Se jubila el maestro, el amigo…

No es fácil llenar el hueco de una sala de lectura, de un pasillo, de un despacho… no es fácil llenar el hueco que deja un compañero, su último y feliz día de trabajo, en el alma de cuantos hemos disfrutado de su buen hacer, de su profesionalidad y, muy en especial, de su grandísima humanidad y de su amistad.

Porque eso ha sido Ángel para todos nosotros: un amigo por encima de todo lo demás. Un amigo que supo ser jefe cuando hizo falta, desde su etapa de coordinador de bibliotecas de la universidad, allá a principios de los noventa, hasta sus años al frente del servicio de bibliotecas del Campus de Albacete. Un jefe que fue un magnífico compañero. Un compañero que fue también un maestro, y que llenó la biblioteca de buen ánimo, de poesía y de sosiego, que convirtió el espacio que habitaba entre los libros, en un arroyo fresco y remansado.

Esa serenidad que de Ángel emana es, casi con seguridad, su mejor legado. Esa tranquilidad de espíritu con la que, durante años, ha resuelto cada instante, y ha impregnado todo a su alrededor.

No nos va a faltar el amigo, lo sabemos, pero echaremos en falta su presencia entre los libros, los estantes y los tejuelos.

Podríamos decirte que ahora lo que toca es disfrutar, pero sabemos que eso lo has hecho siempre, porque tu trabajo ha sido también tu vocación y tu vida. Por eso sólo te pedimos que continúes llenando nuestras vidas con ese ánimo constante y vital que nos has contagiado durante tantos y tantos años.

Fuente de vida
Son los amigos
Para quien ama.

De vida y de luz
Lo fuiste siempre
Para nosotros.

Te queremos, Ángel.

3 comentarios en «Se jubila el maestro, el amigo…»

  1. Me emocionas, me siento muy querido y no hay nada que me hagas más feliz. Muchísimas gracias Antonio, compañeros. Un abrazo enorme

  2. Ángel, felicidades por llegar a este momento tan grato lleno de salud y jovialidad. Espero que tengas una larga y lúcida jubilación, que disfrutes con tu familia, con tus amigos y con los libros, eternos compañeros de viaje.
    Un abrazo Ángel.
    LOURDES

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