Los estudiantes universitarios leen, pero su lectura está más relacionada con la adquisición de conocimientos que con lo que supone un hábito lector. Según datos recogidos por el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil (CEPLI), más del 60% de los estudiantes universitarios muestran interés por la lectura profesional: leen para aprender. Sin embargo, esto es algo que queda alejado de la lectura por placer. “Un hábito es aquella conducta que dicta el cuerpo, la mente, una necesidad que cubrir, que, de no satisfacerla, deja una sensación de carencia de plenitud, de intranquilidad… Como si te faltara algo”, dice Elena del Pilar Jiménez Pérez, profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada y presidenta de la Asociación Española de Comprensión Lectora. Para la experta, cuando se habla de hábito lector se debe excluir la lectura por obligación, ya que en este caso no representa un hábito sino un medio para conseguir una meta académica.

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