{"id":3924,"date":"2013-08-14T13:48:00","date_gmt":"2013-08-14T13:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=3924"},"modified":"2025-07-22T13:23:39","modified_gmt":"2025-07-22T13:23:39","slug":"de-la-obscenidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2013\/08\/14\/de-la-obscenidad\/","title":{"rendered":"De la obscenidad"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Vida, arte, esfera p\u00fablica.<\/h4>\n\n\n\n<p>(Fragmento de la intervenci\u00f3n en el Encuentro \u201cLo obsceno \/ La escena: lo que se ve lo que no se ve\u201d, organizado por la Maestr\u00eda de Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia del 12 al 14 de agosto de 2013)<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en una \u00e9poca en la que casi todo lo que se muestra en escena en consecuencia con un compromiso con la realidad corre el riesgo de ser calificado como obsceno. Y el rechazo puede venir desde posiciones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas muy diversas. En un extremo, se sufrir\u00e1n los ataques de quienes utilizan la defensa de la moral o el buen gusto para hip\u00f3critamente, o m\u00e1s bien c\u00ednicamente, silenciar e invisibilizar aquello que puede perturbar las creencias, las rutinas, la sumisi\u00f3n. Pero en el otro extremo, se sufrir\u00e1n las descalificaciones de quienes, desde discursos cr\u00edticos, niegan a los artistas el derecho a decidir individualmente sobre lo que debe ser visible y representarlo de manera subjetiva contribuyendo as\u00ed a una posible expansi\u00f3n del r\u00e9gimen pasivo de la espectacularidad. La alergia a la espectacularidad retorna desde los a\u00f1os sesenta del siglo pasado no a\u00fan con \u00e9nfasis revolucionarios, sino amalgamado con una cierta complacencia en la condici\u00f3n espectacular de nuestras relaciones. La banalizaci\u00f3n del espect\u00e1culo, el \u201ch\u00e1galo usted mismo\u201d, favorecido por las redes sociales y la \u201cmovilizaci\u00f3n global\u201d, nos sit\u00faa en un terreno donde los l\u00edmites entre la complicidad y el antagonismo se vuelven difusos. El teatro, convertido en arte menor y marginal, es s\u00edntoma de estas ambig\u00fcedades, al mismo tiempo que lugar de experimentaci\u00f3n de respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en sociedades (en Colombia, en Espa\u00f1a, pero tambi\u00e9n en M\u00e9xico o en Brasil) acostumbradas a lo obsceno. Habr\u00eda que retirarse a lugares rec\u00f3nditos para escapar a la exhibici\u00f3n de la impunidad con que cada d\u00eda act\u00faan quienes detentan los poderes: los \u201cencargados\u201d de que la propiedad se siga concentrando en unas pocas manos, de establecer los equilibrios m\u00ednimos antes a nivel nacional, ahora tambi\u00e9n a nivel global, para que las insurrecciones no pongan en peligro sus botines legales ni las revoluciones, previsibles, les arrebaten el poder. La obscenidad del poder es de tal magnitud que apenas ya puede ser ocultada por los espect\u00e1culos pantalla del deporte, el \u201cvoyeurismo\u201d morboso y los chismes novelados. Ahora se alienta desde la publicidad y los medios una sexualizaci\u00f3n cosificadora (lamentablemente no liberadora) de lo cotidiano para que el espect\u00e1culo se expanda m\u00e1s all\u00e1 de las pantallas, y eventualmente se promueven guerras, para que quede claro que en cualquier momento \u201cesto tambi\u00e9n te puede pasar a ti\u201d si no est\u00e1s \u201cdel lado bueno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con este fondo de modelizaci\u00f3n medi\u00e1tica, resultan poco sostenibles las acusaciones de ataques a la moral por parte de asociaciones y poderes. Sin embargo, tales acusaciones sorprendentemente se siguen produciendo, y con consecuencias en algunos casos graves. Es cierto que la obscenidad no es el motivo. Normalmente, es necesario que junto a la acci\u00f3n violenta o documentos de violencia extrema aparezca alg\u00fan signo de lo que el poder define como sagrado (es decir, secreto e intocable). O que junto al cuerpo desnudo o la exhibici\u00f3n de sus partes haya referencias a las iglesias, a los s\u00edmbolos nacionales, a instituciones fundamentales del estado, o valores supuestamente consensuales, como la familia heteroparental. Una imagen o una descripci\u00f3n nunca son obscenas por s\u00ed mismas, sino en su elaboraci\u00f3n medi\u00e1tica y simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>La exhibici\u00f3n c\u00ednica del poder, el despliegue espectacular del \u201cstatus quo\u201d y los constantes anuncios de dominaci\u00f3n pueden producir multitud de respuestas en un abanico abierto por dos ejes: el eje de la rabia y de la obscenidad, de un lado; el eje de la cr\u00edtica y la modestia, de otro. Aparentemente contradictorios, pueden funcionar de manera complementaria. La obscenidad es en uno de sus sentidos lo contrario de la modestia, la acci\u00f3n obscena constituye un ataque al pudor. Pero en s\u00ed mismas, ni la obscenidad ni la modestia garantizan nada si no es en relaci\u00f3n a aquello que quieren romper o a aquello de lo que se quieren alejar. Lo importante no es que algo sea o no obsceno, que alguien sea o no modesto, sino con qu\u00e9 intenci\u00f3n lo es y qu\u00e9 transmite su expresi\u00f3n o su discurso. En escena, la obscenidad y la modestia pueden coincidir sorprendentemente: nada m\u00e1s modesto que un cuerpo que muestra su animalidad no en un ejercicio exhibicionista, sino en la exposici\u00f3n de una sensaci\u00f3n o de una idea. Ese mismo cuerpo puede producir un efecto obsceno si su imagen resulta mediada por cualquier signo de poder o si voluntariamente se arroja a esa mediaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones lo que la sociedad denuncia como \u201cobsceno\u201d no es sino el s\u00edntoma de un ataque m\u00e1s profundo a las estructuras de propiedad y sometimiento. Es comprensible que a Baudelaire, que alimentaba la rabia contra su clase, se le acusara de obscenidad tras la publicaci\u00f3n de&nbsp;<em>Las flores del mal&nbsp;<\/em>(1857). M\u00e1s ins\u00f3lito resulta que el t\u00edmido y solitario Flaubert cargara con la misma acusaci\u00f3n, \u00e9l que ocult\u00f3 bajo las cortinas de un coche de punto la escena sexual m\u00e1s apasionada de&nbsp;<em>Madame Bovary<\/em>(1856). Los fiscales que acusaban a Flaubert y Baudelaire de obscenidad lo hac\u00edan prescindiendo de su condici\u00f3n de artistas, pues sab\u00edan que eran buenos escritores, en un intento de no respetar la autonom\u00eda del arte. Aun reconociendo la calidad literaria de sus acusados, para ellos era m\u00e1s importante el ataque a la moralidad que supuestamente sus obras conten\u00edan; por tanto, se situaban fuera del modelo aut\u00f3nomo. En cambio, los abogados defensores intentaban poner en evidencia la calidad literaria, entendiendo que el reconocimiento de la calidad art\u00edstica desactivar\u00eda toda acusaci\u00f3n, toda supuesta inmoralidad. Esta idea de autonom\u00eda permiti\u00f3 durante un tiempo la existencia de un arte pol\u00edtico y cr\u00edtico, a salvo de los ataques de los poderes m\u00e1s reaccionarios. Pero tambi\u00e9n cre\u00f3 una cierta inmunidad de la sociedad hacia la \u201cobscenidad\u201d de los artistas. Cuando en la actualidad se dirigen acusaciones de \u201cinmoralidad\u201d, cabr\u00eda preguntarse si \u00e9stas tratan de poner en cuesti\u00f3n la necesaria y problem\u00e1tica autonom\u00eda del arte (considerando que los artistas son como todos los dem\u00e1s y no pueden saltarse ciertas normas de conducta por muy buenos que sean), o bien las acusaciones se hacen precisamente porque son artistas y porque lo que no se soporta es el arte que trata de saltar las barreras que se ponen como condici\u00f3n a la autonom\u00eda art\u00edstica. A diferencia de lo que ocurr\u00eda en el siglo XIX, lo que ocurre en el XXI cuando se producen esc\u00e1ndalos de obscenidad en el arte tiene m\u00e1s que ver con la negaci\u00f3n del arte pol\u00edtico. Es decir, que al arte solo le es concedido enarbolar su autonom\u00eda cuando de hecho es apol\u00edtico o quiz\u00e1 m\u00e1s precisamente \u201cparapol\u00edtico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La v\u00eda de salida lleva a trabajar en aquellos campos donde la inmunizaci\u00f3n no funciona y donde uno es de partida uno cualquiera, uno m\u00e1s, y por tanto no va a ser cuestionado por sus privilegios de artista, pero tampoco respetado antes de hacer su trabajo. Esta v\u00eda de salida conduce a un sentido ap\u00f3crifo del t\u00e9rmino \u201cobscenidad\u201d: lo que est\u00e1 fuera de escena.<\/p>\n\n\n\n<p>Pier Paolo Pasolini, poeta, comunista, homosexual, fue asesinado en Ostia poco despu\u00e9s (y como consecuencia) del estreno de&nbsp;<em>Sal\u00f3 o los 120 d\u00edas de Sodoma&nbsp;<\/em>(1975), una de las pel\u00edculas m\u00e1s obscenas de la historia del cine y una de las cr\u00edticas m\u00e1s furibundas contra el fascismo persistente en nuestras sociedades. No era la primera vez que se acusaba a Pasolini de obscenidad. Ya hab\u00eda sido procesado por el tratamiento de la prostituci\u00f3n masculina en su novela&nbsp;<em>Ragazzi di vita&nbsp;<\/em>(1955), a lo cual el autor respondi\u00f3 con estos versos publicados en el poemario&nbsp;<em>Le ceneri de Gramsci&nbsp;<\/em>(1957): \u201cSolo l\u2019amare, solo il conoscere \/ conta, non l\u2019aver amato, \/ non l\u2019aver conosciuto. D\u00e0 angoscia \/ il vivere di un consumato \/ amore. L\u2019anima non cresce pi\u00f9.\u201d \u00bfEl amor es obsceno? \u00bfLa libertad es obscena? \u00bfEl conocimiento? \u00bfLa poes\u00eda? \u00bfLa disidencia? \u00bfO la vida misma?<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos pa\u00edses del mundo ser homosexual sigue siendo un factor de riesgo, de inseguridad jur\u00eddica, incluso de muerte. (Y los riesgos se acrecientan preocupantemente, alentados por c\u00e1lculos pol\u00edticos populistas y fanatismos religiosos). Pero tambi\u00e9n en muchos lo es ser comunista o simplemente defensor de los derechos humanos. Y sigue siendo un riesgo en muchos contextos ser simplemente poeta o artista. El actor Juliano Mer Khami fue asesinado el 5 de abril de 2011 en el campo de Jen\u00edn, v\u00edctima de la aculturaci\u00f3n forzada por la ocupaci\u00f3n israel\u00ed de los territorios palestinos. Fueron palestinos quienes dispararon balazos sobre Mer Khami, ciudadano israel\u00ed. Pero fueron israel\u00edes los que condenaron a la aculturaci\u00f3n y la violencia a los j\u00f3venes nacidos en el campo de refugiados palestino, gobernado simb\u00f3licamente por el fanatismo religioso. El 8 de enero de 2013 fue asesinado en el corregimiento de Altavista, Medell\u00edn, Juli\u00e1n Andr\u00e9s Taborda Nanclares. Se permiti\u00f3 salir de escena, ser mimo y, como mimo, no prestar atenci\u00f3n a las fronteras invisibles. No se le respet\u00f3 por ser mimo. Quiz\u00e1 tampoco se le mat\u00f3 por eso. Pero quienes tienen poder, cualquier que sea el poder, intentan que nadie trabaje con lo simb\u00f3lico fuera de los espacios acotados.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de las esferas acotadas, se puede hacer lo que se quiera. Algunas sociedades son m\u00e1s tolerantes que otras respecto a la visibilidad de lo que ocurre en esas esferas acotadas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se trabaja con l\u00edneas temporales y espaciales invisibles que definen lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer, lo que se puede ver y lo que no se puede ver. Uno puede desnudarse en un espacio p\u00fablico en determinadas circunstancias en Alemania, pero el mismo acto puede ser condenado por obscenidad en otras. Uno puede organizar un espect\u00e1culo obsceno, como una boda real, en una Iglesia, pero puede ser condenado a a\u00f1os de c\u00e1rcel si se toma el altar sin permiso para un inocente y alegre concierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ateni\u00e9ndonos al \u00e1mbito de lo art\u00edstico, no deja de resultar sorprendente la contundencia con que los pol\u00edticos reaccionarios europeos defienden, cuando les interesa, la autonom\u00eda del arte. Un ejemplo notorio fue la autocensura de la \u00f3pera&nbsp;<em>Idomeneo, re di Creta<\/em>, de Mozart, en septiembre de 2006. Hab\u00eda tenido lugar recientemente la crisis de las caricaturas de Mahoma, y un director de escena bien situado decidi\u00f3 provocar al mundo haciendo que el rey Idomeneo mostrara las cabezas cortadas de Poseid\u00f3n, Buda, Jesucristo y Mahoma. La propia canciller alemana, Angela Merkel, y todos los ministros de su gabinete salieron en defensa del artista alem\u00e1n, considerando que la autocensura era un ataque a la libertad de expresi\u00f3n, uno de los pilares de las democracias occidentales. \u201cCreo que la cancelaci\u00f3n fue un error. Creo que la censura no nos ayuda contra gente que quiere practicar la violencia en nombre del Islam.\u201d Debo admitir que en Espa\u00f1a no tenemos pol\u00edticos tan \u201ccultos\u201d como Angela Merkel, que, sin embargo, acept\u00f3 amablemente y sin declaraciones airadas las explicaciones de Condoleezza Rice sobre los vuelos de la CIA autorizados por el anterior gobierno de centro-izquierda, procedimientos que atentaban contra un derecho fundamental anterior al de expresi\u00f3n (Art. 1, 2 y 6 de la&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.un.org\/es\/documents\/udhr\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos<\/a>). No hizo declaraciones tan duras, sino m\u00e1s bien todo lo contrario, tras el arresto de William Assange en la embajada ecuatoriana, aceptando por tanto los l\u00edmites a la libertad de informaci\u00f3n, tan b\u00e1sica como la de expresi\u00f3n para una democracia (Art. 14), ni cuando se cerr\u00f3 el espacio a\u00e9reo al presidente Evo Morales, con la complicidad de varios gobiernos europeos, limitando la libertad de movimiento (Art. 13) o contra el espionaje indiscriminado de Estados Unidos (Art. 12), o por los precios abusivos impuestos por las farmac\u00e9uticas alemanas en paises en desarrollo (Art. 22), o ante la condena de millones de ciudadanos europeos a la pobreza (en una actualizaci\u00f3n del pensamiento colonial extraeuropeo) para proteger las inversiones de sus bancos (Art. 23), &nbsp;ni ante la presi\u00f3n de los lobies internacionales que impiden el desarrollo del art\u00edculo 28: \u201cToda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaraci\u00f3n se hagan plenamente efectivos\u201d. Se dir\u00eda que el art\u00edculo 17 se ha comido a todos los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Supongo que en alg\u00fan momento, si no se ha hecho ya, se habr\u00e1n dado instrucciones para que la declaraci\u00f3n de derechos humanos se considere algo amortizado, caduco, irrelevante en la nueva \u00e9poca del capitalismo global y la supuesta multifocalidad. La declaraci\u00f3n estaba bien en una \u00e9poca en que se supon\u00eda que las democracias occidentales respetaban esa declaraci\u00f3n y se trataba de ense\u00f1ar a quienes no la respetaban, vendi\u00e9ndoles adem\u00e1s algunas coca-colas e inversiones envenenadas. Ahora que el poder ya no reside en los estados, los derechos humanos empiezan a ser prescindibles. Ni siquiera hace falta derogar la declaraci\u00f3n. Basta sumar espect\u00e1culo para que algo tan aburrido como la declaraci\u00f3n de derechos desaparezca de la formaci\u00f3n escolar y del imaginario colectivo, si es que alguna vez lleg\u00f3 a estar presente, y quede escondido en los Museos de la Memoria, solo para aquellos esforzados visitantes que quieran trabajar la paradoja de un siglo en que se aprob\u00f3 solemnemente una declaraci\u00f3n que a duras penas fue desarrollada, en muchos casos en lucha contra quienes la impulsaron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSolo el amar, solo el conocer \/ cuenta, no el haber amado, \/ no el haber conocido. Da angustia \/ ya consumado vivir \/ un amor. No crece m\u00e1s el alma.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La espectacularizaci\u00f3n exacerbada es coherente con el capitalismo exacerbado. Los modos de visibilidad hegem\u00f3nicos son ahora pornogr\u00e1ficos, tanto en relaci\u00f3n con el sexo cosificado e instrumentalizado como en relaci\u00f3n con la violencia mediatizada y rentabilizada. Los modos de comportamiento de las clases pol\u00edticas son obscenos en su tratamiento de la violencia y en la sacralizaci\u00f3n de la econom\u00eda. Por tanto, las antiguas acusaciones de obscenidad ya no sirven como excusa. Probablemente lo que hoy es obsceno es la condici\u00f3n misma del vivir expuesto, y el trabajo de los artistas que viven la alegr\u00eda y el riesgo de la exposici\u00f3n, que son consecuentes con su condici\u00f3n y no renuncian a la tarea de hacer visible aquello que no es visible y que en muchos casos no se quiere que sea visible. Y sobre todo a hacerlo visible en un modo ins\u00f3lito, no esperado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tarea se puede realizar desde la rabia o desde la cr\u00edtica. Se puede hacer desde dentro, en el interior del sistema art\u00edstico, pero siendo conscientes de los mecanismos de inmunizaci\u00f3n, muy poderosos, que operan ah\u00ed. Se puede hacer en el terreno del enemigo, es decir, en la televisi\u00f3n, en los medios de comunicaci\u00f3n, siempre que se mantenga la integridad de la propuesta simb\u00f3lica, y se est\u00e9 dispuesto a aceptar los riesgos de una protecci\u00f3n debilitada, compartir la libertad y la vulnerabilidad del buf\u00f3n. (Aunque en ese campo ya han ganado los artistas industriales, es decir, el propio sistema, representado por las estrellas del pop: el c\u00e1lculo comercial prima sin duda sobre la libertad de expresi\u00f3n.) Y se puede hacer finalmente en el espacio an\u00f3nimo de la sociedad democr\u00e1tica que se quiere construir al margen o en los intersticios de los modos de ordenaci\u00f3n y de visibilidad impuestos desde ese afuera que escapa al territorio ordenado de lo visible. Y donde por tanto no cabe en sentido estricto la obscenidad, porque tampoco hay par\u00e1metros de visibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, las redes sociales est\u00e1n transformando este paisaje. Y cambian los sentidos de lo obsceno, pues han alterado previamente los sentidos de lo p\u00fablico. Lo \u201cobsceno\u201d (en el segundo sentido del t\u00e9rmino) ha desaparecido como concepto, porque todo est\u00e1 en escena, lo que se hace o no visible depende de decisiones individuales, y por tanto los distintos grados de visibilidad y los distintos tipos de imagen coexisten como manifestaci\u00f3n de una pluralidad. La pluralidad es la condici\u00f3n de la participaci\u00f3n en el juego de la red social. Tambi\u00e9n lo es la visibilidad. Las redes sociales son dif\u00edcilmente controlables, excepto en estados dictatoriales extremos, pero son muy f\u00e1cilmente vigilables. De modo que si la red supuestamente anula la censura (ya sabemos que no es cierto) y permite la manifestaci\u00f3n de la rabia y de la modestia en escena en condiciones de igualdad, lo hace a cambio de una vigilancia extrema para prevenir el tr\u00e1nsito de lo social a lo pol\u00edtico. Las redes sociales son sociales, no son pol\u00edticas. La pol\u00edtica se sigue haciendo en la esfera p\u00fablica. Y lo social, como argument\u00f3 brillantemente Hannah Arendt en&nbsp;<em>La condici\u00f3n humana<\/em>&nbsp;(1958), es m\u00e1s bien una extensi\u00f3n del dominio de lo familiar que una expansi\u00f3n del dominio de la polis. Las ciudades y los estados modernos se habr\u00edan configurado m\u00e1s bajo el modelo de la administraci\u00f3n dom\u00e9stica que de la discusi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica requiere la acci\u00f3n. La acci\u00f3n est\u00e1 reservada a quienes detentan el poder de la tecnolog\u00eda. El \u00fanico modo de salir de escena (mediante la rabia o la modestia) es invertir las reglas de juego, romper el juego, y actuar antes de que el juego se adapte a la excepci\u00f3n, o construir otros juegos, ins\u00f3litos. Esto es lo que ocurri\u00f3 con las revoluciones \u00e1rabes, replicadas en el 15M o en el yosoy132. El tr\u00e1nsito de la red social al movimiento social es ya una acci\u00f3n pol\u00edtica. Pero una revoluci\u00f3n social no crea esfera p\u00fablica si no consigue establecer las condiciones de interlocuci\u00f3n. Sin igualdad de interlocuci\u00f3n no existe polis, no existe pol\u00edtica, sino un debate social, una expansi\u00f3n de una conversaci\u00f3n familiar, con efectos parciales, pero sin incidencia directa sobre las reglas de juego y mucho menos sobre la propiedad del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de mirar nost\u00e1lgicamente una \u00e9poca donde pudo existir esfera p\u00fablica. Porque esas \u00e9pocas, sean la polis griega, la \u00e9poca de las revoluciones burguesas y de las independencias americanas, o la Europa de entreguerras, estaban marcadas por la exclusi\u00f3n. S\u00f3lo unos pocos eran ciudadanos en la polis griega. S\u00f3lo una minor\u00eda de seres humanos lo eran en la Europa revolucionaria. Tampoco parece reversible la fusi\u00f3n de lo social y lo familiar, y por tanto de lo p\u00fablico y lo privado. Quiz\u00e1 habr\u00eda que pensar entonces los nuevos modos del conflicto en t\u00e9rminos de conflictos \u201cfamiliares\u201d. La concentraci\u00f3n de la riqueza traslada el conflicto de clases nuevamente a conflictos de familias. Y de lo que se tratar\u00eda entonces es de usar los medios de sociabilidad para construir \u201cfamilias\u201d obscenas, familias que reten por su tama\u00f1o, por su composici\u00f3n o por su dinamismo a las \u201cfamilias\u201d que detentan el poder sobre la tecnolog\u00eda y por tanto la capacidad de acci\u00f3n, y por tanto la potencia pol\u00edtica. Ah\u00ed pueden ser efectivas nuevamente las redes sociales, haciendo entrar en escena lo que no se quiere ver. Pero sin complacerse en la visi\u00f3n o en la espectacularidad. Pues la acci\u00f3n es el \u00fanico principio que garantiza la apertura del espacio pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid \u2013 Bogot\u00e1, agosto 2013<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><\/a><br>Este texto est\u00e1 bajo una&nbsp;<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vida, arte, esfera p\u00fablica. 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