En estos días de cuarentena, compartimos algunas ideas fáciles para contribuir a que niños y jóvenes lean más.

0-2 años: lectores en ciernes

Habla con tu bebé

Este es un periodo en el que la relación con la lectura se produce fundamentalmente a través de la palabra. Los sonidos, las palabras del adulto -especialmente en estos primeros años de vida- transmiten amor y cariño. También calman la intranquilidad y el malestar, satisfacen necesidades y deseos. Pero, además, las palabras son los ingredientes de las canciones y las historias que el adulto le canta y le cuenta, y de los que éste se apropiará poco a poco. Por ello, la principal recomendación es que hables con tu bebé, le cantes nanas, canciones infantiles, compartas retahílas con él.

Pon libros al alcance de su mano

Los primeros años son también una época en la que el descubrimiento de la lectura tiene un componente muy físico. Por ello, es muy importante que dejes a tu bebé que se familiarice con los libros. Que los coja, los abra, les dé vueltas, incluso, los muerda. Para ello, es necesario tener en casa libros de tamaño y peso adecuados, bordes redondeados, materiales lavables… Manejables, resistentes y que no entrañen peligro, en definitiva. Y dejarlos a su alcance para que los manipule, aún a riesgo de que los deteriore.

Pon libros al alcance de su mano

Los primeros años son también una época en la que el descubrimiento de la lectura tiene un componente muy físico. Por ello, es muy importante que dejes a tu bebé que se familiarice con los libros. Que los coja, los abra, les dé vueltas, incluso, los muerda. Para ello, es necesario tener en casa libros de tamaño y peso adecuados, bordes redondeados, materiales lavables… Manejables, resistentes y que no entrañen peligro, en definitiva. Y dejarlos a su alcance para que los manipule, aún a riesgo de que los deteriore.

0-2 años: lectores en ciernes

0-2 años: lectores en ciernes

Introduce la lectura en sus rutinas

“Conviene empezar cuanto antes […], ya que es aconsejable que el futuro lector esté desde que nace rodeado de palabras”,

Gustavo Martín Garzo en sus Instrucciones para enseñar a leer a un niño.

Desde las primeras edades conviene introducir la lectura entre sus actividades. Por ejemplo, el juego con libros plastificados en el baño, la escucha o la visualización de una canción infantil tras la merienda, la lectura de un cuento antes de dormir, etc. El requisito básico es muy elemental: que sea o resulte entretenido. El objetivo es promover primeros encuentros positivos con la lectura. Además de ayudar a que la lectura forme parte de su día a día de una forma natural, su práctica motivará el surgimiento de un vínculo cuasi mágico con tu hijo o hija y las historias y sus protagonistas. En relación con este aspecto, es importante seleccionar lecturas con las que tú como adulto también disfrutes.

3-5 años: lectores incipientes

Dale a cada lectura su tiempo

Teniendo muy presentes las tres ideas enunciadas en el epígrafe anterior, durante la lectura en voz alta detente en los diferentes elementos que componen una obra. Desde la imagen de cubierta a cada una de las páginas. Así, tu hijo o hija irá tomando conciencia del contenido de la historia. Incluso, del enfoque, del tono, etc. El sencillo gesto de prestar atención a las letras que componen el título y el nombre del autor le ayudará a desarrollar conciencia de cómo el título se conecta a la historia, así como a su autor, a la persona que la inventó.

3-5 años: lectores incipientes

3-5 años: lectores incipientes

Inventaros historias

Invita a tu hijo o hija a continuar una historia cualquiera o, mejor, sus favoritas a partir de imágenes. Esto le ayudará a comprender la importancia de la imagen y a interiorizar la estructura básica de una historia: introducción, nudo y desenlace. Esta práctica, una vez asimilado el juego, es extensible a cualquier situación, sin necesidad de libro. En el balcón, por ejemplo, elegid a una persona cualquiera que pase por la calle e inventad una historia en torno a ella; o comentad cómo sería un día en la vida de vuestra mascota si viviera en libertad.

Disfrutad de alguna actividad de lectura extra

Es muy recomendable hacer alguna actividad de lectura extra desde edades tempranas: disfrutar de un cuentacuentos online, realizar alguna manualidad a partir de sus lecturas favoritas, utilizar el servicio de préstamo digital de las bibliotecas públicas o escolares, suscribirse a un servicio de lectura en streaming, etc. Cuantas más lecturas tenga tu hijo o hija a su disposición, mejor.

6-8 años: lectores florecientes

Cread un espacio para la lectura

Esta idea se puede llevar a cabo antes. Pero cuando los niños empiezan a aprender formalmente la lectura, se hace especialmente necesario pensar en un espacio adecuado y especial para la lectura. Igual que se adquieren un escritorio y una silla de estudio cuando empiezan a tener deberes de clase. No es necesario complicarse mucho la vida. Un cojín, una silla o sillón cómodos, un cajón o una estantería con sus lecturas y luz adecuada son los ingredientes básicos. Con un poco de imaginación (y con su ayuda) se puede ir un poco más allá: poner un vinilo original en la pared, una tienda de campaña improvisada que le dé intimidad, etc. puede darle ese toque especial. Sigue siendo recomendable que la lectura sea un acto compartido para hacer aclaraciones, valorar el nivel de compresión, pero sobre todo para mantener el componente afectivo.

6-8 años: lectores florecientes

6-8 años: lectores florecientes

Establece algunas rutinas lectoras

La lectura se puede practicar en cualquier momento, en cualquier lugar de casa. Con canciones, audiolibros y poesías en el salón; leyendo las instrucciones de un juguete nuevo en la habitación, o una receta en la cocina. Pero con la gran oferta de actividades que hay también es fácil que no se encuentren ratos para la lectura. Los niños necesitan rutinas para que la lectura se convierta en un hábito igual que recoger su plato de la mesa o lavarse los dientes después de comer. Diez minutos es suficiente para empezar.

Amplia el espectro de propuestas y actividades de lectura

Si tu hijo o hija se ha familiarizado con la lectura en sus primeros años de vida, llega el momento de ampliarle el abanico de géneros y formatos. Aunque se puede tener presente la lectura digital desde los dos años, a partir de los seis es especialmente importante que se familiarice con la lectura en otros soportes. Audiolibros, apps… son materiales de lectura que, además de acercar historias y proporcionar conocimientos, le ayudarán a ir desarrollando competencias digitales. En esta franja de edad ya se puede empezar a pensar en crear un itinerario lector provechoso. Es importante no escatimar en lecturas. A partir de esta edad los lectores empiezan a definir sus gustos, con lo que si le gusta una lectura es bueno que se pongan a su alcance propuestas afines. Tienes que brindar a tu hijo o hija todo tipo de oportunidades para acceder a la lectura.

9-11 años: lectores en flor

Habla de sus lecturas

A partir de los nueve años, aunque los chicos van ganando autonomía, también hay algunas ideas que puedes poner en marcha para promover la lectura. Una bien sencilla es hablar con tu hijo o hija de lo que esté leyendo. Interesarte por los libros que está leyendo de su biblioteca personal, por recomendación de sus profesores, etc. La conversación, ya lo avanzábamos, es una poderosa herramienta. Además de mostrar interés y respeto por su actividad lectora, te dará muchas pistas sobre sus gustos lectores; pistas que podrás utilizar para hacerle una recomendación, un regalo, o poner en marcha las siguientes propuestas que te hacemos.

Hazlo partícipe de alguna actividad de lectura compartida

Los niños de nueve a once años son lectores frecuentes. Sin embargo, en estas edades las tareas escolares aumentan y se suman a un gran número de actividades extra. Por ello, conviene seguir ayudándolos a encontrar tiempos para la lectura. La lectura es una actividad con un gran componente social. Y las actividades en las se comparten lecturas son muy poderosas para desarrollar el gusto por la lectura y promover su práctica. Hay un montón de redes de lectores o clubes de lectura online especialmente concebidos para niños y jóvenes en los que puedes inscribir a tu hijo o hija. Estos entornos contribuirán, sin duda, a reforzar su itinerario lector.

9-11 años: lectores en flor

9-11 años: lectores en flor

Recompensa sus logros lectores

Si has tenido presentes las ideas que hemos ido compartiendo contigo hasta ahora, no te será difícil pensar en alguna recompensa por sus logros lectores. Por ejemplo, invitarlo a ver en streaming la película basada en el libro que se ha leído; darle un vale para que se compre lo que quiera en una librería online; o suscribirlo a alguna revista o servicio de lectura digital. También puedes redecorar con él o ella su espacio de lectura de una forma más acorde a sus nuevos gustos, etc. Si ya tienes un devoralibros en casa, con ampliarle el horario de lectura nocturno, probablemente, valdrá. También puedes valorar sus elecciones para recompensar sus esfuerzos en relación con la lectura.

Desde 12 años: lectores dando fruto

Comparte experiencias de lectura

La adolescencia es un periodo complejo. En estas edades, el acto de la lectura ha de ser, además y ante todo, libre y no condicionado. Sin embargo, siempre se pueden buscar oportunidades para la conversación en torno a la lectura. Bien preguntando a tu hijo o hija por lo que se trae entre manos, bien compartiendo tus experiencias lectoras. En este último caso, si uno se limita a la literatura, puede ser difícil conectar con el lector actual, por lo se puede pensar en otras ideas para establecer el diálogo. Por ejemplo, enviándole por Whatsapp, Instagram o TikTok el enlace a un artículo interesante en la web, o un vídeo de una canción que te guste especialmente.

Pon a su alcance lecturas de su interés

En estas edades hay un gran consumo de contenidos digitales por parte de los chavales. Y es especialmente necesario entender la lectura como algo que trasciende al papel impreso, y contemplar la diversidad de soportes que forman parte del día a día del adolescente (música, películas, revistas, cómics, webs, apps…). Aunque si tienes un lector voraz en casa es fácil que sienta mucho apego también por la lectura en papel. En cualquiera de los casos, tienes que poner a su alcance lecturas de su interés. Especialmente si no es usuario de servicios públicos como la biblioteca. Siempre preguntando, fomentando el diálogo, y con una fuerte capacidad de escucha. Nunca imponiendo, la lectura en estas edades debe ser un ejercicio de máxima libertad.

Desde 12 años: lectores dando fruto

Desde 12 años: lectores dando fruto

Plantea algún reto lector

Los retos son una estrategia que funciona muy bien casi a cualquier edad, así que también están en está en esta lista de ideas. Con los jóvenes también pueden funcionar, especialmente si los complementas con una recompensa atractiva. Un viaje en familia al sitio donde se desarrolló la trama de una de sus historias favoritas cuanto termine la cuarentena, por ejemplo, puede ser un gran reclamo. Aunque pueda no parecerlo, siempre hay algo que puede motivar a tu hijo o hija adolescente en la lectura. Si has plantado la semilla en edades tempranas, interesándote por su faceta lectora, promoviendo actividades en torno a la lectura, manteniendo el diálogo en torno a ella, aunque la flor se haya marchitado un poco en este periodo, es fácil que sepas qué ofrecerle si acepta el reto. También puede ser él o ella quien lo proponga. Y tú sumarte, por supuesto. Dar ejemplo es fundamental con todas las edades.

Y hablando de retos, tal cual empezamos, cerramos este pequeño listado de ideas fáciles para contribuir a que los niños y jóvenes lean más estos días. Esperamos que sea de tu interés y te invitamos a comentarlo, ampliarlo y compartirlo.

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