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El próximo jueves 3 celebramos elecciones en la Universidad de Castilla – La Mancha. A pesar de mi condición de compañero y amigo, y desde el respeto y agradecimiento al equipo de gobierno actual por sus nueve años de desempeño, siento que es mi deber explicar por qué creo que necesitamos a Julián Garde como Rector.

Estoy condicionado porque Julián es compañero y amigo. Cuando aterricé en la UCLM, Julián tuvo la generosidad de aceptarme en uno de sus proyectos. Desde entonces hemos compartido departamento, instituto, grupo de investigación y hasta comisiones en agencias de evaluación. Por ello, conozco de primera mano su increíble capacidad de trabajo, sus habilidades como negociador, y sus valores: generosidad, honestidad, justicia, esfuerzo, diálogo y cercanía. Julián Garde es un universitario renacentista, atento a todas las facetas de la vida universitaria, de las letras a las ciencias y desde la docencia a la cultura y el deporte, con un corazón especial para la investigación y la transferencia del conocimiento. Es un científico que genera conocimiento y transmite pasión por el saber.

Como investigador, valoro especialmente su etapa como Vicerrector, con la puesta en marcha de un Plan Propio de Investigación envidiado en toda España. En su momento, nuestra Universidad fue pionera en contar con una carrera profesional investigadora paralela a la tradicional carrera docente. Ahora los grupos de I+D se evalúan por su productividad, se promueve la internacionalización y los estudiantes tienen oportunidades para acceder a la investigación por medio de becas y ayudas. Otro aspecto destacado de la gestión de Julián es la multiplicación de las actividades de divulgación y cultura científica, de la mano de grandes profesionales de nuestra UCLM y de los medios de comunicación de la región.

 “Siéntete parte de tu futuro”, el eslogan electoral del equipo Garde, está muy bien traído. A raíz de la pandemia COVID-19 y sus efectos sobre la economía vienen tiempos duros y, pese a ello, también de oportunidades. Julián tiene la visión de que la ciencia será el primer motor de futuro de nuestra región. En el siglo XXI, la riqueza ya no depende sólo de comunicaciones y materias primas, sino que surge principalmente en torno al conocimiento que se genera en los campus universitarios y polos de investigación. La industria de mayor valor añadido es la que crece en torno al conocimiento, como ocurre en Boston en torno a la Universidad de Harvard o el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Los fondos post-COVID, bien gestionados, pueden suponer un antes y un después para Castilla – La Mancha. Ciudad Real y otras capitales de la región no son Boston ni Oxford, pero tienen talento y pueden convertirse en clústeres de industrias que incorporen y multipliquen el conocimiento generado por la UCLM, creando así riqueza y bienestar para toda la sociedad. Para lograrlo, es necesario dialogar con todos los actores relevantes en la industria y la gestión, y convencerles de que sólo la inversión en I+D+i asegurará nuestro futuro. Pero, sobre todo, es imprescindible ilusionar a nuestra comunidad universitaria. Nos va el futuro en ello: me siento parte, Julián.

En Ciudad Real, a 29 de noviembre de 2020

Christian Gortázar. Catedrático de la Universidad de Castilla – La Mancha