Cuenca, del 18 de febrero al 2 de mayo*
Sala ACUA (Aula Cultural Universidad Abierta)
Calle Colmillo, s/nº 16001 Cuenca


Horario de apertura:

  • de miércoles a viernes:
    de 16:30 a 19:30 h.
  • Sábado y domingo:
    de 10,30 a 14,00 h. y de 16:30 a 19:30 h.

* del 28 de marzo al 4 de abril permanecerá cerrada


VIAJE INTERIOR

Yolanda Relinque presenta en la Sala ACUA de la UCLM en Cuenca la exposición “Turba y Cal” un trabajo con el que continúa el largo viaje a su interior que viene desarrollando a lo largo de su producción artística.

Ya en sus propuestas anteriores en las exposiciones que realizó en las galería La Zúa y Theredoom de Madrid, la enfermedad, el cuerpo femenino, la inseguridad, la maternidad y los recuerdos eran temas muy patentes, se acercaban en ciertos aspectos formales y referenciales a algunos de los trabajos de Louise Bourgeois, especialmente sus esculturas blandas, los trabajos con tejidos y los dibujos que Yolanda presentó en la Feria Estampa-  2011 y Just Mad_2012.

En esta exposición se acentúa ese viaje al interior a través de los recuerdos de la infancia, el mundo del trabajo femenino en la familia, con evocaciones muy poéticas de la abuela y de la madre, los amigos de juegos de infancia, las tareas cotidianas, es decir, de ese universo de vivencias que permanecen en nuestra memoria, en nuestro subconsciente y que afloran en el imaginario plástico de Yolanda.

Como todo su trabajo está intensamente ligado a sus vivencias, la actual situación de pandemia ha generado un inevitable tránsito a lo somático, acentuando ese viaje al interior. La situación física de confinamiento inevitablemente le ha favorecido  la  reflexión, el  recuerdo, pensar la vida presente y la pasada, generando un torrente temático y conceptual de una gran potencia con la que enfrentarse a la incertidumbre de este presente desde su postura como artista.

Yolanda utiliza este arsenal de su memoria para transformarlo en objeto artístico, usando una enorme variedad de recursos y técnicas plásticas, dibujo, escultura, cerámica, grabado, textil… los procedimientos formales forman parte de esa conexión que Yolanda establece con los materiales: fabrica colores con elementos naturales que tienen relación con la evocación de sus abuelas, cose, busca telas, objetos que han tenido vidas anteriores y que  para ella trasmiten  algo de esas historias pasadas.

Nos introduce en su imaginario personal utilizando ceniza para fabricar el color índigo en ese rememorar el trabajo de la abuela que con la turba hace carbón y picón. La cal con la que la otra abuela enjalbegaba la morada familiar, cal que desinfecta, purifica y dignifica, se transforma en manos de Yolanda en cerámicas y dibujos para que nunca se pierda la  memoria de estas mujeres tan vitales.

Sus creaciones plásticas  no hacen concesiones a contemplaciones leves y superficiales más bien provocan interés y a la vez cierta inquietud, como esos sueños que al despertar no terminamos de olvidar con una extraña sensación de desasosiego. Algunos  dibujos me recuerdan a los que el artista Xisco Mensua exponía  en los años 90, evocadores igualmente de la memoria, de la infancia, del tiempo, de referentes literarios, son imágenes corrientes,  infantiles  que nos adentran en un lugar común en el que volcamos nuestras vivencias y como en todo “déjà-vu” algún estremecimiento nos invade.

En esta muestra, “Turba y Cal”, Yolanda no propone un recorrido expositivo lineal de piezas aisladas si no instalaciones con una narrativa propia. Agrupa las obras formando pequeñas escenografías que vemos al primer golpe de vista como una obra única y luego nos hace detenernos a observar cada una de las múltiples piezas que dan organicidad a esa escena, cada dibujo, cerámica, objeto, con su carga conceptual propia pero formando un plano fijo que atrapa la mirada al interior de ese mundo maravilloso y extraño.

El cuerpo, lo femenino, las labores de la mujer, las historias que las abuelas-madres relatan a las nietas-hijas para que perduren en la memoria familiar, la enfermedad, el dolor, la añoranza pero  también la felicidad del juego, del trabajo y de la amistad están muy  presentes en esta muestra.

Louise Bourgeois mantenía siempre la premisa “cuenta tu propia historia”, creo que Yolanda también está en ese discurso de compromiso personal con las obras que produce y a poco que nos adentremos en está exposición lo podemos comprobar. Para Yolanda Relinque el trabajo con sus obras adquiere, al igual que para la gran artista francesa, la capacidad terapéutica del arte, sin embargo, no podrá sanar algunas heridas, si no a lo sumo cubrirlas para continuar el tránsito por la vida de la creación.

Perico Simón