{"id":357,"date":"1997-06-12T11:08:35","date_gmt":"1997-06-12T10:08:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=357"},"modified":"2025-07-16T11:49:54","modified_gmt":"2025-07-16T11:49:54","slug":"sociologia-de-la-literatura-y-cultura-de-masas-1997","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/1997\/06\/12\/sociologia-de-la-literatura-y-cultura-de-masas-1997\/","title":{"rendered":"Sociolog\u00eda de la literatura y cultura de masas"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">la aportaci\u00f3n cr\u00edtica de Leo L\u00f6wenthal.<\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Publicado en&nbsp;Teor\u00eda\/cr\u00edtica, n\u00ba 4 (n\u00famero monogr\u00e1fico con el t\u00edtulo \u201cModelos de Cr\u00edtica: La escuela de Frankfurt\u201d, editado por Vicente Jarque), ed. Verbum, Alicante, 1997, pp. 257-280. ISSN: 1134-9018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2025\/07\/1994.-Sociologia-de-la-literatura.-Lowenthal_compressed.pdf\">Descargar texto publicado<\/a><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>SOCIOLOG\u00cdA DE LA LITERATURA Y CULTURA DE MASAS:<\/strong> <strong>LA APORTACI\u00d3N CR\u00cdTICA DE LEO L\u00d6WENTHAL<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>1. \u00abLA INFAMIA DE LO EXISTENTE\u00bb<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El pensamiento cr\u00edtico de L\u00f6wenthal se caracteriz\u00f3 en todo momento por una decidida posici\u00f3n de resistencia. De sus recuerdos de juventud, L\u00f6wenthal destac\u00f3 la impresi\u00f3n que le hab\u00eda producido la&nbsp;<em>Teor\u00eda de la novela<\/em>&nbsp;de Luk\u00e1cs y su denuncia de la &#8216;infamia de lo existente&#8217;: \u00abEsta formulaci\u00f3n elev\u00f3 a concepto mi sentimiento b\u00e1sico de odiar todo lo establecido y de considerarlo infame\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>&nbsp;Ese rechazo radical de&nbsp;<em>todo<\/em>&nbsp;lo establecido se fue matizando con los a\u00f1os, pero nunca le abandon\u00f3 la energ\u00eda para tomar una posici\u00f3n cr\u00edtica frente al orden de la sociedad liberal-capitalista. Ahora bien, la sociolog\u00eda de la literatura y de la cultura de masas practicada por L\u00f6wenthal no apunta a una superaci\u00f3n de la gran cultura burguesa, al contrario, L\u00f6wenthal siempre se sinti\u00f3 respecto a ella heredero, part\u00edcipe y, aunque cr\u00edtico, defensor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esa dualidad en su confrontaci\u00f3n con la cultura burguesa se hace tambi\u00e9n patente en sus posicionamientos expl\u00edcitamente pol\u00edticos y religiosos. Como el propio L\u00f6wenthal confiesa, su inter\u00e9s juvenil por el juda\u00edsmo tiene m\u00e1s que ver con esa actitud de resistencia que con una sentida convicci\u00f3n religiosa. La identificaci\u00f3n con la tradici\u00f3n jud\u00eda, en oposici\u00f3n a su padre, jud\u00edo no practicante, tiene algo de la rebeld\u00eda propia del expresionismo, cuyos rasgos son tambi\u00e9n detectables en algunas de sus obras de juventud relacionadas con el juda\u00edsmo.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a>&nbsp;Tambi\u00e9n dentro de esta posici\u00f3n de resistencia habr\u00eda que entender su vinculaci\u00f3n a los movimientos pol\u00edticos marxistas, su participaci\u00f3n en la Federaci\u00f3n Socialista de Estudiantes o su afiliaci\u00f3n a la USPD y su fidelidad posterior al ala izquierda de este partido despu\u00e9s de su divisi\u00f3n.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>&nbsp;Pero el respeto de L\u00f6wenthal a la tradici\u00f3n burguesa no hace cre\u00edble el descubrir en \u00e9l la figura de un aut\u00e9ntico revolucionario y mucho menos de un sionista radical. De hecho, se fue distanciando progresivamente del marxismo real, y, al recordar su visita a Alemania despu\u00e9s de la guerra, dej\u00f3 constancia de una opci\u00f3n decidida por la sociedad liberal-capitalista, confirmada vitalmente por el establecimiento de su residencia definitiva en Estados Unidos. En cierto modo, la cultura burguesa que defiende, la revoluci\u00f3n pol\u00edtica a que aspira o el Estado sionista so\u00f1ado en su juventud son constructos ideales que sirven exclusivamente para establecer el punto de referencia desde el que se ejerce la cr\u00edtica sobre lo existente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nacido en Frankfurt en 1900, hijo de un doctor jud\u00edo no practicante, L\u00f6wenthal estudi\u00f3 literatura, historia, filosof\u00eda y sociolog\u00eda en las universidades de Frankfurt, Heidelberg y Giessen. Pero fue en la primera de las ciudades donde se desarroll\u00f3 la mayor parte de su actividad. All\u00ed conoci\u00f3 a Adorno, Kracauer, Horkheimer y Erich Fromm, all\u00ed fund\u00f3 junto con Franz Neumann y Ernst Fraenkel un grupo estudiantil socialista, all\u00ed se vincul\u00f3 al grupo convocado por el carism\u00e1tico rabino Nehemiah A. Nobel, en que se encontraban Martin Buber, Franz Rosenzweig, Siegfried Kracauer y Ernst Simon, entre otros, y all\u00ed inici\u00f3, algo m\u00e1s tarde, su colaboraci\u00f3n con el Institut f\u00fcr Sozialforschung, que determinar\u00eda buena parte de su actividad profesional e intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si bien su opci\u00f3n&nbsp;<em>rebelde<\/em>&nbsp;por el juda\u00edsmo ortodoxo y la observancia de las normas kosher no dur\u00f3 mucho, el juda\u00edsmo ocup\u00f3 un lugar importante en la vida y en la producci\u00f3n intelectual de L\u00f6wenthal. M\u00e1s all\u00e1 de su participaci\u00f3n en una organizaci\u00f3n estudiantil sionista que aspiraba a la instauraci\u00f3n de un estado ut\u00f3pico, en que hab\u00edan de armonizarse los principios jud\u00edos y socialistas (proyecto del que pronto tambi\u00e9n se alejaria), lo que marc\u00f3 m\u00e1s profundamente su pensamiento fue la relaci\u00f3n antes citda con el c\u00edrculo de Nobel y de la Freies J\u00fcdisches Lehrhaus de Frankfurt, dirigida por Buber y Rosenzweig, donde L\u00f6wenthal encontr\u00f3 el lugar ideal para combinar sus preocupaciones filos\u00f3ficas, pol\u00edticas y religiosas. L\u00f6wenthal trabaj\u00f3 como redactor en la&nbsp;<em>J\u00fcdische Wochenzeitung<\/em>&nbsp;y buena parte de sus publicaciones de juventud se refieren a temas jud\u00edos.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>&nbsp;Entre ellos habr\u00eda que destacar&nbsp;<em>Lo dem\u00f3nico. Esbozo de una filosof\u00eda negativa de la religi\u00f3n<\/em>, una obra en que se dan cita el mesianismo, el marxismo y el psicoan\u00e1lisis y donde se hallan referencias a dos figuras claves en el contexto intelectual de ese momento: E. Bloch y G. Luk\u00e1cs.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn5\"><sup>[v]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su relaci\u00f3n con la Lehrhaus de Frankfurt permiti\u00f3 tambi\u00e9n a L\u00f6wenthal recuperar el contacto con Erich Fromm, a quien hab\u00eda conocido como estudiante y a trav\u00e9s del cual se inici\u00f3 en el psicoan\u00e1lisis. L\u00f6wenthal recordaba que el movimiento psicoanal\u00edtico era en la Europa de los a\u00f1os veinte un movimiento marginal y esot\u00e9rico, y que para \u00e9l estaba indisolublemente unido a la religi\u00f3n jud\u00eda, ya que fue en el sanatorio en que trabajaba Frieda Reichmann en Heidelberg (una especie de internado y hotel jud\u00edo-psicoanal\u00edtico) donde \u00e9l tuvo una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha con la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica. \u00abDe alg\u00fan modo vinculo a veces en mi recuerdo esta conexi\u00f3n sincr\u00e9tica de tradici\u00f3n jud\u00eda y psicoan\u00e1lisis con nuestr posterior &#8216;maridaje&#8217; de teor\u00eda marxiana y psicoan\u00e1lisis en el Institut, que tan gran papel hab\u00eda de jugar en mi evoluci\u00f3n intelectual.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aun al final de su vida, L\u00f6wenthal sigui\u00f3 defini\u00e9ndose a s\u00ed mismo como un fil\u00f3sofo. Sus primeros escritos filos\u00f3ficos se articulan coherentemente con sus posiciones pol\u00edticas y sus intereses religiosos. No es de extra\u00f1ar que su disertaci\u00f3n doctoral,&nbsp;<em>La filosof\u00eda social de Franz von Baader<\/em>&nbsp;llevara como subt\u00edtulo&nbsp;<em>Ejemplo y problema de una filosof\u00eda religiosa&nbsp;<\/em>y que a\u00fan en ella se siga manteniendo el estilo expresionista de&nbsp;<em>Lo dem\u00f3nico.&nbsp;<\/em>El inter\u00e9s de L\u00f3wenthal en este texto era el presentar el antiliberalismo radical de von Baader como un corrector de la cultura burguesa banalizada y rescatar la propuesta de una sociolog\u00eda religiosa para hacer frente al pensamiento irreligioso post-ilustrado.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, esa primera aproximaci\u00f3n cr\u00edtica al pensamiento ilustrado delata tambi\u00e9n una temprana fascinaci\u00f3n por el mismo, que se explicita en&nbsp;<em>Helvetius<\/em>, trabajo presentado para su habilitaci\u00f3n en 1928 y reescrito a comienzos de los a\u00f1os treinta bajo el influjo de Hans Cornelius (maestro igualmente de Adorno y Horkheimer). Como declara en la introducci\u00f3n, el objetivo era presentar la Ilustraci\u00f3n francesa, en este caso a trav\u00e9s de Helvetius, como el lugar en donde \u00abpor primera vez en la historia de la filosof\u00eda\u00bb se intent\u00f3 \u00abno s\u00f3lo desarrollar los principios de una teor\u00eda empirista desde el punto de vista de la teor\u00eda del conocimiento, sino aplicarlo tambi\u00e9n al \u00e1mbito de la praxis\u00bb. L\u00f6wenthal presenta la obra de Helvetius liber\u00e1ndola de los prejuicios habituales en la interpretaci\u00f3n de la historiograf\u00eda del XIX y prestando especial atenci\u00f3n a su filosof\u00eda social y su interpretaci\u00f3n secularizada de la historia, para acabar subrayando la propuesta de Helvetius de una especie de \u00abreligi\u00f3n del conocimiento\u00bb: \u00abel verdadero culto\u00bb es el que \u00abla filosof\u00eda debe revelar a las naciones\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tercera de las dimensiones en la que L\u00f6wenthal concreta su lucha contra la infamia de lo existente es la sociolog\u00eda de la literatura. En 1981, L\u00f6wenthal la contemplaba como una actividad que le hab\u00eda permitido \u00abvivir en los m\u00e1rgenes\u00bb, la \u00fanica posibilidad que resta a un intelectual en la sociedad contempor\u00e1nea.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn9\"><sup>[ix]<\/sup><\/a>&nbsp;Su dedicaci\u00f3n a la literatura data de los a\u00f1os veinte, aunque la publicaci\u00f3n de sus primeros textos sobre el tema es posterior a la de sus art\u00edculos y ensayos sobre juda\u00edsmo y filosof\u00eda. De hecho la primera publicaci\u00f3n conjunta de esos textos no se produce hasta 1971, reunidos bajo el t\u00edtulo de&nbsp;<em>Narrativa y Sociedad<\/em>. Lo que, seg\u00fan el autor, se intentaba en esos trabajos era \u00abrastrear y describir de forma ideol\u00f3gico-cr\u00edtica la decadencia y descomposici\u00f3n de la conciencia burguesa.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn10\"><sup>[x]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aunque desde 1926, L\u00f6wenthal estuvo vinculado al Institut f\u00fcr Sozialforschung, su incorporaci\u00f3n plena al mismo no se produjo hasta 1930. Durante esta \u00e9poca, fue profesor de alem\u00e1n, historia y filosof\u00eda en Frankfurt y colabor\u00f3 como consejero art\u00edstico de la Volksb\u00fchne, actividad que continuar\u00eda hasta 1932. A partir de esta fecha, gran parte de sus esfuerzos se concentraron en la redacci\u00f3n del&nbsp;<em>Zeitschrift.&nbsp;<\/em>Refiri\u00e9ndose a la estructura del primer n\u00famero, L\u00f6wenthal defin\u00eda la &#8216;teor\u00eda cr\u00edtica&#8217; como \u00abuna perspectiva, una orientaci\u00f3n cr\u00edtica b\u00e1sica com\u00fan acerca de torodos los problemas culturales, sin plantear nunca una pretensi\u00f3n de sistema. [&#8230;] No otra cosa sino este denominador com\u00fan colectivo es lo que deber\u00eda entenderse por teor\u00eda cr\u00edtica\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn11\"><sup>[xi]<\/sup><\/a>&nbsp;Ese primer n\u00famero conten\u00eda su art\u00edculo program\u00e1tico, \u00abSobre la dimensi\u00f3n social de la teor\u00eda de la literatura\u00bb, y en n\u00fameros posteriores publicar\u00eda gran parte de sus contribuci\u00f3nes sobre el tema, que m\u00e1s tarde recopilar\u00eda en el libro&nbsp;<em>Literatura y Sociedad<\/em>.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn12\"><sup>[xii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;L\u00f6wenthal trabaj\u00f3 en estrecha colaboraci\u00f3n con Horkheimer en Frankfurt, Ginebra y Nueva York, no s\u00f3lo como redactor del&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>, sino tambi\u00e9n como responsable de otros proyectos de investigaci\u00f3n, as\u00ed como en la realizaci\u00f3n de aquella idea de una comunidad de investigadores que anticipara la sociedad fraternal del futuro.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn13\"><sup>[xiii]<\/sup><\/a>&nbsp;El primero de los proyectos importantes en que particip\u00f3 fue los&nbsp;<em>Estudios sobre autoridad y familia<\/em>. \u00abLa idea -escribe L\u00f6wenthal- era estudiar la autoridad como argamasa de la sociedad; es decir, la idea era que en Marx falta precisamente esto, una teor\u00eda de los eslabones ps\u00edquicos intermedios que operan funciones de mediaci\u00f3n entre la base y la sobrestructura. [&#8230;] Nos pareci\u00f3 te\u00f3rica y emp\u00edricamente de lo m\u00e1s prometedor estudiar la familia como una matriz, como una forma modal de lo que significa la autoridad en la sociedad moderna\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn14\"><sup>[xiv]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f6wenthal coordin\u00f3 directamente la tercera secci\u00f3n del proyecto, que inclu\u00eda diecis\u00e9is estudios sobre temas diversos en relaci\u00f3n con la familia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De finales de los a\u00f1os treinta y principios de los cuarenta son sus principales trabajos sobre sociolog\u00eda de la cultura de masas, siendo especialmente relevantes sus estudios sobre las biograf\u00edas populares. Su \u00faltima gran contribuci\u00f3n con el Institut se produce en el marco de&nbsp;<em>Estudios sobre el prejuicio<\/em>, en los que L\u00f6wenthal particip\u00f3 con un estudio en colaboraci\u00f3n con Guterman titulado&nbsp;<em>Profetas del Enga\u00f1o<\/em>, un trabajo de base hist\u00f3rica sobre el fen\u00f3meno de la agitaci\u00f3n pol\u00edtica en que se utilizaban instrumentos psicoanal\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En 1949, L\u00f6wenthal comenz\u00f3 a trabajar como investigador en la&nbsp;<em>Voice of America<\/em>, algo en lo que ya ten\u00eda cierta experiencia debido a su adscripci\u00f3n durante la guerra en la Oficina de Informaci\u00f3n de Guerra. Fue en desempe\u00f1o de aquella funci\u00f3n como L\u00f6wenthal regres\u00f3 por primera vez a Alemania despu\u00e9s de la guerra.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn15\"><sup>[xv]<\/sup><\/a>&nbsp;Desde 1955 hasta 1993 trabaj\u00f3 como profesor en la Universidad de Berkeley, donde sigui\u00f3 manteniendo una actitud de resignada resistencia tanto ante los grandes desplazamientos de la historia como ante las tendencias empiristas de su entorno sociol\u00f3gico o la aparici\u00f3n del pensamiento postmoderno.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. PROGRAMA DE UNA SOCIOLOG\u00cdA DE LA LITERATURA&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la primera entrega del&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>, en 1932, L\u00f6wenthal public\u00f3 un art\u00edculo,&nbsp;<em>Sobre la dimensi\u00f3n soial de la teor\u00eda de la literatura,&nbsp;<\/em>que conten\u00eda el programa de la investigaci\u00f3n a realizar en este \u00e1mbito en los a\u00f1os sucesivos. L\u00f6wenthal volver\u00eda a abordar la reflexi\u00f3n program\u00e1tica en otros dos art\u00edculos:&nbsp;<em>Tareas de la sociolog\u00eda de la literatura<\/em>(1948) y&nbsp;<em>Sociolog\u00eda de la literatura en retrospectiva<\/em>&nbsp;(1982). A pesar de la distancia entre ellos, las ideas program\u00e1ticas de L\u00f6wenthal permanecen por lo general inalterables.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A partir de la experiencia de sus ensayos sobre literatura de los a\u00f1os veinte, L\u00f6wenthal sistematiz\u00f3 en 1932 sus ideas metodol\u00f3gicas, inscribiendo la teor\u00eda de la literatura en el marco global de la teor\u00eda cr\u00edtica. Se trataba, como Horkheimer definiera, de mostrar \u00ablos problemas sobre los que trabajamos en concreto\u00bb como \u00absustancialmente determinados por intereses hist\u00f3ricos concretos, por la situaci\u00f3n concreta, hist\u00f3ricamente dada\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn16\"><sup>[xvi]<\/sup><\/a>&nbsp;En 1982, L\u00f6wenthal reconocer\u00eda como tareas primordiales la integraci\u00f3n de la literatura en el sistema de ordenaci\u00f3n funcional de una sociedad y la investigaci\u00f3n de las formas literarias correspondientes a diversos destinos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El art\u00edculo de 1932 comienza con un cuestionamiento de la insuficiencia de la cr\u00edtica literara contempor\u00e1nea. En concreto, denuncia el que se la considere como una actividad&nbsp;<em>a priori,<\/em>&nbsp;\u00abuna actividad unitaria antes que una tarea cient\u00edfica a organizar\u00bb. L\u00f6wenthal rechaza el que se pueda tomar como punto de partida de investigaci\u00f3n &#8216;la personalidad po\u00e9tica&#8217; y &#8216;la obra po\u00e9tica&#8217;, construcciones aprior\u00edsticas, impenetrables e inanalizables y descalifica el intento de objetivar la investigaci\u00f3n acudiendo la concepto de &#8216;ley&#8217;, que profundiza, seg\u00fan \u00e9l, en la orientaci\u00f3n metaf\u00edsica de dicha cr\u00edtica.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn17\"><sup>[xvii]<\/sup><\/a>&nbsp;Tambi\u00e9n se desmarca tanto de las tentantivas de un an\u00e1lisis cient\u00edfico, que seg\u00fan L\u00f6wenthal hab\u00edan producido escasos resultados hasta entonces, como de los an\u00e1lisis puramente formales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El autor defiende la importante contribuci\u00f3n que puede ofrecer la psicolog\u00eda, y especialmente, al psicoan\u00e1lisis. La psicolog\u00eda se convierte en una de las m\u00e1s \u00fatiles ciencias auxixliares de la cr\u00edtica literaria en cuanto permite mostrar las mediaciones presentes en las relaciones de la existencia humana. Su objeto concreto ser\u00edan \u00ablos procedimientos ps\u00edquicos de introspecci\u00f3n de la estructura social reconocidos en la obra literaria\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn18\"><sup>[xviii]<\/sup><\/a>&nbsp;En cuanto al psicoan\u00e1lisis, L\u00f6wenthal propone su utilizaci\u00f3n tanto para el estudio biogr\u00e1fico del autor como para el an\u00e1lisis del ambiente social de lo \u00edntimo y lo privado y la indagaci\u00f3n de fen\u00f3menos tales como el amor, la amistad,&nbsp;&nbsp;la relaci\u00f3n el ser humano con la naturaleza, la imagen que se tiene de s\u00ed, el gusto\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn19\"><sup>[xix]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El objetivo \u00faltimo consiste en situar la obra literaria en su complejidad hist\u00f3rica: \u00abel proyecto de una historia literaria que, ocup\u00e1ndose de la obra de arte con t\u00e9cnicas adecuadas de investigaci\u00f3n filol\u00f3gica, quiera explicarla desde el punto de vista hist\u00f3rico, no limit\u00e1ndose a una descripci\u00f3n positivista pura y simple, pero menos a\u00fan a una fuga en las alturas solitarias y remotas de la especulaci\u00f3n metaf\u00edsica\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn20\"><sup>[xx]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;Esto exige apoyarse en una teor\u00eda adecuada de la historia y de la sociedad y renunciar a la autonom\u00eda, pues \u00e9sta no es l\u00edcita en ninguna teor\u00eda que pretenda el an\u00e1lisis de las formas superestructurales. Ya en este punto, L\u00f6wenthal define los dos principales \u00e1mbitos de trabajo que se propone: la investigaci\u00f3n de la estructuras econ\u00f3micas fundamentales y la investigaci\u00f3n de los efectos que la obra, interpretada materialistamente, produce al interior de la sociedad condicionada por la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>La sociolog\u00eda de la literaria asume, pues, como una de sus principales funcionales el desenmascaramiento social de la superestructura y en este contexto asume una posici\u00f3n determinante el concepto de &#8216;ideolog\u00eda&#8217;: \u00abLa ideolog\u00eda de hecho es una forma de la consciencia que tiene la funci\u00f3n de ocultar las contradicciones de la sociedad y de fundar la apariencia de la armon\u00eda. Tarea de la historia literaria es en buena parte el an\u00e1lisis de la ideolog\u00eda.\u00bb<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn21\"><sup>[xxi]<\/sup><\/a>Esto no implica, advierte L\u00f6wenthal, identificar la literatura con ideolog\u00eda, sino reconocerla como \u00ab\u00fanica fuente seria para la consciencia y autoconsciencia humana, para la relaci\u00f3n del individuo con el mundo como experiencia\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn22\"><sup>[xxii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el art\u00edculo de 1948, L\u00f6wenthal explicitaba las principales tareas confiadas a la sociolog\u00eda de la literatura, que clasificaba de la siguiente manera:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1. La primera tarea, antes citada, deb\u00eda consistir en poner en relaci\u00f3n la literatura con la estructura social y desarrollar un an\u00e1lisis de las formas como indicativos de las relaciones sociales. Como ejemplo, L\u00f6wenthal aduc\u00eda en 1932 la evoluci\u00f3n del di\u00e1logo: en la reducci\u00f3n de la novela impresionista al di\u00e1logo, en la renuncia al comentario por parte del autor, como si el lector pudiera leer entre l\u00edneas de las r\u00e9plicas toda la informaci\u00f3n complementaria, se refleja la impotencia a producir teor\u00edas sociales, la ausencia de puntos firmes.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn23\"><sup>[xxiii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2. La posici\u00f3n del escritor en la sociedad. El an\u00e1lisis hist\u00f3rico documental sobre el escritor tiene dos objetivos: elucidar la autoconcepci\u00f3n subjetiva del propio escritor y documentar la influencia del mundo objetivo: las fuentes de prestigio e ingresos, presiones externas, control de \u00f3rganos institucioanales, influjo de la t\u00e9cnica y del mercado, etc.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn24\"><sup>[xxiv]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;3. Sociedad y problemas sociales como materia literaria. \u00c9ste ha sido, seg\u00fan L\u00f6wenthal, el \u00e1mbito habitual de la sociolog\u00eda de la literatura. Pero no s\u00f3lo hay que investigar para interpretar el mateiral literario, sino que hay que investigar tambi\u00e9n las implicaciones sociales de temas y motivos literarios que aparentemente tienen poco que ver con acontecimientos pol\u00edticos o sociales: por ejemplo, la vida privada o la relaci\u00f3n con naturaleza. \u00abLa tarea de la sociologia de la literatura -vuelve a definir L\u00f6wenthal- consiste en poner en relaci\u00f3n las figuras imaginarias de la creaci\u00f3n literaria con la situaci\u00f3n hist\u00f3rica espec\u00edfica de la que proceden y de este modo hacer de la hermen\u00e9utica literaria una parte de la sociolog\u00eda de la cultura.\u00bb&nbsp;<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn25\"><sup>[xxv]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;4. Determinantes sociol\u00f3gicos del \u00e9xito. En este punto, L\u00f6wenthal alude directamente a la investigaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n de masas y se refiere a la tarea de la formulaci\u00f3n de hip\u00f3tesis para la investigaci\u00f3n emp\u00edrica sobre la significaci\u00f3n de la lectura para los hombres: influjo de las constelaciones sociales e hist\u00f3ricas sobre el lector (diferente recepci\u00f3n en per\u00edodos de paz o de guerra, de depresi\u00f3n o crecimiento, etc.), influjo de los controles sociales, tanto institucionales (premios, subvenciones, etc.) como informales (recensiones, cr\u00edticas, etc.), e incidencia de las transformaciones t\u00e9cnicas y sus consecuencias sociales y econ\u00f3micas (por ejemplo, el desarrollo de la industria editorial, o la incidencia del cine y la radio sobre el consumo de libros&#8230;.).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>La consciencia del desbordamiento que han sufrido las disciplinas dedicadas al an\u00e1lisis de la literatura a consecuencia de la literatura de masas, los peri\u00f3dicos populares, los comics, etc., lleva a L\u00f6wenthal a plantear tambi\u00e9n como tarea de la sociolog\u00eda de la literatura la investigaci\u00f3n emp\u00edrica sobre la literatura de masas, que concreta en los siguientes puntos:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1. An\u00e1lisis de la funci\u00f3n del contenido. Recopilaci\u00f3n de informaci\u00f3n cuantitativa y cualitativa sobre el contenido de la literatura de masas. Seg\u00fan L\u00f6wenthal el contenido de la novela actual es m\u00e1s escapista, y al mismo tiempo que se ha intensificado y acelerado la acci\u00f3n, se ha reducido la reflexi\u00f3n y la descripci\u00f3n. La presi\u00f3n de la experiencia, hace imposible la novela compleja del XIX y obliga a la identificaci\u00f3n con un \u00fanico yo o con su vida interior.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2. La actitud del escritor. Esto tambi\u00e9n puede hacerse extensivo a la literatura de masas: por medio de una encuesta sobre temas concretos que aparecen en una selecci\u00f3n representativa de obras de literatura de masas se puede averiguar la ideolog\u00eda de su editor o la posici\u00f3n social de los escritores, la idea que ellos tienen de s\u00ed mismos y sobre el influjo de esta autoconcepci\u00f3n oculta sobre el lector.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;3. La herencia cultural. En comparaci\u00f3n con el lector de hace un siglo, se advierte c\u00f3mo el lector actual se deja arrastrar por la necesidad de aprender los mecanismos de la adaptaci\u00f3n y el conformismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;4. El papel de la situaci\u00f3n social. An\u00e1lisis de la incidencia de los determinantes antes citados: situaci\u00f3n socio-pol\u00edtica, transformaciones t\u00e9cnicas, etc.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn26\"><sup>[xxvi]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>Finalmente, habr\u00eda que mencionar la insistencia de L\u00f6wenthal sobre la necesidad de concebir la sociolog\u00eda de la literatura como una ciencia no aut\u00f3noma, sino integrada con otras teor\u00edas de la historia, de la econom\u00eda y de la sociedad. Probablemente sea en \u00abAnimal de tiro y esclavitud\u00bb donde de una forma m\u00e1s radical sostenga la necesidad del trabajo en equipo y de una interconexi\u00f3n entre las ciencias humanas y las ciencias naturales. La teor\u00eda hist\u00f3rica leg\u00edtima s\u00f3lo se hace efectiva all\u00ed donde sus m\u00e9todos llegan a concretarse tanto que la iluminaci\u00f3n de las transformaciones en la esfera cultural se derivan de acontecimientos muy concretos de la base material. L\u00f6wenthal llega a sostener que incluso la contraposici\u00f3n de las clases no es meramente un fen\u00f3meno de la historia humana, sino que se trata de luchas que es preciso explicar a partir de las formas en que se desarrolla la relaci\u00f3n del hombre con la Natualeza. \u00abToda la historia cultural poddr\u00eda considerarse entonces como una parte de la gran contraposici\u00f3n del hombre con la naturaleza\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn27\"><sup>[xxvii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>3. SOCIOLOG\u00cdA DE LA LITERATURA BURGUESA<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>Los art\u00edculos sobre sociolog\u00eda de la literatura publicados en el&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>&nbsp;con posterioridad al program\u00e1tico de 1932 constituyen la puesta en pr\u00e1ctica de los principios formulados en el mismo y contin\u00faan la actividad ya iniciada por L\u00f6wenthal en los a\u00f1os veinte, cuyo objetivo hab\u00eda sido proponer \u00abuna nueva valoraci\u00f3n de la literatura europea desde el renacimiento\u00bb aplicando a la cr\u00edtica literaria las ense\u00f1anzas de Marx, Freud y la gran tradici\u00f3n filos\u00f3fica. \u00abNos esforz\u00e1bamos, cada uno de acuerdo a su propio conocimiento e inclinaci\u00f3n, a interpretar los problemas hist\u00f3ricos y contempor\u00e1neos de tal modo que revelaran su car\u00e1cter socialmente regresivo o progresivo\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn28\"><sup>[xxviii]<\/sup><\/a>&nbsp;La historia materialista y psicol\u00f3gico-social de la literatura desarrollada por L\u00f6wenthal se ocup\u00f3, ante todo, del descubrimiento de la ideolog\u00eda en autores que pudieran ser considerados como \u00abparadigmas de la conciencia burguesa que nunca lleg\u00f3 a realizarse en Alemania\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn29\"><sup>[xxix]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La cr\u00edtica literaria como desenmascaramiento de la ideolog\u00eda se ejerce con toda claridad en el art\u00edculo sobre Knut Hamsun, que subtitula: \u00abPara una prehistoria de la ideolog\u00eda autoritaria\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn30\"><sup>[xxx]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f6wenthal denuncia la presencia de rasgos propios de la ideolog\u00eda nazi en las novelas de este autor, tradicionalmente consideradas como denuncia de la alienaci\u00f3n. A partir de la visi\u00f3n de la Naturaleza, L\u00f6wenthal muestra c\u00f3mo, frente a la relaci\u00f3n productiva con ella propia del liberalismo, en las novelas de Hamsun se opta por una identificaci\u00f3n pasiva, que nada tiene que ver con el &#8216;paseo&#8217; rom\u00e1ntico, sino m\u00e1s bien con la huida, con el aislamiento social, signo de la impotencia y de la renuncia al activismo. En el an\u00e1lisis de la m\u00e1s c\u00e9lebre novela del autor,&nbsp;<em>Hambre<\/em>, L\u00f6wenthal descubre la huida a la naturaleza como rechazo del ideal, como renuncia a la esperanza hist\u00f3rica, como opci\u00f3n por el individualismo frente a la vida social de la ciudad. La paz a que aspiran los protagonistas en su huida a la naturaleza se desvela as\u00ed como un signo de misantrop\u00eda; frente a la soledad rom\u00e1ntica, en la intimidad de los personajes de Hamsun con la naturaleza no hay m\u00e1s que ego\u00edsmo; y en la identificaci\u00f3n con la naturaleza, ninguna trascendencia, simplemente pasividad. Pero hay otros indicios que permiten presentar a Hamsun como un antecedente directo de la ideolog\u00eda nazi. La unidad de hombre y naturaleza conduce a la idea de que el hombre no es m\u00e1s que naturaleza, es decir, raza y pueblo. El mito de la tierra como &#8216;patria del hombre&#8217; y de la &#8216;sociedad natural&#8217; revelan a Hamsun como continuador de los fisi\u00f3cratas, pero con una diferencia hist\u00f3rica que convierte su pensamiento en ut\u00f3pico y reaccionario: el principal atributo del campesino es la disciplina, y la principal caracter\u00edstica que revela la identidad de la vida del campesino y la vida de la naturaleza es la idea de ritmo, de repetici\u00f3n, es decir, de uniformidad, de ausencia de progreso. Por otra parte, se predica un cierto biologismo, una alabanza de la juventud y un desprecio antiirracional de la madurez y la sabidur\u00eda, que enlaza con la imagen negativa presentada de la realidad social y muy especialmente de los intelectuales. El biologismo es perceptible tambi\u00e9n en la negaci\u00f3n a la mujer de otra funci\u00f3n que la de madre. La imagen del proletariado es siempre negativa: se le presenta como enemigo, mientras se manifiesta una simpat\u00eda t\u00e1ctita hacia la clase dominante, que muestra claramente, seg\u00fan L\u00f6wenthal, la relaci\u00f3n de servil de Hamsun con la misma. Finalmente, L\u00f6wenthal observa c\u00f3mo la ambigua filosof\u00eda de la vida de Hamsun tiene su correlato formal en el recurso a la repetici\u00f3n, que se manfiesta tnato en el estilo de las frases como en la estructuraci\u00f3n de las novelas.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn31\"><sup>[xxxi]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De lo que se trata -formula L\u00f6wenthal- es de descubrir por medio del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico literario una explicaci\u00f3n hist\u00f3rica de obras que aparentemente est\u00e1n al margen de las determinaciones sociales. Y si en el caso de Hamsun, el prop\u00f3sito de L\u00f6wenthal hab\u00eda sido desvelar la ideolog\u00eda de Hamsun como precursora del nazismo, en el art\u00edculo sobre Conrad Ferdinand Meyer, lo que resultaba aparentemente inapreciable y hab\u00eda que poner de releive era la coincidencia de la ideolog\u00eda patricia de Meyer con los intereses de la gran burgues\u00eda monopolista dominante en Alemania. L\u00f6wenthal recurre para ello al an\u00e1lisis de la concepci\u00f3n de la historia en las novelas del autor y muestra c\u00f3mo \u00e9sta es suplantada por los hechos individuales de los grandes hombres. \u00abLa historia es meramente una historia de luchas entre individuos, no de intereses de grupos. Las cuestiones econ\u00f3micas, las guerras por el poder financiero, las revoluciones sociales escapan por completo a los relatos hist\u00f3ricos de Meyer, a pesar de que su material sea propicio para una reconstrucci\u00f3n de la lucha de clases en la \u00e9poca renacentista y absolutista.\u00bb<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn32\"><sup>[xxxii]<\/sup><\/a>&nbsp;Lo esencial, observa L\u00f6wenthal, es que el mundo descrito por Meyer no admite negatividad, pues se trata de la visi\u00f3n que las clases dominantes tienen de s\u00ed mismas y no cabe en su visi\u00f3n del mundo una alternativa de poder que no est\u00e9 en ella. Del estudio de la obra de Meyer, L\u00f6wenthal propone una importante revisi\u00f3n: en Alemania no se ha dado un liberalismo propiamente dicho como expresi\u00f3n de la conciencia de clase del sector dominante, sino que surgi\u00f3 a partir de determinadas condiciones pol\u00edticas y financiares, una alianza entre los grandes agricultores, comerciantes y militares que fue extraordinariamente propicia al irracionalismo heroico. De ah\u00ed resulta que la mezcla de lo patricio y lo burgu\u00e9s en la obra de Meyer resulte extraordinariamente adecuada para explicar ideol\u00f3gicamente la alianza de los sectores alemanes dominantes.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn33\"><sup>[xxxiii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Uno de los ensayos sobre literatura burguesa m\u00e1s interesantes de L\u00f6wenthal es el dedicado a Ibsen, \u00abEl indviduo en la sociedad individualista\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn34\"><sup>[xxxiv]<\/sup><\/a>&nbsp;El objetivo aqu\u00ed no es tanto desvelar la ideolog\u00eda subyacente a la obra, sino utilizar el material literario de Ibsen como sintom\u00e1tico de la situaci\u00f3n social y psicol\u00f3gica del hombre contempor\u00e1neo. Para ello, L\u00f6wenthal se centra especialmente en el an\u00e1lisis de los personajes presentados por Ibsen, intentando mostrar la distancia entre la ideolog\u00eda de la sociedad liberal, en la que el propio Ibsen se sit\u00faa, y la realidad de los personajes, incapaces de vivir de acuerdo a dicha ideolog\u00eda. Que el espacio propio de los pesonajes ibsenianos sea la casa, es decir, el \u00e1mbito de lo privado, constituye un primer indicio del fracaso de la ilusi\u00f3n liberal: la sociedad como fen\u00f3meno hist\u00f3rico no afecta a la vida de los personajes y la teor\u00eda m\u00e1s extrema del liberalismo, es decir, la del estado como \u00abguardia noctura\u00bb es radicalizada hasta llegar a un mero \u00absue\u00f1o del estado\u00bb. El individuo se muestra impotente en la confrontaci\u00f3n con el mundo externo, pero tampoco encuentra una v\u00eda de realizaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la familia: la ley de la competencia presente en el \u00e1mbito profesional afecta tambi\u00e9n a lo privado y sus consecuencias son devastadoras. La crisis del matrimonio es mostrada como consecuencia directa de instituciones propias de la sociedad liberal: la propiedad privada, la lucha ego\u00edsta por la supervivencia&#8230; Ser marido, mujer, amigo o padre se convierte en uno de los principales obst\u00e1culos para la realizaci\u00f3n profesional o personal. Esto genera una situaci\u00f3n de hostilidad y conflicto permanente en el interior del c\u00edrculo privado, reflejo del fracaso en la realizaci\u00f3n de la ideolog\u00eda liberal. Dicho fracaso, social y privado, conduce a los individuos al aislamiento. L\u00f6wenthal observa c\u00f3mo todas las atm\u00f3sferas descritas por Ibsen tienen algo siniestro: la \u00abcat\u00e1strofe burguesa\u00bb habita en ellas como amenaza constante. Y ese miedo, esa angustia contagia todas las relaciones humanas; la liberaci\u00f3n del mismo, el \u00b7\u00bbcoraje de vivir\u00bb coincide en muchos personajes con la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una atenci\u00f3n especial dedica L\u00f6wenthal a la funci\u00f3n de la mujer en la obra de Ibsen. Ya en sus estudios anteriores, L\u00f6wenthal hab\u00eda mostrado el inter\u00e9s de los grupos de personajes perif\u00e9ricos para determinar el grado de socializaci\u00f3n individual permitido por la sociedad. Concretamente, en su estudio sobre Cervantes, se hab\u00eda detenido en el protagonismo concedido por \u00e9ste a las figuras marginales, en las que se puede encontrar una contra-imagen ut\u00f3pica del hombre, siendo el caso m\u00e1s relevante el de don Quijote, una figura marginal convertida en protagonista de la novela.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn35\"><sup>[xxxv]<\/sup><\/a>&nbsp;Pero es en el estudio sobre Ibsen donde m\u00e1s profundiza en esta perspectiva cr\u00edtica mediante el an\u00e1lisis de la figura de la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ibsen identifica expl\u00edcitamente el mundo del liberalismo con el mundo de lo masculino y frente a ellos coloca al obrero y a la mujer. En una sociedad marcada por el dominio masculino, la mujer se mantiene, al menos tendencialmente, en una esfera en que se desarrollan o se anuncian las formas de una vida realmente humana. La mujer ofrece as\u00ed a Ibsen la perspectiva desde la que es posible desenmascarar las racionalzaciones masculinas, su falso iealismo, su ego\u00edsmo. Desde un punto de vista positivo, en la mujer se sit\u00faa la alegr\u00eda y la sensualidad, aunque el fracaso o muerte de las mujeres ibsenianas es indicativo de la imposibilidad de felicidad o de placer en el mundo masculino del liberalismo burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una tercera tarea puesta en pr\u00e1ctica en la serie de art\u00edculos sobre literatura publicados en el&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>&nbsp;consiste en el desvelamiento del posicionamiento ideol\u00f3gico del autor mediante el estudio de materiales biogr\u00e1ficos, declaraciones, correspondencia, etc. A ello dedica L\u00f6wenthal las \u00faltimas p\u00e1ginas de su art\u00edculo sobre Ibsen. Contrastando el tipo de material antes citado con el an\u00e1lisis realizado de sus obras literarias, L\u00f6wenthal pone de relieve las contradicciones entre la actitud del autor y su pensamiento cr\u00edtico: por ejemplo, entre la libertad que sus obras anuncian y la severidad con que tal anuncio se produce. L\u00f6wenthal insiste en que el rigorismo y el agnosticismo burgu\u00e9s de Ibsen lastran su pensamiento y ti\u00f1en de pesimismo su esperanza revolucionaria. De este modo, L\u00f6wenthal confirma al final de su estudio la hip\u00f3tesis de partida: Ibsen es ante todo un artista burgu\u00e9s, que permanece ligado a una estructura social \u00aben que la actividad art\u00edstica se desarrolla y se realiza en funci\u00f3n de la conservaci\u00f3n y de la sublimaci\u00f3n\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn36\"><sup>[xxxvi]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un an\u00e1lilsis similar se encuentra en el art\u00edculo sobre Meyer, aunque en ese caso no se trata de poner de manifiesto los contradicciones entre la ideolog\u00eda impl\u00edcita en la obra y la explicitada por el autor, sino su coincidencia. L\u00f6wenthal se esfuerza en demostrar c\u00f3mo el hecho de ser descendiente de los patricios suizos no le impidi\u00f3 defender la ideolog\u00eda de la gran burgues\u00eda &#8216;capitalista monopolista&#8217;: sus convicciones pol\u00edticas mostraban una orientaci\u00f3n hacia la pol\u00edtica nacionalista de gran estado que permit\u00eda aunar los intereses de la industria y el comercio con los de los latifundistas y los militares, bajo el liderazgo de una clase pol\u00edtica liberal y el control \u00faltimo de la gran clase financiera. El apoyo de Meyer a Bismarck es se\u00f1alado por L\u00f6wenthal como un elemento signficativo para la confirmaci\u00f3n de su tesis: lo que a Meyer le habr\u00eda gustado habr\u00eda sido vivir en Alemania, en el espacio vital propio de la gran burgues\u00eda.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn37\"><sup>[xxxvii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Finalmente, la cuarta de las tareas abordadas tiene que ver con el estudio de la recepci\u00f3n. L\u00f6wenthal dedica unos p\u00e1rrafos al mismo en su estudio sobre Meyer, observando que los destinatarios de sus obras fueron especialmente los componentes de la clase alta internacional. Una perspectiva m\u00e1s hist\u00f3rica tiene el estudio de la recepci\u00f3n de Hamsun en la \u00faltima parte del art\u00edculo sobre su obra.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn38\"><sup>[xxxviii]<\/sup><\/a>&nbsp;Pero es el trabajo sobre Dostoievski el que de un modo exclusivo asume como objeto de estudio no la obra o el autor, sino su recepci\u00f3n. La cr\u00edtica ya no se restringe al \u00e1mbito de la literatura: pretende indagar en la conciencia social, en este caso en la conciencia social de la peque\u00f1a y mediana burgues\u00eda alemanas. L\u00f6wenthal muestra que el inter\u00e9s despertado por la obra de Dostoievski se justifica por el sentimiento de impotencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica y de angustia frente a la amaneza del proletaria que se instal\u00f3 en la conciencia de la burgues\u00eda alemana a principios de siglo. En ese momento, la obra de Dostoievski es recibida como portadora de mitos &#8216;consoladores&#8217;: el mito de la pasividad y el mito de la comunidad. El mito de la comunidad tiende a favorecer el nacionalismo y fue el acentuado por el cr\u00edtico populista Moeller van den Bruck, uno de los principales editores alemanes del novelista ruso. Responder\u00eda, seg\u00fan L\u00f6wenthal a la necesaria introduccion del irracionalismo en la conciencia social como consecuencia de la m\u00e1xima racionalizaci\u00f3n de la infraestructura econ\u00f3mica capitalista monopolista. En cuanto al mito de la pasividad, servir\u00eda para justificar la incapacidad de intervenci\u00f3n pol\u00edtica o externa desplazando los conflictos al \u00e1mbito de lo an\u00edmico. L\u00f6wenthal explora a continuaci\u00f3n otras razones del atractivo de la obra de Dostoievski, por ejemplo, su tan citada maestr\u00eda psicol\u00f3gica (puesta en cuesti\u00f3n por L\u00f6wenthal), que da sus mejores frutos en el aflorar de pulsiones censuradas por la v\u00eda de la sublimaci\u00f3n. El art\u00edculo se completa con un estudio de la recepci\u00f3n de Dostoievski en otros grupos sociales y un esbozo de la recepci\u00f3n posterior a la guerra.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn39\"><sup>[xxxix]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A\u00f1os despu\u00e9s, L\u00f6wenthal reconocer\u00eda deficiencias metodol\u00f3gicas en este trabajo. De hecho, sus investigaciones en el marco del Institut as\u00ed como sus trabajos sobre sociolog\u00eda de masas le llevar\u00edan al coocimiento de m\u00e9todos m\u00e1s avanzados de investigaci\u00f3n de opini\u00f3n y psicolog\u00eda proyectiva. Sin embargo, la consideraci\u00f3n de las obras de un autor como \u00abinstruentos proyetivos para el despliegue, a trav\u00e9s de comentarios ampliamente divulgados, de rasgos y tedencias ocultos t\u00edpicos de amplios estratos de la poblaci\u00f3n\u00bb dio lugar a un tipo de trabajo que constituye sin duda el enlace m\u00e1s claro entre la sociolog\u00eda de la literatura &#8216;como arte&#8217; de L\u00f6wenthal y su sociolog\u00eda de la literatura de masas.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>4. SOCIOLOG\u00cdA DE LA LITERATURA DE MASAS<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las dos principales investigaciones sociol\u00f3gicas de L\u00f6wenthal en el \u00e1mbito de la literatura de masas tienen como objeto las biograf\u00edas populares publicadas en Alemania en el per\u00edodo de entreguerras y en Estados Unidos en los a\u00f1os treinta: se trata de&nbsp;<em>La moda biogr\u00e1fica<\/em>&nbsp;(publicada en 195.) y&nbsp;<em>El triunfo de los \u00eddolos de masas&nbsp;<\/em>(1943). \u00abIntent\u00e9 analizar -recuerda L\u00f6wenthal- en dos sociedades diferentes las biograf\u00edas populares como una iluminaci\u00f3n de criterios para significantes transformaciones en la estructura pol\u00edtica y social\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn40\"><sup>[xl]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;L\u00f6wenthal consideraba su trabajo&nbsp;<em>La moda biogr\u00e1fica&nbsp;<\/em>como una prolongaci\u00f3n de su estudo sobre Dostoievski: \u00e9ste era el novelista m\u00e1s aceptado en Alemania despu\u00e9s de la primera guerra mundial y la biograf\u00eda era la forma literaria m\u00e1s extendida de la narrativa. Las obras de Emil Ludwig, Stefan Zweig y otros hab\u00edan perdido su funci\u00f3n literaria art\u00edstica y se hab\u00edan convertido en productos de consumo. El m\u00e9todo \u00e4nal\u00edtico de L\u00f6wenthal consiste en extraer citas de cada una de las biograf\u00edas y agruparlas en diversos registros tem\u00e1ticos: comprensi\u00f3n an\u00edmica, comportamento singular, cat\u00e1logo de mitos, lista de secretos, modelos de soledad y muerte. A partir de este trabajo anal\u00edtico, L\u00f6wenthal propone su interpretaci\u00f3n. Lo primero que destaca es la contradicci\u00f3n entre el car\u00e1cter hist\u00f3rico de todos los personajes objeto de las biograf\u00edas y el desprecio de la historia con que escriben los autores: \u00e9sta, en efecto, queda reducida a una acumulaci\u00f3n de datos, y equiparada a la naturaleza, la historia como proceso de repetici\u00f3n de lo mismo. El car\u00e1cter repetitivo de esta literatura tiene -observa L\u00f6wenthal- un efecto tranquilizador y, como ocurriera en el caso de las novelas de Hamsun, se podr\u00edan intercambiar partes enteras sin que afectara al desarrollo de la narraci\u00f3n.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn41\"><sup>[xli]<\/sup><\/a>&nbsp;Por otra parte, L\u00f6wenthal muestra c\u00f3mo los an\u00e1lisis que los bi\u00f3grafos realizan del poder y de la pol\u00edtica son acr\u00edticos, maquiav\u00e9licos y pecan de resentimiento.&nbsp;Los bi\u00f3grafos se sit\u00faan frente a sus h\u00e9roes como ante individualidades desmesuradas, pero al mismo tiempo no due\u00f1as de s\u00ed mismas, sino sometidas a una especie de destino m\u00edtico e insondable, prisioneras de secretos no comunicables que las condenan a la soledad y finalmente a la muerte. En el fondo, la desconfianza hacia la pol\u00edtica y la aceptaci\u00f3n de la impotencia destruyen tambi\u00e9n la aparente singularidad de los individuos presentados por los bi\u00f3grafos, que s\u00f3lo se sostiene por el recurso constante al superlativo, en tanto la verdadera individualidad desaparece bajo la acumulaci\u00f3n de datos que act\u00faa tambi\u00e9n en contra de la comprensi\u00f3n de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>La misma metodolog\u00eda interpretativa aplica L\u00f6wenthal en su estudio sobre las biograf\u00edas populares aparecidas en peri\u00f3dicos neoyorkinos en los a\u00f1os treinta e inicios de los cuarenta y que da lugar a&nbsp;<em>El triunfo de \u00eddolos de masas<\/em>. La tesis central es la siguiente: mientras en los \u00faltimos a\u00f1os del XIX y principios del XX las biograf\u00edas populares mostraron su preferencia por los &#8216;\u00eddolos de producci\u00f3n&#8217; (empresarios, escritores, pol\u00edticos, etc.), en los a\u00f1os analizados por L\u00f6wenthal, el lugar de los h\u00e9roes fue ocupado principalmente por atletas y artistas de entretenimiento, es decir, los &#8216;\u00eddolos del consumo&#8217;. L\u00f6wenthal interpreta este cambio en relaci\u00f3n con la transici\u00f3n del capitalismo liberal, la \u00e9poca del individualismo duro y el esfuerzo por la construcci\u00f3n nacional, al colectivismo manipulado, en que el ocio ocupa un lugar privilegiado de atenci\u00f3n.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn42\"><sup>[xlii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En cuanto al tratamiento dado a los personajes y a la historia, L\u00f6wenthal se\u00f1ala rasgos similares a los ya apuntados en el estudio anterior: los personajes se caracterizan por su pasividad, el destino vital parece venirles marcado desde la infancia, condicionado por la relacion con sus familiares y amigos. La vida privada, y consecuentemente el tiempo de ocio, suele ocupar m\u00e1s espacio en la biograf\u00eda que la vida p\u00fablica del h\u00e9roe, aunque de la vida privada se elimine en gran parte todo lo relacionado con el amor y la vida sexual (algo que L\u00f6wenthal denuncia tambi\u00e9n en otros textos como propio de la cultura de masas).<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn43\"><sup>[xliii]<\/sup><\/a>&nbsp;El an\u00e1lisis psicol\u00f3gico es en muchos casos suplantado por una minuciosa descripci\u00f3n de los ojos.&nbsp;Esto est\u00e1 en relaci\u00f3n con la concepci\u00f3n del individuo como ser ahist\u00f3rico: el h\u00e9roe se forma durante su infancia, madura en soledad, y despliega posteriormente su talento de forma espont\u00e1nea en el mundo externo. No hay una aut\u00e9ntica intervenci\u00f3n del h\u00e9roe en el desarrollo hist\u00f3rico: el \u00e9xito es algo que sobreviene.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo m\u00e1s importante es el efecto sobre el espectador. Por una parte, todos los h\u00e9roes son uniformizados de modo que se adapten al modelo masivamente aceptable: el trabajador responsable y procedente de buena familia. Tambi\u00e9n en este caso, el uso del superlativo sirve para acentuar la singularidad, pero su abuso tiene un efecto contrario: vulgariza al h\u00e9roe. Precisamente esto es lo que en el fondo se pretende, y a lo que tambi\u00e9n contribuye la insistencia en la vida privada y el tiempo libre: convertir al h\u00e9roe en un personaje medio, con el que el lector se pueda identificar. La pseudoindividualizai\u00f3n del h\u00e9roe correspode a la pseudoindividualizaci\u00f3n del lector. El bi\u00f3grafo intenta conseguir el efecto de presentar directamente un hombre a otro, y para ello recurre a la apelaci\u00f3n directa al lector, que tiene el mismo efecto que el superlativo: al mismo tiempo eleva y limita.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La moda biogr\u00e1fica delata un empobrecimiento interno del individuo contempor\u00e1neo. La biograf\u00eda, que aparentemente tiene una funci\u00f3n pseudoformativa<strong>&nbsp;<\/strong>y pseudocient\u00edfica lo que en realidad hace es ocultar los procesos hist\u00f3ricos: de la lectura de la biograf\u00eda no se extrae ninguna comprensi\u00f3n de la historia ni de la propia vida del lector, ya que la biograf\u00eda s\u00f3lo cuenta lo que ya se sabe. De la centralidad de la idea de &#8216;repetici\u00f3n&#8217; tanto a nivel interno como a nivel externo, L\u00f6wenthal saca una productiva conclusi\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica de la literatura de masas: \u00abDado que la jornada laboral del hombre medio se desarrolla seg\u00fan un esquema que a veces no muestra ninguna variaci\u00f3n durante toda su vida, se debe asumir que el transcurso esquem\u00e1tico y rico en repeticiones de las ocupaciones del tiempo libre sirven como una especie de justificci\u00f3n y explicaci\u00f3n de la jornada laboral\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn44\"><sup>[xliv]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En su an\u00e1lisis sobre la \u00abposici\u00f3n de la cultura de masas\u00bb, L\u00f6wenthal parte precisamente de la cuesti\u00f3n del &#8216;tiempo libre&#8217;, abordando el problema hist\u00f3rico de la cultura de masas desde un planteamiento antropol\u00f3gico: \u00ab\u00bfc\u00f3mo debe configurar el hombre esa parte de su vida que no se llena ni con el sue\u00f1o ni con el trabajo?\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn45\"><sup>[xlv]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f6wenthal se remonta a la contraposici\u00f3n entre Montaigne y Pascal.&nbsp;Mientras Montaigne, como buen esc\u00e9ptico del XVI, se muestra tolerante con la diversi\u00f3n, las dispersi\u00f3n que libera de las opresiones de la soledad y de las preocupaciones del meditabundo (la dispersion, la inconstancia y la distracci\u00f3n son procedimientos de la Naturaleza), Pascal, como buen fundamentalista del s. XVII no ve en todo ello sino la huella del pecado, de la vanidad, de la autodestrucci\u00f3n del alma, considerando particularmente el teatro como \u00abla m\u00e1s peligrosa de todas las distracciones\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn46\"><sup>[xlvi]<\/sup><\/a>&nbsp;La intenci\u00f3n de L\u00f6wenthal es \u00abmostrar que la discusi\u00f3n sobre la cultura de masas tiene una tradici\u00f3n de siglos en la historia moderna\u00bb.&nbsp;Seg\u00fan el autor, la oposici\u00f3n entre arte y cultura de masas comienza con las revistas&nbsp;<em>Spectator<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Tatler<\/em>, de Addison y Steele, y alcanza su punto \u00e1lgido en el romanticismo y el clasicismo alem\u00e1n.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn47\"><sup>[xlvii]<\/sup><\/a>&nbsp;Siguiendo esta idea, L\u00f6wenthal analiza la cr\u00edtica formulada por los rom\u00e1nticos ingleses, Wordsworth, Matthew Arnold, Walter Bagehot, William Hazlitt y Leigh Hunt contra la insesibilidad del p\u00fablico hacia el verdadero y la falta de compromiso de los medios de comunicaci\u00f3n para dar \u00abalimento espiritual a las masas\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn48\"><sup>[xlviii]<\/sup><\/a>&nbsp;Tambi\u00e9n en diversos lugares se ocupa L\u00f6wenthal de los planteamientos de Goethe y Schiller: seg\u00fan L\u00f6wenthal, ya en esa \u00e9poca, Goethe advirti\u00f3 con claridad la potencialidad manipuladora de las empresas de entretenimiento, la supeditaci\u00f3n del mismo a criterios econ\u00f3micos y el conflicto generado por la contraposici\u00f3n de los deseos del p\u00fablico de masas y las necesidades del artista verdadero.&nbsp;En la misma l\u00ednea de contraposici\u00f3n entre arte y cultura de masas, L\u00f6wenthal comenta las reflexiones de Schopenhauer y Nietzsche, a quien califica como \u00abinsuperable cr\u00edtico y anal\u00edtico de la moderna cultura de masas, cuando no su descubridor\u00bb, contraponiendo la cr\u00edtica de estos a la visi\u00f3n de Walt Disney, representante puntero de lo acr\u00edtico y de lo ingenuo que caractrizan la producci\u00f3n de masas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tesis sostenida por L\u00f6wenthal en este punto es que cuando Dios ha muerto, la cultura de masas llena el vac\u00edo. Pero la cultura de masas s\u00f3lo puede ofrecer una experiencia y una satisfcci\u00f3n inaut\u00e9nticas: la liberaci\u00f3n del dominio m\u00edtico de la naturaleza que el arte ofrece a los hombres mediante la experiencia de la belleza, la cultura de masas la consigue mediante la negaci\u00f3n de todo lo que trasciende la realdad dada, incluida la propia belleza.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn49\"><sup>[xlix]<\/sup><\/a>Desarrollando el argumento, L\u00f6wenthal observa como consecuencia de lo anterior el que las ciencias naturales hayan sustituido a la teolog\u00eda, con lo que la meta de la redenci\u00f3n ha sido suplantada por la meta de la manipulaci\u00f3n.&nbsp;La extensi\u00f3n de la metodolog\u00eda empirista en el \u00e1mbito de la sociolog\u00eda es contemplada por L\u00f6wenthal como una derivaci\u00f3n del mismo principio y propone, por tanto, volver a la tradici\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn50\"><sup>[l]<\/sup><\/a>&nbsp;Esta apelaci\u00f3n al pensamiento cr\u00edtico es paralela a su apelaci\u00f3n al arte verdadero como ant\u00eddoto contra la destrucci\u00f3n de la historia y del sujeto provocada por la cultura de masas.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>5. \u00abLA HERENCIA DE CALIBAN\u00bb<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>Este es el t\u00edtulo de una conferencia publicada por L\u00f6wenthal en 1983.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn51\"><sup>[li]<\/sup><\/a>&nbsp;Aqu\u00ed recupera el tema de la reflexi\u00f3n sobre la destrucci\u00f3n de la historia desde una perspectiva que vuelve a incorporar el tema jud\u00edo.&nbsp;L\u00f6wenthal parte del ritual de la quema de libros practicado por los nazis y&nbsp;&nbsp;rastrea sus antecedentes literarios e hist\u00f3ricos para asociar ese ritual con el deseo de aniquilaci\u00f3n de la historia, un fen\u00f3meno que conecta con la ideolog\u00eda postmoderna. La quema de libros aparece como uno de los rituales que contribuyen a la justificaci\u00f3n de los reg\u00edmenes totalitarios, creando un sistema ex-nihilo y utilizando el antiintelecutalismo para someter acr\u00edticamente a las masas. El proceso de quema de libros entendido como depuraci\u00f3n, como limpieza, va dirigido, finalmente, a la liquidaci\u00f3n del sujeto, a su disoluci\u00f3n en la colectividad. Lo que se liquida es la memoria, y con la memoria se reconduce el sistema de lo hist\u00f3rico a lo natural. El individuo aparece en este contexto como lugar de la resistencia: es \u00e9l quien conserva la memoria en el \u00e1mbito de lo privado en forma de lectura. L\u00f6wenthal presenta en este punto al jud\u00edo como s\u00edmbolo del lector, en cuanto lector del libro por excelencia. La destrucci\u00f3n del libro implica atentar contra la libertad de interpretaciones pluralistas, hermen\u00e9uticas, es decir, individuales. De ah\u00ed que la aniquilaci\u00f3n del pueblo jud\u00edo pueda ser entendida como s\u00edmbolo de la de toda la intelectualidad. Resultado de todo el proceso es la fragmentaci\u00f3n de la experiencia como consecuencia de la p\u00e9rdida de la memoria, y la fragmentaci\u00f3n del individuo, convertido en objeto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>La reflexi\u00f3n sobre la &#8216;quema de libros&#8217;&nbsp;&nbsp;permite a L\u00f6wenthal regresar a sus posiciones juveniles: plantear nuevamente lo jud\u00edo como lugar de resistencia y renovar su llamada a combatir la \u00abinfamia de lo existente\u00bb. En este caso, no se trata de advertir contra las ideolog\u00edas ambiguas de la Alemania de los a\u00f1os veinte que apoyaban el ascenso al poder del nazismo, sino contra una corriente de pensamiento igualmente peligrosa a juicio de L\u00f6wenthal y a la que expl\u00edcitamente se refiere en el art\u00edculo anterior: el postmodernismo. En una entrevista mantenida en Berlin en 1985 con E.G. Zugaro, L\u00f6wenthal, a prop\u00f3sito de un comentario sobre una posible actualizaci\u00f3n del estudio sobre Hamsun, declara: \u00abCreo que se trata de un asunto muy importante. Lo que usted dice es sumamente correcto. La as\u00ed llamada postmodernidad es una orientaci\u00f3n pseudo-filos\u00f3fica que se basar\u00eda -creo que sin justificaci\u00f3n- en Nietzsche, que era mucho m\u00e1s un moralista que un inmoralista.\u00bb Y m\u00e1s adelante: \u00abComo ser humano, uno no tiene derecho a ense\u00f1ar de modo casi sistem\u00e1tico que el final de la humanidad en la historia ha ocurrido ya y que las energ\u00edas humanas capaces de cambiar lo que Georg Luk\u00e1cs llamara la &#8216;infamia del status quo&#8217;&nbsp;&nbsp;ya no pueden ser desarrolladas\u00bb<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn52\"><sup>[lii]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong>Pero la &#8216;quema de libros&#8217; tambi\u00e9n remite a los procedimientos de la cultura de masas y a lo que L\u00f6wenthal denomin\u00f3 la &#8216;deshumanizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n&#8217;. En \u00abHumanidad y Comunicaci\u00f3n\u00bb (1969), L\u00f6wenthal hab\u00eda criticado un programa del Readers Digest, en que se ofrec\u00eda al lector una selecci\u00f3n de obras con el argumento de que hab\u00edan sido minuciosamente seleccionadas como las obras fundamentales de acuedo a un criterio de duraci\u00f3n e intemporalidad: el lector no deb\u00eda temer perder su tiempo, porque ya el editor hab\u00eda empleado el suyo en efectuar la selecci\u00f3n de lo imprescindible. L\u00f6wenthal denuncia la estrategia comercial del editor como un atentado directo contra la comunicaci\u00f3n aut\u00e9ntica, como un proceso encubierto de &#8216;quema de libros&#8217;. \u00abEl desarrollo de la comunicaci\u00f3n en el mundo moderno ha hecho pr\u00e1cticamente imposible la comunicaci\u00f3n entre los hombres\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn53\"><sup>[liii]<\/sup><\/a>&nbsp;Del mismo modo que la quema de libros provoca la circunscripci\u00f3n de la lectura al \u00e1mbito de lo privado, tambi\u00e9n la deshumanizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n provoca el desplazamiento de la comunicaci\u00f3n humana a la conversaci\u00f3n privada, \u00edntima, siempre como fen\u00f3meno temporal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La deshumanizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n va tambi\u00e9n \u00edntimamente unida a la p\u00e9rdida de la memoria hist\u00f3rica: el hombre contempor\u00e1neo ha perdido la capacidad de memoria, su memoria se limita a las noticias del pasado inmediato, cuando no meramente a las del presente. A prop\u00f3sito de este, L\u00f6wenthal remite a la reflexi\u00f3n propuesta por Plat\u00f3n en&nbsp;<em>Fedro<\/em>: la invenci\u00f3n de la escritura da\u00f1\u00f3 la memoria, en vez de fortalecerla, pues los hombres confiaron en lo escrito y se desentendieron de mantener el recuerdo vivo; el alfabeto se convirti\u00f3 en un &#8216;pharmakon&#8217; de consecuencias negativas. La comunicaci\u00f3n aut\u00e9ntica, seg\u00fan Plat\u00f3n, s\u00f3lo pod\u00eda existir en la experiencia inmediata, por lo que la invenci\u00f3n de la escritura atent\u00f3 tanto contra la memoria como contra la comunicaci\u00f3n: al perder la memoria, el hombre perd\u00eda tambi\u00e9n su punto de orientaci\u00f3n y ca\u00eda en la existencia de la mano en la boca propia del hombre contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;L\u00f6wenthal interpreta la cr\u00edtica de Plat\u00f3n a la escritura como una denuncia de la instrumentalizaci\u00f3n del lenguaje y del pensamiento, operada en nuestros d\u00edas por las empresas de la comunicaci\u00f3n de masas, que dejan fuera la dimensi\u00f3n espiritual de la vida: \u00abla comunicaci\u00f3n es parte de la cultura consumista, en la que&nbsp;&nbsp;los que producen y los que consumen resultan dif\u00edcilmente diferenciables, porque ambos parecen dependientes de un estilo de vida de la conformidad y la reglamentaci\u00f3n. Es la principal tragedia y la paradoja de la civilizaci\u00f3n moderna y especialmente de la fase presente, el que la ideolog\u00eda de la formaci\u00f3n&nbsp;&nbsp;y del convencimiento alcance su verdadero significado mediante la palabra hablada y escrita en una realidad de la mudez y la insensibilidad y que la iluminada creencia de los poderes en todos los \u00e1mbitos de la vida pol\u00edtica, cultural y econ\u00f3mica sea respondida por medio del convincente influjo del mensaje hablado, con un creciente escepticismo, cuando no con una fundada sospecha, hacia la palabra misma\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn54\"><sup>[liv]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frente a esto, s\u00f3lo cabe la defensa de la comunicaci\u00f3n aut\u00e9ntica, del lenguaje no instrumentalizado, es decir, del lenguaje del arte. Una vez m\u00e1s, L\u00f6wenthal se enfrenta al problema de la cultura de masas recuperando la herencia de la gran cultura: en una conferencia pronunciada en 1982, L\u00f6wenthal presenta a Goethe como un modelo de cr\u00edtica negativa, que desenmascara el arte diletantista, carente de tradici\u00f3n, y propone un arte profundamente enraizado en la historia como medio para el desarrollo de una sociedad verdaderamente humana en la que pueda vivir un individuo no extra\u00f1ado. \u00abLa embriaguez y la destrucci\u00f3n coinciden en Goethe en el reino de lo casual, de lo anecd\u00f3tico, de la falsa subjetividad\u00bb. Frente a la falsa subjetividad, Goethe plantea la idea del aislamiento, mediado por el arte, donde se produce el aut\u00e9ntico encuentro con uno mismo, a espaldas de un mundo de derroche y de una subjetividad arbitraria.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn55\"><sup>[lv]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abLa falsa subjetividad -comenta L\u00f6wenthal- se oculta bajo diversas m\u00e1scaras en la sociedad moderna: en los capitalistas competitivos, en los patriotas pragm\u00e1ticos, en los poetas y novelistas de la nueva interioridad, que se dirigen nuevamente hacia el alma y la naturaleza, y de modo especialmente pregnante, en la afectaci\u00f3n del burgu\u00e9s, que cree llevar consigo su propio reino\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn56\"><sup>[lvi]<\/sup><\/a>&nbsp;El punto m\u00e1s claro de enlace entre los planteamientos de Goethe y Schiller y la denuncia de los falsos sujetos de la cultura de masas cree reconocerla L\u00f6wenthal en la cr\u00edtica de aquellos al diletantismo, al falso artista.&nbsp;El diletante se sit\u00faa fuera del contexto de la cultura, fuera de la tradici\u00f3n, en la experiencia desmemoriada de lo fragmentario. Frente a \u00e9l, L\u00f6wenthal, siguiendo a Goethe, concibe al verdadero artista como aquel que busca la justificaci\u00f3n de su subjetividad espec\u00edfica en di\u00e1logo con las contradicciones de la forma social y la herencia cultural.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn57\"><sup>[lvii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La cr\u00edtica m\u00e1s seria de Goethe a la contemporaneidad reside en la idea de una consciencia del contexto hist\u00f3rico de la integridad del individuo, que se constituye por medio de la historia y por el revisi\u00f3n vivencial cr\u00edtica de la historia de la humanidad. Goethe fue un miembro de la burgues\u00eda, que practic\u00f3 una cr\u00edtica inmanente, y L\u00f6wenthal, asumiendo plenamente el modelo del cl\u00e1sico alem\u00e1n, concluye: \u00abs\u00f3lo la cr\u00edtica inmanente tiene sentido\u00bb.<a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_edn58\"><sup>[lviii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>Helmut Dubiel,&nbsp;<em>Leo L\u00f6wenthal. Una conversaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica<\/em>, edicions Alfons el Magn\u00e0nim, Valencia, 1993 (edici\u00f3n alemana de 1980), p. 20.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a>Leo L\u00f6wenthal, \u00abDas D\u00e4monische. Entwurf einer negativen Religion philosophie\u00bb, en L. L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>Schriften<\/em>, vol. 5, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1987, pp. 207-223. L\u00f6wenthal se refiere a este texto, de &#8216;estilo expresionista\u00bb, como \u00abuna hoy apenas legible&nbsp;<em>obra maestra\u00bb&nbsp;<\/em>que escribi\u00f3 de joven, y de la que dice simplemente: \u00abya no entiende ni una palabra\u00bb&nbsp;&nbsp;(Leo L\u00f6wenthal, \u00abErinnerungen an Th. W. Adorno\u00bb, en Ludwig von Friedeburg y J\u00fcrgen Habermas (eds.),&nbsp;<em>Adorno Konferez 1983<\/em>, Frankfurt, Suhrkamp, 1983, p. 391.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>L\u00f6wenthal particip\u00f3 en 1918 en la Federaci\u00f3n Alemana de Estudiantes Socialistas. En Frankfurt, fund\u00f3 un grupo estudiantil socialista, junto con Franz Neumann y Ernst Fraenkel. En 1919-20 fue miembro de la USPD y, tras su divisi\u00f3n, permaneci\u00f3 en el ala izquierda, considerando la socialdemocracia, seg\u00fan su propio testimonio, como algo peque\u00f1o burgu\u00e9s o simplemente burgu\u00e9s, \u00abtraidor a la causa de la revoluci\u00f3n\u00bb (H. Dubiel, o. cit., p. 33)<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>Los art\u00edculos e intervenciones sobre juda\u00edsmo publicados por L\u00f6wenthal en los a\u00f1os veinte, as\u00ed como la serie&nbsp;&nbsp;publicada en&nbsp;<em>Bayerische Israelistische Gemeindezeitung,&nbsp;<\/em>\u00abJudentum und deutscher Geist\u00bb, est\u00e1n recogidos en el cuarto volumen de la edici\u00f3n citada de sus&nbsp;<em>Schriften<\/em>.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref5\"><sup>[v]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>Schriften<\/em>, vol. 5, ed. cit., p. 226. El motto lo extrae de Isa\u00edas, 6. Delo que se trata es, m\u00e1s o menos, de una reflexi\u00f3n sobre lo &#8216;dem\u00f3nico&#8217; como espacio de la mediaci\u00f3n con Dios y, por tanto, con el absoluto de la mediaci\u00f3n con Dios y, por tanto, con el Absoluto en general. En este sentido, lo &#8216;dem\u00f3nico&#8217; incluye a los demonios en general, al diablo, a los \u00e1ngeles y hasta a los &#8216;amoracillos&#8217; barrocos (p. 210) Lo &#8216;dem\u00f3nico&#8217; ha de entendrese en el sentido del &#8216;daimon&#8217; griego, que no era sino el distribuidor o &#8216;repartido&#8217; [Zuteiler] (p. 213). L. lo vincula con la necesidad humana de confrontar la naturaleza y de proyectar en ella los &#8216;valores&#8217;. Lo &#8216;dem\u00f3nico&#8217; es mediaci\u00f3n hasta el punto de qe no se deja fijar en ninguna figura \u00fanica, sino que aparece como \u00abla expresi\u00f3n de lo din\u00e1mico\u00bb (p. 214).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a>H.Dubiel, o. cit., p. 20.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a>Cfr. L. L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>Schriften<\/em>, ed. cit., vol. 5, p. 103. \u00abEl hombre quer\u00eda ser un hombre sin Dios, pero Dios no quer\u00eda ser Dios sin el hombre\u00bb, afirma von Baader\u00bb (Ibidem, p. 106). En su conclusi\u00f3n, L\u00f6wenthal muestra c\u00f3mo von Baader ve la sociedad burguesa como una &#8216;D\u00e4monokratie&#8217; y propone una \u00abcontrarrevoluci\u00f3n\u00bb, que, sin embargo, no ser\u00eda identificable con la del tard\u00edo romanticismo reaccionario. Cfr. idem., pp. 164-5.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 98.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref9\"><sup>[ix]<\/sup><\/a>\u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, en Leo L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>An Unmastered Past<\/em>, editado por Martin Jay,&nbsp;&nbsp;University of California Press, Berkeley, Los Angeles, Londres, 1986, p. 182.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref10\"><sup>[x]<\/sup><\/a>H. Dubiel, o. cit., p. 124.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref11\"><sup>[xi]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 59.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref12\"><sup>[xii]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>Literatur und Geselschaft<\/em>, Berlin, Neuwied, 1964.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref13\"><sup>[xiii]<\/sup><\/a>M. Jay,&nbsp;<em>La imaginaci\u00f3n dial\u00e9ctica (Historia de la Escuela de Frankfurt y el Instituto de Investigaci\u00f3n social. 1923-1959),&nbsp;<\/em>Taurus, Madrid, 1974, p. 67. Cfr. la correspondencia de Horkheimer y L\u00f6wenthal, en la que queda patente la importante labor de ambos en la \u00e9poca del exilio de numerosos intelectuales jud\u00edos y socialistas, y en concreto la carta de Horkheimer a L\u00f6wenthal 29 de noviembre de 194, en H. Dubiel, o. cit., p. 205.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref14\"><sup>[xiv]<\/sup><\/a>Ibidem., p. 74.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref15\"><sup>[xv]<\/sup><\/a>Cfr. Dubiel, o. cit., p. 104ss.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref16\"><sup>[xvi]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 61.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref17\"><sup>[xvii]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal,&nbsp;&nbsp;\u00abZur gesellschaftlichen Lage der Literatur\u00bb, en&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>, 88-89.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref18\"><sup>[xviii]<\/sup><\/a>Ibidem, 94.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref19\"><sup>[xix]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal, \u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, ed. cit., p. 169.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref20\"><sup>[xx]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal,&nbsp;&nbsp;\u00abZur gesellschaftlichen Lage der Literatur\u00bb, ed. cit.,&nbsp;&nbsp;92.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref21\"><sup>[xxi]<\/sup><\/a>Ibidem, 94.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref22\"><sup>[xxii]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal, \u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, ed. cit., p. 169.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref23\"><sup>[xxiii]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal,&nbsp;&nbsp;\u00abZur gesellschaftlichen Lage der Literatur\u00bb, ed. cit., p. 97.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref24\"><sup>[xxiv]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal, \u00abAufgabe der Literatursoziologie\u00bb, en L. L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>Schriften<\/em>&nbsp;<em>1,&nbsp;<\/em>ed. cit., p. 330.&nbsp;&nbsp;A prop\u00f3sito del an\u00e1lisis de la posici\u00f3n del escritor, L\u00f6wenthal pon\u00eda como ejemplo clarificador las novelas de tipo&nbsp;&nbsp;enciclop\u00e9dico de Balzac y Zola, que pretenden ofrecer un cuadro de la sociedad completa de su tiempo: \u00abLa notable amplitud de la obra es un indicador no solo de la pertenencia del autor a una clase integrada en el poder, sino tambi\u00e9n del particular punto de vista que asume en la confrontaci\u00f3n con la estructura econ\u00f3mica de su tiempo .\u00bb (L. L\u00f6wenthal, \u00abZur gesellschaftlichen Lage der Literatur\u00bb, ed. cit.,&nbsp;&nbsp;96)<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref25\"><sup>[xxv]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal,&nbsp;&nbsp;\u00abAufgabe der LIteratursoziologie\u00bb, ed. cit., p. 332.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref26\"><sup>[xxvi]<\/sup><\/a>Ibidem, pp. 343-349.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref27\"><sup>[xxvii]<\/sup><\/a>&nbsp;Leo L\u00f6wenthal, \u00abZugtier und Sklaverei. Zum Buch Lefebvre des Noettes:&nbsp;<em>L&#8217;attelage. Le cheval de selle \u00e0 travers les \u00e2ges<\/em>\u00ab,&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>, II, p. 210. L\u00f6wenthal comenta un ensayo de Lefebvre de Noettes, quien establece una conexi\u00f3n entre el avance t\u00e9cnico de los enganches de los animales de tiro durante la Edad Media y el final de la esclavitud. L. alaba el estudio como una saludable \u00abdestrucci\u00f3n de leyendas\u00bb, que debe ser una de las tareas de la consideraci\u00f3n progresista de la historia. Del mismo modo que el rechazo a las teor\u00edas de Freud se debe en gran parte al da\u00f1o que provoca en el narcisismo del hombre saber que los m\u00e1s elevados fen\u00f3menos del esp\u00edritu y la cultura proceden de los mismos impulsos que el resto de sus acciones, tambi\u00e9n el posible desprecio de las tesis de Lefebre se debe al da\u00f1o que para el narcisimo de la cultura occidental implica reconocer que la abolici\u00f3n de la esclavitud no fue consecuencia de una toma de conciencia humanista revolucionaria, sino de avances t\u00e9cnicos y necesidades econ\u00f3micas.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref28\"><sup>[xxviii]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal, \u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, ed. cit., p. 164.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref29\"><sup>[xxix]<\/sup><\/a>H. Dubiel, o. cit., p. 136.&nbsp;&nbsp;Al preguntarle Dubiel por q\u00fae nunca se ocup\u00f3 de la literatura de vanguardia, L\u00f6wenthal da dos razones:&nbsp;&nbsp;que no ha pasado por el tamiz de la historia y que desde su perspectiva de filosof\u00eda social su forma de considerar la literatura es suplementaria respecto a consideraciones puramente est\u00e9ticas&nbsp;&nbsp;(Ibidem, p. 137).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref30\"><sup>[xxx]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal, \u00abKnut Hamsun. Zur vorgeschichte der autorit\u00e4ren Ideologie\u00bb, en&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>,<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref31\"><sup>[xxxi]<\/sup><\/a>Del trabajo sobre Hamsun, L\u00f6wenthal deriva una idea de literatura como \u00abdocumentaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n social del espacio ps\u00edquico interior\u00bb o bien: \u00abla literatura es la mejor fuente de datos para informaciones sobre los tipos de socializaci\u00f3n de una sociedad\u00bb , de lo que Dubien interpreta: \u00abSociolog\u00eda de la literatura, pues, no en el sentido de una sociolog\u00eda de la producci\u00f3n y circulcai\u00f3n de la literatura, sino literatura entendida como un material junto a otros documentos culutrales, en el que se pueden identificar estructuras sociales y culturales. Para una visi\u00f3n de la literatura dfe este tipo, la literatura es s\u00f3lo medio y material del an\u00e1lisis de la sociedad.\u00bb&nbsp;&nbsp;H. Dubiel, o. cit., p. 129.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref32\"><sup>[xxxii]<\/sup><\/a>L. L\u00f6wenthal, \u00abConrad Ferdinand Meyers heroische Geschichtsauffassung\u00bb, en&nbsp;<em>Zeitschrift,<\/em>&nbsp;p. 52.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref33\"><sup>[xxxiii]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 62.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref34\"><sup>[xxxiv]<\/sup><\/a>\u00abDas Individuum in der individualistischen Gesellschaft. Bemerkungen \u00fcber Ibsen\u00bb,&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>,<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref35\"><sup>[xxxv]<\/sup><\/a>\u00abDon Quijote es simb\u00f3lico de una cr\u00edtica de la sociedad burguesa, de su conformismo manipulado desde sus formas tardo feudales en torno a 1600 hasta el presente\u00bb (L. L\u00f6wenthal, \u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, ed. cit., p. 174). En referencia a los personajes maginales de las&nbsp;<em>Novelas ejemplares<\/em>&nbsp;de Cervantes, L\u00f6wenthal observaba: \u00abEl artista, al dar voz a esta gente, puede pretender insipirar intranquilidad de parte de aquellos que se han beneficiado del orden prevaleciente. La voz del autor es la voz de los perdedores. El otro aspecto en que las figuras marginales pueden ser contempladas puede dirigirnos de vuelta la concepto de la utop\u00eda. Las figuras marginales no s\u00f3lo sirven para&nbsp;&nbsp;la negativa funci\u00f3n de indicar el roden social; tambi\u00e9n positivamente demuestran la verdadera ifdea de hombre. Todos ellos sirven para mostrar las posibilidades de la utop\u00eda: [&#8230;] todos trabajan de acuerdo a su propio talento y todo es compartido entre todos.\u00bb (Ibidem, p. 172).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref36\"><sup>[xxxvi]<\/sup><\/a>\u00abDas Individuum in der individualistischen Gesellschaft. Bemerkungen \u00fcber Ibsen, ed. cit., p. 360<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref37\"><sup>[xxxvii]<\/sup><\/a>\u00abMeyers\u00bb, pp. 55-59. L\u00f6wenthal tambi\u00e9n analiza su relaci\u00f3n con otros escritores, subrayando su desprecio del naturalismo y su rechazo hacia la utilizaci\u00f3n como material literario de la \u00abbrutal actualidad contempor\u00e1nea\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref38\"><sup>[xxxviii]<\/sup><\/a>L\u00f6wenthal mostraba c\u00f3mo, si&nbsp;&nbsp;bien antes de la primera guerra mundial, algunos cr\u00edticos hab\u00edan denunciado su resignaci\u00f3n, despu\u00e9s de la misma, la obra de Hamsun hab\u00eda sido admitida sin reservas por socialistas y liberales, as\u00ed como por las literturas fascitas.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref39\"><sup>[xxxix]<\/sup><\/a>\u00abDie Auffassung Dostoievskis im Vorkriegsdeutschland\u00bb, en&nbsp;<em>Zeitschrift<\/em>, III. En una carta de 1934, Benjamin felicitaba a L\u00f6wenthal por su art\u00edculo sobre Dostoievski: \u00abPor diversas razones ha sido para m\u00ed sumamente productivo. Ante todo, porque ahora, seg\u00fan su indicaci\u00f3n preparatoria en el art\u00edculo sobre Conrad Ferdinand Meyer, tengo ante mis ojos el tipo exacto y, debido a esa exactitud -por lo que s\u00e9, nuevo de una historia de la recepci\u00f3n. Hasta aora jam\u00e1s hab\u00edan aparecido ensayos parecidos por falta de un planteamiento racional del problema de lo hist\u00f3rico concreto\u00bb (H. Dubiel, o. cit., p. 192-3)<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref40\"><sup>[xl]<\/sup><\/a>\u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, ed. cit., p. 178.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref41\"><sup>[xli]<\/sup><\/a>\u00abDie biographische Mode\u00bb, en L. L\u00f6wenthal,&nbsp;<em>Schriften 1,&nbsp;<\/em>ed. cit., pp. 234-36. Cfr. \u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb, ed. cit., p. 179. Horkheimer se interes\u00f3 por el concepto de &#8216;repetici\u00f3n&#8217; subrayado por L\u00f6wenthal en este art\u00edculo: Jay, p 350.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref42\"><sup>[xlii]<\/sup><\/a>&nbsp;Incluso en los a\u00f1os de la guerra -observa L\u00f6wenthal-, las p\u00e1ginas de los principales diarios destinaban m\u00e1s espacio a cuestiones relacionadas con el ocio que a las cuestiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas. (\u00c9ste analisis, por otra parte, corresponde a una de las tareas definidas por L\u00f6wenthal en su art\u00edculo de 1948: la de estudiar la incidencia de las diversas situaciones hist\u00f3ricas sobre la producci\u00f3n). (\u00abDer Trumph der Massenidole\u00bb, en&nbsp;<em>Schriften<\/em>, vol. 1., p. 270).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref43\"><sup>[xliii]<\/sup><\/a>En una carta a Horkheimer, quien le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n sobre el montaje realizado en algunas pel\u00edculas mediante el cual la vida del h\u00e9roe era ofrecida en uno o dos minutos, destruyendo por tanto la &#8216;dur\u00e9e&#8217; de la vida humana, L\u00f6wenthal interpretaba que este tratamiento de la vida reflejaba la falta de amor, que es el elemento de continuidad: \u00abLa cultura de masas es una conspiraci\u00f3n total contra el amro y tambi\u00e9n contra el sexo. Pienso que usted ha dado en el clavo con su observaci\u00f3n de que&#8230; los espectadores son continuamente traicionados y privados del placer real por medio de trucos s\u00e1dicos. (Jay, 351).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref44\"><sup>[xliv]<\/sup><\/a>\u00abDer Trumph der Massenidole\u00bb,&nbsp;&nbsp;ed. cit., p. 295.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref45\"><sup>[xlv]<\/sup><\/a>\u00abStandortbestimmung der Massenkultur\u00bb (1950), en&nbsp;<em>Schriften<\/em>, vol. 1., ed. cit., p. 11.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref46\"><sup>[xlvi]<\/sup><\/a>Ibidem, pp. 11 y 13. Cfr. \u00abDie Diskussion \u00fcber Kunst und Massenkultur: kurze \u00dcbersicht\u00bb, en Idem, p. 31. Las referencias a Montaigne y Pascal se localizan en: Montaigne,&nbsp;<em>Essais<\/em>&nbsp;III, Gallimard, Paris, 1980, pp. 81-83 y Pascal, B.,&nbsp;<em>Pens\u00e9es<\/em>, Flammarion, Paris, 1976, pp. 86-87 y 91-92.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref47\"><sup>[xlvii]<\/sup><\/a>H. Dubiel, o. cit., p. 134.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref48\"><sup>[xlviii]<\/sup><\/a>\u00abDie Diskussion \u00fcber Kunst und Massenkultur: kurze \u00dcbersicht\u00bb, ed. cit., pp. 46-65.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref49\"><sup>[xlix]<\/sup><\/a>\u00abStandortbestimmung der Massenkultur\u00bb, ed. cit., p. 16.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref50\"><sup>[l]<\/sup><\/a>Cfr. H. Dubiel, p. 153.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref51\"><sup>[li]<\/sup><\/a>\u00abCalibans Erbe\u00bb, en&nbsp;&nbsp;<em>Untergang der D\u00e4monologien&nbsp;<\/em>(Leipzig, Reclam-Verlag, 1990), p. 218-234.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref52\"><sup>[lii]<\/sup><\/a>\u00abAgainst Postmodernism\u00bb (Entrevista con Emilio Galli Zugaro, Berlin, mayo 1985), en M. Jay,&nbsp;<em>An Unmastered Past<\/em>, ed. cit., pp. 263 y 266.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref53\"><sup>[liii]<\/sup><\/a>\u00abHumanit\u00e4t und Komunikation\u00bb, en&nbsp;<em>Untergang der D\u00e4monologien<\/em>, ed. cit., pp. 237-238.&nbsp;&nbsp;En \u00abSociology of Literature in Retrospect\u00bb (ed. cit., p. 175), L\u00f6wenthal hablaba del concepto de &#8216;aburrimiento&#8217; como conector de la cr\u00edtica de la literatura y de la de la literatura de masas. Es el aburrimiento el que ofrece el acceso al factor m\u00e1s significativo: \u00abla mutilaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n que obstruye la experiencia art\u00edstica y da v\u00eda libre a las fuerzas de la manipulaci\u00f3n. Hasta qu\u00e9 punto la &#8216;administraci\u00f3n&#8217;, o supresi\u00f3n de la imaginaci\u00f3n es parte del negocio de la cultura de masas es algo que puede quedar clarao en unos pocos ejemplos\u00bb. (Entre estos ejemplos, vuelve a citar el programa del Readers Digest).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref54\"><sup>[liv]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 248.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref55\"><sup>[lv]<\/sup><\/a>\u00abGoethe und die falsche Subjektivit\u00e4t\u00bb (Festrede zu Geothes 150. Todestag in der Frankfurter Paulskirche am 22. M\u00e4rz 1982), p. 18.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref56\"><sup>[lvi]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 24.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref57\"><sup>[lvii]<\/sup><\/a>L\u00f6wenthal se hab\u00eda ocupado de la cr\u00edtica al diletantismo de Goethe y Schiller en \u00abDie Diskussion \u00fcber Kunst und Massenkultur: kurze \u00dcbersicht\u00bb, ed. cit., pp. 35-37. Tambi\u00e9n en este art\u00edculo se encuentran aplicaciones m\u00e1s concretas de la reflexi\u00f3n de Goethe a la cr\u00edtica de la cultura de masas.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"\/\/F8FB421D-D231-45D9-B790-22AF1197A03A#_ednref58\"><sup>[lviii]<\/sup><\/a>Ibidem, p. 26.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2025\/07\/1994.-Sociologia-de-la-literatura.-Lowenthal_compressed.pdf\">Descargar<\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1997. La aportaci\u00f3n cr\u00edtica de Leo L\u00f6wenthal. El pensamiento cr\u00edtico de L\u00f6wenthal se caracteriz\u00f3 en todo momento por una decidida posici\u00f3n de resistencia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[171],"tags":[31,35,53,102],"class_list":["post-357","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulo-texto","tag-critica","tag-democracia","tag-fascismo","tag-sociologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=357"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4338,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357\/revisions\/4338"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}