{"id":9895,"date":"2001-03-12T17:32:00","date_gmt":"2001-03-12T16:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9895"},"modified":"2026-03-12T17:34:23","modified_gmt":"2026-03-12T16:34:23","slug":"treinta-anos-de-yuyachkani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2001\/03\/12\/treinta-anos-de-yuyachkani\/","title":{"rendered":"Treinta a\u00f1os de Yuyachkani"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Santiago Sober\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2001<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>Babab No. 10, septiembre, 2001<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1980\/01\/15\/yuyachkani\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5849\">Yuyachkani<\/a> ha logrado durante 30 a\u00f1os una identidad de grupo cuyas implicancias en el desarrollo del teatro peruano contempor\u00e1neo han sido fundamentales. No obstante, dicha identidad responde notoriamente a una serie de factores sociales, pol\u00edticos y culturales que en la actualidad han adquirido otro perfil. Sin que esta identidad se haya perdido, Yuyachkani ha experimentado un gran giro en cuanto a su producci\u00f3n esc\u00e9nica, concluyendo un proceso muy particular con la obra Contraelviento (1990) e iniciando una nueva etapa con montajes posteriores como Hastam cu\u00e1ndo coraz\u00f3n o Serenata, sin dejar de lado No me toque ese valse, que en realidad es el punto de inicio de ese cambio a finales de los 80. Sin embargo, en 1996, cuando los \u00abyuyas\u00bb cumpl\u00edan 25 a\u00f1os, surgi\u00f3 la necesidad de mirarse a s\u00ed mismo, de observar el camino recorrido y preguntarse cu\u00e1l es la situaci\u00f3n del grupo bajo las nuevas coordinadas pol\u00edticas y sociales que planteaba el escenario peruano a mediados de los 90. Retorno, la primera obra escrita por Miguel Rubio \u2013director del gruporesponde a esta perspectiva y marca tambi\u00e9n el reencuentro con el referente andino. Luego de 30 a\u00f1os de presencia en la vida cultural peruana, cabe hacernos esa misma pregunta, cuya respuesta obliga previamente a una retrospecci\u00f3n de lo realizado por el grupo que puede sustentarse en la siguiente premisa: la producci\u00f3n teatral de Yuyachkani se inscribe inicialmente en un engranaje de representaciones de la sociedad peruana, tendiente a estructurar un imaginario del pa\u00eds como una naci\u00f3n posible, dentro de la construcci\u00f3n de una utop\u00eda en la que el grupo se reconoce como expresi\u00f3n de un sujeto social. La desmovilizaci\u00f3n social de los 90 y la crisis de los marcos ideol\u00f3gicos que alimentaron esa perspectiva llevan posteriormente aYuyachkani a una visi\u00f3n introspectiva que pretende construir una imagen del propio grupo dentro de un nuevo contexto pol\u00edtico y social en el pa\u00eds. C\u00f3mo dejar de reconocer que espect\u00e1culos como Allpa Rayku, Los m\u00fasicos ambulantes, Encuentro de zorros y Contraelviento configuraron una imagen particular sobre la sociedad peruana en correspondencia con los discursos elaborados desde la ciencias sociales y la literatura a partir de lo que se llam\u00f3 la idea cr\u00edtica del Per\u00fa. Yuyachkani desarroll\u00f3 estos discursos dentro de un complejo juego intertextual. Teatro comprometido y compromiso con el teatro<\/p>\n\n\n\n<p>Provenientes de Yego, grupo que se autodenominaba de \u00abteatro comprometido\u00bb, Miguel Rubio, Teresa Ralli y otros quienes fundaron Yuyachkani en 1971, cimentaron un estilo social-realista bajo la premisa que su teatro deb\u00eda reflejar los conflictos sociales de la \u00e9poca, tal como pod\u00eda apreciarse en uno de sus primeros montajes, Pu\u00f1os de cobre, que alud\u00eda a la lucha de los mineros del centro del pa\u00eds en esos a\u00f1os. Sin embargo, el nexo con el movimiento campesino ofreci\u00f3 a los j\u00f3venes integrantes del grupo la posibilidad de crear un nuevo tipo de teatro que recogiera las expresiones culturales andinas. Cuenta Miguel Rubio que en una comunidad campesina presentaron un espect\u00e1culo provistos s\u00f3lo de blu jeans y sueter (a usanza del m\u00e9todo Coringa) y que al final los campesinos lamentaron que hubiesen olvidado su vestuario. Desde entonces se desarrolla una permanente investigaci\u00f3n del imaginario andino y de todas sus expresiones culturales. Allpa Rayku (Por la tierra), realizada entre 1978 y 79, fue la primera obra de este tipo. El montaje apoyaba el proceso de toma de tierras impulsado por el movimiento campesino luego de la Reforma Agraria implementada por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado; este compromiso pol\u00edtico fue de la mano con la misi\u00f3n de abrir el camino a nuevas formas esc\u00e9nicas que reafirmaran una identidad con el p\u00fablico al que se dirig\u00eda la obra, inicialmente campesino.<\/p>\n\n\n\n<p>El compromiso pol\u00edtico del grupo lo lleva a tierras nicarag\u00fcenses en 1979, para conocer de cerca la reciente revoluci\u00f3n sandinista; de esta experiencia surge Los hijos de Sandino, espect\u00e1culo que recrea la victoria de FSLN, en la puesta s\u00f3lo se usa cilindros como \u00fanico elemento escenogr\u00e1fico, adem\u00e1s de algunos elementos culturales de este pa\u00eds como las gigantonas. B\u00fasqueda de la identidad nacional La transici\u00f3n del gobierno militar a un gobierno democr\u00e1tico en 1979 y las posteriores elecciones generales de 1980 dieron lugar a que las fuerzas de Izquierda dejaran la clandestinidad y surgieran como una opci\u00f3n electoral. Se coloca en agenda el tema de la identidad nacional y la organizaci\u00f3n popular como alternativa de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate sobre la identidad nacional tuvo como uno de sus puntos de referencia la relectura de Arguedas y del pensamiento pol\u00edtico de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, adem\u00e1s del aporte de soci\u00f3logos e historiadores que reinterpretaron el proceso hist\u00f3rico peruano a partir del desarrollo de las clases sociales. Una conclusi\u00f3n de este proceso fue la idea del Per\u00fa como un pa\u00eds multinacional, heterog\u00e9neo, pluricultural y como una naci\u00f3n en formaci\u00f3n. Yuyachkani bebi\u00f3 de estas fuentes y particip\u00f3 del optimismo con que se avizoraba la formaci\u00f3n de una nueva cultura en el \u00abcrisol de todas las sangres\u00bb. Los m\u00fasicos ambulantes desbordaba de este optimismo, sobre la base de la historia de Los m\u00fasicos de Bremen, planteaba la unidad de las distintas formas de lo nacional (andino, criollo, selv\u00e1tico) para construir la utop\u00eda de un nuevo pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en Los m\u00fasicos\u2026 el grupo demostr\u00f3 pleno dominio de las expresiones de la cultura popular incorporadas en su lenguaje esc\u00e9nico, en una siguiente obra, Encuentro de zorros, este nuevo lenguaje adquiri\u00f3 un basamento antropol\u00f3gico tanto en el tratamiento tem\u00e1tico como en el propio m\u00e9todo de trabajo. La obra abre una l\u00ednea de continuidad en el discurso m\u00edtico inserto en la novela de Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, El zorro de arriba y el zorro de abajo, para instalar su propio discurso, correspondiente ya a la din\u00e1mica social de los a\u00f1os 80, en que la utop\u00eda de una nueva nacionalidad e identidad se enmarcan en un contexto de profunda crisis, agravada por la violencia de los grupos armados que vuelve endeble el tejido social del pa\u00eds. Si, seg\u00fan el mito, el encuentro de los dos zorros anuncia un nuevo tiempo, que Arguedas ve\u00eda en los \u00abhervores\u00bb del proceso migratorio del puerto de Chimbote en los 60, Yuyachkani ve este mismo anuncio respecto a los \u00abhervores\u00bb de un pa\u00eds en crisis que paulatinamente debe adquirir una nueva fisonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto social al que aludimos l\u00edneas arriba encuentra en Efra\u00edn a su personaje paradigm\u00e1tico y esperanzador, quien surge como resultante de m\u00faltiples vectores puestos en juego. Sin embargo, el fogonazo de una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica al final de la obra marca la interrogante respecto a las implicancias de la irrupci\u00f3n de la violencia en la escena pol\u00edtica nacional. De la historia al mito La violencia pol\u00edtica hab\u00eda tomado en el campo caracter\u00edsticas muy particulares. Por una parte, Sendero Luminoso revest\u00eda su discurso ideol\u00f3gico con cierto milenarismo que reforzaba la idea de un cambio social violento, mientras que la poblaci\u00f3n campesina fue reactualizando sus mitos y leyendas para lograr comprender la convulsionada realidad que le hab\u00eda tocado vivir. Las ciencias sociales, a partir de antrop\u00f3logos, psicoanalistas y soci\u00f3logos centran entonces su atenci\u00f3n en la conciencia m\u00edtica y su manifestaci\u00f3n en los grupos sociales. Un libro paradigm\u00e1tico en la \u00e9poca fue sin duda Buscando un inca, de Alberto Flores Galindo y Manuel Burga, que trataba sobre las representaciones de la muerte de Atawallpa en algunos pueblos andinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este marco que en 1989 Yuyachkani estrena Contraelviento, en ese a\u00f1o, las<br>heridas de la violencia pol\u00edtica convert\u00edan al pa\u00eds en un cuerpo atrozmente lacerado. Con este montaje, el grupo culmina su intenci\u00f3n de crear en el escenario una imagen de pa\u00eds de car\u00e1cter totalizante, correlativa a las representaciones que se iban componiendo en otros campos. Asent\u00e1ndose en la conciencia m\u00edtica andina y un hecho real \u2013una masacre en una comunidad campesina- Yuyachkani contrapone dram\u00e1ticamente a Mama Colla y Mama Wako, la primera de ellas representa la mujer organizadora, que cultiva y genera cultura dentro de un mito de origen, mientras que la segunda alude a una mujer guerrera dentro del imaginario andino. El grupo grafica esc\u00e9nicamente m\u00faltiples elementos figurativos mediante los cuales el hombre andino ha buscado explicarse el drama de la guerra: pishtacos, que son seres que extraen la grasa humana, arc\u00e1ngeles de rostros diab\u00f3licos, el wayra o viento, etc. Yuyachkani se apodera de esta imaginer\u00eda para construir la met\u00e1fora de la semilla de la vida que ha de ser conservada en espera de mejores tiempos. As\u00ed, luego de la destrucci\u00f3n, la utop\u00eda queda latente y toda acci\u00f3n paralizada. Adi\u00f3s Ayacucho (1990) es el \u00fanico saldo que queda de esta primera etapa de Yuyachkani.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre un texto de Julio Ortega, se crea la historia de un desaparecido que, entrando en el cuerpo de una suerte de danzante, busca el suyo para ser enterrado y descansar en paz. Ya nada queda por afirmar, se abre m\u00e1s bien una etapa de dudas, de situaciones irresueltas, donde quiz\u00e1 lo \u00fanico concreto sea las heridas de la guerra. Mir\u00e1ndose a s\u00ed mismo Posterior a Contraelviento, el grupo present\u00f3 No me toquen ese valse. Esta obra, totalmente urbana, muestra un universo de corrosi\u00f3n, deterioro e inmovilidad. Los referentes se fragmentan como se fragmenta el lenguaje, no existe ya la intertextualidad con los amplios discursos que trataban de explicar la totalidad de la sociedad peruana o de plantear una alternativa de cambio. La postura hier\u00e1tica y \u00e9pica que incluso a\u00fan pod\u00eda verse en Contraelviento da lugar a la inmovilidad o el movimiento retorcido y la desestructuraci\u00f3n de los signos verbales y no verbales sobre el escenario.<\/p>\n\n\n\n<p>La deconstrucci\u00f3n como principio art\u00edstico se hace m\u00e1s evidente a\u00fan en Hasta cu\u00e1ndo coraz\u00f3n, uno de los m\u00e1s complejos espect\u00e1culos de Yuyachkani donde el grupo empieza a mirarse y a hablar de s\u00ed mismo. Esta vez una serie de personajes de distinta procedencia comparten un tugurio en el centro de la ciudad, del cual van a ser desalojados, a pesar de compartir el vecindario no mantienen mayores lazos entre uno y otro; disgregados, esperan el momento de su desalojo. Cada uno de estos personajes da su testimonio por separado, que luego es recreado mediante acciones f\u00edsicas, en un juego aparentemente reiterativo pero que da cuenta de la disociaci\u00f3n de la acci\u00f3n y la palabra. Por vez primera se plantea cierta relaci\u00f3n de identidad entre actor y personaje, pues cada miembro del elenco lleva a la escena alg\u00fan elemento u objeto que est\u00e1 ligado a su vida personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya se ha mencionado l\u00edneas arriba, en 1996 el grupo monta Retorno, una obra inspirada en el caso de los desplazados, es decir la gente del campo que tuvo que huir de la guerra interna y luego de muchos a\u00f1os regresa a su pueblo de origen. Dos de estos personajes se encuentran en medio del camino (donde se erige una cruz como las hay en gran cantidad por los senderos de la sierra peruana). Ambos dudan sobre qu\u00e9 direcci\u00f3n tomar para llegar a su lugar de origen\u2026 no saben realmente si \u00abvan o vienen\u00bb. Sobre la duda y a partir de t\u00e9rminos correspondientes a direcciones opuestas, el grupo metaf\u00f3ricamente plantea la duda de su propio derrotero, a mediados de una d\u00e9cada donde nada parec\u00eda cierto, donde no hab\u00eda lugar para afirmaciones. Si en la d\u00e9cada de los 80 Yuyachkani pudo afirmarse sobre una visi\u00f3n y misi\u00f3n de pa\u00eds, hoy d\u00eda se ve obligado a encontrar en s\u00ed mismo el sustento de su propuesta art\u00edstica construyendo su propio imaginario y saldando cuentas con sus compromisos est\u00e9ticos e ideol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ant\u00edgona, presentado el a\u00f1o pasado, tiene mucho que ver con esta suerte de introspecci\u00f3n del grupo. Con textos del poeta Jos\u00e9 Watanabe, quien adapt\u00f3 la obra de S\u00f3focles, se crea un espect\u00e1culo en el que alternan los diferentes personajes de esta tragedia, interpretados todos por Teresa Ralli. El texto de cada personaje se estructura como un largo poema, pero, curiosamente, es a partir de Ismene que se cuenta todo lo acontecido entre Ant\u00edgona y su cruel t\u00edo Creonte. Antes que una requisitoria al poder presente, Ant\u00edgona de Yuyachkani alude a la memoria del pasado m\u00e1s inmediato, cuyas heridas abiertas los peruanos hoy tratamos de cerrar, y a sus propias acciones y omisiones como de la sociedad en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es tambi\u00e9n a partir de la memoria inmediata que a finales del a\u00f1o pasado el grupo cre\u00f3 su \u00faltimo espect\u00e1culo, Santiago, que alude al culto de Santiago Mataindios (o Matamoros, como se le conoce en Espa\u00f1a). La imagen del Ap\u00f3stol ha sustituido a Illapa, divinidad nativa del trueno, y es una expresi\u00f3n palpable de sincretismo religioso en los andes peruanos. Santiago es representado a caballo, bajo las patas del animal yace un indio que es pisoteado. En la obra, tres personajes deciden sacar el anda del santo en procesi\u00f3n, sin embargo, viejos conflictos sociales son revividos en la mente de una campesina a trav\u00e9s del enfrentamiento del Ap\u00f3stol y el indio sojuzgado. Esta transposici\u00f3n de las contradicciones sociales en el plano de lo sagrado es el tema principal del montaje. La b\u00fasqueda antropol\u00f3gica de Yuyachkani de esta manera adquiere mayor complejidad, profundizando en los niveles de lo ritual y lo sagrado en el espacio andino como expresi\u00f3n de lo secular. Queda planteada la pregunta si la introspecci\u00f3n que inicia Retorno y contin\u00faa Ant\u00edgona deriva ahora en la exploraci\u00f3n de lo ritual, de una expiaci\u00f3n que implica una mirada hacia el propio interior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Sober\u00f3n, 2001<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-9895","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9895"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9896,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9895\/revisions\/9896"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}