{"id":339,"date":"2016-06-30T18:52:29","date_gmt":"2016-06-30T17:52:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/beatrizmartin\/?p=339"},"modified":"2016-06-30T18:52:29","modified_gmt":"2016-06-30T17:52:29","slug":"de-notas-esfuerzo-y-aprendizaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/beatrizmartin\/2016\/06\/30\/de-notas-esfuerzo-y-aprendizaje\/","title":{"rendered":"De notas, esfuerzo y aprendizaje"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/beatrizmartin\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/06\/image.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-340\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/beatrizmartin\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/06\/image-300x228.jpeg\" alt=\"image\" width=\"300\" height=\"228\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/beatrizmartin\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/06\/image-300x228.jpeg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/beatrizmartin\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/06\/image.jpeg 699w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hubo un momento en la historia en la que se decidi\u00f3 que el aprendizaje era cuantificable. Que se pod\u00eda asignar un n\u00famero que reflejase la cantidad de conocimientos, destrezas o habilidades que alguien hab\u00eda adquirido a lo largo de un proceso de ense\u00f1anza-aprendizaje. Este n\u00famero, adem\u00e1s de referirse a la calidad de lo aprendido, serv\u00eda para situar a la persona en comparaci\u00f3n con sus co-aprendices. Desde ese momento, existen personas de 4, de 6, de 8 y de 10. Y todas sabemos lo que eso significa.<\/p>\n<p>La calificaci\u00f3n num\u00e9rica se ha ido complejizando hasta tal punto, que ahora, en los actuales sistemas de evaluaci\u00f3n por competencias, el n\u00famero final es el reflejo de la ponderaci\u00f3n de muchas notas parciales que miden distintos aspectos del aprendizaje. Al final, la ilusi\u00f3n es que hemos logrado definir con un n\u00famero el resultado alcanzado por una persona.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, una creencia que subyace a esta forma de evaluaci\u00f3n es que el alcanzar un 4, un 7 o un 9 depende del esfuerzo que haga el aprendiz, de modo que la calificaci\u00f3n alta se convierte en un premio al esfuerzo y la baja en un castigo. Sin embargo, esta forma de concebir la evaluaci\u00f3n educativa encierra varios peligros.<\/p>\n<p><b>El primer peligro<\/b> es creer que toda persona que se esfuerza acaba aprendiendo y obteniendo una calificaci\u00f3n alta. El basar todo el proceso de aprendizaje en el esfuerzo del aprendiz resta importancia a los apoyos educativos que ofrece el docente y que sirven para ir adquiriendo competencias. Si esos apoyos no son adecuados, o no son bien usados por el aprendiz, por mucho esfuerzo y tes\u00f3n que se ponga en las tareas propuestas, el avance ser\u00e1 lento y sin resultados claros. Los ni\u00f1os y ni\u00f1as con dificultades de aprendizaje no diagnosticadas y no reconocidas sufren esta situaci\u00f3n. Acaban hartos de que su esfuerzo sea minusvalorado, son etiquetados como holgazanes y acaban, si no dan con buenos profesionales, tirando la toalla.<\/p>\n<p>En niveles superiores de ense\u00f1anza, como la Universidad, donde se intenta fomentar el aprendizaje aut\u00f3nomo y la evaluaci\u00f3n est\u00e1 basada a veces en productos muy elaborados, es com\u00fan escuchar eso de \u00ab<i>pero si yo me he esforzado mucho. Merezco m\u00e1s nota\u00bb<\/i>. En estos niveles, los estudiantes tienen que aprender que no basta con esforzarse: hay que demostrar que se tienen las destrezas necesarias para ejecutar un producto a nivel profesional. Y para ello, les tenemos que ense\u00f1ar a usar su caja de herramientas, esas destrezas cognitivas que les ayudan a planificar sus procesos de trabajo y a autoevaluar sus resultados.<\/p>\n<p><b>El segundo peligro<\/b> es convertir la calificaci\u00f3n num\u00e9rica en el objetivo de aprendizaje. Si usamos la calificacion como un premio, al final se pierde el objetivo real del proceso de aprendizaje: que se produzca un cambio comportamental en el proceso educativo. Cuando una persona aprende algo, esto significa que se enfrentar\u00e1 al mundo de una forma diferente. Y ese es el objetivo de la educaci\u00f3n, no sacar un 8, un 9 o un 10 y salir corriendo. Las calificaciones num\u00e9ricas usadas como premio o castigo hacen que la motivaci\u00f3n por el aprendizaje sea extr\u00ednseca: \u00ab<i>tengo un 10 y lo llevo como una insignia para ense\u00f1\u00e1rsela a todos mis amigos y amigas<\/i>. Sin embargo, el aprendizaje que se obtiene desde una motivaci\u00f3n intr\u00ednseca nunca termina con un n\u00famero. Si un conocimiento nos motiva, queremos seguir sabiendo m\u00e1s y m\u00e1s. El aprendizaje no acaba cuando termina el curso o la asignatura.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 seguimos usando entonces las calificaciones num\u00e9ricas? En t\u00e9rminos generales, el sistema impone el uso de estas calificaciones. Es un lenguaje que todas y todos entendemos y del que es muy dif\u00edcil desprenderse. Todo el sistema est\u00e1 organizado alrededor de la puntuaci\u00f3n final. El 95% de las preguntas que me hacen mis estudiantes en mis asignaturas no tienen nada que ver con el contenido de las mismas, sino con el sistema de evaluaci\u00f3n. Las pocas preguntas que me hacen sobre conceptos complejos, o sobre argumentos acerca de alg\u00fan planteamiento, son las que plantean en la revisi\u00f3n de pruebas o ex\u00e1menes. Todo este sistema de funcionamiento se gesta desde Primaria. Acostumbrados a ser calificados y etiquetados por compiar, repetir, reproducir y resolver problemas estandar, los estudiantes se convierten en el resultado de un sistema viciado, del cu\u00e1l ya no se pueden desprender y seguir\u00e1n reproduciendo en todas las facetas de su vida.\u00a0El esfuerzo se traduce en memorizaci\u00f3n sin comprensi\u00f3n, y la nota es la insignia que sirve para olvidar y repetir el ciclo. Y as\u00ed hasta el final.<\/p>\n<p>En definitiva, la calificacion numerica conlleva aprendizajes y aprendices poco creativos. La creatividad es muy dif\u00edcil de medir y cuantificar, as\u00ed que, para que el sistema funcione, no se aceptan resultados creativos. No se permite a los aprendices salirse del gui\u00f3n. De todas formas, no tenemos esa dificultad: ellos mismos han aprendido muy bien c\u00f3mo permanecer dentro del sistema sin desentonar. Por eso, cuando intentas que den respuestas abiertas a problemas que no tienen una \u00fanica soluci\u00f3n (los problemas que normalmente se plantean en la vida real), se enfadan, te dicen mil veces que no saben qu\u00e9 tienen que hacer, intentan buscar en internet la respuesta correcta, etc. etc. Todo menos producir de la nada, crear, argumentar con instrumentos propios. Y dicen que la calificaci\u00f3n es subjetiva. \u00bfOs suena?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un momento en la historia en la que se decidi\u00f3 que el aprendizaje era cuantificable. Que se pod\u00eda asignar un n\u00famero que reflejase la cantidad de conocimientos, destrezas o habilidades que alguien hab\u00eda adquirido a lo largo de un proceso de ense\u00f1anza-aprendizaje. 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