El Poema
Pilar Geraldo Denia
CONCURSO DE POESÍA
Premio “Estudiantes” (200 €)

¿Cómo has llegado así, tan callando a mi voz?
¿Cuándo tu voz
regresó al yo de aquellos días
en que no estabas tú,
y en qué lugar grabó en otros otoños
los versos que esta mina desgastada
rescata del papel?

Dime por qué has tardado tanto
si el pulso y la cadencia de los días
desata esta urgencia de rescate.

La voz
no siempre fiel por miedo a mi sombra,
habita pulso a pulso en estos versos
prisioneros de sílabas contadas
con la impotencia
de quien en la mudez nos quiere hablar.
Silente a contratiempo
insiste en no mirar los momentos que fueron
cuerda locura.
Cierra puertas y acaba en gritos apagados.

Cállalos tú.
Sáname del deseo
que no pudo estrenar su pálpito.
Sal a mi encuentro a recoger
el tornado de savia renacida
en la oquedad sin fondo.
Convierte este vestigio en utopía
y cuando un día, todo duerma,
seguiremos a solas encontrándonos.
Que esperar sin soñar es hibernar deseos
temiendo que se cumplan.

Deja a mi pensamiento jugar sin más sentido
que el intento del juego calcinado el azar,
y se rinda a la lengua
que cercene el sosiego del silencio
de John Cage, o de la pared desnuda
de Kandinsky, sin nada ya que ver.
O quizás sí, si oímos la voz en las cavernas,
vencida por la vida como el grito de Lorca
segado con la hoz del desamor.
Reconoce mi voz rendida
y el halo de un perfume conocido.

Aprendí del poeta a recorrer
caminos despojados de codicia
rasando un cielo cuántico
donde el latido pierde su latir,
donde la realidad está en la nada.
De su mano
me adentro con temblor,
en un mundo de espacios desolados
y palabras heridas
mostrándome cual soy, vasija rota
suturando mis grietas por seguir escribiendo.
Hablar y no escribir
es derramar el agua en un desierto
sepultando la sed en su sequía.

Si la palabra
pudiese deshacer la duda
de un tiempo esclavo
que nunca se libera del tic-tac,
cesaría el rumor de instantes no vividos.
Porque vivir es eso,
un brillo satinado de locura
que invita a la ceguera, simplemente
un desconcierto armónico de hormigas,
incansable, tenaz, desafiante
para seguir jugando al juego de la vida.

Palabras. Amalgama de palabras.
Vanidosas ellas
si no mueren en ti al socaire
de silencios en voces aún latentes
donde el verbo reinventa este juego semántico
de metáforas que te atraen a mí,
bajo mi piel, y creces tú, poema,
si aquello que yo amé
expira cuando el miedo aventaja al amor
que ha probado la hiel en su dulzura,
dudando si escribí al azar estos versos.

Este sordo monólogo sin oriente ni brújula
que solo tú, poema, alcanzas a escuchar.