Mireille Delmas-Marty (1941-2022)

Por Luis Arroyo Zapatero

Fotografía del encabezamiento cortesía de Simone Pierini, captada a finales de noviembre de 2021.

El sábado se apagó la luz de la más brillante jurista francesa de todos los tiempos. Pletórica de fuerza intelectual, creatividad y atracción reposaba para recuperarse de un incidente de salud de los tradicionales junto al castillo de Gôutelas, en Fôrez. Allí había depositado su espadín de académica, una preciosa joya incrustada de metáforas, su biblioteca del humanismo jurídico y, en el pasado septiembre, la instalación de la “brújula de los posibles”, para orientarnos en estos tiempos tan tempestuosos en los que además de brújula se requiere una rosa de los vientos.

Fue catedrática desde principios de los 70 sucesivamente en Lille, Paris XI y Paris I, Sorbona, donde creó la Unidad de master y doctorado común a las Universidades parisinas. En 2002 fue elegida titular de la Cátedra de Estudios jurídicos comparativos e internacionalización del Derecho para del College de France, donde se jubiló en 2011. En todo ese tiempo ha sembrado su pasión por el Derecho y la innovación teórica y metodológica entre una verdadera familia académica distribuida en los cinco continentes. En 2007 fue nombrada Académica de la Ciencias Morales y Políticas de Francia.

Doctora Honoris Causa por mas de ocho universidades, era integrante de la Academia Mexicana de Ciencias penales, del American Law Institut, de la dirección de la Asociación Internacional de Derecho penal y de la Société Internationale de Defense Sociale. Dirigía la más importante revista de las ciencias penales de Francia y en plena pandemia fundó una nueva e innovadora Revue Européene du Droit.

Como penalista ha dejado huella significativa en el Código penal francés de Mitterand y Badinter, en la regulación del nuevo proceso penal y en la construcción de Europa mediante el Derecho, especialmente como una de los cuatro ponentes del Corpus Iuris. Fue también notable su impulso a la Oficina europea de la lucha contra el fraude (OLAF) y al diseño y creación de la Fiscalía Europea.

En los ochenta elaboró un completo tratado de Derecho penal económico y los principios de un moderno sistema procesal penal. Pero quizá su contribución mas relevante haya sido su teoría general del Derecho comparado orientada a la armonización jurídica internacional, que es la contribución más notable para una globalización regida por los derechos humanos, cuestión que ha sido su más intensa pasión. Por último, merece destacarse su contribución a la incriminación internacional del ecocidio. En 2007 recibió en Estambul el primer premio H.H. Jescheck de la Association Intenationale de Droit Pénal.

La primera de sus visitas a Madrid fue en 1980, para unas jornadas sobre la reforma del Derecho penal económico con ocasión del Proyecto de Código de aquel año. En octubre de 2009 recibió junto a Cherif Bassiouni la Medalla Beccaria de la Société Internationale de Defénse Sociale en un solemne acto realizado en el Congreso de los Diputados presidido por José Bono, el fiscal general del Estado Cándido Conde Pumpido y el presidente del Tribunal Supremo Carlos Dívar. La última de sus visitas fue, precisamente, para impulsar la creación del crimen internacional de ecocidio con ocasión de la cumbre del clima celebrada en España en diciembre de 2019.