Leo estupefacto que Asimo, el robot humanoide de Honda, aprenderá a cantar y bailar.

Considerando el trabajo realizado por Juan Ignacio en el laboratorio del SIMD para optimizar el movimiento del robot Aibo, que tiene cuatro patas, puede uno imaginarse la cantidad de horas que hay detrás de esta (aparente) tontería.

Esperemos que pronto veamos cosas más útiles como asistencia a minusválidos o a la tercera edad.

Luis