{"id":1619,"date":"2020-01-26T15:01:56","date_gmt":"2020-01-26T14:01:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/?p=1619"},"modified":"2025-06-23T15:39:22","modified_gmt":"2025-06-23T15:39:22","slug":"las-ultracosas-de-cuqui-jerez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/2020\/01\/26\/las-ultracosas-de-cuqui-jerez\/","title":{"rendered":"Las ultracosas, de Cuqui Jerez."},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuquijerez.com\/ultracosas\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.cuquijerez.com\/ultracosas\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Las Ultracosas<\/a>. Teatros del Canal. Madrid. 23-26 de enero de 2020<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa pudiste conocer el mundo de las ultracosas\u201d, me dijo C\u00e9cile cuando nos encontramos m\u00e1s de una hora despu\u00e9s de que ese \u201cmundo\u201d quedara temporalmente en reposo. Y, en efecto,&nbsp;<em>Las ultracosas<\/em>&nbsp;es el t\u00edtulo de una construcci\u00f3n que abre un mundo. Es una construcci\u00f3n, porque seis personas en escena, dos en el control t\u00e9cnico, adem\u00e1s del equipo del teatro, trabajan sin descanso, de acuerdo a pautas previamente definidas y con una multitud de objetos cuidadosamente acopiados y recursos t\u00e9cnicos previamente dise\u00f1ados, para hacer posible que acontezca. Pero una vez que aparece, el mundo de las ultracosas se instituye con plena necesidad, y no queda otra que entrar en su il\u00f3gica o ignorar su existencia. \u00bfHabr\u00e1 alguien que se asome a ese mundo y sea capaz de ignorarlo? A uno le gustar\u00eda pensar que no, que cualquiera atra\u00eddo por la fuerza gravitatoria de las ultracosas no podr\u00e1 sino aceptar la invitaci\u00f3n amable a orbitar en torno hasta integrarse en su sistema.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/parataxis20.files.wordpress.com\/2020\/01\/cuqui-jerez.-sandia-g.jpg\" alt=\"Cuqui Jerez. sandia-g\" class=\"wp-image-787\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Como ocurre ante muchas creaciones art\u00edsticas, quien contempla&nbsp;<em>Las ultracosas<\/em>&nbsp;queda moment\u00e1neamente sumido en la duda: \u00bfse trata de una obra muy compleja o muy simple?, \u00bfestamos ante un nuevo g\u00e9nero de teatro de objetos coreogr\u00e1fico o m\u00e1s bien lo que ocurre en el escenario es la suma pulcramente formalizada de una serie de ocurrencias y carambolas l\u00fadicas? Las categor\u00edas a las que nos aferramos los cr\u00edticos y los acad\u00e9micos para domesticar la pr\u00e1ctica art\u00edstica caen afectadas de obsolescencia: \u201cinstalaci\u00f3n\u201d, \u201cperformance\u201d, \u201ccoreograf\u00eda\u201d, \u201ccirco\u201d, \u201cteatro\u201d van escapando una tras otra hacia el lateral oscuro por donde siguen entrando algunas espectadoras rezagadas. Y es que no hay ninguna categor\u00eda superior que pueda contener la de \u201cmundo\u201d. (Por ello&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2020\/01\/24\/babelia\/1579882887_805706.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Raquel Vidales<\/a> habla de \u201cuniverso\u201d y la compara con una novela de mil p\u00e1ginas en la que te acaba sumergiendo).<\/p>\n\n\n\n<p>Si, como&nbsp;<a href=\"https:\/\/cdn.teatroscanal.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/programa-las-ultracosas-cuqui-jerez.pdf?_ga=2.74179227.822777298.1580044963-1671964342.1580044963\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Andrea Rodrigo<\/a>&nbsp;sostiene en el texto de presentaci\u00f3n, las creadoras de&nbsp;<em>Las ultracosas&nbsp;<\/em>se han propuesto la \u201csuspensi\u00f3n del sentido\u201d, a quien asiste a la manifestaci\u00f3n de ese mundo no le queda otra opci\u00f3n que suspender el juicio, desprenderse de las preoposiciones \u201cante\u201d y \u201cfrente\u201d y atreverse a entrar en \u00e9l con los cinco sentidos y tambi\u00e9n con la memoria y el deseo. No es f\u00e1cil, porque la posici\u00f3n de los espectadores obliga a la distancia, invitados a sentarse en torno a un cuadril\u00e1tero expl\u00edcitamente delimitado por unas candilejas electr\u00f3nicas de un lado y un foro de inestables bastidores de madera por el otro. Es como si fuera reclamado dentro y al mismo tiempo se le pidiera paciencia, porque primero se requiere comprender, y disfrutar de la comprensi\u00f3n en el moroso despliegue de las cosas, las luces y los gestos. Hay pistas, sin embargo, que permiten adivinar la provisionalidad de ese marco aparentemente tan r\u00edgido: la disposici\u00f3n oblicua de la escena respecto al escenario, la iluminaci\u00f3n de los espacios laterales, la desnudez de la caja negra, la sugerencia para desplazarse libremente y probar distintos puntos de contemplaci\u00f3n. De modo que uno acepta su papel: recostado sobre un almohad\u00f3n, gozando de la m\u00e1xima proximidad a la escena, o sentada en una silla desde la grader\u00eda frontal o lateral, disfrutando de un falso anonimato, el espectador o la espectadora activa su imaginaci\u00f3n para estar dentro mientras contin\u00faa f\u00edsicamente estando fuera. Es as\u00ed como logra acceder.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las ultracosas<\/em>&nbsp;es un mundo en el que operan alteradas todas las dimensiones que permiten la percepci\u00f3n y la experiencia. El tiempo transcurre el\u00e1stico, haciendo que los movimientos a veces se desaceleren hasta la pr\u00e1ctica inmovilidad, a veces parezcan (enga\u00f1osamente) naturales, y otras colapsen por el choque de placas tect\u00f3nicas de mero tiempo que provocan sordos temblores. Las m\u00fasicas invaden el espacio, sucedi\u00e9ndose como si cayeran aleatoriamente desde sat\u00e9lites desquiciados, prescindiendo de la geograf\u00eda, de las fases del d\u00eda y de la noche y la alternancia de las estaciones, eso s\u00ed, sin superponerse nunca, porque la atenci\u00f3n a la singularidad es uno de los principios de organizaci\u00f3n de este mundo. Es precisamente la singularidad lo que hace que las cosas sean ultracosas y no se degraden a la condici\u00f3n de objetos; las cosas se convierten en objetos al ser conocidas o utilizadas y ambos procesos requieren la multiplicidad o la repetici\u00f3n: muchas cosas que al mostrar sus semejanzas hacen aparecer los objetos, o algunas cosas que en la repetici\u00f3n del hacer muestran su funci\u00f3n. Pero, en su singularidad, en su primer mostrarse o en su primer operar, la cosa s\u00f3lo produce asombro, y despu\u00e9s curiosidad o deseo derivados de su forma, su color, su potencialidad de movimiento, su textura, sus posibles modos de afectar otros cuerpos. Cuando las cosas, en su interacci\u00f3n con cuerpos inertes y vivos, pero tambi\u00e9n con la luz, con la m\u00fasica y la memoria, pierden la mudez (por la que habitualmente se las desprecia y se las esclaviza como objetos) y comienzan a hablar y a moverse como cosas, en ese momento manifiestan su condici\u00f3n de ultracosas. Claro est\u00e1 que tal desvelamiento s\u00f3lo ocurre gracias a la presencia de alguien que las contempla y las anima a manifestarse. C\u00e9cile, \u00d3scar, Javi, Anto y Louana lo consiguen porque hablan la lengua de las cosas, han aprendido a comunicarse en silencio, manteniendo el respeto a las superficies y sin perturbar su temporalidad pausada.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes habitan el mundo de las ultracosas ya no usan el lenguaje abstracto, solamente una lengua sensible, cuyos signos son posiciones, vibraciones, gestos, desplazamientos, rotaciones sutiles, elevaciones o depresiones de partes del cuerpo, a veces casi imperceptibles. Por ello en ocasiones se dir\u00eda que se comportan como plantas, y que se ven afectados por un erotismo vegetal; en otras son como animales asombrados de c\u00f3mo las cosas juegan con ellos, se les escapan, se les resisten o simplemente los provocan; y a veces se convierten en cantantes ins\u00f3litos, a trav\u00e9s de cuya figura atraviesan las letras de canciones, que son las incursiones de otros mundos en este mundo, y cuyas palabras s\u00f3lo son tolerables en tanto no interrumpen el silencio de los cuerpos y en tanto la m\u00fasica fluidifica la abstracci\u00f3n de lo verbal. Porque una palabra tajante har\u00eda desaparecer r\u00e1pidamente el mundo de las ultracosas, que son seres t\u00edmidos, y con quienes s\u00f3lo cabe relacionarse mediante la afinidad, la insinuaci\u00f3n, la imitaci\u00f3n, la mirada emp\u00e1tica, el mimetismo, la sujeci\u00f3n, la combinaci\u00f3n, el encadenamiento, el humor o la resonancia. Nada habr\u00eda m\u00e1s brutal o m\u00e1s cruel que decirle a una cosa: t\u00fa eres un tubo, t\u00fa eres una antena, t\u00fa eres una cortina, una flor, una pluma, un arco. Porque en el mundo de las ultracosas no hay conceptos, ni nombres, ni identidades, s\u00f3lo singularidades que se encuentran y se gozan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"377\" height=\"218\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3276\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-2.jpg 377w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-2-300x173.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Las_ultracosas_retrato.jpg\"><\/a>Ni siquiera Jorge, el (de)constructor del espacio, se relaciona con las cosas como si fueran algo m\u00e1s o algo menos que cosas. Se dir\u00eda que su operar funcionalista ha sido aceptado por los habitantes de ese mundo como una excepci\u00f3n que no amenaza su orden ni su existencia. Aunque el ritmo de su cuerpo es m\u00e1s r\u00e1pido y m\u00e1s concreto, su relaci\u00f3n con las cosas es tambi\u00e9n puramente t\u00e1ctil, nunca invasiva ni transformadora. Coloca las losetas de lin\u00f3leo una a una y cada loseta sigue siendo ella misma a pesar de que entre todas compongan un piso fragmentario. Lo mismo ocurre con los ladrillos de espuma, los bastidores de madera, el gran rollo de lin\u00f3leo que atraviesa la escena y la cortina rosa\u2026 Cada intervenci\u00f3n a\u00f1ade un plano, que funciona como un sobreencuadre, que lejos de re-encuadrar, m\u00e1s bien desencuadra, pues las sucesivas capas (madera, lin\u00f3leo, espuma, pape, tela\u2026) practican m\u00e1s bien una apertura cada vez mayor del mundo de las ultracosas que, al principio reducido al cuadril\u00e1tero original, se va expandiendo, muy lentamente, para ir habitando otros espacios de la caja negra.<\/p>\n\n\n\n<p>El foro de madera, al desaparecer, va dejando al descubierto las estanter\u00edas en las que reposan las cosas antes de su activaci\u00f3n, como esos almacenes de los museos que conservan las piezas no expuestas en las galer\u00edas p\u00fablicas, muchas veces las descartadas para la mirada general porque hay otras m\u00e1s valiosas o m\u00e1s bellas que exponer. En el mundo de las ultracosas son precisamente esas piezas las que cobran vida, las supuestamente absurdas, las m\u00e1s in\u00fatiles, las m\u00e1s disparatadas. Claro que estos adjetivos resultan incomprensibles en la lengua de las cosas, son conceptos completamente contradictorios con la moralidad que rige ese mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la sexualidad es aqu\u00ed c\u00f3sica, las identidades m\u00faltiples y cambiantes, no hay correspondencia precisa entre las formas y el sexo, y la excitaci\u00f3n puede producirse en los encuentros m\u00e1s ins\u00f3litos, y habitualmente a distancia. Pelucas y gabanes, vestidos y calzado contribuyen a la fluidez de los g\u00e9neros y a la expansi\u00f3n del gozo, que se relaciona tambi\u00e9n con el mero placer de las texturas, las figuraciones y los colores. La pasi\u00f3n siempre es superficial, y el amor es divertido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"400\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-retrato.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3277\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-retrato.jpg 400w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-retrato-300x300.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/joseasanchez\/wp-content\/uploads\/sites\/195\/2020\/01\/Ultracosas-retrato-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima fase, \u00d3scar, Louana, C\u00e9cile, Anto y Javi aparecen con la piel de rojo, amarillo, verde y distintos tonos de azul monocromos. Es como si la luz (que Gilles ha ido produciendo con la misma sensitividad -y esta palabra no existe seg\u00fan el diccionario- con la que ellos se han ido relacionando con las cosas) se hubiera materializado sobre sus cuerpos, aproxim\u00e1ndoles a\u00fan m\u00e1s a las cosas. De su pasado humano son huella quiz\u00e1s los relatos al \u00f3leo, como de una novela de Georges Perec, rescatados de los almacenes de las cosas, unas m\u00e1s entre otras, porque ninguna jerarqu\u00eda diferencia al humano retratado del bastidor que soporta la tela pintada. Es en esa fase cuando se producen los momentos de mayor excitaci\u00f3n, cuando todas las ultracosas se dir\u00eda que participan de las canciones y de las danzas, en el espacio ya muy abierto, habitado por esferas, pieles, malva, bloques grises, flores pintadas, dientes y lenguas, turquesa, aluminio, gomaespuma, liviano, lavabo, compacto, manos, madera, guantes, blanco, zafiro, melenas, cuadrados, oro, sandalias, cer\u00e1mica, inflable, poliesp\u00e1n, plumas, ojos, seda, rollos, tubos, huesos, negro, cuerda. Ya no queda duda de que el mundo de las ultracosas existe por s\u00ed mismo, que es real, y que nos muestra una ecolog\u00eda en las relaciones basada en los principios de autonom\u00eda y de humildad. A qui\u00e9n no le gustar\u00eda quedarse a vivir un tiempo en ese mundo, cambiando de pelo y ropa y calzado en el almac\u00e9n infinito de la escena, conversando sin hablar, gozando sin dramatismo. Sin embargo, los t\u00e9cnicos siempre han estado ah\u00ed, bien visibles, como los espectadores, como la caja negra que permite los delicados efectos de magia, como Gilles en el control de las luces, como Cuqui, en el control de la m\u00fasica, componiendo en tiempo real la dramaturgia, siempre muy atenta tambi\u00e9n a que su imaginaci\u00f3n sea siempre la imaginaci\u00f3n de las ultracosas, compartida en silencio elocuente con \u00d3scar, C\u00e9cile, Anto, Luana, Jorge y Javi. Al final, uno no puede decidir, la realidad retorna, el Madrid invernal, que puede ser muy adusto y muy oscuro, incluso muy bronco y muy antiecol\u00f3gico. Pero esta ciudad, como todas, tambi\u00e9n alberga otros mundos, y \u00e9ste que hemos conocido es un mundo muy tentador. Ahora ya sabemos que en alg\u00fan momento podremos con suerte volver a habitarlo. Tambi\u00e9n sabemos de su fragilidad, de su condici\u00f3n vulnerable, y de la responsabilidad que nos incumbe para que siga existiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez, 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Ultracosas. Teatros del Canal. Madrid. 23-26 de enero de 2020 \u201cYa pudiste conocer el mundo de las ultracosas\u201d, me dijo C\u00e9cile cuando nos encontramos m\u00e1s de una hora despu\u00e9s de que ese \u201cmundo\u201d quedara temporalmente en reposo. Y, en efecto,&nbsp;Las ultracosas&nbsp;es el t\u00edtulo de una construcci\u00f3n que abre un mundo. 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