El año pasado, 1 de cada 3 ofertas de trabajo publicadas requerían tener un buen conocimiento y manejo de una lengua extranjera. Cuando buscamos empleo, el primer paso es enfrentarnos a nuestra realidad con los idiomas. Después, cómo hacer saber a la empresa qué podemos aportar con nuestro manejo de dicho idioma. Y las eternas dudas: ¿será la entrevista en inglés? Si no tengo certificados de idiomas, ¿no tengo nada que hacer? A continuación, algunas ideas basadas en hechos reales.

Lo primero: nuestra realidad
Antes de comenzar a buscar trabajo, o presentar nuestra autocandidatura a empresas de nuestro interés, debemos ser honestos con nosotros mismos en lo que al manejo de idiomas se refiere. Podemos probar a formularnos preguntas del tipo:
¿soy capaz de mantener una conversación telefónica en inglés?
en el desempeño de mi futuro puesto de trabajo, ¿podría contactar con clientes en otro idioma?
¿y elaborar/comprender documentos técnicos en otro idioma?
¿podría mantener reuniones con equipos de trabajo en remoto en francés, por ejemplo?

De esta especie de autoevaluación, adaptada a las necesidades reales que pueden tener las empresas que buscan un perfil con competencias lingüísticas, debemos sacar en claro si seríamos capaces de resolver necesidades planteadas por las empresas.
Si os animáis a continuar mejorando vuestras competencias lingüísticas, os dejamos la entrada de nuestro blog 5 app para mejorar nuestro inglés (y otros idiomas)

¿Cómo reflejo en mi currículum o perfil profesional que manejo una lengua extranjera? ¿Y si no lo puedo justificar porque no tengo títulos?
Lo primero, atención a los gráficos sobre nivel de idiomas, incluso si indicas que tienes nivel B1-B2, la empresa no lo verá tan claro como si reflejas, por ejemplo:
Inglés: nivel medio hablado, escrito y leído. Capaz de mantener conversaciones y reuniones telefónicas y presenciales con clientes/proveedores.
Alemán: nivel básico, capaz de escribir correos electrónicos en dicho idioma y de leer documentación técnica del sector.

Y si no tienes títulos que acrediten nuestros conocimientos de un idioma, queda claro con ejemplos como los anteriores que, más allá de un título, somos capaces de hacer y de resolver tareas en otra lengua que no es la nuestra.

A incluir en el currículum/perfil profesional:
• títulos acreditativos del nivel de idiomas, cursos (indicar centro y horas)
• estancias en el extranjero: Erasmus, intercambios, vacaciones …
• tareas realizadas en las prácticas en otros idiomas, por ejemplo:
Atención a clientes de habla francesa en Oficina de Turismo de X
• si la lengua extranjera requerida por la empresa es nuestra lengua materna
• si entre nuestros hobbies está el ver películas y series en versión original

Por descontado, como hemos hablado en los talleres y webinars que organizamos desde CIPE, antes de ese primer contacto, estudia muy bien la oferta de trabajo (y la empresa)
Así podrás identificar las necesidades que la empresa tiene:
mantener reuniones con clientes extranjeros
atención telefónica a clientes en inglés
captar clientes de países francófonos
apertura de mercado en países árabes
revisar/elaborar documentación técnica en otro idioma, etc.

Si vas a enviar tu currículum junto con un breve correo electrónico (imprescindible) o un extracto de quién eres o por qué crees que eres la persona idónea para ese puesto (habituales en portales de empleo y LinkedIn), puedes plantearte múltiples opciones:
• enviar tu currículum en el idioma que solicitan.
• crear perfil en portales de empleo, LinkedIn en otro idioma.
• acompañar tu currículum con email escrito en español y en el idioma que demanda la oferta.

El primer contacto con la empresa: muestra tus destrezas
Si la empresa contacta contigo, recuerda: en tu currículum, perfil en redes sociales o información que tenga sobre ti, habrá identificado que tienes las competencias lingüísticas adecuadas para el puesto que busca cubrir.
Algunas ideas: si contactan telefónicamente, y te hacen la típica pregunta: Veo que dices en tu currículum que sabes inglés…. ¿pero lo hablas? o esta otra: sabes que haremos prueba de nivel de inglés y francés, ¿verdad? … atrévete a responder en ese idioma. Tal vez la persona que te llama no entienda ese idioma. O puede que sí. Lo importante es que tienes la oportunidad única de mostrar tus destrezas lingüísticas antes de ser citado a la entrevista. En realidad, ya han empezado a entrevistarte de una manera más informal, pero de esta conversación, la empresa obtendrá una evidencia: en efecto, sabías hablar en ese idioma. Y tal vez mostrar esa destreza y tu resolución a hacerlo, sea tu pase a la siguiente fase del proceso de selección.

¿Y si llega la entrevista en un idioma extranjero?
Si ya llegaste a la entrevista con la empresa, puede que parte de ella se desarrolle en inglés, o que tengas pruebas específicas para comprobar tus destrezas lingüísticas. No problem. Si fuiste honesto en tu currículum, perfiles en redes, o en esa autocandidatura que presentaste, esto es un paso más. Aprovecha preguntas sobre el manejo de idiomas para contestar en inglés, francés, o el idioma que se solicitaba en la oferta. O comenta que no tienes problema en continuar la entrevista en inglés o en francés (si la oferta pedía los dos idiomas) y comienza a hablar en otro idioma.
Si ya te has convertido en un experto en este tipo de entrevistas, puedes comentar aspectos de ese país, del mercado del sector al que pertenece la empresa … también en ese idioma que requiere la empresa. Puede ser el golpe de efecto definitivo en tu proceso de selección.