FÁTIMA GONZÁLEZ GÓMEZ 

Ciencias Ambientales (2008)

Legal Assistant (European Commission)

 

¿Por qué decidiste estudiar Ciencias Ambientales? Tenía 21 años, había terminado la diplomatura en Turismo en Madrid y me hicela típica pregunta: “¿y después de esto, qué?”. Este hecho unido a los siguientes factores: (1) para las becas a las que aspiraba: ICEX, Comisión Europea, etc., requerían una licenciatura, no diplomatura, (2) que los profesores de Turismo me animaron a seguir estudiando, pero avanzando en el sistema educativo -lo que implicaba seguir a una licenciatura y no mero un máster como me dijeron expresamente- y (3) que el mercado laboral solo me veía como una recepcionista de hotel en potencia; hicieron que volviera a la universidad.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional? En la diplomatura de Turismo las prácticas eran obligatorias así que desde el principio tuve experiencia laboral. Sin embargo, donde más fragüé experiencia profesional fue en el ámbito asociativo, juvenil y voluntario, donde estuve involucrada toda mi época universitaria, a través de experiencias como la gestión de una asociación juvenil en mi pueblo, Torrijos, y la realización de las prácticas del curso de Monitor de Actividades Juveniles en Canadá. Así como exprimir todas las oportunidades que me brindaba el programa Juventud de la Unión Europea (actualmente Erasmus+) a través del cual asistí a encuentros de formación en Toledo, Holanda y Finlandia, hice el Servicio Voluntario Europeo en Francia (actual Cuerpo Europeo de Solidaridad) y obtuve una subvención europea para un proyecto de integración social a través de la danza en mi pueblo. En el último curso de Ambientales, encontré un trabajo dentro de ambientales con el que podía entrar con un contrato laboral: como administrativa en una empresa de energías renovables en Madrid. De forma simultánea, estudié para sacarme las asignaturas que me quedaban. El puesto estaba bien pero lo dejé porque me quitaba tiempo para centrarme en el que había sido mi verdadero objetivo profesional: trabajar en una organización internacional. En 2011 me concedieron la beca de la Oficina de Castilla-La Mancha en Bruselas. Durante 6 meses me encargué de asuntos europeos de medio ambiente y energía, asistiendo al Parlamento Europeo para hacer el seguimiento de estas políticas.
Después vinieron otras prácticas más: 5 meses como secretaria en la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea, EUROCONTROL. Y otras más: 5 meses en la Comisión Europea. Aquí las realicé en la unidad de turismo ¡Algunas veces con temas de medio ambiente y turismo de manera conjunta y a nivel europeo!. Fue la Federación de Hosteleros de Bruselas quien me ofreció 6 meses de prácticas y 6 de contrato laboral para poner marcha un proyecto europeo de turismo digital ético. Tras acabar este contrato me llamaron de una lista de reserva de informadores turísticos de la oficina de del Ayuntamiento de Toledo y volví a España. Una vez en el puesto quise medir la sostenibilidad de esta ciudad patrimonio utilizando un sistema de indicadores de turismo sostenible de la Comisión Europea, pero me dijeron que no podía ser por falta de fondos. Entonces vi que ése no era mi sitio, volví de nuevo a la capital europea y estuve un año trabajando en una tienda del aeropuerto de Bruselas. Justo cuando cumplía el año en la tienda, conseguí un puesto como secretaria en la Comisión Europea. Dicho puesto se encuadraba en la Dirección General de Investigación e Innovación, y dentro de ahí, en la Dirección de Transporte. Después de ocho meses, me pasaron al reembolso de expertos de proyectos europeos y, diez meses después, desde en enero de 2018, promocioné a Asistente Legal, ya no en Transporte, sino en otra Dirección transversal, pero siempre en la Dirección General de Investigación e Innovación.

¿Qué funciones desempeñas en tu trabajo actual? Construyo casos legales que suelen desembocar en una “Decisión de la Comisión”, la cual redacto. Estos casos versan sobre órdenes de cobro forzosas que la Unión dirige a entidades participantes en proyectos europeos de los programas FP6, FP7 y H2020 pendientes de devolver esos fondos públicos por alguna razón. Una vez esta Decisión es adoptada, se envía para su ejecución al tribunal del Estado Miembro donde la entidad tiene su residencia. Los casos también pueden ser renuncias a esas cantidades por parte de la Unión, por ejemplo, porque la entidad haya cerrado y no pueda recuperarse. Mi trabajo consiste en contrastar todos los datos relevantes, redactarlos dentro del estilo jurídico de la Decisión y justificarlos con documentación; después, mi jefa de sector, jefe de unidad y dos niveles de servicio legal revisan mi trabajo antes de enviarla a adopción; en el caso de renuncia por encima de una cierta cantidad, es el colegio de comisarios quien adopta el texto. Este trabajo implica estar en contacto con otros servicios, como la Dirección General de Presupuestos de la Comisión, la Agencia Europea de Investigación (REA) o la Agencia del Consejo Europeo de Investigación (ERCEA). Otra parte de mi trabajo consiste en gestionar la carga de trabajo y proponer una organización de los tiempos y prioridades. Como curiosidad, empleamos francés e inglés tanto para asuntos laborales como para hablar entre compañeros, aunque se emplea más el inglés y es ese el idioma en el que redacto las Decisiones.

Debo de decir que para mí, éste no es mi único “empleo”. Ejerzo otra actividad para la que llevo tiempo preparándome, es la razón por la que no he apostado por trabajar en algún país más lejano, siempre buscado una capital occidental que me permitiera combinar un trabajo de nivel internacional con mi pasión: la danza. Estoy compitiendo en Baile Deportivo (bailes de salón de competición). Durante la semana, trabajo 40 h en temas legales en la Comisión Europea, entreno 6 h y compito una vez al mes.

¿Qué te ha aportado ser titulado por la UCLM? Un ambiente más relajado y menos caótico que en otras universidades de Madrid. Cuando llegué, me sorprendí de que, no solo estuvieran publicadas las fechas los exámenes de febrero, sino las de junio y las de septiembre. Nada que envidiar a ninguna universidad de la capital. Además del buen ambiente en general, es de destacar la accesibilidad de los profesores y las magníficas instalaciones del campus.

 

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