César Sánchez Ortiz, profesor en la Facultad de Educación y Humanidades de la UCLM de Cuenca y miembro del grupo LIEL (Literatura Infantil y Educación Literaria) de dicha universidad, nos habla sobre la exposición ‘Censura en la Literatura Infantil y Juvenil en la etapa franquista’. Además de profundizar en aspectos como la censura, César explica el porqué de la prohibición de aquellos libros que fueron censurados (hoy en día tan conocidos) y las consecuencias que tuvo censurar estas publicaciones para la sociedad de aquella época.

Lo primero de todo, ¿puedes explicar qué es y en qué consiste la censura?

La censura, en el tema que nos ocupa, es un control de todo aquello que se publica. Todo lo que tiene relación con libros, revistas y medios de comunicación, o cualquier otra expresión cultura, tenía que pasar por un control del gobierno.

¿Qué importancia tiene el caso de la censura en la Literatura Infantil y Juvenil en la etapa franquista?

El régimen al principio no pensaba en las publicaciones infantiles y juveniles, sino en la prensa y en las publicaciones para adultos. Con el paso del tiempo, se fijaron en las lecturas de niños y jóvenes y se preocuparon para que desde pequeños se educaran en la ideología propia del régimen, pues así se aseguraban que los adultos tuvieran también ese pensamiento único. Además lo organizan de manera ejemplar, para que no se cometan errores: se crea primero una Junta Asesora del Censo Infantil, que solo se dedica a asesorar, pero según se llega a la etapa de los 50-60, la censura se endurece y se forma la Comisión Informativa de Publicaciones Infantiles y Juveniles, en la que ya no se asesora, sino que se castiga a quien incumple la norma.

¿Y quiénes fueron los culpables?

La censura nace desde el propio Ministerio de la Información, y cuenta con un organigrama bien definido: director, subdirector, jefes de lectorado, funcionarios censores, etc. Además, estaban asesorados por la Iglesia, más estricta aún, que contaba con religiosos y laicos voluntarios dedicados al análisis de las publicaciones.

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Pensando en la población, ¿cómo afectaron estas normas y leyes tan estrictas a la sociedad de aquella época?

A la sociedad le afecta en la medida en que no pueden tener contacto con los libros originales o con otras muchas obras con partes censuradas. La gente solo leía lo que el gobierno permitía, por lo cual existía una falta de información en el caso de la prensa y de acceso a muchos contenidos, personajes, situaciones, etc, en el caso de la lectura. En el caso infantil, cualquier niño, por ejemplo francés, leía el tebeo Flash Gordon y aparecía en la historieta una batalla contra los nazis. Pero en el caso de un niño español, muchos de estos episodios no pudieron leerlos porque el gobierno ocultaba partes que no convenía que la población supiese y fomentaba otras que sí.

¿Qué tipos de censura sufría la Literatura Infantil y Juvenil en España? ¿Puedes dar algún ejemplo de algún libro que conozcas bien?

Existían cinco tipos de censura: los libros (o publicaciones) prohibidos sin motivos ni explicaciones; los prohibidos por motivos relacionados con la moral, religión, lenguaje o ideas; los autorizados con objeciones (quitar, cambiar, añadir); los autorizados sin objeciones pero con comentarios negativos (por ejemplo Heidi); o los casos singulares (por ejemplo que fueran prohibidos y luego aprobados o que dos censores no se pusieran de acuerdo).

El libro más perseguido de la etapa franquista fue Piel de Asno. Trata de un matrimonio de reyes que tiene una hija y en el que la madre fallece, haciendo prometer al padre que solo se casaría con una mujer igual que ella. El rey busca, pero descubre que no hay nadie tan igual a su fallecida mujer que su propia hija. Esta recurre a su hada madrina ante tal situación, escapando disfrazada debajo de la piel de un asno que tenían en palacio. El gobierno no lee esta historia en forma de cuento de hadas, sino desde el punto de vista de la moral, de que un padre no se puede casar con su hija ni la hija resultar victoriosa a base de trucos y mentiras. En lugar de respetar una historia de cientos de años, un cuento de hadas que, durante siglos ha contribuido, como todos los cuentos, a formar el pensamiento, nuestras estructuras mentales y la cultura de un pueblo, deciden prohibir su publicación.

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TODOS LOS CUENTOS HAN CONTRIBUIDO A FORMAR EL PENSAMIENTO,
LAS ESTRUCTURAS MENTALES Y LA CULTURA DE UN PUEBLO

¿Hubo casos en los que no se llegaron a publicar los libros a causa de la censura?

Sí, muchos libros se prohibieron en su momento y nunca se editaron. Otros se publicaron pero con pasajes, párrafos o capítulos eliminados. Por ejemplo, un libro de poesía de Federico Torres se autorizó para las escuelas con la condición de que quitasen un poema de Valle-Inclán, porque para el régimen era un escritor peligroso, y quitaron sus poemas (no sabemos cuáles porque el libro ya salió así a la luz). Una vez acabada la dictadura, muchos editores volvieron a recuperar y sacar al mercado los libros originales sin censura alguna. Pero hay países como Chile, con una dictadura muy reciente, en los que no se han podido recuperar los libros porque se destruyeron o quemaron. Ni siquiera las bibliotecas nacionales pudieron conseguir los originales. Libros perdidos para siempre por la censura.

A parte de libros censurados, también se censuró obras de teatro infantiles.

Por supuesto, hasta películas y canciones. Todo producto cultural tenía que pasar por el trámite de la censura, también las representaciones teatrales infantiles. Antes de publicarse los textos, pasaban por la censura de libros, pero además, luego las obras teatrales se representaban delante de un censor (o se les enviaba el libreto) y este decidía si se permitía la representación, si se suprimía determinados actos o si directamente se cancelaba.

Como he podido comprobar en el Congreso de Censura en la LIJ, una de tus publicaciones más recientes es La censura de tebeos e historietas en la España franquista. ¿La censura afectó de la misma forma a los tebeos e historietas que por ejemplo a los libros?

Sí, e incluso podría decirte que más por el hecho de que era un vehículo mucho más popular, ya que lo que leían los niños en aquellos años eran sobre todo tebeos. El régimen se da cuenta de esto y pone el punto de mira en las historietas, que muchas de ellas iban publicadas en periódicos. Se censuraba tanto texto como dibujos, por ejemplo, si salía alguien con una espada matando a alguien, la sustituían por un palo. El resultado era el mismo, que se mataba, pero parece ser que con el palo la violencia era menor. En el tema de las mujeres, si aparecían con la espalda al aire, la falda corta o con el contorno del pecho marcado, ahí tiraban de lápiz y se les ponía un blusón o ropa holgada y hasta el tobillo. Y así aparecían en España esos personajes mientras que en el resto de Europa o América presentaban su contenido original. Se llegaba, por ejemplo, hasta a cambiar los nombres propios de los personajes, por ejemplo uno de los protagonistas de Flash Gordon, un científico ruso llamado Zarkov, fue sustituido por Zarco, como más español, porque los rusos eran comunistas y el régimen no podía permitir que una persona tan inteligente tuviese esa nacionalidad.

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¿Existe todavía la censura de libros, teatros, tebeos, etc en el Siglo XXI?

De manera oficial no, pero sí que existen las presiones de ciertos sectores o lobbies de la sociedad, generalmente de carácter muy conservador, que pretenden que se oculte información que no corresponde con su ideología o que va en contra de sus principios para que no estén en manos de los niños. Hacen presión mediante campañas, manifestaciones o por redes sociales para conseguir que la gente piense como ellos y que les apoyen, o incluso solicitan a las bibliotecas para que ciertas publicaciones se coloquen en estantes menos visibles o que los bajen al depósito. El caso de la enternecedora obra de Tres con Tango es un buen ejemplo de ello.

Centrándonos ya en esta exposición en la Sala Acua, ¿qué podemos ver en ella?

En la exposición, en la parte de abajo, lo que se ve es una serie de paneles informativos en los que se indica cómo funcionaba la censura en los países que forman parte del estudio, que son: España, Argentina, Chile, Colombia, México, Guatemala, Cuba y Venezuela. Se muestran algunos de los libros más importantes de cada país que fueron censurados y la explicación del porqué. Hay libros que no se encuentran y aparecen en fotografías o en reproducciones. También ofrecemos el rincón del Censor, para hacerse una idea de cómo era el despacho de los censores, de cómo se organizaban y de la importancia de los líderes de aquel momento (cuadros de Franco y José Antonio Primo de Rivera), la máquina de escribir y el lapicero rojo con el que tachaban. En la parte de arriba de la exposición tenemos varios elementos para reflexionar sobre la evolución de los modos de comunicación desde mediados del siglo pasado, una televisión en la que se reproduce un vídeo que es todo un manifiesto en defensa de los buenos libros y la libertad de expresión. La gente que venga, y sobre todo los niños, pueden sentarse en los puff y leer libros, tebeos e historietas libres que hemos puesto a su disposición.

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¿Cuál es el objetivo de esta exposición o qué se pretende conseguir?

La exposición surge de un proyecto de investigación cuyos resultados presentamos en un congreso internacional en Cuenca a finales de septiembre. Es un estudio que no se había realizado antes en España de manera tan sistemática y que ha dirigido Pedro Cerrillo: cómo la censura afecta también a las publicaciones para los niños y jóvenes. Han sido cuatro años de trabajo y la colaboración de treinta investigadores de distintas universidades españolas y latinoamericanas. Todo esto queríamos ponerlo a la luz con un aspecto más divulgativo y educativo. Que no solo se quede en un libro, sino que toda la sociedad pueda contemplar mediante un paseo por la exposición cómo sufrían los libros y publicaciones infantiles y juveniles la censura en los países que hemos estudiado. Es una manera de sensibilizar también a la población ante un tema como el de la libertad de expresión.

Para finalizar dos últimas preguntas, ¿por qué debe visitar la gente esta curiosa exposición? ¿y si podrá disfrutarse en otros lugares?

Por varios motivos. El principal, porque van a descubrir un tema fascinante como es el de libros y lecturas prohibidos, en este caso libros y lecturas para niños y jóvenes. Además, porque hay un trabajo expositivo que seguramente será del agrado de casi todo el mundo. Y, para finalizar, porque es una oferta cultural más de esta ciudad, en un año tan importante para nuestra ciudad en ese ámbito, y porque está situada además en una zona tan agradable como es el Casco Antiguo y en un espacio tan acogedor como la sala ACUA coordinada por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Castilla-La Mancha. Estamos solo hasta el día 23 de octubre, de martes a jueves por las tardes, sábados todo el día y domingos solo por las mañanas y a partir de ahí iniciará un recorrido por los diferentes campus de la universidad ¡Acercaos!

Redactora: Sandra Morales
Fotógrafo: Álex Basha