¡Nunca vayas a una entrevista sin habértela preparado!

Es la pregunta con la que dejas la primera impresión al seleccionador y que después será muy difícil de cambiar.

Es una pregunta abierta importantísima que da mucha información al entrevistador para hacerse una idea de quién eres y por este motivo hay que prepararla muy bien y no dejar  al azar esta pregunta.

No es cuestión de estudiarte un guion, pero sí trabajar un discurso profesional y tener claras las ideas que quieres transmitir.

Te debes preguntar: ¿qué quieres comunicar?, ¿qué imagen quieres dar?, ¿qué puedes lograr para la empresa?

¿Qué hay detrás de esta pregunta?

El reclutador está delante de una persona desconocida que potencialmente puede pasar a formar parte del equipo trabajo y lo que más le preocupa  y se pregunta, más allá de la formación, experiencia, del nivel de inglés, etc. es:

  • ¿Puedo confiar en esta persona?
  • ¿Nos vamos a llevar bien?
  • ¿Se va a llevar bien con el resto del equipo?
  • ¿Sus inquietudes y aspiraciones van a encajar en la cultura de la empresa?

¿Cómo puedo contestar a esta pregunta?

No recites tu currículum, ¡ya lo han leído!

Se espera que contestes con seguridad, porque tú sabes quien eres y te están dando la oportunidad de que lo expreses.

Tu respuesta tiene que contener esta información:

  • Tus motivaciones. Tu por qué, tus valores, lo que es importante para ti, lo que te mueve, lo que te apasiona….
  • Tus logros. De lo que te sientes orgulloso, seguro que has superado retos, dificultades…
  • Las razones por las que te interesa trabajar en la empresa. Las ganas, la ilusión por trabajar en la empresa.

La mayor de las herramientas para enfrentarte a esta pregunta es el AUTOCONOCIMIENTO.

 Últimos consejos: 

  • Muéstrate seguro de ti mismo.
  • Céntrate en el proceso, no en el objetivo.
  • Muestra tu pasión, comparte una historia personal.

Y recuerda que la entrevista de trabajo es una reunión entre dos personas que quieren averiguar si les interesa trabajar juntos.