No sé qué es peor

//No sé qué es peor

Cuando te enfrentas a situaciones novedosas, aunque sean positivas y más si tienes que escoger una opción, genera cierta inquietud. Este estado nos lleva en ocasiones a tomar decisiones precipitadas, o malas decisiones. Lo importante será la perspectiva desde la que se mire y  cómo se enfoque la situación.

No sé qué es peor, si la dificultad encontrar un empleo, o decidirnos por uno cuando nos surgen varias ofertas”, comienzo con este comentario porque en los últimos meses lo he oído en boca de varios recién graduados.

Es cierto que la búsqueda laboral, los contactos, la suerte, la vida, … o como quieras llamarlo, a veces nos ofrece la alegría, o en otros casos inconvenientes, de plantearnos varias oportunidades profesionales a la vez y con una toma de decisión inmediata. Este hecho, para ciertas personas, supone una fuente de estrés, basada principalmente en el miedo a equivocarse, a no escoger la mejor opción. Sienten que, si eligen una posibilidad y no otra, están dejando escapar una oportunidad y se están cerrando una puerta ¡no me extraña que se sientan agobiados! Tal vez es cuestión de como ver la situación y enfocar el “supuesto problema”. Y es aquí donde me voy a centrar, en principio sería una toma de decisiones como cualquier otra, pero quiero plantearlo desde el punto de vista de un egresado que comienza su andadura en el mercado de trabajo.

¿Cómo me lo planteo?

Desde luego que positivamente. Debes ser consciente que la realidad que se te presenta es que de pronto un número de empresas se interesan por ti, esto es bueno, sí o sí, tu perfil es interesante. Generalmente esto sucede porque estas en búsqueda de empleo y has estado moviendo tu candidatura, por lo tanto, tu esfuerzo está bien sus frutos, segundo aspecto positivo. Tercero te enfrentarás a tomar una decisión importante para tu futuro, suponiéndote un crecimiento personal y profesional. Y por último esta situación terminará con la incorporación en un puesto de trabajo.

¿Qué decido?

Existen multitud de métodos y sistemas para la toma de decisiones, pero desde mi experiencia os planteo una serie de pasos que os serán bastante eficaces y fáciles de aplicar:

– Obtén la mayor información posible de las ofertas, teniendo en cuenta los aspectos que más te interesen. Incluso ten un encuentro con los responsables de la empresa para aclarar aquellas cuestiones sobre las que tengas dudas.

– Elabora un listado de prioridades importantes para ti, es decir, valora que es lo que más te interesa para acercarte a tu objetivo profesional. Por ello es prioritario que antes de todo esto tengas establecido cuál es tu OBJETIVO. Te facilitará enormemente el proceso, porque si tienes claro donde quieres llegar es más sencillo elegir el camino. Por eso plantea criterios claves como, por ejemplo: puesto, funciones, contrato, tipo de trabajo, carrera profesional, salario, sitio, horarios, etc. Una vez los tengas fijados solamente tendrás que ir analizando los datos de cada oferta con estos principios.

– Evalúa los resultados obtenidos y toma tu decisión

– Y eso sí, no te ayudará mucho pensar en que pierdes dejando las otras propuestas, o que habría pasado si hubieras escogido otra alternativa. Desde mi humilde opinión tomar una decisión es un acto de valentía, por lo tanto, te tienes que sentir orgulloso de ello, y esa decisión es buena y correcta porque la has tomado tu tras un proceso valorativo y reflexivo, desde tu punto de vista y con tus vicisitudes y no las de cualquier otra persona.

Por eso no dejes que te afecten los comentarios de la gente tras la decisión, recuerda que es tu opinión y tus circunstancias. En cualquier caso, los caminos se pueden reemprender o cambiar sin que tengan que afectar a nuestro objetivo final, al contrario, creo que te enseñan y fortalece tu perspectiva.

“A veces tomas decisiones correctas, a veces haces que la decisión sea correcta” PHIL McGRAW

2018-06-07T14:09:25+00:00junio 7th, 2018|Búsqueda de Empleo|