{"id":353,"date":"1988-06-12T11:04:37","date_gmt":"1988-06-12T10:04:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=353"},"modified":"2025-06-29T16:13:05","modified_gmt":"2025-06-29T16:13:05","slug":"ulises-y-el-silencio-de-las-sirenas-1988","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/1988\/06\/12\/ulises-y-el-silencio-de-las-sirenas-1988\/","title":{"rendered":"Ulises y el silencio de las sirenas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Escrito en colaboraci\u00f3n con Carlos Conchillo.<\/h4>\n\n\n\n<p>Sobre dos cuentos de Franz Kafka y Bertolt Brecht.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La balsa de la Medusa<\/em>, Madrid, 1988, pp. 50-61.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2018\/01\/1988.-Ulises-y-el-silencio-de-las-sirenas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Descargar texto publicado<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ulises y el silencio de las sirenas<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00a1As\u00ed soy yo, alegr\u00e1os! Feo, sinverg\u00fcenza, reci\u00e9n salido del cascar\u00f3n (con f\u00e1rfara excrementos y sangre, por supuesto). B. Brecht.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Apenas si tengo algo en com\u00fan conmigo mismo y deber\u00eda meterme en un rinc\u00f3n, en completo silencio, contento de poder respirar. F. Kafka.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En 1924, Bertolt Brecht ten\u00eda dos hijos y tres mujeres, hab\u00eda escrito obras con el prop\u00f3sito de conseguir \u00e9xitos f\u00e1ciles, ganar dinero o subsanar la deficiencia de los cl\u00e1sicos. Despu\u00e9s de haber aprendido de Valentin el oficio de farsante, no le cabe duda de su capacidad para conquistar la capital del Reich con la facilidad y r\u00e1pidos beneficios (econ\u00f3micos y amorosos) que al genio le corresponden. Franz Kafka ha llegado a Berl\u00edn hace apenas unos meses acompa\u00f1ado de Dora Diamant y procedente de Praga, ciudad que ha sido testigo de cuarenta a\u00f1os de construcciones solitarias. Ese mismo a\u00f1o, obligado por la tuberculosis a volver nuevamente a casa de sus padres, conf\u00eda en su testamento a Max Brod la destrucci\u00f3n de todos sus escritos y la prohibici\u00f3n de nuevas ediciones de la mayor parte de lo publicado en vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Werner Mittenzwei abre con un art\u00edculo sobre Brecht y Kafka de 1963 1 la investigaci\u00f3n sobre el tema. El cr\u00edtico alem\u00e1n, que se centra principalmente en la presencia en ambos autores del problema de la Entfremdung (manifiesta pero inconsciente en Kafka, consciente y cri\u00adticada en Brecht -Mittenzwei opera desde posiciones marcadamente brechtianas-), alude a un cuento que Brecht escribi\u00f3 en 1933, Odys\u00adseus und die Sirenen 2, a partir de otro de id\u00e9ntica tem\u00e1tica pero distinto desarrollo, escrito por Kafka catorce a\u00f1os antes: Das Schweigen der Sirenen 3\u2022 Un comentario que profundiza m\u00e1s en la comparaci\u00f3n de los dos cuentos (aunque sin llegar tampoco muy lejos en el campo de la interpretaci\u00f3n) lo lleva a cabo Uta Olivieri-Treder en un segundo art\u00edculo sobre el tema con fecha de 1977 4\u2022 La riqueza de sugerencias que ambos cuentos encierran nos estimula a un comentario m\u00e1s deta\u00adllado de los mismos como lugar privilegiado desde donde comprender la distancia que une la actividad art\u00edstica de Brecht y Kafka.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Variaciones sobre un viejo mito<\/h5>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la versi\u00f3n del mito propuesta por Kafka, Ulises recurre a la estratagema de taparse los o\u00eddos y hacerse encadenar al m\u00e1stil, olvi\u00addando que el canto d las sirenas lo traspasaba todo. Lo que Ulises no pod\u00eda esperar es que las sirenas respondieran a tal estratagema con el silencio. Ulises no oye el silencio: los movimientos de las sirenas, mo\u00adtivados por el placer que les produce la contemplaci\u00f3n de la belleza y la arrogancia del rostro de Ulises, son interpretados por \u00e9ste como su canto. Kafka sospecha que Ulises lleg\u00f3 a saber que las sirenas efecti\u00advamente no contaron, y opuso a sirenas y dioses, en cierta manera como escudo, el simulacro mencionado m\u00e1s arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo antiguo se sab\u00eda que no hab\u00eda forma de vencer el can\u00adto de las sirenas, y mucho menos con cera y cuerdas. Esta es la raz\u00f3n por la que la estrategia se convierte en simulacro. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 calla\u00adron las sirenas? Las dos razones supuestas por Kafka dan lugar a dos interpretaciones posibles del cuento:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Si las sirenas olvidaron su canto a la vista de los ojos de Uli\u00adses, ello significa que la felicidad en el rostro de h\u00e9roe es m\u00e1s bella que su propio canto. Quienes hasta ahora fueron seductoras son seducidas por el fulgor de los grandes ojos de Ulises, en los que se refleja un canto no emitido. El reflejo de lo imaginado es m\u00e1s bello que lo propio ima\u00adginado. Pero si aceptamos esto, el canto de las sirenas pierde su car\u00e1c\u00adter m\u00edtico y el mito en s\u00ed se tambalea. A Ulises correspond\u00eda decidir su destrucci\u00f3n o mantenimiento. Este, nos cuenta Kafka, decidi\u00f3 man\u00adtenerlo, pues s\u00f3lo as\u00ed pod\u00eda conservar la condici\u00f3n de h\u00e9roe. El zorruno Ulises transform\u00f3 de esta manera el mito de las sirenas en su pro\u00adpio mito, un mito que, a diferencia de los divinos, nace ya marcado por la consciencia de la mentira humana.<\/li>\n\n\n\n<li>Si lo que pretend\u00edan era vencerlo con su silencio, la victoria no pod\u00eda consistir en atraerlo hacia s\u00ed, sino en impedirle el \u00e9xito de su astucia, al negarle la.certeza de haber estado ert presencia de su canto. Las sirenas habr\u00edan vencido efectivamente a Ulises y su mito se man\u00adtendr\u00eda intacto e inaccesible a los hombres.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>El Ulises de Brecht ya no quiere protegerse del canto de las sire\u00adnas, sino disfrutarlo. Con este prop\u00f3sito se hace encadenar al m\u00e1stil y tapona los o\u00eddos de sus remeros, pero no los suyos. Para los remeros todo ocurri\u00f3 como si las sirenas realmente cantaran y Ulises triunfara sobre ellas arrebat\u00e1ndoles el disfrute de su canto. La sospecha brech\u00adtiana reza: alles gut, aber wer -auf3er Odysseus- sagt, da\/3 die Sirenen wirklich sangen, angesichts des angebundenen Mannes? Sollten diese machtvollen und gewandtes Weiber ihre Kunst wirklich an Leute versch\u00adwendet haben, die Keine Bewegungsfreiheit besaf3en? 1st das das Wesen der Kunst? Da mochte ich doch eher annehmen, die von den Ruderern wahr\u00adgenommenen gebliihten Hiilse schimpften aus voller Kraft auf den ver\u00addammten, vorsichtigen Provinzler, und unser Held vollf\u00fchrte seine (eben\u00adfalls bezeugten) Windungen, weil er sich doch noch zu guter Letzt genierte! 5<\/p>\n\n\n\n<p>El simulacro en Kafka act\u00faa como escudo: Ulises sabe que la pro\u00adtecci\u00f3n que utiliza no lo defiende del canto, pero s\u00ed del silencio. La cera en los o\u00eddos de Ulises es el elemento que propicia la credibilidad del simulacro y permite el mantenimiento del mito. Brecht opta por la des\u00adtrucci\u00f3n del mito al evitar toda credibilidad de simulacro: si Ulises es\u00adcap\u00f3 al poder de las sirenas sin la protecci\u00f3n kafkiana, es porque, sin lugar a dudas, las sirenas no cantaron. S\u00f3lo la verg\u00fcenza -interpreta Brecht-justifica el enga\u00f1o de aquel que ve en peligro su condici\u00f3n de h\u00e9roe. Mientras que en Kafka el simulacro es el punto de inflexi\u00f3n en que el mito cambi\u00f3 de nombre, en Brecht es el origen de una mentira que custodia el enga\u00f1o. Lo que\u00b7 est\u00e1 en juego en Kafka es la posibili\u00addad del mito; en Brecht, exclusivamente la posibilidad del h\u00e9roe. El h\u00e9\u00adroe kafkiano s\u00f3lo puede seguir si\u00e9ndolo dentro del mito; para el brech\u00adtiano el mito es lo menos importante y su \u00fanica preocupaci\u00f3n reside en el reconocimiento que los remeros deben otorgarle. As\u00ed, mientras el centro del relato kafkiano es narrado desde la perspectiva de las sire\u00adnas, el de Brecht lo es desde la de los remeros, que con ver a las sire\u00adnas hinchar los cuellos se quedan tan contentos.<\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n del mito en Kafka se manifiesta en el desplaza\u00admiento de la belleza del canto de las sirenas a los ojos de Ulises: la muerte de un mito compensa con el nacimiento de un nuevo mito. Este desplazamiento no tiene lugar en Brecht, puesto que las sirenas ni se\u00adducen ni se dejan seducir, ni siquiera guardan silencio, sino que sim\u00adplemente insultan al pretendido h\u00e9roe, que se ve as\u00ed obligado a con\u00advertirse en un mentiroso.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El pecado de Ulises<\/h5>\n\n\n\n<p>El canto de las sirenas exist\u00eda porque nadie hab\u00eda conseguido a\u00fan sobrevivir a \u00e9l, es decir, porque nadie hab\u00eda llegado a \u00abtraducirlo\u00bb. Y s\u00f3lo esa renuncia a, o esa imposibilidad de pensar la traducci\u00f3n como aplicable al canto, posibilitaba la existencia de \u00e9ste. Ulises comete el pecado original al intentar sobrevivir a la belleza. Pero en el mismo mo\u00admento en que se intenta la traducci\u00f3n, aquello que se quer\u00eda traducir desaparece: tal intento se erige sobre las cenizas del mito que se pre\u00adtende traducir. M\u00e1s claramente: la \u00abtraducci\u00f3n\u00bb sustituye al \u00abcanto\u00bb, pero tal \u00abtraducci\u00f3n\u00bb no es mediaci\u00f3n, sino invento. Y ese invento es la mentira de Ulises.<\/p>\n\n\n\n<p>El pecado original es el acto de nacimiento de la palabra humana. Benjamin concibe tres niveles del ser ling\u00fc\u00edstico: el lenguaje de las co\u00adsas mudas, sin hombre; el lenguaje del conocimiento y del nombre, del hombre bienaventurado; el lenguaje de la charla y del juicio, del hom\u00adbre ca\u00eddo 6. Al pretender el hombre arrebatarle a las cosas mudas su lenguaje, no s\u00f3lo no consigue arrebatarle el secreto al mito (a la crea\u00adci\u00f3n divina), sino que con ello pierde su condici\u00f3n bienaventurada y cae en la charla sin fundamento. Al querer arrancar el lenguaje de las cosas, \u00e9stas desaparecen. Es el castigo que recibe la osad\u00eda de Ulises. El hombre que pretende convertirse en protagonista del acto ling\u00fc\u00eds\u00adtico s\u00f3lo cuenta con el lenguaje de la charla, de la falsa traducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la representaci\u00f3n, las cosas s\u00f3lo existen en la forma de la no presencia: cuando se hacen presentes pierden su car\u00e1cter de cosas. Lo mismo ocurre con el hombre: cuando se hace presente como l\u00edmite de la representaci\u00f3n sale de la sombra donde se encontraba. Pero esta salida no es un nacimiento, sino una agon\u00eda. El hombre que pretende ins\u00adtrumentalizar la representaci\u00f3n para un dominio de las cosas, lejos de conseguir su prop\u00f3sito, queda \u00e9l mismo excluido de la relaci\u00f3n repre\u00adsentativa, tanto como las cosas. La representaci\u00f3n ya no es m\u00e1s rela\u00adci\u00f3n, sino representaci\u00f3n de relaciones. Aquello que se muestra -observa Wittgenstein- no puede venir a lenguaje porque es lo que per\u00admite que lo que se dice pueda ser dicho: Lo que en el lenguaje \u00abse\u00bb ex\u00adpresa, \u00abnosotros\u00bb no podemos expresarlo por el lenguaje 7. En t\u00e9rminos de Heidegger, lo que no se puede decir es lo que se oculta en el acto de decir, el albergarse inagotable que se muestra en lo que se desvela bajo la forma del ocultamiento. El oscurecimiento que se halla en toda ilu\u00adminaci\u00f3n justifica que, en el an\u00e1lisis de la cotidianidad que se lleva a cabo en Ser y Tiempo, la existencia aut\u00e9ntica aparezca en virtud de la Ver\u00adfallenheit que est\u00e1 a la base. Y es as\u00ed que la existencia aut\u00e9ntica no es sino inautenticidad aut\u00e9ntica, lo que no puede ser de otra manera si en la progresiva disoluci\u00f3n de los nexos referenciales en que se mueve la angustia como disposicionalidad fundamental del nihilismo, apare\u00adce la nada como el lugar de donde viene el ente en total a s\u00ed mismo: ex nihilo omne ens qua ens fit 8. La autenticidad (Eigentlichkeit) es apro\u00adpiaci\u00f3n, mas apropiaci\u00f3n de la autenticidad: la \u00fanica manera de salir del nihilismo impropio es morder la cabeza de la negra serpiente que sale por nuestra garganta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el Ab-grund se entiende fundamental y no como lo que im\u00adposibilita estar seguros, no hay lugar para 1a angustia. Pero el hombre ca\u00eddo es propicio a la tragedia; quiere conocer el mundo de las cosas y se estampa contra la representaci\u00f3n que se pliega sobre s\u00ed misma. El conflicto es entre el tiempo del hombre nost\u00e1lgico y el tiempo de las cosas que se sustraen. El miedo a una representaci\u00f3n que se pliega sobre s\u00ed misma conduce al hombre al autoenga\u00f1o: las sirenas deb\u00edan, sin duda, cantar, aunque su canto fuera inaudible. Ulises se resiste a o\u00edr el silencio, se limita a impedirse o\u00edr el canto. En ello reside lo tr\u00e1gico de su intento.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>El dolor en los ojos del h\u00e9roe<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Ellas, empero -m\u00e1s hermosas que nunca-, se ergu\u00edan y conto\u00adneaban, las chorreantes cabelleras ondeando libremente al viento y las garras abiertas sobre las rocas. No quer\u00edan ya seducir, sino s\u00f3lo apresar, mientras fuese posible, el fulgor de los grandes ojos de Ulises.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La belleza es el resultado de la creencia en la contemplaci\u00f3n de esa otra belleza que no existe m\u00e1s que en los ojos de quien cree ver lo que deber\u00eda o\u00edr. La belleza es una ficci\u00f3n cuyo origen oculta el mito.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero el mito no es m\u00e1s que la capacidad del hombre de olvidar sus pro\u00adpias ilusiones. El desenmascaramiento del mito como olvido, de la be\u00adlleza como ficci\u00f3n, del canto como silencio, inaugura la \u00e9poca del pe\u00adsimismo. Pero \u00e9ste es s\u00f3lo un estado de transici\u00f3n 9\u2022 El mientras fuese po\u00adsible es el espacio que se abre entre la muerte del clasicismo y la ma\u00addurez del nihilismo: el espacio en que el h\u00e9roe, consciente de la falacia del mito, de la nada que se oculta tras las im\u00e1genes, de la insuperabi\u00adlidad de la representaci\u00f3n, se deja apresar por una belleza s\u00f3lo existen\u00adte en sus ojos, permiti\u00e9ndose el t\u00edtulo de mediador. Pero quien es cons\u00adciente de que la belleza de sus ojos es tan ficticia como la belleza del canto inexistente, renunciar\u00e1 no s\u00f3lo al canto, sino tambi\u00e9n al mito, y aceptar\u00e1 no ser ya m\u00e1s mediador, no ser ya m\u00e1s h\u00e9roe, sino traficante de ficciones, en el mejor de los casos, inventor de las mismas. La me\u00addida de nuestra fuerza es hasta qu\u00e9 punto podemos acomodamos a la apa\u00adriencia, a la necesidad de la mentira, sin perecer. 10 S\u00f3lo renunciando a la heroicidad es posible asegurar redicalmente la supervivencia.\u00a0<em>Da mochte ich doch eher annehmen, die von den Ruderem wahrgenomme\u00adnen gebliihten Hiilse schimpften aus voller Kraft auf den verdammten, vor\u00adsichtigen Provinzler, und unser Held vollf\u00fchrte seine (ebenfalls bezeugten) Windungen, weil er sich doch noch zu guter Letzt genierte!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La concepci\u00f3n del genio en el romanticismo tard\u00edo es un primer intento de eludir ese nihilismo que se adivina mediante el recurso a un desplazamiento del t\u00e9rmino de la mediaci\u00f3n de las cosas mudas a una abstracci\u00f3n que cada vez se aproxima m\u00e1s al mundo de los hombres, porque cada vez es m\u00e1s solamente su propia invenci\u00f3n.\u00a0<em>Der eigentliche Erfinder war von jeher nur das Volk -die namhaften einzelnen sogenann\u00adten Erfinder haben nur das bereits entdeckte Wesen der Erfindung auf an\u00addere, verwandte Gegenstiinde \u00fcbertragen-, sie sind nur Ableiter. Der Ein\u00adzelne kann nicht erfinden, sondem sich nur der Erfindung bemiichti\u00adgen<\/em><strong><em>.<\/em><\/strong>\u00a011 La apropiaci\u00f3n de la invenci\u00f3n del pueblo se legitima en la pre\u00adtensi\u00f3n de configurar una mediaci\u00f3n entre el pueblo y su consciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un mediar iluminador, cognoscitivo. Los dioses han sido destruidos, pero el pueblo ha sido elevado a divinidad. La mediaci\u00f3n del artista transcurre entre la colectividad hist\u00f3rica concreta y su idea, s\u00f3lo acce\u00adsible al genio, que asume la tarea de transformar-su contemplaci\u00f3n de la idea en formas hist\u00f3ricamente transmisibles. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si esa contemplaci\u00f3n no fuera tan n\u00edtida como para asegurar la existencia de la idea? Ya desde Schopenhauer, el privilegio del genio es un privile\u00adgio tr\u00e1gico: Lo que le cautiva es contemplar el espect\u00e1culo de la voluntad en su objetivaci\u00f3n ante el cual se queda suspenso, sin cansarse de admi\u00adrarle ni de reproducirle, pero, mientras dura esto, es \u00e9l mismo quien hace el gasto de la representaci\u00f3n del espect\u00e1culo. En otros t\u00e9rminos, es \u00e9l mis\u00admo esa voluntad que se objetiva asf y que permanece con su dolor. 12<\/p>\n\n\n\n<p>Es esta concepci\u00f3n del artista como genio lo que, en la \u00faltima eta\u00adpa del mientras fuese posible, el expresionismo lleva a sus \u00faltimas con\u00adsecuencias, y lo que con su muerte definitivamente destruye. El expre\u00adsionismo se sit\u00faa en el momento de m\u00e1xima conscienciaci\u00f3n del silen\u00adcio, pero de m\u00e1xima radicalizaci\u00f3n tambi\u00e9n de la fuerza existente en la mirada del artista. Al desconcierto impotente de Chandos, cegado por el caos resultante del silencio destructor, que ha privado de refe\u00adrentes a sus viejas palabras (momento t\u00edpico de la experiencia del ni\u00adhilismo impropio), sucede la arrogancia del expresionista, que se con\u00adsidera capaz de reponer los referentes mediante una objetivaci\u00f3n, ya no de la voluntad schopenhaueriana en s\u00ed mismo descubierta, sino de su propia individualidad. La imagen del mundo est\u00e1 s\u00f3lo en nosotros mismos -proclama Edschmid-. <em>Die Realitat muss von uns geschaffen werden<\/em>. 13 El expresionismo da un paso importante hacia la superaci\u00f3n definitiva del nihilismo impropio: ellos son conscientes de que si las si\u00adrenas existen s\u00f3lo en virtud de la mirada del artista, cualquier otra rea\u00adlidad distinta de las sirenas puede tambi\u00e9n ser supuesta como existen\u00adte. La belleza existe s\u00f3lo en los ojos del artista, tanto si contempla el canto de las sirenas como si contempla su silencio. Pero tal avance no puede ser definitivo, porque el expresionismo arrastra el lastre de la concepci\u00f3n de la actividad art\u00edstica en t\u00e9rminos de mediaci\u00f3n genial, inevitable en el planteamiento kafkiano del cuento, que implica la existencia de un nuevo absoluto, sustitutivo del mundo m\u00edtico, que debe ser mediado. Pero tal absoluto es la creaci\u00f3n del artista individual. Este se condena a s\u00ed mismo entonces a la reconstrucci\u00f3n infinita de una be\u00adlleza irresistible, de una imagen perfecta del mundo. En cu\u00e1nto. tal creaci\u00f3n es imposible por parte del hombre individual, el expresionis\u00admo debe resignarse al lamento, a ios fragmentos de una utop\u00eda incon\u00adclusa, cuyo anuncio debe ir inevitablemente acompa\u00f1ado de mala conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Kafka, tan consciente de la fealdad de sus ojos; aunque no acer\u00adtando a encontrar un esquema alternativo al del artista mediador, y queriendo, no obstante, evitarse los problemas de conciencia, decide guardar silencio ante el silencio.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">La sordera de los remeros<\/h5>\n\n\n\n<p>El simulacro nunca podr\u00e1 suplantar al olvido de la ficci\u00f3n origi\u00adnaria que alimentaba el mito. Tal vez los dioses fueran incapaces de penetrar en lo m\u00e1s intimo de su fuero interno (del h\u00e9roe), seguramente no ten\u00edan tampoco el menor inter\u00e9s en ello. Tanto m\u00e1s cuanto esos dio\u00adses ya no habitan lo eterno, sino que han entrado en la historia, donde se han visto obligados a adaptarse como administradores de la supe\u00adrestructura de lo social. Desde esa nueva posici\u00f3n, la arrogancia del h\u00e9\u00adroe que intenta fingirse victorioso tras el desconcertante desenlace de su aventura debe, sin duda, parecer rid\u00edcula: s\u00f3lo por ello lo toleran. <em>Ein Dichter<\/em> -escribe Thomas Mann- <em>ist, kurz gesagt, ein auf allen Ge\u00adbieten ernsthafter T\u00e4tigkeit unbedingt unbrauchbarer, einzig auf Allotria bedachter, dem Staat nicht nur nicht n\u00fctzlicher, \u00b7 sondern sogar aufs\u00e4ssig gesinnter Kumpan &#8230; ein innerlich kindischer, zur Ausschweifung geneig\u00adter und in jedem Batrachte anr\u00fcchiger Scharlatan, der von der Gesells\u00adchaft nichts anderes sollte zu gew\u00e4rtigen haben -und im Grunde auch nichts anderes gew\u00e4rtigt- als stille Verachtung. Tatsache aber ist, dass die Gesellschaft diesem Menscheschlage die M\u00f6glichkeit gew\u00e4hrt, es in ihrer Mitte zu Ansehen und h\u00f6chstem Wohlleben zu bringen.<\/em> 14 El genio es to\u00adlerado como genio en la medida en que la genialidad ha sido recono\u00adcida como ficci\u00f3n ocultadora del trabajo art\u00edstico. La inutilidad social del artista es el mejor ant\u00eddoto contra su peligrosidad. La m\u00e1xima ra\u00addicalizaci\u00f3n de las pretensiones revolucionarias del arte coinciden con su m\u00e1xima impotencia. Al in\u00fatil nadie lo toma en serio. Y s\u00f3lo en el \u00e1mbito acercado por la sociedad mediante la Verachtung es permitida la experiencia est\u00e9tica como portadora de una hochsten Wohlleben. Es ese cerco contra el que se estrella el mesianismo expresionista, y lo que obliga al artista a hacer del aislamiento el tema central de su obra. Al <em>Ich will Ihnen Bilder \/ Der Zuk\u00fcnftige erziihlen, die in mir\/ Mit Pracht sich aufgerichtet haben<\/em> del Poeta como Mendigo en el drama de Rein\u00adhard J. Sorge 15, responde el Mecenas: <em>Was Sie als Zukunft sehen, ist Dichtung und ein nie erf\u00fcllbarer Traum<\/em> y le aconseja finalmente apren\u00adder a reconocer die Grenzen der Moglichkeit. El poeta es constre\u00f1ido a mendigar de la sociedad el reconocimiento de su mediaci\u00f3n, pero la so\u00adciedad no entiende de limbos. Lo que para los expresionistas era la ex\u00adperiencia tr\u00e1gica de su aislamiento, hist\u00f3ricamente no puede sino re\u00adsultar tragic\u00f3mico. Y es en el reconocimiento de esta tragicomedia don\u00adde se manifiesta la lucidez de Kafka.<\/p>\n\n\n\n<p>Josefina es capaz de conseguir, gracias a su canto, el silenio de todos los ratones que se han reunido para o\u00edrla. Este silencio no es resultado de una admiraci\u00f3n ingenua y sin reservas sino de la voluntad de mantener la tradici\u00f3n musical en un pueblo donde se es demasiado viejo para la m\u00fasica. En realidad todos saben que Josefina no canta, chilla, y el chillido es uno de los h\u00e1bitos inconscientes de los ratones. Jo\u00adsefina, resignada a la incomprensi\u00f3n, no acepta que lo que ella emite sean chillidos, pues est\u00e1 convencida de que es ella quien protege al pueblo con su canto. Lo que piense Josefina no tiene, sin embargo, ninguna importancia. Los problemas comienzan cuando la cantante aspira a un reconocimiento p\u00fablico, franco, permanente y superior a todo lo conocido hasta ahora, reconocimiento que el pueblo no puede otorgarle. Ninguna de sus argucias y amenazas, incluida la propia enfermedad, le ayudan en su prop\u00f3sito. De ah\u00ed que no le quede otro remedio que desaparecer. 16<\/p>\n\n\n\n<p>Josefina es la imagen tragic\u00f3mica del mendigo expresionista. La en\u00adfermedad fingida por Josefina es id\u00e9ntica a la estrategia empleada por el expresionismo para romper el rechazo. Los expresionistas no que\u00adr\u00edan aceptar que el alarde de la enfermedad, o la propia muerte, fuera impotente para conmover a una sociedad que ve en Josefina apenas un peque\u00f1o episodio en la eterna historia de nuestro pueblo. Un mundo sin dioses no permite la existencia de un canto de distinta calidad a la del chillido, com\u00fan a todos. S\u00f3lo el pueblo puede decidir con su silencio qu\u00e9 chillido es reconocido como canto. Pero el canto que aspire a un reconocimiento de su origen en ese mundo inexistente de los dioses, no s\u00f3lo no encuentra a los dioses, sino que pierde con ello a los hombres. Ante esto, no queda m\u00e1s salida que retirarse a la soledad de la recons\u00adtrucci\u00f3n infinita, o introducirse en el mundo de los hombres, ya no como mediador, sino como ayudante, es decir, aquel que tiene como \u00fanica funci\u00f3n pro&#8217;vocar el silencio en el pueblo de los ratones. La op\u00adci\u00f3n por la reconstrucci\u00f3n infinita es el signo que cierra la \u00e9poca del enga\u00f1o necesario, la \u00e9poca que se mantiene con la mirada en lo divino perdido. La opci\u00f3n por la condici\u00f3n de ayudante inaugura el nuevo tiempo en que la muerte de los dioses es ya un hecho superado. Cantor es aquel que chilla de esa forma que los ratones aceptan como canto. H\u00e9roe es aquel que act\u00faa tal como los remeros esperaban de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><em>In Horweite an der Insel vorbeirudernd, sahen die tauben Knechte, wie unser Held sich am Mastbaum wand, als strebte er davon loszukom\u00admen, und wie die verf\u00fchrerischen Weiber ihre Hiilse bliihten. Es verlief also scheinbar alles nach Verabredung und Voraussage<\/em>. Si el h\u00e9roe de Kafka opone su simulacro a dioses y sirenas, el h\u00e9roe de Brecht hace caso omiso de \u00e9stos y abiertamente act\u00faa para los hombres que lo con\u00adtemplan. El desplazamiento de perspectiva de las sirenas a los reme\u00adros es la distancia que separa de forma m\u00e1s radical los planteamientos de Kafka y Brecht, es aquello que permite superar el problema de la destrucci\u00f3n del mito y repensar el arte desde nuevas coordenadas. En Kafka la mediaci\u00f3n es imposible porque el silencio no admite tal: s\u00f3lo se puede crear en el silencio, y dicha creaci\u00f3n, no exenta de nostalgia, nunca ser\u00e1 lo suficientemente perfecta como para sustituir al antiguo mito. En Brecht el silencio ya no existe como ausencia de canto, sino como presencia de una nueva realidad. Esa nueva realidad es la fic\u00adci\u00f3n liberada de toda nostalgia, son las sirenas de carne y hueso y los remeros que ponen, unas la belleza de sus cuerpos, otros la fuerza de sus brazos y la complicidad de su sordera, al servicio de un gran juego que culmina con el histrionismo del nuevo h\u00e9roe. La muerte de las si\u00adrenas cierra para Kafka el mundo de la creaci\u00f3n dirigida a los dioses; para Brecht, abre el mundo de la creaci\u00f3n dirigida a los remeros. Todo un nuevo campo para las mentiras del artista antiheroico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bftiene sentido todo este histrionismo? \u00bfEs posible superar el insulto y volver al canto sin por ello pedir que las sirenas canten?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLe importa algo a los remeros que las sirenas canten o no? \u00bfAc\u00adt\u00faa en realidad Ulises para alguien m\u00e1s que para s\u00ed mismo? \u00bfNo es en cierto modo indiferente que Josefina le d\u00e9 la raz\u00f3n al pueblo y siga con sus chillidos o que guarde silencio d\u00e1ndole as\u00ed la raz\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;Notas<\/h5>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>WERNER MITTENZWEI, \u00abBrecht und Kafka\u00bb, en Sinn und Fonn, 15, 1963, H. 4, p\u00e1gs. 618-625.<\/li>\n\n\n\n<li>BERT0LT BRECHT, \u00abOdysseus und die Sirenen\u00bb, en Gesammelte Werke, Suhrkamp, Frankfurt\/M., 1967, vol. 11, p\u00e1g. 207.<\/li>\n\n\n\n<li>FRANZ KAFKA, \u00abEl silencio de las sirenas\u00bb, en La muralla china, trad. de Alejandro Ruiz Gui\u00f1az\u00fa, Alianza Ed. Madrid, 1985, p\u00e1gs. 81-82.<\/li>\n\n\n\n<li>UTA \u00dcLIVIERI-TREDER, \u00abGeziemendes \u00fcber Brecht und Kafka\u00bb, en Brecht-Jahrbuch 1977, editado por J. Fuegi, R. Grimm y J. Hermand, Sukhrkamp, Frankfurt\/M, 1977, p\u00e1gs. 100-112. El tema de la consciencia\/inconsciencia vuelve a ser planteado y de la mis\u00adma forma resuelto en favor de Brecht. El art\u00edculo, no obstante, ampl\u00eda el estudio de la afinidad y divergencia entre ambos autores a una muitiplicidad de lugares y temas au\u00adsentes en el art\u00edculo de Mittenzwei.<\/li>\n\n\n\n<li>Una traducci\u00f3n literal de este texto ser\u00eda: \u00abtodo bien, pero \u00bfqui\u00e9n &#8211;excepto Uli\u00adses- dice que las sirenas efectivamente cantaron a la vista del hombre amarrado? \u00bf Tendr\u00edan estas poderosas y ligeras mujeres que haber despreciado su arte con gente que ca\u00adrec\u00eda de toda libertad de movimiento? \u00bfEs \u00e9sta la esencia del arte? Entonces preferir\u00eda m\u00e1s bien aceptar que los cuellos hinchados apreciados por los remeros insultaban con todas sus fuerzas a los condenados, precavidos provincianos, y que nuestro h\u00e9roe realiz\u00f3 sus contorsiones (dando de todas formas testimonio), porque, despu\u00e9s de todo, al final le dio verg\u00fcenza\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>WALTER BENJAMIN, \u00abSobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje de los hombres\u00bb, en Angelus Novus, trad. de H. A. Murena, Edhasa, Barcelona, 1071, p\u00e1gs. 145-165.<\/li>\n\n\n\n<li>LUDWIG WITTGENSTEIN, Tractatus Logico-Philosophicus, 4.121, trad. de E. Tierno Galv\u00e1n, Alianza Universidad, Madrid, 1984, p\u00e1g. 87.<\/li>\n\n\n\n<li>MARTIN HEIDEGGER, \u00ab\u00bfQu\u00e9 es metaf\u00edsica?\u00bb, en Qu\u00e9 es metaf\u00edsica y otros ensayos, trad. de Xavier Zubiri, Siglo Veinte, Buenos Aires, 1986, p\u00e1g. 54.<\/li>\n\n\n\n<li>FRIEDRICH NIETZSCHE, La voluntad de poderlo, traducci\u00f3n de Anibal Froufe, Edaf, Madrid, 1980, p\u00e1g. 26.<\/li>\n\n\n\n<li>Idem, p\u00e1g. 30.<\/li>\n\n\n\n<li>RICHARD WAGNER, \u00abK\u00fcnstlertum der Zukunft. Zum Prinzip des Kommunismus\u00bb (1848), en Ausgewii.hlte Schriften, editados por Dietrich Mack, Insel Verlag, Frankfurt\/M, 1974, p\u00e1g. 128.<\/li>\n\n\n\n<li>ARTHUR SCHOPENHAUER, El mundo como voluntad y representaci\u00f3n, ediciones Orbis, Barcelona, 1985, vol. 2, p\u00e1g. 92.<\/li>\n\n\n\n<li>KASIMIR EDSCHMID, \u00ab\u00dcber den dichterischen Expressionismus\u00bb, en\u00a0<em>\u00dcber den Expressionismus in der Literatur und die neue Dichtung<\/em>, Berl\u00edn, Erich ReiB Ver lag, 1919, p\u00e1g. 54.<\/li>\n\n\n\n<li>Citado en Hans Kaufmann, Krisen und Wandlungen der deutschen Literatur van Wedekind bis Feuchtwanger, Aufbau-Verlag, Berlin und Weimar, 1966, p\u00e1g. 18.<\/li>\n\n\n\n<li>REINHARD J. SoRGE, \u00abDer Bettler\u00bb, en Werke, Glock und Lutz, N\u00fcrenberg, 1964, vol. 2, p\u00e1gs. 33-34.<\/li>\n\n\n\n<li>FRANZ KAFKA, \u00abJosefina o El pueblo de los ratones\u00bb, eh La condena, trad. de J. R.Wilcok,Alianza, Madrid, 1979, p\u00e1gs. 161-179.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito en colaboraci\u00f3n con Carlos Conchillo. Sobre dos cuentos de Franz Kafka y Bertolt Brecht. La balsa de la Medusa, Madrid, 1988, pp. 50-61. Descargar texto publicado Ulises y el silencio de las sirenas \u00a1As\u00ed soy yo, alegr\u00e1os! Feo, sinverg\u00fcenza, reci\u00e9n salido del cascar\u00f3n (con f\u00e1rfara excrementos y sangre, por supuesto). B. Brecht. 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