Crónica de una protesta anunciada

La genuflexión ha sido durante siglos una muestra de respeto del vasallo frente a su señor, común, también, en la tradición cristiana.


Sin embargo, arrodillarse tiene estas semanas un significado muy diferente en el deporte:

En Estados Unidos, los jugadores de la NFL (liga de fútbol americano) se han convertido en el espejo de un país dividido por la discriminación racial y la brutalidad policial. Los gestos de jugadores, posando con una rodilla en el suelo, durante la escucha del himno nacional han levantado una gran polémica en el país durante las últimas semanas. Las protestas pronto se han extendido a otros deportes e incluso a conciertos musicales como el de Pharrell Williams en Virginia.

Muy curioso fue el tono empático y reconciliador del presidente Donanld Trump, que lejos de interesarse por el trasfondo de la protesta, se enrocó en la falta de respeto al himno. Otra vez el símbolo, que estos días parece ser el opio de los pueblos:

“Si un jugador quiere el privilegio de ganar millones de dólares en la NFL, no se le debería permitir faltar al respeto a nuestra Gran Bandera Americana (o País) y debe estar de pie durante el himno nacional. Si no, ESTÁS DESPEDIDO. ¡Encuentra otra cosa que hacer!»

El presidente parecía irritado, y es que la visibilidad de estos deportistas no es la misma que la de unos chicos de barrio. Además, esta misma mañana hemos sabido que Colin Kaepernick, ex-quarterback de los 49ers de San Francisco que inició las protestas arrodillándose durante el himno el año pasado, ha demandado a la NFL. El jugador cree que existe una persecución contra su persona por haber iniciado estas protestas en favor de la igualdad racial, que está afectando a sus derechos de empleo.

Dondald Trump ya tuvo sus más y sus menos con dos iconos mundiales de la NBA: Stephen Curry, quien rechazó la invitación de acudir a la Casa Blanca por no compartir las formas del presidente y Lebron James, que aprovechó la ocasión para recordarle que esto era un gran honor hasta que llegó él:

Las formas de lidiar con las protestas de Donald Trump contrastan con la cautela de anteriores presidentes que vivieron situaciones similares en los 60: Muhammad Ali (boxeador) y Tommie Smith/John Carlos (corredores) vs. Lyndon Johnson o Curt Flood (jugador de béisbol) vs. Richard Nixon. Para conocer el detalle de estas historias, por favor leed el fenomenal artículo de James Fallows en The Atlentic:

https://www.theatlantic.com/politics/archive/2017/09/trump-kaepernick-north-korea/540921/

Las protestas no terminan al otro lado del charco y el fenómeno #TakeAKnee ha llegado, también, a Europa. Este fin de semana fueron los jugadores del Hertha Berlín quienes se arrodillaban antes del partido contra el Schalke para mostrar su compromiso con un mundo tolerante, abierto y responsable:

Las causas de todo este descontento probablemente se encuentran en un contexto social deprimido, y agravado por la desigualdad, en el que peligrosamente comienzan a aflorar ecos fascistas que permanecían agazapados. En El precio de la desigualdad de Joseph E. Stiglitz me topé con esta reflexión sobre el momento actual: “desigualdad, contaminación, desempleo, y lo más importante de todo, una degradación de valores hasta tal punto que todo es aceptable y nadie es responsable”.

Estas protestas sólo se entienden en el marco de una sociedad llena de símbolos vacíos y falta de proyectos comunes. ¿Será esta la última vez que veamos a deportistas reclamar una sociedad más tolerante e integradora? Probablemente, no. En el deporte hoy se protesta en silencio, pero arrodillado.

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