que la poes\u00eda no es m\u00e1s que el principio y,<br>traduciendo al presente las ideas apenas realizadas de Lorca (\u00abel problema de<br>la novedad del teatro est\u00e1 enlazado en gran parte a la pl\u00e1stica\u00bb, \u00abla mitad del<br>espect\u00e1culo depende del ritmo, del color, de la escenograf\u00eda&#8230;\u00bb), imagina un<br>acontecimiento en que los elementos visuales, sonoros, verbales y g\u00e9sticos se<br>equilibran en una propuesta, aunque plural, coherente y, aunque sencilla,<br>cargada de complejidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La categor\u00eda de &#8216;complejidad&#8217; ha sido empleada por varios autores para<br>intentar explicar las respuestas de los creadores contempor\u00e1neos a la<br>experiencia del presente. La multidireccionalidad de la experiencia y del<br>pensamiento, la \u00abpolivalencia del momento\u00bb, el enrarecimiento de la<br>percepci\u00f3n como consecuencia de la multiplicaci\u00f3n de los medios de<br>comunicaci\u00f3n, la contaminaci\u00f3n en el \u00e1mbito de las ideas y los valores, la<br>multiplicaci\u00f3n de los focos de reivindicaci\u00f3n de la diferencia&#8230; exigen un tipo<br>de forma esc\u00e9nica donde no caben los esquemas narrativos lineales ni la<br>presentaci\u00f3n de materiales (verbales, psicol\u00f3gicos o pl\u00e1sticos) puros.<br>Marianne van Kerkhoven aventur\u00f3 la definici\u00f3n de una idea de dramaturgia<br>que podr\u00eda satisfacer la multiplicidad de planteamientos de los \u00faltimos a\u00f1os y<br>hablaba de una \u00abdramaturgia que fija, m\u00e1s bien, las estructuras parciales que<br>las estructuras globales de una obra\u00bb, y que asocia a las ideas de \u00abdensidad,<br>condensaci\u00f3n, concentraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de Margarita Borja cabr\u00eda igualmente bajo esa categor\u00eda. En<br>primer lugar, por su renuncia a la definici\u00f3n de una estructura lineal, ni siquiera<br>a una estructura cerrada: Margarita articula sus obras, tanto Hel\u00e9nica como<br>Almas y jardines en cuadros (siguiendo la terminolog\u00eda de Lorca), en pasajes o<br>jardines, y sin establecer una relaci\u00f3n jer\u00e1rquica entre ellos desde el punto de<br>vista de la estructura. La autonom\u00eda de lo particular, del poema, del elemento<br>pl\u00e1stico, del int\u00e9rprete nunca es cuestionada por el esfuerzo integrador en una<br>unidad espectacular, no se produce conflicto y, por tanto, no es necesaria la<br>s\u00edntesis. Frente al principio dram\u00e1tico de encadenamiento de los elementos<br>(sea \u00e9ste causal o resultado de la aplicaci\u00f3n del montaje), Margarita Borja<br>(como Elisabeth LeCompte), habla de la elaboraci\u00f3n de la estructura del<br>espect\u00e1culo como de un &#8216;tejido&#8217;, gracias al cual cabe una multiplicidad de<br>direcciones de lectura y un respeto mayor a la autonom\u00eda de los elementos<br>ligados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta estructuraci\u00f3n fragmentaria del espect\u00e1culo es al mismo tiempo<br>coherente con la reivindicaci\u00f3n de la diferencia femenina que anima todo el<br>proyecto. Ya en los a\u00f1os setenta, Roberta Sklar, una de las pioneras del teatro<br>feminista (directora de The Women&#8217;s Experimental Theatre), mostr\u00f3 su<br>preferencia por la utilizaci\u00f3n de la estructura epis\u00f3dica, argumentando que,<br>\u00abcomo toda mujer sabe, la vida es un constante circo de tres pistas antes que<br>un cuento de aventuras lineal\u00bb. Y Teresa G\u00f3mez Reus, en su excelente<br>introducci\u00f3n a Hel\u00e9nica, observaba c\u00f3mo la autora era consciente del<br>interminable flujo de diferencias bajo la diferencia\u00bb, y era esto lo que la<br>animaba a desarrollar un modelo dramat\u00fargico \u00abde tiempos sumergidos\u00bb como<br>el m\u00e1s adecuado para una interpretaci\u00f3n de nuestra historia que rete la<br>hegemon\u00eda de lo masculino.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro s\u00edntoma de la asunci\u00f3n de la complejidad es la renuncia a la<br>autor\u00eda en t\u00e9rminos absolutos. Esto es algo coherente con el desplazamiento<br>de la atenci\u00f3n hacia las estructuras parciales. En Hel\u00e9nica, junto al<br>reconocimiento expl\u00edcito en el t\u00edtulo a la obra de Garc\u00eda Lorca, se inclu\u00edan<br>poemas de Jos\u00e9 Mar\u00eda Parre\u00f1o. La voluntad de no considerar la propia<br>creaci\u00f3n como una propiedad cerrada se manifiesta en la concepci\u00f3n de la<br>obra como invitaci\u00f3n y no como resultado, as\u00ed como en la gratitud manifestada<br>a los autores del presente o del pasado que han contribuido a su escritura.<br>Como en Hel\u00e9nica, tambi\u00e9n en Almas y jardines se sucede una multiplicidad de<br>referencias cruzadas: la m\u00e1s expl\u00edcita, a Shakespeare, pero tambi\u00e9n a<br>escritores tan dispares como el m\u00edstico suf\u00ed nacido en Murcia Ibn Al&#8217;Arabi, el<br>poeta simbolista Arthur Rimbaud o la gran mujer del pensamiento espa\u00f1ol<br>Mar\u00eda Zambrano.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo transdisciplinar es igualmente una consecuencia directa de la opci\u00f3n<br>por la complejidad. Lo que se busca no es meramente un ejercicio<br>interdisciplinar, una acumulaci\u00f3n de medios, se intenta llegar algo m\u00e1s all\u00e1, a<br>una interpenetraci\u00f3n real de los lenguajes, que responda a la transitoriedad<br>entre imagen, texto, sonido y f\u00f3rmula matem\u00e1tica a que nos est\u00e1<br>acostumbrando la experiencia perceptiva de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Lo<br>transdisciplinar no es meramente resultado de la invitaci\u00f3n lanzada por la<br>autora: est\u00e1 presente en el propio instrumento de la invitaci\u00f3n. En la<br>introducci\u00f3n a Hel\u00e9nica, Teresa G\u00f3mez Reus comparaba acertadamente el<br>espect\u00e1culo con una sucesi\u00f3n de \u00abestampas que pertenecen al \u00e1mbito de lo<br>po\u00e9tico, lo cotidiano, lo on\u00edrico, lo mitol\u00f3gico; secuencias que ahora,<br>record\u00e1ndolas me hacen pensar en un conjunto de fotos iluminadas\u00bb, con \u00abun<br>gran cuadro con diversos paisajes diacr\u00edticos\u00bb, o con un \u00abpalimpsesto\u00bb. La<br>asociaci\u00f3n propuesta por G\u00f3mez Reus no es algo a posteriori, sino que<br>precede a la creaci\u00f3n del texto. Tambi\u00e9n Almas y jardines renuncia a una<br>estructuraci\u00f3n en secuencias y opta por una sucesi\u00f3n de jardines: el elemento<br>espacial se impone sobre el elemento temporal y potencia de ese modo una<br>recepci\u00f3n del espect\u00e1culo basada en la intensidad del lugar (momento) y no<br>en la comprensi\u00f3n del desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la b\u00fasqueda de la intensidad perceptual lo que justifica asimismo<br>unos versos cargados de est\u00edmulos visuales, t\u00e1ctiles, musicales y, sobre todo,<br>olfativos, que son un primer esfuerzo para que las palabras no queden<br>meramente en el libro, sino que conquisten f\u00edsicamente el espacio<br>(mediterr\u00e1neo) que aspiran a recrear. Y es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de la<br>intensidad lo que anima el intento de que la m\u00fasica crezca en una relaci\u00f3n tan<br>\u00edntima con la poes\u00eda que, de acuerdo a la pretensi\u00f3n de Sara Molina, logre<br>penetrar en la escritura a modo de signos de puntuaci\u00f3n y consiga que el<br>espect\u00e1culo, como \u00abla tarde\u00bb, llegue a ser \u00abde m\u00fasica, \/de matem\u00e1tica, de piel<br>de \u00e1ngel, de metaf\u00edsica verdad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La transdisciplinariedad sigue la v\u00eda de la traducci\u00f3n de unos lenguajes<br>en otros, manteniendo lo propio de cada uno de ellos y consiguiendo as\u00ed que<br>cada traducci\u00f3n aporte algo nuevo. En la \u00faltima parte el espacio de la acci\u00f3n<br>es definido por los personajes de las apuntadoras, traduciendo en palabras lo<br>que el p\u00fablico simult\u00e1neamente estar\u00e1 viendo en su realizaci\u00f3n pl\u00e1stica. A<br>nivel verbal, este ejercicio de traducci\u00f3n tiene sus exponentes concretos en la<br>repetici\u00f3n en castellano y catal\u00e1n del poema \u00abEl Huerto del Cura\u00bb o en ingl\u00e9s y<br>castellano del texto de las reinas shakespereanas.<\/p>\n\n\n\n<p>El gui\u00f3n original contemplaba la participaci\u00f3n en el espect\u00e1culo de la<br>artista Rilo Chmielorz, quien deb\u00eda acompa\u00f1ar con su acci\u00f3n de \u00abrasgu\u00f1ado<br>caligr\u00e1fico sobre una superficie dada\u00bb el eco de las acciones previas. Tal<br>participaci\u00f3n no se produjo, pero la intenci\u00f3n de arrebatar a la escritura su<br>funci\u00f3n significante y otorgarle una dimensi\u00f3n visual y constructiva y s\u00ed se<br>mantuvo. La caligraf\u00eda \u00e1rabe, que tradicionamente tiene, adem\u00e1s de su funci\u00f3n<br>significante, una funci\u00f3n decorativa y arquitect\u00f3nica, visual, fue utilizada por<br>las Sor\u00e1mbulas para construir el cuerpo de la P\u00e1jara Sim\u00fcrg, convertida as\u00ed en<br>s\u00edmbolo complejo, resumen de los diversos lenguajes utilizados y resumen<br>tambi\u00e9n de m\u00faltiples puntos de fuga indicados en la acci\u00f3n y en el texto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El viaje<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl teatro no es sobre algo. El teatro procede de algo, de un lugar dado,<br>de la forma social y personal de vivir\u00bb. Por ser un medio del &#8216;aqu\u00ed y del ahora&#8217;,<br>por ser un medio antag\u00f3nico a los sistemas de comunicaci\u00f3n de masas, el<br>teatro (y la &#8216;performance&#8217;), necesariamente el teatro est\u00e1 ligado al lugar y<br>pensado para intervenir de forma inmediata sobre su entorno. En el trabajo de<br>Margarita Borja la pertenencia al lugar es un factor primario. Ella recupera la<br>herencia po\u00e9tica lorquiana traslad\u00e1ndola de Andaluc\u00eda al Mediterr\u00e1neo, y son<br>su sensualidad y su fuerza evocadora los que marcan los lugares del drama.<br>La presencia de lo Mediterr\u00e1neo en la obra de Borja no es culturalista,<br>sino experiencial. El fondo de Hel\u00e9nica tiene que ver con la experiencia de la<br>contemplaci\u00f3n de los murales de la isla de Thera, y su segundo trabajo<br>esc\u00e9nico se conforma como un paseo a trav\u00e9s de jardines construidos,<br>habitados o so\u00f1ados por los diversos pobladores de la regi\u00f3n levantina. Los<br>jardines no son espacios habitables, son lugares de tr\u00e1nsito, constituyen la<br>otredad de la casa (del mismo modo que las mujeres de Shakespeare<br>constituyen la otredad del drama). El paseo de las almas a trav\u00e9s de ellos es<br>tan fugaz (y tan intenso) como el posarse de la luna sobre el agua de la balsa<br>(\u00abuna balsita para \/ que la luna s\u00f3lo \/ pueda estarse un instante\u00bb). En ellos<br>pueden convivir las almas de los antepasados reales que construyeron nuestra<br>historia, con las de aquellas otras antepasadas que poblaron los dramas de<br>Shakespeare. Los seres (\u00bfinferiores?) asisten al conjuro congelados, pero<br>muy vivos, bajo la atenta mirada de la inmensa y desnaturalizada p\u00e1jara.<\/p>\n\n\n\n<p>La inestabilidad, otro de los rasgos que definen la complejidad de la<br>experiencia contempor\u00e1nea, determina la nominaci\u00f3n de los personajes de la<br>primera parte de la obra: viajeras y caminantes. El personaje de la viajera<br>resulta del cruce de la reivindicaci\u00f3n de la diferencia femenina y la<br>reivindicaci\u00f3n de la pertenencia a un lugar. Parad\u00f3jicamente, es la afirmaci\u00f3n<br>del lugar la que conduce al viaje, en tanto el Mediterr\u00e1neo es el espacio por<br>excelencia de los intercambios, las odiseas y los cruces culturales. Pero no<br>basta afirmar la mediterraneidad para afirmarse viajera. Para ello hay que<br>romper con la fijaci\u00f3n de la mujer en el papel de Pen\u00e9lope, la paciente<br>tejedora, y reivindicar decididamente el lugar usurpado en la traves\u00eda de la<br>historia.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura del espect\u00e1culo es coherente con esa sugerencia<br>paseadora del material po\u00e9tico. Del mismo modo que la compleja estructura de<br>Hel\u00e9nica remit\u00eda a la composici\u00f3n de los murales y los frisos griegos,<br>fragmentarios, no narrativos, pero intensamente significantes, en Almas y<br>Jardines el paseo por el jard\u00edn marca la pauta para la construcci\u00f3n esc\u00e9nica.<br>Ahora bien, en la puesta en escena, el jard\u00edn se transforma en castillo. Una<br>propuesta tan diferente como la sugerida por las Sor\u00e1mbulas no pod\u00eda<br>acomodarse a un espacio convencional: el Castillo de Santa B\u00e1rbara, en<br>Alicante, fue el lugar elegido para instalar los jardines, un castillo fundado por<br>los cartagineses en el 2.100 a. C y bautizado por los griegos con el nombre de<br>&#8216;Akra Leuke&#8217;, cumbre blanca, testigo de los ires y venires de m\u00faltiples culturas<br>de las que conserva sus almas. Es la ant\u00edtesis del espacio-jard\u00edn, espacio de<br>piedra, espacio de fantasmas, conquistado por las Sor\u00e1mbulas para el<br>jard\u00edn-teatro.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo comienza en el patio de armas, un espacio abierto,<br>sacudido por el viento, nueva versi\u00f3n de ese \u00abcirco de arcos donde el aire y la<br>luna y las criaturas entran y salen sin tener un sitio donde descansar\u00bb. En \u00e9l<br>se desarrolla la primera parte, que tiene la forma de un recitado coral en<br>paralelo a la m\u00fasica, surcado por acciones de las sor\u00e1mbulas , recorridos y<br>encuentros que sirven para una progresiva apropiaci\u00f3n del espacio y un<br>reconocimiento de la colectividad humana (an\u00edmica) que lo habita. Al final de la<br>primera parte, las int\u00e9rpretes ceden su alma a la P\u00e1jara y se convierten en<br>ayudantes (ejecutoras) de una instalaci\u00f3n inhumana, que por un instante<br>ocupa el centro de la acci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, los espectadores son invitados<br>tambi\u00e9n ellos a pasear, y entran en un jard\u00edn mucho m\u00e1s dram\u00e1tico, recreado<br>en un espacio, que aunque ya no es abierto, tampoco sufre la clausura del<br>escenario teatral. En dos pasillos que forman una ele los espectadores se<br>enfrentan a una exposici\u00f3n de m\u00e1scaras, estilizadas sillas, los elementos<br>congelados del jard\u00edn, los trajes r\u00edgidos de las reinas. Bajo los arcos que<br>delimitan el espacio (en la frontera entre el adentro y el afuera), el p\u00fablico es<br>testigo de la sorda confesi\u00f3n realizada por las reinas shakespereanas<br>atrapadas en sus trajes, atisban el dolor que domin\u00f3 su historia privada, y<br>asisten impotentes a su marcha. Un soprano masculino (en el \u00faltimo gui\u00f1o del<br>m\u00fasico a la autora de tan compleja propuesta) acompa\u00f1a el mutis de las<br>silenciosas reinas.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje po\u00e9tico\/esc\u00e9nico acaba en este punto, pero como todos los<br>viajes, ha generado una multiplicidad de encuentros. Previo al definitivo con el<br>p\u00fablico, la misma construcci\u00f3n del espect\u00e1culo es resultado de una<br>multiplicidad de encuentros. El viaje de la poes\u00eda hacia el teatro no sigue la v\u00eda<br>de la puesta en escena convencional, sino que surge de un ejercicio de<br>colaboraci\u00f3n entre diversos creadores que recupera lo m\u00e1s fresco de la<br>producci\u00f3n vanguardista, aquella de los &#8216;collages&#8217; o &#8216;poemas esc\u00e9nicos&#8217; a los<br>que se entregaron algunos de los principales protagonistas de la vanguardia<br>hist\u00f3rica. Haciendo suya esta herencia, el responsable de la direcci\u00f3n<br>esc\u00e9nica de Hel\u00e9nica, Luis \u00c1lvarez Auzzani, defin\u00eda el trabajo realizado como<br>la elaboraci\u00f3n de \u00abuna partitura de acciones dram\u00e1ticas, m\u00fasica, escenograf\u00eda,<br>iluminaci\u00f3n y vestuario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A un texto esc\u00e9nico no categorizable como drama corresponde una<br>propuesta esc\u00e9nica que se resiste al encasillamiento. \u00bfTeatro?,<br>\u00bfperformance?, \u00bfacci\u00f3n po\u00e9tica? Margarita Borja confiesa que prefiere el<br>t\u00e9rmino &#8216;celebraci\u00f3n&#8217;. Ser\u00eda m\u00e1s sencillo que la profesi\u00f3n y el p\u00fablico<br>admitieran definitivamente un concepto ampliado de teatro, el \u00fanico que<br>permitir\u00e1 calificar como &#8216;teatro&#8217; los \u00faltimos espect\u00e1culos de uno de los<br>compa\u00f1eros de viaje m\u00e1s claros de Margarita Borja en el panorama de la<br>creaci\u00f3n esc\u00e9nica contempor\u00e1nea: Esteve Grasset (como Lorca,<br>prematuramente desaparecido). En sus espect\u00e1culos lati\u00f3 siempre la intenci\u00f3n<br>de lograr una disoluci\u00f3n de los l\u00edmites entre la instalaci\u00f3n, la danza, el<br>concierto y el arte dram\u00e1tico; especialmente en sus \u00faltimos trabajos, todos<br>estos lenguajes estaban presentes sin que resultara posible deslindar entre<br>ellos. Sin embargo, una distancia insalvable separa los planteamientos de<br>Grasset y Borja, y tal distancia tiene, sin duda, mucho que ver con el concepto<br>de &#8216;soridad&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La soridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEllas soy yo y yo soy ellas. \/ Cuando ellas hablan yo me escucho. \/ Si<br>yo hablo, son sus voces lo que oyen. \/ Golpes id\u00e9nticos de coraz\u00f3n \/ en tres<br>cuerpos id\u00e9nticos dispares, \/ Tres voces, separadas, \/ confundidas en diversos<br>pensamientos. \/ Soy diferente pero no distinta. \/ \u00bfQuienes somos? \/ Mujeres<br>con algo en com\u00fan.\u00bb Con estos versos repartidos entre las tres int\u00e9rpretes<br>comenzaba Mujeres al rojo vivo, la \u00fanica obra escrita y dirigida por Edurne<br>Rodr\u00edguez, integrante del grupo Legale\u00f3n T, de Ir\u00fan. La escena se convierte<br>en lugar de manifestaci\u00f3n de lo que Margarita Borja denomina &#8216;soridad&#8217;. Pero ,<br>lejos de provocar una instrumentalizaci\u00f3n del teatro o de la danza, esa<br>voluntad expresiva conduce a la formulaci\u00f3n de propuestas que alimentan un<br>nuevo modo de vanguardia esc\u00e9nica.<\/p>\n\n\n\n<p>La combinaci\u00f3n no es nueva. Ya hace cincuenta a\u00f1os, el club Anfistora,<br>un grupo de mujeres dirigido por Pura Ucelay, fue el \u00fanico que se atrevi\u00f3 a<br>llevar a escena una obra que permanec\u00eda secuestrada desde su prohibici\u00f3n<br>por la dictadura de Primo de Rivera, El amor de don Perlimpl\u00edn con Belisa en<br>su jard\u00edn, y el mismo que un a\u00f1o m\u00e1s tarde intent\u00f3 la que podr\u00eda haber sido la<br>empresa m\u00e1s vanguardista del teatro espa\u00f1ol previo a la guerra: la puesta en<br>escena de As\u00ed que pasen cinco a\u00f1os, cuyo estreno fue impedido por el<br>levantamiento militar y el asesinato del poeta. Margarita Borja ha reconocido<br>que el Teatro de las Sor\u00e1mbulas pretende continuar ese trabajo interrumpido.<br>Pero tal continuaci\u00f3n implica no s\u00f3lo una reflexi\u00f3n sobre las formas, sino,<br>sobre todo, una muy diversa articulaci\u00f3n de arte y vida, de construcci\u00f3n y<br>expresi\u00f3n, de teatro y sociedad, de personaje y actor.<\/p>\n\n\n\n<p>En su b\u00fasqueda de la verdad, Lorca exig\u00eda unos personajes \u00abtan<br>humanos, tan horrorosamente tr\u00e1gicos y ligados a la vida y al d\u00eda con una<br>fuerza tal, que muestren sus traiciones, que se aprecien sus olores y que salga<br>a los labios toda la valent\u00eda de sus palabras llenas de amor y de ascos\u00bb. Pero<br>esos personajes no pod\u00edan ser aquellos que sub\u00edan al escenario \u00abde la mano<br>de los autores\u00bb, sino los que lo hac\u00edan por s\u00ed mismos, sin renunciar \u00aba la vida y<br>al d\u00eda\u00bb, a su propia historia pasional. Cuando en El p\u00fablico se descubre que los<br>pies de Julieta \u00aberan demasiado perfectos y demasiado femeninos\u00bb, que eran<br>\u00abpies inventados por un hombre\u00bb y que la verdadera Julieta estaba<br>\u00abamordazada debajo de las sillas y cubierta de algodones para que no gritase\u00bb,<br>cuando, pese a las resistencias del Director, finalmente salen a la luz las<br>pasiones reales que habitan bajo el drama, estalla la revoluci\u00f3n. Lorca pone<br>sobre la escena (imposible) el problema de la verdad en el teatro: la verdad del<br>poeta y la verdad del actor, porque un drama en que el poeta convierte su<br>interioridad en un circo no puede ser representado por actores que se limitan a<br>esconderse tras las m\u00e1scaras. Los actores ya no deben interpretar personajes,<br>no pueden anularse en la construcci\u00f3n de personajes, sino que han de poner<br>su humanidad en la ejecuci\u00f3n sensible de las formas po\u00e9ticas propuestas por<br>el autor. El actor del teatro imposible de Lorca, como el de Kantor, no puede<br>renunciar a su concreci\u00f3n f\u00edsica, a su verdad. No es de extra\u00f1ar que ambos<br>desarrollaran su trabajo m\u00e1s propio en los m\u00e1rgenes de la profesi\u00f3n teatral.<\/p>\n\n\n\n<p>El juego de las m\u00e1scaras y las transformaciones en El p\u00fablico serv\u00eda<br>para mostrar \u00abel perfil de una fuerza oculta\u00bb, pero tambi\u00e9n para reivindicar las<br>mil combinaciones posibles en que el amor se muestra. El descubrimiento de<br>que la aut\u00e9ntica Julieta ha sido suplantada por un muchacho, objeto del<br>verdadero amor, constituye uno de los centros de la trama de la obra.<br>Margarita Borja, en un ejercicio paralelo al de Lorca, recurre al complejo juego<br>de las interrelaciones para mostrarnos el perfil de otra fuerza oculta. La<br>suplantaci\u00f3n de Julieta por el muchacho tiene su paralelismo en la ocupaci\u00f3n<br>de la escena \u00edntegramente por mujeres, que, como el muchacho en el amor,<br>reclaman su protagonismo en la historia. La primera imagen de Almas y<br>jardines es la de un grupo de mujeres ocupando decidida y alegremente el<br>espacio. Son mujeres que realizan ese sue\u00f1o de actor formulado por Lorca en<br>su teatro imposible: asumen la conciencia de su concreci\u00f3n f\u00edsica, y no<br>renuncian a su propio cuerpo, como no renuncian a su biograf\u00eda, a su emoci\u00f3n,<br>a su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>El arte esc\u00e9nico, en cuanto utiliza como material primario el propio<br>cuerpo humano, es (junto con los audiovisuales) uno de los medios creativos<br>que m\u00e1s se prestan a una prostituci\u00f3n de la imagen femenina, pero al mismo<br>tiempo, por su inmediatez (y a diferencia de los audiovisuales) uno de los<br>medios que mayor control permite al int\u00e9rprete en el proceso de exteriorizaci\u00f3n<br>de la realidad interna, una vez que \u00e9ste asume la iniciativa de la creaci\u00f3n. Por<br>tanto, desde la perspectiva de la creaci\u00f3n feminista, el arte esc\u00e9nico aparece<br>como un medio especialmente adecuado para exteriorizar la vida interna de la<br>mujer, silenciada o reprimida por los mecanismos tradicionales del poder.<br>Obviamente, no estamos hablando del arte esc\u00e9nico convencional, que<br>siempre ha mantenido una relaci\u00f3n instrumental con la mujer y que, pese a las<br>aportaciones de tantas grandes actrices y directoras a su transformaci\u00f3n,<br>sigue manteniendo una estructura radicalmente machista (lo que hace de \u00e9l no<br>s\u00f3lo el m\u00e1s conservador de los medios art\u00edsticos, sino adem\u00e1s el que m\u00e1s<br>resistencias plantea al reconocimiento de la diferencia femenina). Estamos<br>hablando de ese otro teatro, que se sit\u00faa en di\u00e1logo permanente con los<br>nuevos lenguajes art\u00edsticos y que a veces resulta dif\u00edcil distinguir de la<br>&#8216;performance&#8217;. \u00c9ste fue el medio preferido por las creadoras feministas en los<br>a\u00f1os sesenta y setenta para el desarrollo creativo de sus propuestas. Se<br>trataba de crear el espacio para que la mujer se presentara a s\u00ed misma como<br>persona, para que se adue\u00f1ara de su propia biograf\u00eda, de sus propios medios<br>expresivos, de su propio cuerpo, y luchar contra esa ley que permite a la mujer<br>ser una imagen, pero no construir su propia imagen. Roberta Sklar,<br>refiri\u00e9ndose a su trabajo con la actriz Sondra Segal, argumentaba: \u00abLas<br>mujeres tienen que aprender a escuchar sus propias voces, sus cuerpos, sus<br>impulsos, tomarlos y usarlos, en vez de asumir que cualquiera los conozca<br>siempre mejor que ellas mismas\u00bb. Y en la misma direcci\u00f3n apuntaba Hel\u00e9ne<br>Cixous, al animar a las &#8216;mujeres&#8217; a liberarse de su condici\u00f3n de &#8216;hijas&#8217; y<br>conquistar la escena con su cuerpo, con su sangre, resisti\u00e9ndose al<br>sometimiento de la trama y de la imagen aprendida, con un gesto nuevo y<br>simple capaz de transformar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sara Molina, responsable de la direcci\u00f3n esc\u00e9nica de Almas y Jardines,<br>ya hab\u00eda experimentado con anterioridad las posibilidades expresivas del<br>medio esc\u00e9nico sin por ello renunciar a la finalidad art\u00edstica. En el Festival de<br>Granada (Off) de 1988 se present\u00f3 M-30. Esto no es Africa. Pornograf\u00eda y<br>Obscenidad, un espect\u00e1culo, que comparte algunos elementos con Almas y<br>jardines: tambi\u00e9n en aquel caso el elenco estaba constituido exclusivamente<br>por mujeres, ninguna de ellas ten\u00eda experiencia profesional como actriz, y la<br>estructura del trabajo ten\u00eda m\u00e1s que ver con el &#8216;performance&#8217; que con el teatro.<br>En el programa de mano, Sara Molina declaraba: \u00abejercicio esc\u00e9nico realizado<br>por 33 mujeres procedentes de diversas actividades y profesiones, un producto<br>del reciclado de elementos de desecho teatral, una muestra de belleza<br>residual\u00bb. Con materiales pertenecientes a la vida cotidiana de la mujer en la<br>sociedad contempor\u00e1nea, Sara constru\u00eda una sucesi\u00f3n de secuencias, con<br>una fuerte carga expresiva, por medio de las cuales propon\u00eda una nueva forma<br>de ritual. \u00c9ste se hac\u00eda evidente en la danza final, que comenzaba como una<br>simpl\u00edsima invitaci\u00f3n al movimiento y acababa siendo el detonador de una<br>descarga f\u00edsica y emocional que permit\u00eda la integraci\u00f3n de las treinta<br>participantes en un \u00fanico cuerpo. En cierto modo, ese baile final actuaba como<br>resumen de la intenci\u00f3n y la estructura de toda la pieza. Las provocaciones al<br>p\u00fablico, el grito de libertad de su colectivo desnudo (no-africano), centro del<br>espect\u00e1culo, y el descaro general provocado por la directora se convert\u00edan en<br>una reivindicaci\u00f3n de la alegr\u00eda femenina y en definitiva de la alegr\u00eda de la<br>vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante de este trabajo era tambi\u00e9n la conjunci\u00f3n entre la<br>finalidad expresiva y la finalidad creativa. Lorca hab\u00eda planteado el conflicto<br>entre la verdad y el teatro en t\u00e9rminos de imposibilidad. A\u00f1os m\u00e1s tarde,<br>Grotowski y Chaikin renunciar\u00edan a lo teatral por similares razones. Pero,<br>\u00bfacaso no es posible un equilibrio entre lo expresivo y lo constructivo que<br>satisfaga la necesidad de verdad del int\u00e9rprete \/ autor y la necesidad de<br>m\u00e1scara del teatro? Seguramente ese equilibrio depende de una renuncia a la<br>negatividad impl\u00edcita al planteamiento de Grotowski (y al de tantos otros<br>creadores) y una opci\u00f3n por lo positivo, evidente en el trabajo de Sara Molina y<br>Margarita Borja. No es gratuito que ese cambio de signo est\u00e9 ligado a la<br>autor\u00eda femenina.<\/p>\n\n\n\n<p>En Nueva York, la core\u00f3grafa Anne Carsson lleva a\u00f1os trabajando con<br>gente de la calle para componer espect\u00e1culos de un vigor irresistible, tanto por<br>la verdad y el entusiasmo de sus int\u00e9rpretes como por el rigor en la<br>construcci\u00f3n formal de los mismos. Lo com\u00fan a los trabajos de Anne Carsson,<br>Edurne Rodr\u00edguez, Sara Molina y Margarita Borja es el &#8216;gestus&#8217;: lo\/as<br>int\u00e9rpretes sonr\u00eden reiteradamente al p\u00fablico. Por encima de la disciplina<br>formal, por encima del dramatismo de los contenidos, impera un sentimiento<br>afirmativo. En Almas y jardines, la afirmaci\u00f3n convertida en sonrisa se llama<br>&#8216;soridad&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>Vestuario, m\u00e1scaras y elementos esc\u00e9nicos introducen la dimensi\u00f3n<br>po\u00e9tica de la obra en el espacio sin afectar la integridad de las ejecutantes,<br>que son al mismo tiempo libres e int\u00e9rpretes y que, por no verse sometidas a la<br>encarnaci\u00f3n de un no-yo, pueden mantener en todo momento la positividad del<br>gesto. Al inicio de la segunda parte, el coro de arlequines, entregado a un<br>juego expresivo en el espacio, queda inmovilizado tras las m\u00e1scaras<br>distribuidas en el mismo; no es un momento de anulaci\u00f3n, porque en ning\u00fan<br>caso las int\u00e9rpretes son pose\u00eddas por las m\u00e1scaras: son ellas mismas las que<br>deciden jugar a ocultarse, sabiendo ellas (y el p\u00fablico) que no se trata m\u00e1s<br>que de algo transitorio, que la acci\u00f3n no quedar\u00e1 fijada, ni el destino decidido,<br>que toda transformaci\u00f3n es a\u00fan posible. Es la soridad la que permite que, a<br>pesar del tono tan dram\u00e1tico con que concluye el espect\u00e1culo, lo que quede<br>sea algo m\u00e1s que teatro: ante todo, la fuerte impresi\u00f3n de la vida regalada por<br>las Sor\u00e1mbulas , liberadas de la negatividad de las formas opresivas,<br>encontrando, celebrando y ofreciendo una salida (diferente) \u00aba esa selva<br>oscura en la que se encontraron por haberse apartado del camino recto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Texto de <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/44449855_Almas_y_jardines\">Almas y Jardines<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"396\" height=\"566\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/1997\/06\/2000.-Almas-y-jardines.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4602\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/1997\/06\/2000.-Almas-y-jardines.png 396w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/1997\/06\/2000.-Almas-y-jardines-210x300.png 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 396px) 100vw, 396px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Versi\u00f3n impresa de la introducci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/1997\/06\/2000.-Almas-y-jardines.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de 2000. Almas y jardines.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-e2463d8a-fea6-4204-a560-6f7fa9eaa038\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/1997\/06\/2000.-Almas-y-jardines.pdf\">2000. Almas y jardines<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/1997\/06\/2000.-Almas-y-jardines.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-e2463d8a-fea6-4204-a560-6f7fa9eaa038\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de Margarita Borja &nbsp;Lectora. Revista de dones i textualitat, 5-6, Barcelona, 2000, pp. 131-139. La crisis de la forma dram\u00e1tica como soporte de la creaci\u00f3n esc\u00e9nica afinales del siglo XIX produjo un divorcio entre dramaturgos y creadoresesc\u00e9nicos que se ha mantenido hasta nuestros d\u00edas. Prescindiendo de estatendencia disociatoria, que ya tiene un siglo, las colecciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[171],"tags":[90],"class_list":["post-3989","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulo-texto","tag-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3989","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3989"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3989\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4603,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3989\/revisions\/4603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}