{"id":9829,"date":"2001-03-10T18:34:00","date_gmt":"2001-03-10T17:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9829"},"modified":"2026-03-10T18:35:47","modified_gmt":"2026-03-10T17:35:47","slug":"el-fulgor-de-la-historia-argentina-en-el-teatro-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2001\/03\/10\/el-fulgor-de-la-historia-argentina-en-el-teatro-popular\/","title":{"rendered":"El \u00abfulgor\u00bb de la historia argentina en el teatro popular"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Lola Proa\u00f1o-G\u00f3mez<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2001<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p><em>Latin American Theatre Review<\/em>, Vol. 35, N.1, Fall, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p>El fulgor argentino, club barrial y deportivo, del grupo Catalinas Sur, recorre cien a\u00f1os de la historia argentina que se inician en 1930 \u2013 la llamada \u2018d\u00e9cada infame\u2019 \u2013 y llegan hasta el a\u00f1o 2030. Las fechas no son casuales, pues ellas parecen se\u00f1alar una circularidad en la historia argentina que conecta la pobreza de los treinta con la pauperizaci\u00f3n que ha sufrido la poblaci\u00f3n argentina bajo las nuevas pol\u00edticas econ\u00f3micas neo-liberales.1 El relato de El fulgor argentino hace comprensible la historia desde una mirada distinta. Desde el forzado regreso a la memoria de relatos pasados y la referencia al presente, propone una reinterpretaci\u00f3n del momento actual, mediante una narraci\u00f3n metaf\u00f3rica que inscribe los significados en una cr\u00edtica risue\u00f1a y popular, pero que encierra el amargor de un grupo de ciudadanos del barrio cuya visi\u00f3n del presente argentino no es halagadora. El espect\u00e1culo, en un espacio de comunicaci\u00f3n casi ritual, pinta el futuro como la posible desaparici\u00f3n de la Argentina y de los argentinos en aras del capitalismo transnacional. El galp\u00f3n de las Catalinas2 es como un fragmento del espacio de la ciudad de Buenos Aires. Desde \u00e9l se propone la entrada a la historia con una mirada diferente, una mirada que implica una respuesta a la propuesta de la des-memoria y de la post-historia; se escenifica una historia encarnada en el lenguaje de la vida, no hay fechas, ni placas de bronce, ni iconos, ni himnos, ni monumentos, ni placas recordatorias que son por naturaleza necrof\u00edlicas, y que deforman la naturaleza del pasado.3 La historia contada est\u00e1 nutrida en la tradici\u00f3n oral y en la memoria colectiva del grupo, opuesta a la cultura de la hipercomunicaci\u00f3n contempor\u00e1nea, a la cultura de la venta y de la compra indiscriminadas, que se apropia de todo, lo refuncionaliza y lo resemantiza. El espect\u00e1culo es un llamado a la cr\u00edtica, al juicio acerca de los setenta a\u00f1os de historia y a lo que se ve como un posible, casi seguro, terrible futuro. En el galp\u00f3n, especie de cancha de deportes, el espect\u00e1culo reproduce la instituci\u00f3n m\u00e1s popular barrial argentina, el club barrial y deportivo. En este espacio imaginario que se arma de manera coherente con los otros niveles del texto espectacular, se re-crea el paso de la historia, cuyo impacto se extrapola a la presencia o ausencia del baile y al tono amargo o festivo de los vecinos. El espect\u00e1culo empieza con los carnavales de 1930 durante la presidencia de Hip\u00f3lito Irigoyen; sigue el golpe del 6 de septiembre de 1930 que pone a Uriburu en el poder y con el que se inicia la D\u00e9cada Infame. As\u00ed llega al 17 de octubre de 1945 y la movilizaci\u00f3n popular que lleva al Poder a Juan Domingo Per\u00f3n y su esposa Eva Duarte de Per\u00f3n. Siguen la muerte de. Eva Per\u00f3n, el derrocamiento de Per\u00f3n del 55 y la represi\u00f3n del movimiento peronista en la que se se\u00f1alan especialmente los fusilamientos del 9 de junio de 1956. Luego Frondizi accede a la presidencia, quien al poco tiempo es reemplazado, a instancias de las Fuerzas Armadas, por Jos\u00e9 Mar\u00eda Guido, cuyo mandato estuvo caracterizado por el enfrentamiento entre las facciones militares de \u00abColorados\u00bb y \u00abAzules.\u00bb El 12 de octubre de 1963, luego de elecciones populares, sube al poder Illia cuya presidencia se interrumpe por el golpe militar de 1966 que pone en la presidencia al General Ongan\u00eda. En 1969 explota el Cordobazo, levantamiento popular multiclasista que genera el derrocamiento de Ongan\u00eda y su reemplazo consecutivo por los Generales Levingston y Lanusse. Ante el creciente reclamo popular y el debilitamiento de los sucesivos gobiernos de las Fuerzas Armadas, Per\u00f3n regresa al pa\u00eds en 1972 y es elegido presidente en 1973. Su fallecimiento en 1974 determina el ascenso de su esposa Mar\u00eda Estela Mart\u00ednez de Per\u00f3n al poder, la cual es derrotada por el golpe militar del 24 de marzo de 1976. El escenario del Club se oscurece y da inicio al \u00abper\u00edodo m\u00e1s negro de nuestra historia, donde la tortura, el asesinato y la desaparici\u00f3n de hombres y mujeres, llenaron de horror al mundo entero\u00bb (programa de mano). Sigue la escenificaci\u00f3n de la guerra de las Malvinas, ante cuyo fracaso y mentira, el gobierno jaqueado por la reacci\u00f3n popular, se ve obligado a permitir elecciones nacionales en las que triunfa Ra\u00fal Alfons\u00edn de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical y posteriormente, la presidencia de Menem con su imposici\u00f3n de las pol\u00edticas de libre mercado. La historia termina en el 2030, en el que aparecen los sobrevivientes de una \u00abhecatombe.\u00bb Ellos, vestidos como extra-terrestres, se descuelgan de diversos puntos del techo de El Galp\u00f3n y van cayendo al centro del escenario, donde luego de entonar la \u00abCanci\u00f3n final\u00bb de la que hablar\u00e9 luego, se juntan al baile y la despedida final de la murga. En el \u00abclub,\u00bb que dada la distribuci\u00f3n espacial de El Galp\u00f3n podr\u00eda compararse con una cancha de f\u00fatbol, desfilan las clases sociales y sus tensiones y las autoridades tanto civiles como eclesi\u00e1sticas. Estas \u00faltimas siempre ubicadas en la parte superior de la escena desde donde observan y comentan el baile de los vecinos. Esta distribuci\u00f3n de posiciones en el espacio torna meton\u00edmicamente al espacio teatral del \u00abclub\u00bb en la naci\u00f3n, cosa que se acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s con los episodios carnavalizados de las sucesivas dictaduras. Con el mismo fin se altera la estructura tradicional de la murga que usualmente empieza con su autopresentaci\u00f3n.4 La murga de \u00abLos Amantes del Anan\u00e1\u00bb s\u00f3lo llega una vez que se han presentado todos los integrantes de la naci\u00f3n: desfilan presidentes, funcionarios, profesores, comerciantes, dignatarios con sus respectivas esposas. Como no pod\u00eda faltar est\u00e1 tambi\u00e9n el \u00abse\u00f1or cura,\u00bb los maestros, el director de la escuela, el jefe de bomberos y la comisi\u00f3n de damas, es decir todos los que conforman la sociedad, reafirmando as\u00ed la homolog\u00eda del espacio del club al espacio nacional. Esto \u00faltimo se pone en evidencia en las canciones que cada grupo entona. En algunas escenas con una gran habilidad sint\u00e9tica, el espect\u00e1culo escenifica el enfrentamiento ideol\u00f3gico de diversos grupos. Tal es el caso por ejemplo, del contrapunto que se genera acerca de la educaci\u00f3n en el que se enfrentan las canciones de los \u00ablaicos\u00bby los \u00ablibres.\u00bb Mientras los libres afirman que \u00absi eres cristiano hermano\/ y libre de coraz\u00f3n\/\u2026\/ tambi\u00e9n debe ser Ubre la educaci\u00f3n\/ Sat\u00e1n o Jes\u00fas\/ Bolches a Mosc\u00fa,\u00bb los laicos cantan: \u00abHoy queremos laica\/ nuestra educaci\u00f3n\/ y a todos los Ubres\/ les decimos: \u00a1no!\/ No hay concesi\u00f3n\/ para los curas la confesi\u00f3n\/\u2026\/para este pueblo la educaci\u00f3n.\u00bb5 Pero el espect\u00e1culo m\u00e1s all\u00e1 de escenificar enfrentamientos hist\u00f3ricoideol\u00f3gicos denuncia la falsedad de las apariencias pol\u00edticas mediante la ridiculizaci\u00f3n de ciertas afirmaciones moralizadoras, propias de las autoridades, la sociedad y la iglesia. As\u00ed, por ejemplo el Cura afirma: \u00abEstampitas, estampitas\/ rosarios y agua bendita\/ colaboren, colaboren\/ o que el fuego los devore.\u00bb Inmediatamente, la comisi\u00f3n de damas canta: \u00abSomos la flor y nata\/ de esta gran entidad\/ nuestra misi\u00f3n es preservar la moral\u2026\/ Sin discusi\u00f3n, la prohibici\u00f3n\/ es el estandarte de esta Comisi\u00f3n,\u00bb tras lo cual sigue una larga lista de todo lo que est\u00e1 moralmente prohibido. La iron\u00eda y la parodia logran la risa del p\u00fablico, al mismo tiempo que desenmascaran el contraste entre la alta posici\u00f3n social\/ esc\u00e9nica que los \u00absujetos\u00bb?de la historia ocupan y la alusi\u00f3n a situaciones inmorales o impropias de su autoridad, por ejemplo,el alcoholismo de las autoridades o la promiscuidad del cura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El \u00abfulgor\u00bb de la historia argentina<\/h2>\n\n\n\n<p><em>\u00abHistory is not only a science but also a form of remembrance. What has been established by science can be modified in remembrance.\u00bb \u2013 W. Benjamin<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la pol\u00edtica del olvido, la recuperaci\u00f3n de la memoria es el objetivo pol\u00edtico central de este espect\u00e1culo del grupo Catalinas Sur. La pol\u00edtica del olvido es tal como afirma Sosnowski, la continuaci\u00f3n de la Doctrina de la Seguridad Nacional aunque con m\u00e9todos diferentes: olvido institucionalizado, resemantizaci\u00f3n de lenguaje, modelo econ\u00f3mico de mercado, el fin de las ideolog\u00edas y la obediencia al modelo neoliberal.6 Esta pol\u00edtica del olvido se implementa no s\u00f3lo a trav\u00e9s de la promulgaci\u00f3n de decretos y leyes sino tambi\u00e9n mediante la destrucci\u00f3n de los espacios ciudadanos que son depositarios de la memoria colectiva,7 acci\u00f3n perfectamente coherente con la desaparici\u00f3n de civiles durante \u00abel proceso\u00bb y con el ocultamiento del cuerpo de Eva Per\u00f3n y la destrucci\u00f3n de edificios o monumentos con la intenci\u00f3n de evitar su persistencia en la memoria o la veneraci\u00f3n colectiva. La destrucci\u00f3n f\u00edsica pretende poner el \u00abpunto final\u00bb a toda la memoria escondida en estos espacios. En nombre del progreso se construyen \u00abshopings\u00bb y autopistas donde hab\u00edan mercados o espacios tradicionales (i.e., el Abasto) y se intenta destruir edificios que son una marca en la memoria de muchos argentinos, como son los casos por ejemplo, de la Escuela Mec\u00e1nica de la Armada y de la construcci\u00f3n de la nueva Biblioteca Nacional. En El fulgor argentino los espectadores empezamos a experimentar un sumirnos en la historia f\u00e1cilmente olvidada en la \u00e9poca del dominio del mercado y la imagen, cuando elegantes \u00abse\u00f1oritas\u00bb vestidas y gesticulando a la manera de los a\u00f1os 30, nos conducen a nuestros asientos. Ubicados ya en la historia y sinti\u00e9ndonos parte de la comunidad, pasamos a ser parte de la escena poco convencional del galp\u00f3n y nos sumimos en una serie de \u00absucesos\u00bbque transcurren simult\u00e1neamente a nuestros cuatro costados y en distintos niveles. La distribuci\u00f3n del espacio corresponde homologamente a la estructura social y pol\u00edtica representada. Las autoridades \u00abbajan\u00bb?a la parte m\u00e1s baja del galp\u00f3n \u2013 espacio del baile de la \u00abgente\u00bb \u2013 solamente en las escenas de la dictadura y de los enfrentamientos pol\u00edticos; las \u00abse\u00f1oras gordas\u00bb8 representantes de la burgues\u00eda siempre miran el baile desde el palco alto con gestos y aspectos propios de su clase remarcados burlonamente, y que, a pesar de todos los cambios pol\u00edticos, sociales o culturales que la escena va marcando, permanecen inalterables. Contrastando con ello, todos los ciudadanos comunes jam\u00e1s acceden a los balcones altos que rodean el galp\u00f3n. Ubicados entre los balcones altos y la pista de baile del club \u00absocial y deportivo,\u00bb e inmersos temporalmente en los eventos, gracias a la m\u00fasica y la ambientaci\u00f3n de \u00e9poca, nos convertimos en activos espectadores brechtianos; la obligada selecci\u00f3n de la mirada, el coloquialismo en que se narran los sucesos, la familiaridad de la m\u00fasica y el humor que despliega la escena, nos involucran activamente en la historia narrada.9 El ir y venir por los recovecos de la memoria propone conexiones entre el pasado y el presente y re-crea en la escena la sensibilidad social del grupo productor del espect\u00e1culo que se identifica con los ciudadanos marginales que en las \u00abbuenas\u00bb \u00e9pocas ten\u00edan la posibilidad de participar en los bailes del \u00abclub barrial y deportivo.\u00bb El club, metonimia de la Argentina, es el espacio que se cierra y se abre, se oscurece o ilumina, se llena o se vac\u00eda, al comp\u00e1s de los gobiernos y las dictaduras. El paso del tiempo se marca claramente con el cambio del atuendo de la orquesta y de los asistentes, y de la m\u00fasica que va del Charleston, al cuartetazo, pasando por el tango, el twist, el rock y la cumbia. En El fulgor argentino la relaci\u00f3n entre historia y la ficci\u00f3n esc\u00e9nica resulta inextricable, con la sola excepci\u00f3n de la ficci\u00f3n aleg\u00f3rica de la historia de amor entre la chica de clase alta, Irene y Juan, el \u00abnegrito\u00bb peronista.10 La centralidad de la alegor\u00eda de la uni\u00f3n de la clase media con un \u00abnegro peronista,\u00bb la alegr\u00eda y libertad que adquiere \u00abel populacho\u00bb a partir de 1945 con la posibilidad de acceder a los bailes del club, la f\u00fanebre y sobrecogedora escenificaci\u00f3n de la muerte de Eva y de Per\u00f3n, la enfatizada humanidad de Irene y Juan en el baile, cuando todos los dem\u00e1s bailan con gigantescos mu\u00f1ecos y el poder de los mozos que por primera vez pueden exigir un salario justo en el club, son claves de la ideolog\u00eda subyacente del colectivo productor de El fulgor argentino. Coherente con esta ideolog\u00eda, se presenta una visi\u00f3n de la historia, seg\u00fan la cual la \u00e9poca del primer peronismo aparece como la \u00fanica en que todos pudieron formar parte de la naci\u00f3n en su calidad reconocida de \u00absujetos\u00bb con agencia hist\u00f3rica. Es a trav\u00e9s del transcurrir de la vida de Irene y Juan que presenciamos los vaivenes y cambios de los 70 a\u00f1os de historia argentina, que desembocan en esta historia particular, metonimia de la historia de la naci\u00f3n. Con el hijo desaparecido y la hija exilada, Irene se convierte en una de las Madres de la Plaza de Mayo. En una sucesi\u00f3n de escenas exhibidas fragmentaria pero cronol\u00f3gicamente desfilan personajes, im\u00e1genes, cantos e himnos totalmente reconocibles: tango, zarzuela, canciones escolares y canciones patrias.11 Las canciones acompa\u00f1adas por una l\u00edrica expl\u00edcita y evidente para los espectadores nos obligan a sonreir, re-cordar y re-construir el pasado para hilvanarlo junto al presente y producir una visi\u00f3n muy espec\u00edfica que lee el momento actual como la culminaci\u00f3n del proyecto neo-liberal, que si bien estuvo presente desde la fundaci\u00f3n de la naci\u00f3n argentina, ha sido implementado totalmente s\u00f3lo mediante su \u00abtriunfo pac\u00edfico\u00bb ?durante la redemocratizaci\u00f3n y que ha tra\u00eddo la muerte de lo que el espect\u00e1culo muestra como los alcances sociales y pol\u00edticos del primer peronismo.12 La propuesta del grupo Catalinas no reproduce la configuraci\u00f3n dominante y se atreve a tirar al escenario la pregunta por el futuro desde una mirada al pasado, negando as\u00ed una vez m\u00e1s la tesis de un presente inm\u00f3vil y con ello negando la verdad del \u00abfin de la historia.\u00bb El auto-reconocimiento y la recordaci\u00f3n del colectivo en su capacidad de sujeto y agente hist\u00f3rico niega la posibilidad de la llegada a un estatismo en la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica nacional y afirma la plurivocidad y la diacronia de la historia. Niega el presente como necesario, respondiendo de esta manera al llamado al silencio y a la aceptaci\u00f3n sin cuestionamientos del paradigma pol\u00edtico-econ\u00f3mico dominante que exige, en los casos m\u00e1s extremos, el renunciamiento de los aspectos m\u00e1s primarios para la superviviencia y que son los que la propuesta acent\u00faa como existentes en \u00e9pocas anteriores. El fulgor intenta adem\u00e1s exhibir la construcci\u00f3n de la identidad nacional imaginariamente, poniendo en la escena las m\u00faltiples versiones de lo que a trav\u00e9s de la historia ha significado la \u00abargentinidad.\u00bb Mediante el despliegue de los momentos hist\u00f3ricos elegidos,13 a la manera de una prueba inductiva que muestra la falacia de la descripci\u00f3n \u00fanica que el modelo hegem\u00f3nico actual pretende construir, El fulgor argentino exhibe el car\u00e1cter exclusivo (excluye amplios sectores de la ciudadan\u00eda) que estas definiciones han efectuado, especialmente en las dos \u00faltimas dictaduras (1966-73 y 1976- 81). La justificaci\u00f3n de las dictaduras ha sido siempre la defensa de la \u00abargentinidad\u00bb cuyo eje giraba, seg\u00fan sus discursos, fundamentalmente de la conservaci\u00f3n de la tradici\u00f3n \u00aboccidental y cristiana,\u00bb entendiendo estos dos conceptos de una manera bastante particular y restrictiva. Por ejemplo, tener el pelo largo o tocar rock eran para la dictadura del 66 motivos suficientes para el encarcelamiento o la censura de lugares p\u00fablicos. El fulgor oscila entre la libre y espont\u00e1nea aparici\u00f3n del \u00abpueblo\u00bb que en \u00e9pocas democr\u00e1ticas baila en el club y la negaci\u00f3n que de \u00e9l hacen las clases altas y los militares. En varias escenas el \u00abpopulacho\u00bb aparece como la negaci\u00f3n de la Argentina; es la \u00abverg\u00fcenza\u00bb de la Patria, tal como lo afirman las damas clase alta, que sentadas en la parte superior del Galp\u00f3n, representan al sector de la Argentina que reclama para \u00e9l la exclusividad de la \u00abargentinidad.\u00bb Esta lucha entre dos modos distintos de concebir la Argentina y la argentinidad aparece desde el comienzo mismo del espect\u00e1culo y se asocia con el binarismo propuesta desde los comienzos de la naci\u00f3n por Sarmiento: la oposici\u00f3n civilizaci\u00f3n y barbarie. Los integrantes de cada uno de los sectores se auto-definen siempre como los no-b\u00e1rbaros, mientras que o animalizan o des-humanizan a sus contrarios, como sucede por ejemplo en la escena en que Videla aparece enjaulado cual un animal peligroso. La construcci\u00f3n de la identidad se muestra en esta teatralizaci\u00f3n de la historia argentina exhibiendo c\u00f3mo la ideolog\u00eda funciona en la producci\u00f3n de los sujetos y de su identidad individual y nacional, sus clases y sus roles. Para Ongan\u00eda por ejemplo, ser argentino equivaldr\u00eda al alcance de un modo de ser indiferenciado, en una homogeneidad que se consigue mediante la supresi\u00f3n de todo lo que sea diferente,14 que teatralmente se representa como el bailar de todos a un \u00fanico comp\u00e1s y un s\u00f3lo instrumento: el tambor, \u00abinstrumento patri\u00f3tico,\u00bb que con su ritmo de marcha enfatiza la militarizaci\u00f3n\/ homogeneizaci\u00f3n de la naci\u00f3n en la que todos se mueven uniforme y simult\u00e1neamente. Se subraya as\u00ed el car\u00e1cter construido de la identidad nacional y cultural, acumulada de acuerdo a sistemas de valores y significados arbitrarios e intencionales seg\u00fan las \u00e9lites y los sujetos (Adnerman 23). Al mismo tiempo esto destaca uno de los aspectos m\u00e1s interesantes del sujeto productor de El fulgor argentino, puesto que re-interpreta el patrimonio com\u00fan, la herencia nacional basada en objetos, memorias y personas y en los hechos gloriosos y tr\u00e1gicos, desde su propia situaci\u00f3n de sujeto ahora marginado del acontecer pol\u00edtico; el sujeto colectivo productor se auto-construye como un sujeto con posibilidad de agencia hist\u00f3rica. Llama la atenci\u00f3n este aspecto local, nacional y propio del grupo productor que dirige su espect\u00e1culo deliberadamente al \u00e1mbito nacional argentino en un momento en que las producciones culturales miran hacia el exterior con el af\u00e1n de obtener reconocimientos internacionales. Lo curioso, pero no sorprendente, es que a pesar de estar lejos de sus intenciones, el grupo Catalinas Sur y su director Adhem^r Bianchi han sido invitados a m\u00faltiples festivales y seminarios en el exterior.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Argentina de hoy: \u00bfprogreso o apocalipsis?<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo importante para este \u00abteatro de clase media\u00bbes, seg\u00fan Adhemar Bianchi, su director, que un n\u00facleo de vecinos se convierta en productor y muestre que colectivamente se puede crear. [Este teatro] es una resistencia contra el planteo actual del hombre como elemento de consumo\u2026. Hab\u00eda que reestructurar una red solidaria de lo colectivo, de lo social y de la clase media, que es fundamental porque son los que a su vez, son los transmisores de valores\u00bb (Entrevista). Esta pr\u00e1ctica de resistencia surge cuando el sistema pol\u00edtico ya no es capaz de legitimarse y garantizar su rol de representante de los intereses comunes. Se establece la lucha por el sentido y con ella, la consiguiente reentrada del sujeto a la historia y la reactivaci\u00f3n de la esfera p\u00fablica habermasiana. La sociedad civil intenta recuperar \u00absu capacidad de presionar e influir sobre las decisiones pol\u00edticas y en definitiva de discutir la hegemon\u00eda universal de la clase dominante\u00bb (Gr\u00fcner 88-89). El fulgor argentino lee a contrapelo la historia oficial argentina. El espect\u00e1culo termina con una interpretaci\u00f3n que propone leer el discurso del poder hegem\u00f3nico del momento (Carlos Menem) como una mezcla entre simulacro y pastiche. El discurso de Menem representa a la Argentina como inserta en el Primer Mundo, avanzando hacia un futuro de prosperidad y bonanza y se presenta como el discurso de la \u00abdemocracia.\u00bb Este discurso pretende esconder bajo su exitismo, los lados oscuros del modelo, como son por ejemplo, las luchas que aparecen en los m\u00e1rgenes rurales y urbanos de la Argentina, el crecimiento acelerado de los \u00edndices de pobreza y la baja del consumo incluso de los bienes de primera necesidad. El discurso de Menem revela una actitud que parece poder adjudicar un poder omn\u00edmodo y casi m\u00e1gico a la palabra, tanto para la desaparici\u00f3n de los efectos negativos del modelo como para sobredimensionar el reconocimiento del \u00e9xito econ\u00f3mico hacia el exterior.15 El discurso oficial se revela entonces como un significante sin significado, como autoreferente, como una pura tautolog\u00eda, que adem\u00e1s visto en una perspectiva m\u00e1s abarcadora, carece de todo aspecto positivo, pues Argentina, en lugar de acercarse al mundo desarrollado, se est\u00e1 acercando cada vez m\u00e1s a los niveles de los pa\u00edses latinoamericanos tradicionalmente m\u00e1s pobres. Este futuro mejor que nunca llega, asoma al espect\u00e1culo en el parafraseo de las palabras de Alsogaray16 \u00abhay que pasar el invierno,\u00bb que adquieren actualidad en la conciencia de los espectadores bien empapados del discurso del expresidente Menem, en cuanto ellos lo asocian inmediatamente con el bien conocido \u00abestamos mal, pero vamos bien,\u00bb de su discurso. La resistencia surge ante el se\u00f1alamiento de la discrepancia entre lo descrito en el discurso pol\u00edtico hegem\u00f3nico y lo que la realidad cotidiana argentina muestra y la percepci\u00f3n de esta discrepancia por el p\u00fablico. La cr\u00edtica va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la mera cr\u00edtica a la autoridad; se dirige hacia la estructura social como totalidad, a la divisi\u00f3n e intolerancia de las clases. Ella descubre el impacto de los setenta a\u00f1os de historia argentina en el argentino com\u00fan; denuncia las m\u00faltiples composiciones de poder concentradas en diversas instituciones como la iglesia, el ej\u00e9rcito, las autoridades barriales y provinciales y ridiculiza las sociedades de beneficencia. Al mismo tiempo la teatralidad exhibe c\u00f3mo todas estas instituciones est\u00e1n atadas social y pol\u00edticamente a las estructuras de poder. La propuesta muestra la raz\u00f3n del poder como falaz; exhibe la escisi\u00f3n del discurso pol\u00edtico y econ\u00f3mico respecto de la realidad y traslada esta fractura a la creaci\u00f3n simb\u00f3lica que desmiente la totalizaci\u00f3n unificadora\/ homogeneizadora de la ideolog\u00eda neoliberal. Por ello, para cerrar el espect\u00e1culo, los argentinos \u00absobrevivientes\u00bb de la hecatombe de la globalizaci\u00f3n, entonan la \u00abCanci\u00f3n final\u00bb que dice as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No tengan miedo Estamos vivos Es el 2030\u2026. Lo conocido por ustedes termin\u00f3. Tanto insistieron con la globalizaci\u00f3n Que al final el globo explot\u00f3. Y ustedes no Porque estuvieron aqu\u00ed dentro del galp\u00f3n\u2026. No se preocupen Es una broma Que pronto puede Ser realidad Porque es tan fr\u00e1gil El equilibrio ente la vida y el no va m\u00e1s.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo de Catalinas, desaf\u00eda la l\u00f3gica impl\u00edcita en el concepto del \u00abfin de la historia\u00bb que transforma lo social, lo pol\u00edtico, la acci\u00f3n social, la utop\u00eda y la memoria en un conjunto de sin sentidos. La narraci\u00f3n de los episodios de la historia es como el negativo de la fotograf\u00eda oficial de la historia que aparece entonces como simulacro-m\u00e1scara; lo olvidadooscurecido- borrado aparece ahora iluminado mediante el recuerdo de los registros cotidianos del lenguaje, los chistes del barrio, lo popular, lo urbano, lo biogr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Est\u00e9tica de mezcla, est\u00e9tica de resistencia<\/h2>\n\n\n\n<p>El fulgor argentino es, seg\u00fan su director Adhelmar Bianchi, un espect\u00e1culo de sensaciones que, sin pretensiones de vanguardia, junta lo ideol\u00f3gico y lo pol\u00edtico con lo art\u00edstico, rescatando de este modo, todos los elementos necesarios para la propuesta. Las met\u00e1foras visuales del El fulgor argentino hacen visibles la continuidad de los cien a\u00f1os de historia argentina desde una est\u00e9tica de mezcla que incluye la teatralidad del carnaval, especialmente de la murga rioplatense, el grotesco y el sainete, la historieta y la teatralidad social cotidiana, mezcladas con la tragedia, el melodrama y la parodia. La historia narrada y visualizada como \u00abhistorieta,\u00bb por la exageraci\u00f3n de sus caracteres, es recibida f\u00e1cilmente por el espectador, en su mayor\u00eda c\u00f3mplice, que ve concretadas en el escenario sus ideas\/im\u00e1genes: personajes-t\u00edteres gigantes exagerados y estereotipados hasta la caricatura, o a veces mu\u00f1ecos claramente identificables gracias a detalles muy obvios en su representaci\u00f3n y a locuciones que vienen de la tradici\u00f3n oral de la historia argentina. Por ejemplo, todos reconocen a Arturo Ill\u00eda, el expresidente cordob\u00e9s, m\u00e9dico de profesi\u00f3n que todo \u00ablo cura con peperina,\u00bb o la enorme gorra desproporcionadamente grande respecto de la figura del General Ongan\u00eda f\u00e1cilmente identificable por la redondez y la pequenez de su figura, o la rivalidad entre azules y colorados con un ej\u00e9rcito, ridiculamente desorganizado y perdido. La teatralidad social est\u00e1 incorporada de manera expl\u00edcita y evidente tanto en el vestuario como en los gestos y el lenguaje verbal. En la escena discurren un inventario de figuras y los discursos nacionales m\u00e1s representativos, con los que el argentino est\u00e1 muy familiarizado: el de la clase alta, el de los militares, el de los guerrilleros, el del hombre com\u00fan de barrio, el de las municipalidades, el de las damas de las instituciones de caridad y el del partido peronista. La est\u00e9tica de la murga es una est\u00e9tica de mezcla. Sin embargo, en este espect\u00e1culo este aspecto est\u00e1 sobredimensionado por la adicional pluralidad y diversidad de g\u00e9neros est\u00e9ticos, encuadrados en el pr\u00f3logo \u00abgastron\u00f3mico\u00bbde la choriceada,17 la presentaci\u00f3n y la retirada, t\u00edpicos de la murga rioplatense y que encuadran el espect\u00e1culo en su \u00abdisputa simb\u00f3lica\u00bb para la construcci\u00f3n de un sentido. Veremos a continuaci\u00f3n c\u00f3mo la desviaci\u00f3n del g\u00e9nero melodram\u00e1tico, la est\u00e9tica del carnaval, la iron\u00eda, la parodia y la est\u00e9tica del esperpento son algunas de las estrategias que este espect\u00e1culo maneja para construir la resistencia en la escena. Empecemos con el melodrama. Su presencia en este espect\u00e1culo condice con la afirmaci\u00f3n de que este g\u00e9nero aparece cuando los imperativos tradicionales de la verdad y la \u00e9tica han sido violentamente puestos en cuesti\u00f3n, y cuando la preocupaci\u00f3n presente es por tanto la promulgaci\u00f3n de la verdad y la \u00e9tica y la instalaci\u00f3n de un estilo de vida (Brooks 297). En este sentido, la est\u00e9tica del melodrama expresa este conflicto en conjuntos de figuras estereot\u00edpicas, casi siempre descritas en t\u00e9rminos hiperb\u00f3licos que toman cuerpo en conflictos que giran alrededor de valores opuestos que corresponden a la vez, al imaginario popular que subyace a esta producci\u00f3n. Pero en lugar de la resoluci\u00f3n cat\u00e1rtica y de la restauraci\u00f3n de los valores tradicionales propios del melodrama, \u00e9ste se convierte en una tragedia. La muerte, desaparici\u00f3n y persecusi\u00f3n funcionan como una interrupci\u00f3n de la vida. Dicha interrupci\u00f3n viola el g\u00e9nero melodram\u00e1tico y subraya el significado ideol\u00f3gico del texto, en cuanto se\u00f1ala la imposibilidad de una resoluci\u00f3n cat\u00e1rtica. No es posible des-hacer lo andado para el regreso a lo que ser\u00eda un estado de orden aceptable desde la mirada conformadora de esta producci\u00f3n, como tampoco es posible lograr la vuelta a la vida de los muertos-desaparecidos o deshacer las decisiones dr\u00e1sticas ya tomadas y puestas en pr\u00e1ctica para la imposici\u00f3n y mantenci\u00f3n del modelo econ\u00f3mico. La resistencia aparece tambi\u00e9n en la refuncionalizaci\u00f3n de la est\u00e9tica del carnaval. Tal como sucede en el carnaval, la distancia entre actores y espectadores disminuye. La ceremonia de la choriceada como pr\u00f3logo, la ubicaci\u00f3n en los asientos, inmersos espacialmente en medio de los m\u00faltiples niveles de la escena y la historia contada, por todos conocida, integran al espectador dentro del espect\u00e1culo, tal como sucede en la celebraci\u00f3n del carnaval. Pero a diferencia de lo que ocurre en el carnaval, esta est\u00e9tica no parece tener las implicaciones ideol\u00f3gicas descritas por Bahktin en cuanto no consagra la igualdad de todos los ciudadanos, ni siquiera como un par\u00e9ntesis en la vida de la sociedad.18 Contrariamente a lo que afirma el discurso pol\u00edtico hegem\u00f3nico oficial, el espect\u00e1culo no se\u00f1ala las desigualdades como algo inevitable que hay que asumir. Al contrario, acent\u00faa la injusticia que ellas implican, denunciando las consecuencias en la vida de los ciudadanos comunes, tanto mediante la l\u00edrica de los coros como mediante la teatralidad grotesca y esperp\u00e9ntica. Un buen ejemplo es la canci\u00f3n titulada \u00abEl cuartetazo\u00bb que en un juego ling\u00fc\u00edstico alude al Cordobazo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Orden y progreso Orden y moral Grita en la rosada El bigote militar\u2026. el verano ya lleg\u00f3 y nos ajustamos siempre el cintur\u00f3n no somos faquires ni lo queremos ser tenemos que comer Con la moral y el orden no hacemos un carajo\u2026. obreros y estudiantes unidos codo a codo y contra la injusticia tenemos que luchar.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Con la m\u00fasica y el ritmo argentino contempor\u00e1neo m\u00e1s popular \u2013 el cuartetazo \u2013 se denuncia la imposici\u00f3n desde \u00abla rosada\u00bb (la casa presidencial) de una \u00abpaz de cementerio\u00bb que es impuesta por los dictadores, \u00abel bigote militar\u00bb; rechaza el hambre \u2013 \u00abno somos faquires\/ ni lo queremos ser\u00bb \u2013 y proclama finalmente la reacci\u00f3n violenta popular, el Cordobazo, que oblig\u00f3 a Ongan\u00eda a abandonar la presidencia. Sin embargo, cabe preguntarnos por la efectividad de tal resistencia, sobretodo y parad\u00f3jicamente debido a su \u00e9xito, en cuanto el espect\u00e1culo ha corrido el riesgo de ser absorbido por el sistema con el consiguiente vaciamiento de sentido y de fuerza pol\u00edtica.19 En primer lugar, tal efectividad parece disminuir a la luz de una lectura transcodificadora hecha desde el final. En lo que podr\u00eda ser una confirmaci\u00f3n del vaciamiento se\u00f1alado, podemos observar que el espect\u00e1culo se orienta hacia la total desaparici\u00f3n apocal\u00edptica, \u00faltima consecuencia de la imposici\u00f3n del modelo econ\u00f3mico neo-liberal en una situaci\u00f3n en la que los que resisten no parecen tener otra alternativa que la de \u00abjugar\u00bbo \u00abcantar\u00bb su historia. Para los vecinos que recuerdan con mofa y tristeza los a\u00f1os pasados, esto podr\u00eda tener adem\u00e1s de un efecto meramente cat\u00e1rtico, el atractivo de dar rienda suelta al recuerdo melanc\u00f3lico tan propio de la idiosincracia porte\u00f1a. Ser\u00eda posible decir tambi\u00e9n que si ese final se elaborara un poco m\u00e1s y no se mostrara como una simple broma, el espect\u00e1culo tendr\u00eda mucho m\u00e1s poder superador, reformador, esperanzador de un futuro diverso respecto del presente. El espect\u00e1culo parecer\u00eda quedar, entonces, en un presente desesperado en donde la \u00fanica opci\u00f3n posible es jugar con \u00e9l para poder aceptarlo, duplicando una actitud que por otra parte no es sino el espejo de la actitud general no s\u00f3lo argentina sino latinoamericana frente al momento presente, pero que empieza a mostrar resquebrajaduras por donde comienzan a infiltrarse posiciones antag\u00f3nicas.20 En este sentido el espect\u00e1culo podr\u00eda parecer un buen resumen final del \u00e9xito total del discurso pol\u00edtico que apoya el sistema y que ha logrado convencer a parte de la ciudadan\u00eda que no hay m\u00e1s alternativa que intentar sobrevivir en las actuales condiciones y enfrentar la crisis de la mejor manera posible. El fulgor argentino le\u00eddo as\u00ed no alcanza a articular ninguna propuesta antineoliberal o anti-colonialista; presenta la imposibilidad de modelizar el futuro desde la experiencia pasada y parece proponer una est\u00e9tica del desconcierto cuya \u00fanica salida es la broma y el juego. Sin embargo, por otra parte, la funcionalidad de estas estrategias parece corresponder a lo que Tiffin llama \u00abcontra discurso post-colonial,\u00bb cuando las describe como \u00abinvolving] a mapping of the dominant discourse, a reading and exposing of its underlying assumptions, and the dis\/mantling of these assumptions from the cross-cultural standpoint of the imperially subjectified \u2018local&#8217;\u00bb (98). El espect\u00e1culo des-cubre el discurso del poder y de la historia tradicional que se cubre con la \u00abraz\u00f3n\u00bb de la civilizaci\u00f3n y del progreso, expone la conformaci\u00f3n de este discurso desde \u00e9lites configuradas de acuerdo a intereses econ\u00f3micos y de clase y des-mantela estas propuestas mediante el discurso verbal y esc\u00e9nico. A todo ello, suma una posici\u00f3n positiva respecto de la posibilidad de la conservaci\u00f3n del pensamiento ut\u00f3pico. La utop\u00eda no es entonces ya la grande e imposible tarea de cambiar las estructuras fundamentales; es alcanzar una meta mucho m\u00e1s cercana, pero que demuestra la sobrevivencia del pensamiento ut\u00f3pico y su aparecimiento en los momentos en que este sujeto colectivo se propone expresar sus memorias para proyectarlas desde el presente hacia el futuro. Por otra parte, el \u00e9xito de \u00e9ste y los anteriores espect\u00e1culos del grupo invita a que nos preguntemos si su gran recepci\u00f3n no obedece a la existencia de un g\u00e9rmen de una conciencia popular que encuentra su eco en esta expresi\u00f3n cultural. M\u00e1s importante a\u00fan, la acogida del p\u00fablico al espect\u00e1culo podr\u00eda tambi\u00e9n tomarse como indicador de una predisposici\u00f3n de ciertos grupos sociales colaterales a la adscripci\u00f3n de posiciones cr\u00edticas cercanas a las planteadas en El fulgor argentino. Estas posiciones podr\u00edan explicarse como la reacci\u00f3n de la clase media pauperizada que encuentra en el espacio teatral creado en el galp\u00f3n la expresi\u00f3n de sus deseos, y frente a la cual dicho espect\u00e1culo ejerce la seducci\u00f3n de la posibilidad de una utop\u00eda futura de la que el espect\u00e1culo como \u00abcr\u00edtica reguladora\u00bb21 del momento actual de la pol\u00edtica y la econom\u00eda argentina ser\u00eda el primer aviso. En este caso, El fulgor desmiente la equivalencia de utop\u00eda con \u00aberror hist\u00f3rico,\u00bb al mismo tiempo que desenmascara la ideolog\u00eda neo-liberal, escondida bajo el disfraz de un progreso que consiste fundamentalmente, en el alcance de los lujos materiales del primer mundo (tarjetas de cr\u00e9dito, viajes a plazos, vacaciones en Miami, etc.); en la obtenci\u00f3n de un aspecto f\u00edsico pefecto (tal como los anuncios de los medios argentinos remarcan hasta el exceso); en el goce de los para\u00edsos consumistas, tan propiamente llamados en el dialecto porte\u00f1o \u00abshoppings\u00bb o en la pertenencia a alg\u00fan \u00abcountry\u00bb con la vida de lujos y excentricidades que ello significa. El fulgor argentino no se limita a construir maniqueamente el sentido de la historia, en cuanto explora formas oblicuas y se plantea el conflicto entre la asimilaci\u00f3n del pasado y su rechazo (Richards 33). Se plantea la organizaci\u00f3n de un nuevo espacio cultural desde donde armar la disidencia pol\u00edtica usando un pastiche de im\u00e1genes y de estilos h\u00edbridos y parece confirmar la existencia de \u00abuna dimensi\u00f3n cultural del problema en la que podr\u00edamos trabajar y la cual puede ser \u00fatil para la pol\u00edtica\u00bb (Sarlo 91). El fulgor argentino no es solamente una re-presentaci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos; es m\u00e1s bien una pr\u00e1ctica de resistencia, una lucha ideol\u00f3gica en defensa de la agencia del sujeto colectivo productor y receptor de la propuesta. Mediante la introducci\u00f3n del elemento de negaci\u00f3n dentro de la re-construcci\u00f3n de la historia, el espect\u00e1culo propone una comprensi\u00f3n alternativa desde la mirada propia y distinta que emerge desde el espacio de El Galp\u00f3n de las Catalinas. Frente al discurso del poder revestido de la ficci\u00f3n, el artificio y la m\u00e1scara, El fulgor argentino exhibe caras bajo las m\u00e1scaras, hechos y nombres para desafiar la anomia del discurso econ\u00f3mico del mercantilismo, denunciando la falsedad de la homogeneizaci\u00f3n mediante la marcaci\u00f3n de las diferencias sociales, econ\u00f3micas y principalmente de clase. Creo que el \u00e9xito del espect\u00e1culo radica en el hecho de que \u00e9ste se construye desde la voz de la comunidad, no del director ni del escritor dram\u00e1tico individual. Esta es una voz que nace siendo colectiva y que se extiende hacia afuera de lo marginal alcanzando lo que podr\u00eda ser le\u00eddo antag\u00f3nicamente como un movimiento expansivo en el que los m\u00e1rgenes pulsan por acercarse al centro, al menos con esta expresi\u00f3n cultural. Este movimiento marca el contrapunto al acercamiento del centro al margen, causado por el crecimiento de los \u00edndices de pobreza y la disminuci\u00f3n, sino la desaparici\u00f3n, de la clase media argentina. La intencionalidad de El fulgor se hace expl\u00edcita en la \u00abCanci\u00f3n final,\u00bb especie de manifiesto ideol\u00f3gico del grupo Catalinas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Que nadie diga \u00abla utop\u00eda\u00bb se muri\u00f3 FALL 2001 111 Si para muestra basta un bot\u00f3n Aqu\u00ed hay cien ut\u00f3picos hoy\u2026. Porque pensamos Que a\u00fan es posible Por eso es que estamos ac\u00e1\u2026. Somos la historia que el futuro Va a contar Y mal o bien nos recordar\u00e1n. Con la memoria La esperanza Resistir\u00e1.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La esperanza y la resistencia del grupo se asienta en la afirmaci\u00f3n de la utop\u00eda, en el mantenimiento de la memoria colectiva y en el fortalecimiento de los lazos de solidaridad. El grupo Catalinas Sur expresa, mediante pantallazos teatrales de convincente poder sint\u00e9tico, la conciencia de la necesidad de hacer un teatro representativo desde la pasi\u00f3n cr\u00edtica, como un modo de mantener viva la esperanza y la memoria. Pasadena City College<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Lectura que parece confirmarse a la luz del \u00faltimo espect\u00e1culo estrenado por el mismo grupo en mayo del 2000 y que relaciona la pobreza del siglo xix con la situaci\u00f3n argentina actual.<\/li>\n\n\n\n<li>Este es el nombre del local, recientemente adquirido por el grupo Catalinas Sur donde se realizan las funciones teatrales.<\/li>\n\n\n\n<li>Hern\u00e1n Vidal ha tratado extensamente el tema de la \u00abmala conciencia\u00bbque encierran los monumentos que congelan el pasado y esconden toda la represi\u00f3n y el dolor que los episodios hist\u00f3ricos encierran en su Cr\u00edtica literaria como defensa de los derechos humanos, argumento que sigue la afirmaci\u00f3n de Benjamin de que no existe un documento de civilizaci\u00f3n que no sea al mismo tiempo un documento de barbarismo. En este sentido lo que hace el espect\u00e1culo en cuesti\u00f3n es des-enmascarar el lado oculto b\u00e1rbaro de la llamada \u00abcivilizaci\u00f3n.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>La murga es una manifestaci\u00f3n art\u00edstico-popular r\u00edo-platense antigua, cada vez m\u00e1s marginal, que en carnaval se forma por generaci\u00f3n espont\u00e1nea en los barrios populares. Tal estructura consta de una presentaci\u00f3n, una canci\u00f3n que es una cr\u00edtica pol\u00edtica o de costumbres, un homenaje que se hace generalmente a grandes figuras populares y finalmente una canci\u00f3n de retirada con la que la murga se despide hasta el pr\u00f3ximo carnaval.<\/li>\n\n\n\n<li>Las letras de las canciones est\u00e1n tomadas del cuadernillo, repartido en las funciones de El fulgor argentino en 1999.<\/li>\n\n\n\n<li>El anuncio del \u00abfin de la historia\u00bb implica la imposibilidad de propiciar cambios reales, por ello, m\u00e1s que nunca se hace la pol\u00edtica del \u00abparche\u00bb \u2013 la ingenier\u00eda social propugnada por el popperianismo; est\u00e1n en boga los peque\u00f1os acuerdos, las negociaciones con los grupos, hechos en funci\u00f3n de la mantenimiento del sistema econ\u00f3mico neoliberal, dentro del cual lo \u00fanico que cabe son los movimientos sociales con sus muy delimitados fines que s\u00f3lo implican peque\u00f1as correcciones. Tema que empieza a aparecer tambi\u00e9n en otras producciones teatrales, por ejemplo, este es el tema central de El saludador de Roberto Cossa, escenificado en la temporada de teatro en Buenos Aires de 1999.<\/li>\n\n\n\n<li>Andermann subraya como la identidad nacional y la herencia nacional reside en un patrimonio com\u00fan del cual \u00abthe state becomes the principal collector, the collecting amateur\u2019s idolatric and fetishist relation to his objects is banished, to make room for a raison d\u2019Etat of taxonomic rules both \u2018scientific\u2019 and \u2018objective\u2019 (23).<\/li>\n\n\n\n<li>Nombramiento ir\u00f3nico\/despectivo que se da coloquialmente a las mujeres snobs de la clase alta argentina.<\/li>\n\n\n\n<li>A diferencia del teatro de la dictadura y del teatro contempor\u00e1neo que trata problemas pol\u00edticos metaf\u00f3rica o aleg\u00f3ricamente, aqu\u00ed no hay ninguna necesidad de eufemismos o de conflictos \u00abuniversales\u00bb con posible alcance a un p\u00fablico internacional. Esta producci\u00f3n est\u00e1 dirigida primariamente a los \u00abvecinos\u00bb que no necesitan realizar ninguna transcodificaci\u00f3n puesto que asisten a la re-creaci\u00f3n sino de lo vivido, al menos de lo narrado por sus padres o abuelos.<\/li>\n\n\n\n<li>El romance entre Juan (alusi\u00f3n indirecta a Juan Domingo Per\u00f3n) el pobre y bien parecido muchacho peronista e Irene, la \u00abni\u00f1a bien,\u00bb ser\u00eda un intento de hacer una alegor\u00eda sobre el \u00faltimo peronismo en que muchos integrantes de la clase media se identificaron con el peronismo popular en el \u00faltimo regreso de Per\u00f3n en el 73. El hijo de la pareja parece de alguna manera expresar la idea de un posible futuro para esa uni\u00f3n. Esperanza que se esfuma cuando aqu\u00e9l se transforma en un \u00abdesaparecido\u00bb; esto \u00faltimo parece tambi\u00e9n aludir metaf\u00f3ricamente a la imposibilidad de recuperar el peronismo de los setenta.<\/li>\n\n\n\n<li>Esta pr\u00e1ctica teatral-discursiva de \u00abEl fulgor argentino\u00bb intenta despertar una memoria que impulse a la acci\u00f3n, suprimiendo la monumentalidad de la historia (White 355), desvelando sus contenidos en la cotidianeidad del colectivo, y recuperando las huellas de lo diferente, revelando la re-memorizaci\u00f3n como representaci\u00f3n y estableciendo la historicidad al interior de la historia (Terdiman 12-70). La historia contada en la escena se revela como el locus de la alteridad y se identifica como la ant\u00edtesis del gobierno de la re-democratizaci\u00f3n. Para el sujeto colectivo productor, esta recuperaci\u00f3n de la memoria es, seg\u00fan Colombres, \u00abuna necesidad vital, un recurso para no morir, y tambi\u00e9n para liberarse de la opresi\u00f3n\u2026[y], eliminar los escollos que le[s] pusieron para abolir su pasado y congelar su proceso hist\u00f3rico\u2026\u00bb (65), es decir, una manera de luchar contra el desplazamiento de la vida de la naci\u00f3n que actualmente sufre este sujeto por via de los m\u00faltiples acortamientos econ\u00f3micos y legales.<\/li>\n\n\n\n<li>Con \u00abprimer peronismo\u00bb me refiero al contenido pol\u00edtico y social de esta ideolog\u00eda, hasta antes de la transformaci\u00f3n que la econom\u00eda de libre mercado y la globalizaci\u00f3n implementadas por el gobierno de Menem de acuerdo con lo impuesto por los organismos internacionales.<\/li>\n\n\n\n<li>El espect\u00e1culo empieza con los carnavales de 1930, druante la presidencia de Hip\u00f3lito Irigoyen; sigue el golpe del 6 de septiembre de 1930 que pone a Uriburu en el poder y con el que se inicia la D\u00e9cada Infame. As\u00ed llega al 17 de octubre de 1945 y la movilizaci\u00f3n popular que lleva al poder a Juan Domingo Per\u00f3n y su esposa Eva Duarte de Per\u00f3n. Siguen la muerte de Eva Per\u00f3n, el derrocamiento de Per\u00f3n del 55 y la represi\u00f3n del movimiento peronista en la que se se\u00f1alan especialmente los fusilamientos del 9 de junio de 1956. Luego Frondizi accede a la presidencia, quien al poco tiempo es reemplazado, a instancias de las Fuerzas Armadas, por Jos\u00e9 Mar\u00eda Guido, cuyo mandato estuvo caracterizado por el enfrentamiento entre las facciones militares de \u00abColorados\u00bb y \u00abAzules.\u00bb El 12 de octubre de 1963, luego de elecciones populares, sube al poder Illia cuya presidencia se interrumpe por el golpe militar de 1966 que pone en la presidencia al General Ongan\u00eda. En 1969 explota el Cordobazo, levantamiento popular multiclasista que genera el derrocamiento de Ongan\u00eda y su reemplazo consecutivo por los Generales Levingston y Lanusse. Ante el creciente reclamo popular y el debilitamiento de los sucesivos gobiernos de las Fuerzas Armadas, Per\u00f3n regresa al pa\u00eds en 1972 y es elegido presidente en 1973. Su fallecimiento en 1974 determina el ascenso de su esposa Mar\u00eda Estela Mart\u00ednez de Per\u00f3n al poder, la cual es derrotada por el golpe militar del 24 de marzo de 1976. El escenario del Club se oscurece y da inicio al \u00bb per\u00edodo m\u00e1s negro de nuestra historia, donde la tortura, el asesinato y la desaparici\u00f3n de hombres y mujeres, llenaron de horror al mundo entero\u00bb (programa de mano). Sigue la escenificaci\u00f3n de la guerra de las Malvinas, ante cuyo fracaso y mentira, el gobierno jaqueado por la reacci\u00f3n popular, se ve obligado a permitir elecciones nacionales en las que triunfa Ra\u00fal Alfons\u00edn de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical y posteriormente, la presidencia de Menem con su imposici\u00f3n de las pol\u00edticas de libre mercado. La historia termina en el 2030, en el que aparecen los sobrevivientes de una \u00abhecatombe.\u00bb Ellos, vestidos como extra-terrestres, se descuelgan de diversos puntos del techo de El Galp\u00f3n y van cayendo al centro del escenario, donde luego de entonar la \u00abCanci\u00f3n Final\u00bb de la que hablar\u00e9 luego, se juntan al baile y la despedida final de la murga.<\/li>\n\n\n\n<li>Esto es evidente la funcionalidad de la pr\u00e1ctica ret\u00f3rica de los discursos de Ongan\u00eda en que se busca demonizar, extranjerizar y desconocer a todo aquel que no calce dentro de la descripci\u00f3n que de la argentinidad se hace desde su ideolog\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>El polit\u00f3cologo italiano Norberto Bobbio en una entrevista a El Clar\u00edn, el 2 de abril de este a\u00f1o, explica la paradoja que trae la democracia: a m\u00e1s igualdad pol\u00edtica, menos igualdad social. Esto es lo que ese est\u00e1 viviendo cada vez m\u00e1s intensamente en Latinoam\u00e9rica y que constituyen los efectos negativos del modelo, que seg\u00fan el mismo te\u00f3rico puede causar \u00abtensiones formidables [que] pongan en riego al r\u00e9gimen de gobierno. Es un teorema de hierro: a m\u00e1s desigualdad, menos democracia.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>Alvaro Alsogaray, Ministro de Econom\u00eda durante la presidencia de Frondizi, descrito por el historiador Jos\u00e9 Luis Romero como el \u00abcampe\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica ortodoxamente liberal\u00bb aplic\u00f3 en junio de 1959 un programa estabilizador que inclu\u00eda la restricci\u00f3n crediticia, el congelamiento de salarios, la reducci\u00f3n del d\u00e9ficit fiscal, y la supresi\u00f3n de los subsidios. Seg\u00fan Romero, \u00abel costo social de esta pol\u00edtica fue muy alto, especialmente por la secuela de cierres y la creciente desocupaci\u00f3n\u00bb (210-11).<\/li>\n\n\n\n<li>En el \u00abvest\u00edbulo\u00bb se venden antes del espect\u00e1culo s\u00e1nduches de chorizo,que los espectadores consumen alegremente.<\/li>\n\n\n\n<li>Resulta sospechoso que en el a\u00f1o 2000, las autoridades hayan dado un nuevo impulso a las celebraciones barriales y ciudadanas del carnaval. Esto parece corroborar la hip\u00f3tesis de Bahktin de que tal exhaltaci\u00f3n del presente intenta disimular o condenar al olvido las huellas, recuerdos, rebeliones y disconformismos del momento, descripci\u00f3n que parece corresponder a la Argentina actual.<\/li>\n\n\n\n<li>Vaciamiento a la manera en que hoy observamos los iconos o modas de los setentas, usados por lo guerrilleros o revolucionarios de venta en los almacenes de \u00abmoda\u00bb de los reductos m\u00e1s conservadores de los Estados Unidos o im\u00e1genes de la Revoluci\u00f3n cubana anunciando por la internet alguna venta bajo el lema \u00abahora somos libres para comprar y vender.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>Tal como ha sucedido por ejemplo en los Estados Unidos con las demonstraciones frente a las reuniones del \u00abWorld Trade Organization\u00bb (Seattle, Washington y Amsterdam, 2000) y en Argentina con la \u00aboperaci\u00f3n escrache\u00bb de los hijos de los desaparecidos \u2013 manifestaciones que llevan ya varios a\u00f1os y que cada vez cobran m\u00e1s fuerza, y con los insistentes y cada vez m\u00e1s fuertes reclamos de los obispos de la iglesia argentina, que piden un \u00abcapitalismo m\u00e1s humano.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>Arturo Roig propone el concepto de \u00abcr\u00edtica reguladora\u00bb para explicar la presencia contempor\u00e1nea del pensamiento ut\u00f3pico en Latinoam\u00e9rica. B\u00e1sicamente, la propuesta afirma que la cr\u00edtica realizada al momento presente, indica indirectamente una insatisfacci\u00f3n con el estado de cosas que conduce a la propuesta de utop\u00edas que superar\u00edan dichas condiciones.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Andermann, Jens. \u00abTotal Recall: Texts, Corpses, the Museums of Argentinian Narrative.\u00bb Latin American Cultural Studies 6 (1997).<\/p>\n\n\n\n<p>Aschcroft, Bill, Gareth Griffiths and Helen Tiffin. Post-colonial Studies Reader. Routledge: London and New York, 1995. Benjamin, Walter. \u00abTheses on the Philosophy of History\u00bb en Critical theory Since 1965. Hazard Adams &amp; Leroy Searle, eds. University Presses of Florida: Gainesville, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p>Bergero, Adriana y Fernando Reati (compiladores). Memoria colectiva y pol\u00edticas de olvido. Argentina y Uruguay 1970-1990. Rosario: Beatriz Viterbo Editora, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Brooks, Peter. The Melodramatic Imagination: Balzac, Henry James, Melodrama and the Mode of Excess. New Haven: Yale, 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombres, Adolfo. Sobre la cultura y el arte popular. Buenos Aires: Ediciones del Sol, Serie Antropol\u00f3gica, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Geirola, Gustavo. \u00abPadres malos e hijos desesperados: memorias del amor mal llevado en el cine reciente de Solanas y Subiela\u00bb en Bergero, Memoria colectiva y pol\u00edticas de olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00fcner, Eduardo. \u00abLas fronteras del (des)orden. Apuntes sobre el estado de la sociedad civil bajo el menemato,\u00bb en Atilio Bor\u00f3n (comp.). El menemato. Radiograf\u00eda de dos a\u00f1os de gobierno de Carlos Menem. Buenos Aires: Ediciones Letra Buena S.A., 1991<\/p>\n\n\n\n<p>Habermas, Jurgen. The Philosophical Discourse of Modernity. Cambridge: M.I.T. Press, 1987. \u00abLa democracia debe recuperar el contenido ideol\u00f3gico\u00bb Entrevista a Norberto Bobbio. El Clar\u00edn, 2 de abril del 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn Barbero, Jes\u00fas. De los medios a las mediaciones. Comunicaci\u00f3n, cultura y hegemon\u00eda. M\u00e9xico: Gustavo Gili, 1991.<\/p>\n\n\n\n<p>Richards, Nelly. La insubordinaci\u00f3n de los signos. Santiago: Editorial Cuarto Propio, 1994. Roig, Arturo Andr\u00e9s. Proceso civilizatorio y ejercicio ut\u00f3pico en nuestra Am\u00e9rica. San Juan: Editorial Fundaci\u00f3n Universidad de San Juan, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p>Romero, Jos\u00e9 Luis. Breve historia de la Argentina. Huemul: Buenos Aires, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p>Sarlo, Beatriz. Cultural Studies Questionnaire. Latin American Cultural Studies 6 (1997). Sosnowski, Sa\u00fal. \u00abPol\u00edticas de memoria y de olvido\u00bb en Bergero, Memoria colectiva y pol\u00edticas de olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Terdiman, Richard. Present Past. Modernity and the Memory Crisis. 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Baltimore: The Johns Hopkins UP, 1973.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lola Proa\u00f1o-G\u00f3mez, 2001<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[216,67],"class_list":["post-9829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es","tag-performatividad","tag-teatralidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9829"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9830,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9829\/revisions\/9830"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}