No nos pidas modelos de cartas de presentación

//No nos pidas modelos de cartas de presentación

Muchas veces los servicios de orientación nos convertimos en suministradores de modelos. Los usuarios nos piden modelos de curriculum, modelos de cartas de presentación, modelos de recomendación, ejemplos de preguntas de entrevista, ejemplos de extractos de Linkedin… Tal vez en alguna ocasión pueda ser útil ver algún modelo, pero tampoco se puede negar que los propios modelos van en detrimento de la originalidad y creatividad, algo especialmente importante si queremos destacar en un proceso de selección.

El mercado de trabajo actual requiere de los candidatos una serie de habilidades y competencias muy definidas. Por una parte están las llamadas “hard skills”, que son los conocimientos específicos que adquiridos a lo largo de la formación académica y profesional, y que permitirán al trabajador desempeñar las tareas en el puesto correctamente. Son las habilidades más objetivas y hace unas décadas tenían un papel predominante en los procesos de selección. Por ejemplo, un curriculum o un test profesional son ejemplos de herramientas que sirven para demostrar este tipo de competencias.
Con el paso de los años estas competencias han ido haciendo hueco a las denominadas “soft skills” o competencias blandas, que conjunto de habilidades personales que ayudan a trabajar en equipo, comunicarse con el entorno, hablar en público y resolver problemas, entre otros. En este caso un curriculum no sirve demasiado, más allá de dar indicios de la existencia de estas habilidades según la trayectoria educativa y profesional del candidato.
Entre las competencias blandas que suele destacar en todas las encuestas que se realizan a los empleadores está la motivación. Cuando una empresa se plantea contratar a un recién titulado tiene claro que no se va a encontrar con un experto profesional, sino con una joven promesa en formación por la que, según sus características, se pueda apostar y que es probable que llegue a destacar en un futuro dentro de la estructura de su organización.

Normalmente en el caso de profesionales junior se contrata más por la expectativa que por la realidad.

A una persona que acaba de finalizar sus estudios universitarios no se le puede pedir una excesiva experiencia o que adquiera altas cotas de responsabilidad en un equipo, pero sí que se le puede y se le suele exigir que transmita importantes dosis de motivación.
Teniendo en cuenta que en un curriculum no es posible demostrar mucha motivación, a pesar de que es el primer y, si la cosa va mal, último contacto con la empresa, es evidente que hay que buscar alternativas. Y la más cercana es acompañar el currículum de algún tipo de discurso que ayude a lograr el objetivo, que no es otro que pasar a la siguiente fase. Este discurso puede tener forma oral, si estamos delante de los responsables de selección, de una carta de presentación si enviamos la candidatura por correo postal, de texto en un cuerpo de mail si se envía por correo electrónico e incluso mediante mensajes personales en Linkedin si se utiliza esa red social.

Podemos estar seguros de que si nos limitamos a clonar una carta de presentación una y otra vez, lo único que conseguimos será pasar desapercibidos, en el mejor de los casos, e incluso transmitir una imagen descuidada y negativa si se detienen demasiado en el contenido remitido.

La creatividad a la hora de hacer una carta es la mejor manera de transmitir la motivación para un puesto, tal vez la única, pero si utilizamos esta herramienta con poca consistencia y sin canalizar nuestra pasión la propia esencia de las mismas se pierde. Por ello no nos pidas modelos y mejor intenta ser original pensando qué quieres conseguir con tu próxima carta: no siempre hay que centrarse en el mismo contenido, no todas las empresas buscan los mismos candidatos y no todos los procesos de selección son idénticos.
Lo que si podemos es darte una lista de consejos que pueden ayudarte a redactarlas:

  • Si quieres ser realmente original dedica tiempo a cada carta y evita la tentación de tirar de modelos repetidos o de cartas anteriores. Al principio te costará pero los resultados serán mucho mejores.
  • Hazte preguntas antes de ponerte a escribir ¿Por qué te interesa esa empresa? ¿qué te motiva de ese trabajo? ¿qué características, de las muchas que tienes, puede realmente interesar a esa empresa? ¿en qué te diferencias del resto? Si quieres respuestas, hazte preguntas y ponte en el lugar de la persona que tiene que seleccionar.
  • Engancha desde el principio. Las cartas demasiado formales han pasado a la historia. Debes ser cordial y formal, pero sin perder de vista que el principal objetivo es que el lector pase con interés a la siguiente línea. Debes ir al grano y no dar lástima. Al fin y al cabo eres un profesional competente y estas ofreciendo unos servicios.
  • Siempre es mejor dirigirse a alguien concreto. Busca el nombre de la persona responsable de contratación y si ves que no puedas conseguirlo dirígete “Al responsable/la responsable de contratación”.
  • No utilices lenguaje sexista. En lo que respecta al sexo, género u orientación sexual, no debes presuponer nada, respetando también el nombre sentido de cada persona.
  • Sigue un orden. Debes empezar diciendo quién eres y por qué escribes. Puede ser una oferta, una autocandidatura, una recomendación, etc, pero haz que aparezca siempre un motivo.
  • Pon en contacto tu perfil con el que pide la empresa en la oferta o con los que suele publicar, en caso de que sea una autocandidatura. La idea es que tú eres el candidato o la candidata ideales.
  • Ve a lo concreto, hay que destacar pero no abrumar con una avalancha de datos. Para eso está el curriculum. Demuestra que quieres el puesto y que estás altamente motivado, pero recuerda que ello no implica repetir muchas veces los mismos argumentos.
  • Despídete pero deja la puerta abierta. Se supone que te interesa mucho, así que emplaza a tus interlocutores a pedir más información, realizar alguna entrevista o ponerse en contacto contigo de alguna manera. El camino ya está abierto, no cierres la comunicación.

Ni que decir tiene que tienes que cuidar la redacción y muy especialmente la ortografía. Si la carta es en otro idioma pon más empeño si cabe, si no quieres que quede ridícula y no te pongas a hacer búsquedas de “cover letters” en Google. Pregunta las veces que haga falta a quien haga falta, pero tiene que tener el mismo sentido que si la hicieras en español.
Si estás pensando en cambiar tu forma de hacer las cartas de presentación, o ni siquiera has hecho la primera, y quieres utilizar este recurso para optimizar tus candidaturas, ponte a redactar inmediatamente. Un consejo importante: si ves que fallas demasiado a la hora de redactar, te falta vocabulario o simplemente no consigues transmitir lo que piensas, ponte a leer diariamente y mejorarás tu comunicación en poco tiempo.

Por supuesto tampoco te olvides del servicio de orientación del CIPE. Somos reacios a darte modelos, pero cuentas con toda nuestra ayuda si quieres que te demos nuestra opinión sobre tus primeras cartas. Como siempre, estaremos encantados de atenderte.

2019-03-01T11:32:58+00:00marzo 1st, 2019|Carta de Presentación|

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