Todos nosotros, en alguna ocasión, nos hemos presentado a algún proceso de selección en el que al final no hemos sido los seleccionados. Ya sea para buscar prácticas o directamente un puesto de trabajo, tu candidatura debe destacar sobre las demás para que los seleccionadores se fijen en ti.

¿Cuáles son las claves o los factores principales que deciden si somos o no los candidatos elegidos? ¿Qué pesa más sobre los seleccionadores?
¿Qué aspectos debes cuidar y preparar de forma minuciosa?

Aquí te presentamos una serie de criterios importantes que inciden en este proceso y que debes controlar con sumo cuidado si quieres hacerte con el triunfo final:

• En primer lugar, debes presentar un buen currículum, que sea breve, conciso y adaptado al puesto de trabajo que estás solicitando. Y por supuesto sin que aparezca ninguna información que pueda descartarte del proceso.

• Una vez pasada la criba del currículum, toca acudir a la entrevista. Aquí lo primero a cuidar será la imagen que transmitas. La primera impresión que dejes en el entrevistador será fundamental y por lo tanto habrás de cuidar tanto la ropa que lleves puesta como el resto de accesorios (papeles, zapatos, etc.).

• Durante la entrevista, has de cuidar tanto lo que cuentas como la forma en que lo haces. Aspectos como tu motivación por el puesto, tus ganas de demostrar lo que vales o tu seguridad a la hora de responder serán fundamentales. Muestra interés tanto por el puesto como por la empresa y sobretodo “véndete”. Incide en tus logros y fortalezas.

• Y por supuesto, cuida tu lenguaje no verbal. Mirar a los ojos al entrevistador mientras hablas con él y sonreír de vez en cuando será primordial, además de mantener una postura erguida, no cruzar los brazos y utilizar un tono de voz adecuado.

• Otro factor importante serán tus competencias profesionales. Las empresas de hoy en día buscan personas flexibles, que se adapten bien a los cambios, que sepan trabajar en equipo, sean versátiles y con buenas habilidades de comunicación. ¡Demuéstrales que tú las posees!

• También deberás generar empatía con tu interlocutor. Intenta ponerte en el lado de la empresa para entender sus necesidades y así podrás contestar de forma más acorde con lo que esperan de su candidato ideal.

• ¿Qué pasa con la experiencia profesional? Para solventar esta cuestión debes echar mano de cualquier tipo de actividad que hayas realizado, esté o no relacionada con tu titulación. Sácale el máximo partido a tus prácticas e incide en las competencias adquiridas.

Todas las claves anteriores serán importantes y decisivas en un proceso de selección. Pero aún hay otra sin la cual nada podrás conseguir: la confianza en ti mismo. Esta es, sin duda, la llave que te abrirá la puerta para poder convencer a todo el mundo de lo mucho que vales y todo lo que puedes aportar.

¡TÚ ERES LA MEJOR CLAVE!