{"id":9831,"date":"2001-03-10T18:38:00","date_gmt":"2001-03-10T17:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9831"},"modified":"2026-04-21T16:38:52","modified_gmt":"2026-04-21T14:38:52","slug":"marianela-boan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2001\/03\/10\/marianela-boan\/","title":{"rendered":"Marianela Bo\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">mover la palabra, ritualizar el gesto<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Vivian Mart\u00ednez Tabares<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2001<\/h5>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2560\" height=\"1372\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2001\/03\/Marianela-Boan-scaled.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-12068\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2001\/03\/Marianela-Boan-scaled.avif 2560w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2001\/03\/Marianela-Boan-300x161.avif 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2001\/03\/Marianela-Boan-768x411.avif 768w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2001\/03\/Marianela-Boan-1536x823.avif 1536w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2001\/03\/Marianela-Boan-2048x1097.avif 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p><em>Revoluci\u00f3n y Cultura<\/em>&nbsp;n\u00fam. 1, En-Feb. 2001, pp. 45-48.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras parte de la escena contempor\u00e1nea intenta recuperar esencias de sus or\u00edgenes rituales, en busca de una posibilidad de supervivencia frente a la saturaci\u00f3n del arte de masas, homogeneizante y anulador de la especificidad, algunas experiencias desplazan la comunicaci\u00f3n verbal hacia los s\u00edmbolos visuales o las pautas de una sonoridad inarticulada, mientras que otras rescatan la riqueza de&nbsp;la palabra. Por&nbsp;otro lado, la ya antigua discusi\u00f3n entre la postura logoc\u00e9ntrica, que sit\u00faa a la dramaturgia textual como punto de partida, y la autonom\u00eda del discurso espectacular, quiz\u00e1s haya favorecido un espacio para expresiones h\u00edbridas, para po\u00e9ticas de la representaci\u00f3n que refuerzan el papel de una palabra otra.<\/p>\n\n\n\n<p>El contacto con experiencias recientes del Caribe hispano que subrayan la individualidad del performero \u2013como respuesta est\u00e9tica a las dificultades para la sobrevivencia de los grupos de teatro experimental en la regi\u00f3n\u2013, y potencian tanto la pluralidad de funciones en la creaci\u00f3n esc\u00e9nica como la incursi\u00f3n en formas teatrales, danzarias e h\u00edbridas \u2013abiertos a nuevas tendencias\u2013, y el sentido de entender el cuerpo del artista como instrumento a explotar en todas sus potencialidades, me hacer repensar la escena cubana y distinguir una experiencia en la cual, desde la propia g\u00e9nesis formal, opera una acentuada voluntad de transgresi\u00f3n de paradigmas y un intento de fusi\u00f3n entre movimiento y palabra que desconoce fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Danza Abierta es el grupo que <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1999\/04\/21\/marianela-boan-2\/\" data-type=\"post\" data-id=\"13100\">Marianela Bo\u00e1n<\/a> comienza a perfilar en\u00a01988, a\u00a0partir de su desprendimiento de Danza Nacional de Cuba, para continuar una l\u00ednea de vanguardia iniciada dentro de la gran compa\u00f1\u00eda donde se formara, trabajar conceptos de movimiento m\u00e1s cercanos a la danza minimalista, de fuerte carga conceptual, y explorar el gesto natural y cotidiano, complejizado en dif\u00edciles combinaciones, con el empleo de la voz \u2013y a trav\u00e9s de ella de la palabra articulada\u2013 como recurso generador del movimiento. Para ello crea un tipo de entrenamiento, basado en las t\u00e9cnicas de soltura y contacto, que permitan sobrevivir bajo el virtuosismo a la naturalidad, hacer coexistir lo extraordinario con lo cotidiano para rescatar al ser humano, al personaje, a la acci\u00f3n dram\u00e1tica, a la f\u00e1bula, a la emoci\u00f3n y al argumento antes que al bailar\u00edn formalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas alturas, cuesta definir en el trabajo de Marianela Bo\u00e1n hasta d\u00f3nde llega la danza y desde d\u00f3nde comienza el teatro o viceversa. Omar Vali\u00f1o ha hablado de \u00abdecididas incursiones en el teatro desde la danza\u00bb,<strong>[1]<\/strong>&nbsp;y \u00faltimamente sus puestas generan cada vez m\u00e1s expectativas e inter\u00e9s entre la cr\u00edtica teatral. Y no es gratuito. Ella confiesa como el contacto con las teor\u00edas de Stanislavki, Brecht, Grotowski y Barba le llegaron primero que incluso la existencia de una corriente llamada danza-teatro, a trav\u00e9s de su estrecha colaboraci\u00f3n con Roberto Blanco, Vicente Revuelta, Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez, Ra\u00fal Mart\u00edn o&nbsp;V\u00edctor Varela.<strong>[2]<\/strong>&nbsp;Precisamente en el \u00faltimo a\u00f1o la bailarina y core\u00f3grafa mont\u00f3 dos versiones de Un tranv\u00eda llamado Deseo, una hom\u00f3nima para Danza Contempor\u00e1nea de Cuba, un espect\u00e1culo total en el que la participaci\u00f3n en vivo de la m\u00fasica, ejecutada al piano por Roberto Carcass\u00e9s \u2013como una suerte de voyeurista que al final toma partido\u2013, contrapunteaba con la ejecuci\u00f3n de los cuatro bailarines, y Blanche Dubois, un solo ejecutado por ella misma. Y es oportuno recordar como Marianela agradece la independencia que le da no haber visto jam\u00e1s un espect\u00e1culo completo de Pina Bausch ni haber vivido cerca de ella, mientras reconoce la perspectiva particular de su mirada enfocada desde el Caribe. Porque cada vez m\u00e1s urgida de actuar, se siente a s\u00ed misma como una actriz que baila y califica su trabajo como danza contaminada,<strong>[3]<\/strong>&nbsp;de teatro, de m\u00fasica, de poes\u00eda, de otra visualidad que llega m\u00e1s all\u00e1 del movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, cuando trabaja a partir de textos dram\u00e1ticos, como El cruce sobre el Ni\u00e1gara o Ant\u00edgona explota el movimiento puro de un modo que parece rehuir lo teatral, porque es evidente que le interesa explorar lo que pasa con el cuerpo del ejecutante en movimiento, pero al mismo tiempo, creo que, consciente de que un enfoque demasiado atado al cuerpo f\u00edsico correr\u00eda el riesgo de dejar de lado la persona, sus creaciones definen claramente una dramaturgia, abierta, no lineal, pero cargada de acci\u00f3n, contradicci\u00f3n, lucha de voluntades, tensi\u00f3n, esbozos de caracteres, diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La vocaci\u00f3n de abrir la danza defini\u00f3 desde el inicio el nombre del grupo ya casi once a\u00f1os atr\u00e1s: Danza Abierta, m\u00e1s tarde fundido en un vocablo \u00fanico, que el dise\u00f1o de logotipo concebido por Reinaldo L\u00f3pez enlaza las dos palabras con una suerte de prisma ilustrador de la multiplicidad de aristas que signan la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El pez de la torre nada en el asfalto: poes\u00eda visual animada<\/h2>\n\n\n\n<p>Oscar, el poeta de veinticinco a\u00f1os, personaje central de Aire fr\u00edo, el texto paradigm\u00e1tico de Virgilio Pi\u00f1era, en la primera escena de la pieza enuncia un texto que contrapone al lenguaje cotidiano de su hermana Luz Marina, para empe\u00f1arse en defender su espacio, y develar en un instante de nivel profundo el eje de contradicciones de&nbsp;la pieza. Ese&nbsp;mismo verso sirve de t\u00edtulo y motivaci\u00f3n fundamental a una de las puestas sobre las que quiero compartir mis reflexiones.<\/p>\n\n\n\n<p>De mis notas sobre El pez de la torre nada en el asfalto, una suerte de gui\u00f3n del espectador en el que he tratado de leer a mi modo, para atrapar y traducir a palabras, sensaciones y sentido la poes\u00eda visual de la escena, extraigo algunos fragmentos que se entremezclan con reflexiones posteriores:<\/p>\n\n\n\n<p>Seis seres sentados en proscenio, como mendigos, vestidos con ropas viejas y sucias y bolsas pl\u00e1sticas en las manos, en postura de espera, de ocio\u2026 indiferentes miran al p\u00fablico. \u00bfHomenaje a Godot, un personaje de presencia recurrente en muchas experiencias contempor\u00e1neas de la escena de Am\u00e9rica Latina, la cita de un rol cercano a Marianela en la primera etapa de Danza Abierta? \u00bfInacci\u00f3n, desaliento, alusi\u00f3n metaf\u00f3rica a la situaci\u00f3n \u00aba la deriva\u00bb de un movimiento teatral, que otro grupo recre\u00f3 como motivo tem\u00e1tico central? Todo eso y a la vez nada,&nbsp;la nada. Una&nbsp;especie de trueno los sacude. M\u00fasica. El acto de pararse es un esfuerzo ag\u00f3nico despu\u00e9s de varias tentativas, reptan, se yerguen y se caen, dan vueltas. Hay que hacer. Los cuerpos contactan unos con los otros. Se pierden bajo las cortinas. Oscuro y silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>El tel\u00f3n se abre y descubre un espacio de caverna, sepia, l\u00fagubre. Los cuerpos inertes se levantan, algunos arrastran maletas [vuelve la referencia al viaje, entrar y salir de la Isla, la di\u00e1spora, la nostalgia, cierta violencia]. Los cuerpos danzan como si rompieran resistencias, como si sobrepasaran los l\u00edmites de lo posible y lo imaginado. Se unen y configuran una especie de composici\u00f3n grupal de resonancias \u00e9picas, afirmaci\u00f3n del grupo e iron\u00eda, a un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un actor bailar\u00edn se separa. Por debajo de la m\u00fasica grabada empieza a entonar y a bailar un guaguanc\u00f3 que es preg\u00f3n de venta callejera. El resto de le une en un coro, con percusi\u00f3n y palmadas. Es la calle y ha estallado el choteo, la fiesta cotidiana de los cuerpos, con golpes de cintura, pasos de rumba y de conga colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Ralentizaci\u00f3n, agrupamiento, relajaci\u00f3n, inmovilidad. Los bailarines son un mont\u00f3n en el espacio. Quietud. Reviven lentamente y buscan el equilibrio. Se yerguen y caen otra vez (con nuevas posturas). El caos aparente no empa\u00f1a la precisi\u00f3n en el gesto y el dibujo del movimiento. Unos se apoyan en los otros y quedan de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00eddas, levantadas una y otra vez \u00bfEl duro empe\u00f1o de resistir y avanzar? El imperativo de actuar a toda costa. Las im\u00e1genes me recuerdan Gaviota, un montaje de 1993 en el que Marianela Bo\u00e1n, sola en escena, protagonizaba un forcejeo similar, entonces entre emprender el vuelo o comer, entre pensar o comer \u2013ese obsesivo tema de la escena cubana contempor\u00e1nea\u2013, entre someterse a la norma aceptada por la mayor\u00eda o asumir la trayectoria propia, privilegiar el fin o los medios, para concluir validando el proceso de lucha del ser humano por ser fiel a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una actriz se levanta de la nueva hilera de cuerpos sentados en proscenio y avanza t\u00edmidamente hacia los otros, mira con sigilo a todos lados, y al fin se atreve: \u00abVaya, malanga, malanga por un vestido\u00bb. El preg\u00f3n pintoresco se ha transformado en la urgencia de la calle, en el trueque de la m\u00e1s elemental materialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se abre el di\u00e1logo. \u00abSu vestido aqu\u00ed. Vamos que se acaba, caballero\u2026\u00bb, \u00abvestido por aspirina\u00bb, \u00abaspirina por detergente\u00bb y otra vez \u00abmalanga por un vestido\u00bb que se vuelve clamor . El af\u00e1n de Luz Marina Romaguera \u2013la protagonista de Aire fr\u00edo\u2013 por un ventilador, se recontextualiza en una aspiraci\u00f3n tan pueril, tan aparentemente fr\u00edvola pero tan elemental que se torna pat\u00e9tica. El objeto aparece como un juguete de descubrimiento para la gestualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La cita de Pi\u00f1era se deconstruye y se recompone una y otra vez. \u00abEl pez de la torre nada en el asfalto\u00bb. El comentario absurdo: \u00ab\u00bfnada en el asfalto?\u00bb inquiere sobre el significado de la nulidad, no sobre la acci\u00f3n del verbo: \u00abnada en el asfalto\u00bb es la respuesta concluyente. Contra la nada, el esp\u00edritu que renace, la cultura que salva, y otra vez&nbsp;la iron\u00eda. Se&nbsp;escucha \u00abPerla marina\u00bb en la voz de Barbarito Diez, y \u00abLa bayamesa\u00bb, interpretada por las Hermanas Mart\u00ed, desata un juego entre lirismo y mascarada, poes\u00eda y despelote, sentimiento y parodia.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de re\u00edr que no perdona dolor alguno explota en el carnaval. En el cabaret salsero los actores bailarines revelan el goce real de su ejecuci\u00f3n aqu\u00ed y ahora. De la asepsia transitamos a la explosi\u00f3n de luces coloridas sobre el oropel de medio pelo que cubre los cuerpos. La m\u00fasica escogida, Murakami\u2019s Mambo, de Jos\u00e9 Luis Cort\u00e9s y NG La Banda es un prodigio de fusi\u00f3n intercultural que despierta asociaciones diversas. Lo representado se hace acci\u00f3n presente. A pesar de todo, aqu\u00ed estamos, aunque la mueca congelada del saludo final subraye la mascarada de una diversi\u00f3n que se ha tornado distante para el p\u00fablico cubano. Es curiosa la recurrencia epocal en \u00e1mbitos como el cabaret, el prost\u00edbulo \u2013pienso en el inter\u00e9s compartido hacia Requiem por Yarini, por el teatro Buend\u00eda y el Rita Montaner, un texto que tiene como \u00e1mbito de acci\u00f3n el burdel, o el cabaret que entre chiner\u00edas y evocaciones de sus actores construye&nbsp;Nelda Castillo&nbsp;para homenajear a Sarduy en&nbsp;De d\u00f3nde son los cantantes, y otra vez el prost\u00edbulo en&nbsp;La negra Ester&nbsp;, que vino de mucho m\u00e1s al sur para hablarnos desde p\u00e9rdidas y abandonos de la esencia de lo chileno. Ser\u00e1 que esos \u00e1mbitos de legitimidad ambigua resultan los m\u00e1s propensos para la carnavalizaci\u00f3n, para la fiesta transgresora de palabras y movimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bailarines blanden hacia el p\u00fablico platos escachados y las t\u00edpicas bandejas de aluminio del comedor obrero o el campamento agr\u00edcola. El frenes\u00ed los hace caer y comen desesperados de los platos. Ahora recuerdo Fast Food, otro montaje del 93 en que Marianela, como un personaje femenino asc\u00e9tico y mudo, ejecutaba el doloroso ritual de pincharse los dedos con un tenedor y com\u00e9rselos, para inmediatamente, estoica e impasible, blandir el mu\u00f1\u00f3n en gesto heroico y retirarse humildemente. Ahora son estos rumberos los que avergonzados por haber sido descubiertos por el p\u00fablico, disimulan, se levantan y congelan una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>La torre y el asfalto, el vuelo en lo alto y la mirada rasante. \u00bfC\u00f3mo conciliar la grandeza de una idea y la consecuencia con la sacudida que implica llevarla a la pr\u00e1ctica?<\/p>\n\n\n\n<p>Los actores lanzan al p\u00fablico todos los objetos: los platos maltrechos, el vestido elastizado de Luz Marina Romaguera, los trajes de oropel y hasta el libro del poeta. Se desnudan y se van al fondo. Hay que recomenzar para seguir haciendo, para hacerlo mejor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El \u00e1rbol y el camino. Mirar a los otros<\/h2>\n\n\n\n<p>El \u00e1rbol y el camino toma como impulso argumental una funci\u00f3n de teatro que no puede comenzar, porque todos no est\u00e1n a tiempo. Un trozo de la vida real del grupo se expone en proscenio en todo su desali\u00f1o. La danza dentro de la danza habla del agobio cotidiano y con las palabras m\u00e1s simples se reflexiona otra vez sobre el teatro y la sociedad, sobre la met\u00e1fora y la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El orden se impone y se descorre el tel\u00f3n. Aparece un amplio espacio verde con un \u00e1rbol tot\u00e9mico como centro y referencia obligada para cualquier camino. Otra vez la dicotom\u00eda esencial, otra vez el hombre que cae y se levanta insistentemente en la b\u00fasqueda del rumbo, o tal vez de la felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La inercia que arrastra el impulso de lo real los hace detenerse. Un bailar\u00edn pide ayuda a un santo impreciso all\u00e1 en lo alto y pose\u00eddo entona un canto arar\u00e1 que se vuelve exorcismo. Reafirmaci\u00f3n y evasi\u00f3n est\u00e1n presentes en una extra\u00f1a mezcla. El rito concluye con un desnudo colectivo. Y es como si solo ahora realmente pudieran comenzar la danza, entre los seis \u00e1rboles como perchas alineados al centro del espacio. Los cuerpos se enlazan a las ramas, hacen girar su \u00e1rbol, contactan entre s\u00ed y ejecutan d\u00faos. Las estructuras corporales combinan su diversidad de complexiones, sexos y colores, en un juego que recuerda im\u00e1genes buc\u00f3licas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al reflexionar sobre la fotograf\u00eda del cuerpo desnudo, William A. Ewing comenta que \u00abuna manera de definir si una imagen es er\u00f3tica podr\u00eda ser preguntarse si fue pensada como tal\u00bb.<strong>[4]<\/strong>&nbsp;Tras la hermosura de los pasajes que configuran los cuerpos desnudos de los bailarines, en su libertad de movimientos y relaciones, m\u00e1s que inocencia, se percibe una naturalidad desafiante, de asunci\u00f3n plena, que reta cualquier criterio reductor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el exorcismo del desnudo, que se prolonga en buena parte del espect\u00e1culo no es sino s\u00f3lo el primero. La deshumanizaci\u00f3n de la guerra es vista a trav\u00e9s de la mec\u00e1nica preparaci\u00f3n del adiestramiento militar; la homogeneizaci\u00f3n del ser humano pasa por la imitaci\u00f3n en cadena que reduce su identidad al v\u00ednculo con un n\u00famero fijo; la palabra identidad es repetida, cuestionada, despojada de sentido. La electr\u00f3nica y la alta tecnolog\u00eda que llevan al ser humano del goce supremo a la enajenaci\u00f3n, el absurdo contenido en una consigna inflamada o en la manipulaci\u00f3n de las formas de un concierto de rock o de salsa fusionado con el rap m\u00e1s agresivo son materiales fecundos en el cuerpo de estos ejecutantes, que no temen usar la palabra y lo hacen con la densidad del que valora el riesgo al incursionar en un recurso nuevo para ellos, y del que se han apropiado sin reparo alguno.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra es cita que asume la ret\u00f3rica del lenguaje de la calle, la palabra es subversi\u00f3n que mueve el sentido del viejo lema repetido en la escuela como contraposici\u00f3n de la fragilidad del cristal a la firmeza humana; la palabra es armaz\u00f3n y deconstrucci\u00f3n del ritual del concierto de salsa, con las frases rapeadas dirigidas al p\u00fablico y el r\u00edtmico \u00ab\u00a1no!\u00bb que se repite una y otra vez, para abrir infinitas posibilidades de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Miguel Barnet ha confesado que para \u00e9l Alicia Alonso encarna la condici\u00f3n a\u00e9rea y gestual del cubano, y que Nieves Fresneda le recordaba que se danza sobre la tierra; en su af\u00e1n de integrar, de expresarse sin renunciar a posibilidad alguna, Marianela Bo\u00e1n se sit\u00faa justo en medio, contamina fuentes culturales y t\u00e9cnicas, confunde danza y teatro, mueve la palabra y ritualiza el gesto a la vez que lo verbaliza, sintetiza tradici\u00f3n y transgresi\u00f3n, funde hiperbolizaci\u00f3n y proximidad, sacudida emocional y reflexi\u00f3n cr\u00edtica, lo natural y lo fantasmag\u00f3rico, la burla y el \u00e9xtasis.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Blanche Dubois: fascinaci\u00f3n y pretexto<\/h2>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo m\u00e1s reciente estrenado por Danza Abierta \u2013dirigido a cuatro manos por Marianela Bo\u00e1n y Ra\u00fal Mart\u00edn, su colaborador tambi\u00e9n en \u00daltimos d\u00edas de una casa\u2013, elige el personaje protag\u00f3nico de Un tranv\u00eda llamado deseo, Blanche Dubois, un rol hacia el que la bailarina-actriz confiesa una vieja fascinaci\u00f3n que no se explicaba muy bien. Incluso antes&nbsp; coreografi\u00f3 Un tranv\u00eda\u2026 para cuatro bailarines y un m\u00fasico con Danza Contempor\u00e1nea de Cuba. Admirada por la fuerza del car\u00e1cter, oculta tras su precaria fragilidad, descubri\u00f3 durante el proceso de montaje que su empat\u00eda se afirmaba en la voluntad de Blanche para defender su pasado, su utop\u00eda, y ciertos valores sutiles de la vida personal perdidos en los avatares con&nbsp;la historia. Marianela&nbsp;encontr\u00f3 tras esos rasgos, referentes cercanos de mucha gente y el personaje le sirvi\u00f3 para armar una f\u00e1bula, entre esquema de par\u00e1bola y pieza did\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>La dramaturgia de los objetos se ha trabajado con cuidado. El caj\u00f3n-ba\u00fal es matriz, cruz que se arrastra, f\u00e9retro, tribuna, escondrijo \u00fatil para los escasos \u00fatiles que ir\u00e1n apareciendo, biombo, caracol de&nbsp;la babosa. La&nbsp;bandera negra de ribetes dorados es rebeli\u00f3n derrotada y aliento \u00e9pico \u2013no puedo sustraerme al recuerdo de ciertos gestos de Madre Coraje. El diploma ra\u00eddo que enuncia \u00abOtorgado a: Blanche Dubois por su destacada labor\u00bb, colocado ante nuestros pies en el proscenio, junto a una camisa de miliciana provocan un mult\u00edvoco di\u00e1logo con la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Si cada una de las&nbsp;frases del espect\u00e1culo est\u00e1 entresacada del texto de Tennessee Williams, a veces hasta a nivel de palabras aisladas de aqu\u00ed y all\u00e1, la edici\u00f3n fragmentada las desdibuja de la fuente y las recontextualiza y el personaje conocido se transforma en pretexto, que a pesar del aviso del t\u00edtulo, no revela claramente su identidad hasta pasados varios minutos, cuando la mujer que sale del caj\u00f3n vertical forrado en rojo intenso en el que ha estado aprisionada cabeza abajo \u2013\u00bf\u00fatero? \u00bfespacio social de seguridad?\u2013, despu\u00e9s de una ardua batalla de avance a rastras o entre tambaleos, pausas y retrocesos, para incorporarse a lo de afuera, finalmente se define ante el p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema musical Pacific 231 dramatiza como fondo al proceso angustioso de la mujer de tratar de salir de su propio mundo y no poder. A diferencia de El pez\u2026 y El \u00e1rbol\u2026 en que la contradicci\u00f3n fundamental se expresaba a nivel prox\u00e9mico en un constante desplazarse arriba-abajo, en acciones de caerse y levantarse, aqu\u00ed el movimiento es atr\u00e1s-alante, dentro-fuera. Porque la mujer que declara luego que no quiere desprenderse de Belle R\u00eave tampoco puede liberarse f\u00e1cilmente de viejas ataduras, teme a lo que la vida social le impone, y es doloroso y dif\u00edcil el proceso de asimilar los cambios. (Otra vez el antiguo tema de lo viejo vs lo nuevo, a trav\u00e9s de una mirada diferente pero siempre conflictiva.) Y al final, cuando enarbola con dolor los s\u00edmbolos de sus valores permanentes, por m\u00e1s que lo son, no le sirven para orientarse en el nuevo contexto. La reflexi\u00f3n dolida, y a la vez ir\u00f3nica y mordaz en el subrayado patetismo burlesco que por momentos le imprime la actriz, apunta a contradicciones esenciales de este momento y a posiciones diversas frente a ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Danza y teatro se funden y alternan en el juego de seducci\u00f3n hacia el p\u00fablico, en el af\u00e1n de Blanche por agradar a los otros, de insertarse en un medio diferente, en la expresi\u00f3n de su rechazo, como resistencia desafiante, elecci\u00f3n, sacrificio, desconcierto. La cita del ballet Avanzada y el empleo del conocido tema musical del corto documental-video clip Now despiertan infinitas asociaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Menos pretenciosa que sus danzas grupales de toda una noche, Blanche Dubois elige un lenguaje de c\u00e1mara, que sin embargo creo no se consuma del todo. Creada para confrontarse con el p\u00fablico en el noveno piso del Teatro Nacional, me sorprendi\u00f3 la atadura a la frontalidad y la intenci\u00f3n de construir un espacio que intenta remedar el de un amplio escenario, en virtual renuncia a una configuraci\u00f3n m\u00e1s libre y quiz\u00e1s m\u00e1s \u00edntima que, pienso, podr\u00eda haber contribuido a acercar la escena al p\u00fablico y acentuar a nivel de la actuaci\u00f3n momentos especialmente significativos, o a subrayar elementos puntuales de la escena, como el diploma que descansa casi imperceptible en el borde del proscenio. Cuento con el antecedente de un ensayo, visto en el peque\u00f1o sal\u00f3n de la sede del Conjunto Folkl\u00f3rico Nacional \u2013en el cual Marianela habitualmente trabaja\u2014 que me dej\u00f3 impresiones un tanto difuminadas en el traslado al escenario.<\/p>\n\n\n\n<p>Como un paso m\u00e1s de la bailarina-core\u00f3grafa-actriz en esa b\u00fasqueda pertinaz de un lenguaje esc\u00e9nico integral en el que su propio cuerpo tambi\u00e9n participe, la propuesta seduce y moviliza ideas, desaf\u00eda y arriesga. Y despu\u00e9s de una especie de laboratorio en el que explor\u00f3 con su grupo la naturaleza del movimiento desde el contraste entre destreza e imposibilidad, y se adentr\u00f3 desde los l\u00edmites del cuerpo en una indagaci\u00f3n sobre la diferencia, ahora mismo se empe\u00f1a en un nuevo proyecto, Chorus perpetuus, en el que hace cantar a los bailarines en una coral sui generis, en la cual disonancias y rebeld\u00edas dan la pauta de su prop\u00f3sito abierto, expl\u00edcito de defender la expresi\u00f3n propia, singular e irrepetible, como el teatro mismo, de cada ser humano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Omar Vali\u00f1o Cedr\u00e9: \u00abMarianela Bo\u00e1n, su credo es volar\u00bb, La Gaceta de Cuba n. 6\/94, p. 30.<\/li>\n\n\n\n<li>Hay que recordar, aunque probablemente Marianela s\u00f3lo apareciera en los agradecimientos del programa de La cuarta pared, el suceso m\u00e1s revolucionario y transgresor de los 80, que el estreno tuvo lugar en la min\u00fascula sala de su casa, que entonces compart\u00eda con V\u00edctor, y su participaci\u00f3n fue mucho m\u00e1s que de apoyo log\u00edstico.<\/li>\n\n\n\n<li>Cf. Amado del Pino: \u00abDanza contaminada\u00bb, Revoluci\u00f3n y Cultura n.4\/95, pp. 45-47.<\/li>\n\n\n\n<li>William a. Ewing: \u00abEros\u00bb, El cuerpo, Madrid, Ediciones Siruela, S.A., p. 206.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>mover la palabra, ritualizar el gesto. Vivian Mart\u00ednez Tabares, 2001<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":12068,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[208,189,339],"class_list":["post-9831","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-cotidiano","tag-interdisciplinar","tag-nueva-danza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9831","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9831"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9831\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13108,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9831\/revisions\/13108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12068"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9831"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9831"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9831"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}