La cantante
Julián Ángel Basco López
SEGUNDO PREMIO
CONCURSO DE POESÍA
#creaCIC 2019

Más información:
http://blog.uclm.es/cic/actividades-cic/creacic-2019/

El espacio que falta hasta tu voz,
es una puerta abierta de latidos,
que se arrastran pesados por mi sangre.
Dan vehemencia a un cerebro y su proyecto,
superponen silencios, tan repletos de espera:
una palabra llena por llegar.

Se intuye la tibieza del comienzo,
la sutil esperanza del sonido,
esa turbia ilusión del aire por vibrar,
y pronunciar las cosas.

El soplido en el micro,
recoge con su aliento el dictado del día,
y tu voz de gravilla
viene como el arrastre de un bolero,
apuntalando el vello del hombro hacia la oreja.
Se recoloca el mundo,
con la sonoridad del grave de los pozos,
y el agudo chillido en la veleta.

La sed en la garganta, el verso entre los dientes,
y una rapsodia antigua en la laringe
que aboca su murmullo
en busca de humedales en tu lengua.
Mis tímpanos engullen vibraciones y se cuelan,
por todos los refugios de mis rocas,
la osadía del canto con su dicción de espuma.

Ya estás aquí de nuevo,
susurrando al arroyo el salto de la piedra,
y esas gotas de alma que en mi piel
abren zanjas de ausencia.
Ya siento los vaivenes
del ritmo timidísimo en mi espalda.
Un acento de mimbre
desnuda al epitelio y un corazón de tierra
desmenuza el instante. Coges aire,
y ahogas por tu tráquea la violeta,
haces tuya la atmósfera del beso,
hoyos y más hoyos, costras y más costras
donde espera la lija para sacar la queja,
en forma de canción desesperada.
Y se ve que te explota
el rescoldo que dejan los adioses,
la tempestad del duelo. – Esta noche,
tus ojos son caudales de llanura,
y tu voz una forma de morir…-

Y al reanudar la frase por donde la dejaste,
se recoloca el mundo nuevamente:
el filo de las piedras en el barro,
la ceniza tapándome las brasas….

¡Dame la trascendencia de tu son,
la tristeza que guardan tus vocales,
déjame que interprete la palabra
cuando la dice el cuerpo
y el aire es una tarde de jazmines!

Vive en tu voz la forma de tocarme,
y en tus ojos neblina del ayer
que debilita todas mis infancias.
Te viene de tan lejos la senda del dolor
que es primitivo el eco de tu cueva.

Una espiga vencida emerge de tu talle,
se recoge la bóveda en tu mano
y surge entre tus notas la serpiente,
el ascenso voraz a la manzana.
Simulo ser de vida con hombros de suspiro,
se despega el cimiento de mi sombra.
¡Ya viene susurrando por mis piernas
la soltura del brinco, como edificio en llamas,
el trazado camino de una lluvia invertida
que escampará en tus labios!

Volar, surcar, subir
sin suelo al que volver.
Volar hacia la nada del final
en esta cuenta atrás hacia el silencio,
donde tan solo soy un sábado en tus ojos,
y en tu palabra la silla más cercana;
cuando apagues la música en los labios,
volver a ser tan solo un hombre que te espera.