De momento… han podido

El sábado Podemos decidió sacar a la gente a la calle… y lo consiguió.

el-roto-manifestacion-puerta-del-sol-580x681Fue un éxito participativo. Quisieron y pudieron tomar las calles de Madrid. Nadie lo niega; ni siquiera los voceros de casta. Ante el poder exhibido, tertulianos en nómina y lineas editoriales de medios afines a las moquetas ministeriales y sedes de partidos se han visto obligados a esforzarse en el nivel de la crítica. Van dejando atrás «los experimentos mejor con gasesosa», «la alegre chiquillada» y la «algarabía perro-flauta de clases ociosas» en favor de análisis críticos más elaborados del discurso. El mensaje central que ahora se quiere lanzar desde dentro del sistema a la ciudadanía en relación con el discurso es que no hay discurso. Critican un mensaje que sólo apela a los sentimientos, a los sueños, a los idearios, a las utopías, pero que carece de propuestas concretas, de hojas de rutas, de filosofías políticas que le den solidez intelectual como alternativa política.

Y ahí, precisamente ahí, es donde se equivocan. Apelar a los sentimientos y conseguir despertarlos, sin que suenen a discursos precocinados, es lo más concreto y práctico desde el punto de vista político. Con una ciudadanía tan jodida ante el austericidio macroeconómico y la desvergüenza y soberbia de los timoneles públicos y privados que han antepuesto los intereses de grupo al bien común, ¿a que más se puede apelar?

Yo no lo viví en primera persona, pero me da la sensación de que el éxito de la transición fue apelar a los sentimientos de deseos de libertad y solidaridad, sin que los líderes de la alternativa al régimen tuvieran muy claro la hoja de ruta. Quizá no se deba hablar de improvisación, pero sí de que Suarez y el resto de líderes fueron apagando los fuegos día a día. El principal activo de la transición fue el valor de los sentimientos. ¿Les suenan ahora mejor las referencias al Quijote y a los sueños? Por el momento, esto les vale. Y si tocan poder, pues ya abordaran los retos de su etéreo programa económico. Ahora no es el momento de la calculadora, sino de la lírica.

En cualquier caso, algo tangible han conseguido: meterle el miedo en el cuerpo al PP y hacer que el PSOE se vista el traje de la irrelevancia en la izquierda con sus 110 diputados.  Y que quieren que les diga, algo de justicia poética hay en todo ello, por la soberbia con que pasaron de las americanas de pana a los mocasines de marca.

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