{"id":9807,"date":"2002-03-10T17:38:00","date_gmt":"2002-03-10T16:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9807"},"modified":"2026-03-10T17:49:08","modified_gmt":"2026-03-10T16:49:08","slug":"la-maquina-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2002\/03\/10\/la-maquina-del-tiempo\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina del tiempo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cecilia Sosa<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2002<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p><em>P\u00e1gina 12.&nbsp;Suplemento&nbsp;Radar<\/em>&nbsp;(Buenos Aires), 17 noviembre 2002.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan tres personas nacidas el mismo d\u00eda y el mismo a\u00f1o, digamos: el 8 de julio de 1958? \u00bfAlgo m\u00e1s que un animal y un signo del zod\u00edaco? Un hor\u00f3scopo on line instruye: perro de c\u00e1ncer; es decir: \u201cUna persona dotada de gran intuici\u00f3n y facultad para predecir los acontecimientos. Muy susceptible de sufrir la influencia ajena. Llega a sentir y a actuar como aquellos que le impresionan\u201d. Los ocho de julio (experiencia de registro sobre paso del tiempo), la obra de Beatriz Catani y Mariano Pensotti, que cierra la edici\u00f3n 2002 del ciclo Biodrama, busca trasponer el \u00e1mbito oracular y poner en acto la presentaci\u00f3n de la prueba. As\u00ed, con la excusa caprichosa de unir tres biograf\u00edas que comparten una misma coordenada temporal, la premisa se transforma en el punto de partida de un relato que apuesta a combatir la representaci\u00f3n con el presente de la exhibici\u00f3n: la presentaci\u00f3n de una experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe busca gente nacida el 8 de julio de 1958.\u201d La convocatoria empez\u00f3 a circular v\u00eda e-mail y ahora el texto se exhibe en la pantalla, irrumpiendo en la temporalidad de otra escena. Respondieron m\u00e1s de 20 personas, y de all\u00ed surgi\u00f3 el elenco: Alfredo (Mart\u00edn), Mar\u00eda Rosa (Pfeiffer) y Silvio (Francini). Un m\u00e9dico psiquiatra, una maestra embarazada y un comisario de a bordo: no actores, sino personas que logran hacer de su experiencia vivida un relato teatral.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez reunido el elenco, los directores distribuyeron consignas: por ejemplo, seguir a una desconocida, registrar todos sus pasos, sus h\u00e1bitos, sus modos y, eventualmente, el desarrollo de su embarazo. Durante seis meses. \u201cMi misi\u00f3n fue filmar a Mar\u00eda Rosa, a quien yo no conoc\u00eda entonces y a quien nunca llegu\u00e9 verdaderamente a conocer\u201d, cuenta Alfredo, el \u00fanico actor de la obra (Perspectiva Siberia, El paciente). \u201cS\u00f3lo fuimos presentados una vez. Mi relaci\u00f3n con ella siempre se bas\u00f3 en puras hip\u00f3tesis; siempre fue enfrentarme a una alteridad desconocida. Pero me descubr\u00ed pensando en ella en los momentos m\u00e1s inesperados. Cuando desapareci\u00f3 de su casa para tener a su beb\u00e9 llegu\u00e9 a temer que hubiera sufrido un accidente.\u201d La consigna de Alfredo se entreteji\u00f3 con la de Mar\u00eda Rosa, que consist\u00eda en sacarse un rollo entero de fotos en la calle por desconocidos, en cualquier momento y lugar. \u201cLa instrucci\u00f3n que ella recibi\u00f3 permiti\u00f3 que yo, en paralelo, pudiera cumplir con la m\u00eda\u201d, dice Alfredo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los distintos tiempos biogr\u00e1ficos se entrecruzan en un juego de persecuciones que recorre soportes diversos: fotos, video, documentos\u2026 As\u00ed, Alfredo, en el presente de la escena teatral, juega a cruzar el mismo puente que Mar\u00eda Rosa atraviesa en la imagen de video que \u00e9l mismo registr\u00f3 con una c\u00e1mara manual en alg\u00fan instante de aquellos seis meses.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro \u201cpersonaje\u201d que sube al escenario es Alicia (Linaldelli de Francini). Pero en realidad lo hace en representaci\u00f3n de Silvio, su marido, impedido de presentarse en persona por problemas laborales. El ausente, sin embargo, ha dejado en sus manos los testimonios que prueban la consigna que recibiera (y ejecutara) de los directores: pintar un mismo \u00e1rbol durante seis meses. Nueva mediaci\u00f3n, nueva intervenci\u00f3n de \u201clo real\u201d. \u201cSilvio en este momento est\u00e1 volando a Mar del Plata\u201d, se disculpa Alicia antes de ponerse a reproducir las conversaciones que mantiene a diario con \u00e9l, entre el jard\u00edn de infantes (donde trabaja ella) y el taller de pintura (donde \u00e9l invierte sus ratos de ocio).\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, tejida con tres historias de vidas reales, la obra de Catani (actriz, dramaturga y directora) y Pensotti (cineasta) construye un extra\u00f1o ensayo teatral que antepone la experiencia a las artima\u00f1as de la representaci\u00f3n. Navegando en la frontera del teatro en vivo y el proyecto documental, Los 8 de julio describe una extra\u00f1a par\u00e1bola que en su borde m\u00e1s \u00e1spero lo acerca al reality show. En alguna dimensi\u00f3n de esa cr\u00edtica a la representaci\u00f3n, no es dif\u00edcil incluso imaginar a Solita festejando ese enlace con la vida real, con \u201cla vida misma\u201d. De ese v\u00ednculo siempre quebrado, siempre fantasioso, surge el material de im\u00e1genes que, proyectado sobre el escenario, ayuda a los directores a \u201cguionar\u201d la obra. As\u00ed, el artificio original de las fechas da pie a la construcci\u00f3n de un relato plagado de paralelos y coincidencias. Como los enamorados construyen su relato de casualidades, Alfredo comienza a transitar la b\u00fasqueda de una vida en paralelo. Y, a la vez, es ese mismo material el que obliga a la \u201cobra\u201d a transitar por ribetes cada vez m\u00e1s realistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El momento clave de Los 8 de julio es aquel en el que las vidas de Alfredo y Mar\u00eda Rosa se cruzan en vivo y en directo por \u00fanica vez. Casi como una parodia sutil del \u201c\u00a1C\u00f3mo est\u00e1n mis valientes\u201d de Solita, Alfredo recibe en medio del escenario la llamada telef\u00f3nica de Mar\u00eda Rosa desde Santa Fe, adonde se mud\u00f3 luego de tener a su beb\u00e9 El confesionario se abre a las preguntas de los espectadores. Y la protagonista, que fue espiada por el p\u00fablico, puede ser libremente interrogada por el p\u00fablico que finalmente se devela como el principal escribiente de la obra. \u201c\u00bfC\u00f3mo se llama la nena?\u201d, quiere saber alguien desde su butaca. \u201cLuisiana\u201d. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 esperaste tanto para volver a tener otro hijo?\u201d, inquiere otro espectador, entrenado en fantasearse arriba del panel.<\/p>\n\n\n\n<p>Las preguntas no difieren demasiado de las que abundan en cualquier talk show, y no tardan en vacilar. \u00bfFaltar\u00e1 un Dorio? En otras funciones, al aparecer, hubo apuestas m\u00e1s arriesgadas. \u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando ahora en Esperanza, provincia de Santa Fe?\u201d \u201c\u00bfNo te molesta la diferencia de edad con tu novio Marcos?\u201d Hubo incluso un indiscreto que pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQui\u00e9n paga esta llamada telef\u00f3nica?\u201d Un problema que para los directores no fue f\u00e1cil de resolver. En tren de amortizar costos, desde el Teatro San Mart\u00edn, que produce la obra, se sugiri\u00f3 que la llamada fuera grabada. Pero la posici\u00f3n de Viv\u00ed Tellas, coordinadora del ciclo Biodrama, result\u00f3 convincente: si la llamada deb\u00eda hacerse en vivo era porque \u201cBiodrama se inscribe en lo que se podr\u00eda llamar el \u2018retorno de lo real\u2019 en el campo de la representaci\u00f3n. Despu\u00e9s de casi dos d\u00e9cadas de simulaciones y simulacros, lo que vuelve es la idea de que hay experiencia, y el arte debe inventar alguna forma nueva de entrar en relaci\u00f3n con ella\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Confinada en Santa Fe, Mar\u00eda Rosa nunca vio el proyecto concluido. Debe conformarse con el contacto ef\u00edmero con el p\u00fablico a trav\u00e9s de las preguntas que Alfredo renueva cada fin de semana por tel\u00e9fono. Tampoco escucha los aplausos cuando, agotado el di\u00e1logo con el p\u00fablico, Alfredo y Alicia se retiran de escena. Sigue esperando que la producci\u00f3n se digne a enviarle el video prometido de la obra a Santa Fe. Montaje sobre montaje. Cajas chinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo delata el subt\u00edtulo de la experiencia, sin duda el tiempo y su transcurrir est\u00e1n en el centro de Los 8 de julio. Pero hay m\u00e1s. Ese tiempo que se quiebra en los relatos de los tres protagonistas muestra su faceta colectiva cuando, en el video que abre y cierra la obra, un grupo de transe\u00fantes ocasionales que pasan por una g\u00e9lida Plaza de Mayo son invitados a confesar ante la c\u00e1mara qu\u00e9 hacen all\u00ed un 8 de julio de 2002. \u201cEl retorno de la experiencia \u2013lo que en Biodrama se llama \u2018vida\u2019- es tambi\u00e9n el retorno de Lo Personal\u201d, dice Tellas en la declaraci\u00f3n de principios del ciclo. \u201cVuelve el Yo, s\u00ed, pero es un Yo inmediatamente cultural, social, incluso pol\u00edtico\u201d. Otras caras, otros rostros, otras historias. Es en el vertiginoso entrelazamiento de los dramas personales donde la obra adquiere una dimensi\u00f3n p\u00fablica y el concepto Biodrama revela su capacidad de apresar el tempo de una sociedad descompuesta. Es all\u00ed donde este sutil ejemplar de teatro de no ficci\u00f3n arroja, en su extra\u00f1o engranaje documental, una imagen espejada de lo social. El artificio caprichoso de la fecha se desarma ante la urgencia de los rostros que se confiesan urgidos por el desempleo y la escasez, convirtiendo la pregunta en un drama com\u00fan. As\u00ed, aquello que s\u00f3lo el observador m\u00e1s aguerrido podr\u00eda llegar a detectar en \u201cla casa m\u00e1s famosa del pa\u00eds\u201d, aqu\u00ed se despliega, caudaloso, en un universo sin nombres propios. Los perros de c\u00e1ncer se multiplican, misteriosamente enlazados a un destino colectivo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Obras<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2002\/09\/25\/los-8-de-julio\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2745\">Los 8 de julio (Experiencia sobre registros de paso del tiempo)<\/a>, Beatriz Catani, 2002<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cecilia Sosa, 2002<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[102,39,44,92,13],"class_list":["post-9807","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es","tag-afectos","tag-cuerpo","tag-dramaturgia","tag-historia","tag-memoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9807","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9807"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9807\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9808,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9807\/revisions\/9808"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9807"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9807"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9807"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}