Versión UCLM: La autopsia de Jane Doe

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LA AUTOPSIA DE JANE DOE

Una producción estadounidense entre el terror y el horror. Supongo que ya lo sabrán muchos, pero por si acaso, informo a quien no estuviera al tanto. El término Jane Doe se utiliza en los países anglosajones para denominar a una mujer a la que no es posible identificar, desconocida.

Esta es pues la premisa de partida, el descubrimiento tras una inexplicable matanza de un cadáver del que se desconoce por completo su identidad. A partir de ahí, asistimos a un relato escueto, truculento, claustrofóbico, que tiene la enorme habilidad de mantener la atención hasta el final. Dos médicos forenses, padre e hijo, una morgue adaptada y la dichosa Jane Doe, que jamás se mueve pero vaya lo que da de sí. Y nada importante estoy contando con ello.

Supone un hábil ejercicio de estilo en un espacio reducido y que apenas necesita recurrir a la pirotécnica para mantener en vilo, limitándose a jugar preferentemente con la incertidumbre y el suspense de raíz clásica (lo que agradecemos algunos), a base de adecuados y nada rebuscados ángulos de cámara y sin abusar de algún que otro comedido pero seguro golpe de efecto.

Muy bien la pareja Emile Hirsch y Brian Cox, que no necesitan sino de lo que hacen ellos, tirar de sobriedad y convicción. La aparición de una atractiva minifaldera Ophelia Lovibond resulta breve.

El cineasta noruego André Ovredal (TROLL HUNTER) en la que supone su primera incursión en la industria anglosajona, la estadounidense en concreto, salda el envite con buena nota. No se complica la vida, va a lo seguro y efectivo. Ha heredado de sus compatriotas, tanto en la vertiente literaria como cinematográfica, aplomo glacial –disculpen la socorrida definición-, brillante austeridad y rigor narrativo, aunque lo de austero es relativo, pues sus llamadas de atención a la hora de mostrar el escalofrío conecta también con sus primos hermanos norteamericanos.

Definitivamente, el cine de terror “made in USA” vuelve a lucir, a coger lustre y esplendor desde hace tres o cuatro temporadas. Ahí están para corroborarlo títulos tan excelentes como las dos entregas de EXPEDIENTE WARREN, LA VISITA, LA BRUJA, IT FOLLOWS y varios notables ejemplos más.

Ello es así gracias de nuevo –grábeselo en su dura y desconsiderada cabezota señor Trump- a desembarcos foráneos, aunque lleven instalados  en la industria desde los inicios profesionales de tantos de ellos, desde el indio M. Night Shyamalan o el malayo James Wan –mis dos favoritos en la actualidad- pasando por el mejicano Guillermo del Toro, el surcoreano Park Chan-wook, el chileno Fede Álvarez, el sueco David F. Sandberg, el danés Ole Bornedal, el brasileño Afonso Poyart o los españoles Juan Antonio Bayona, Jaume Collet-Serra o Juan Carlos Fresnadillo. Quede al menos constancia.

Por último, recordar que lo mejor visto por este cronista dentro del ambiente de morgues es EL VIGILANTE NOCTURNO, precisamente del anteriormente citado Ole Bornedal, responsable igualmente del apañado y casi calcado “remake” americano titulado LA SOMBRA DE LA NOCHE, con Ewan McGregor y Patricia Arquette. Si me fuera en cambio a los negocios de pompas fúnebres, imposible olvidar la parodia LA COMEDIA DE LOS TERRORES, protagonizada por todo un póker interpretativo (Price, Karloff, Lorre y Ratbone).

Francamente recomendable para los amantes del género, lo pasarán inquietos. Y si tienen la posibilidad de verla prácticamente a solas como en la sesión a la que asistí, mucha más adrenalina al cuerpo serrano y a ser posible mullido.

José Luis Vázquez