{"id":9743,"date":"2004-03-09T17:44:00","date_gmt":"2004-03-09T16:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9743"},"modified":"2026-03-09T17:46:13","modified_gmt":"2026-03-09T16:46:13","slug":"la-sangre-performatica-y-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2004\/03\/09\/la-sangre-performatica-y-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"La sangre perform\u00e1tica y nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lorena Wolffer y Rosemberg Sandoval<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Elisa Espinosa<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2004<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito. Ponencia.&nbsp;<em>Tercer Foro de Artes Visuales. El arte contempor\u00e1neo latinoamericano<\/em>. Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico, Noviembre de 2004.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Preludio<\/h2>\n\n\n\n<p>Al pensar en la sangre \u00abperform\u00e1tica\u00bb, la imaginaci\u00f3n se remite a la sangre que trabaja el artista de performance, sangre pol\u00edtica que \u00abresimboliza\u00bb, \u00abresignifica\u00bb o \u00abrecontextualiza\u00bb y hace reiniciar la vida como si fuese el Primer D\u00eda . Sangre \u00abenmarcada\u00bb por el movimiento o el estatismo del performer, al mismo tiempo subyugado por la sucesi\u00f3n imaginaria o real de sus acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas la mente evoca tambi\u00e9n la otra sangre. Esa que moja armas, ropas y cuerpos destrozados e impregna los campos o las calles en la guerra o en un accidente automovil\u00edstico o a\u00e9reo , o sale al blanco de las s\u00e1banas en el quir\u00f3fano durante una operaci\u00f3n; se desborda de sus vasos por la muerte impuesta en los bandos en pugna o por el bistur\u00ed del m\u00e9dico. Asimismo fortalece cualquier evocaci\u00f3n de la sangre \u00abperform\u00e1tica\u00bb, la sangre en su magnificencia de sangre en s\u00ed, en alianza con el agua y su estatus de ser, como el semen, por ejemplo, el l\u00edquido m\u00e1s enigm\u00e1tico, potente, complejo, originador y evocador que exista en la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que la sangre, el semen y la orina se producen en un fuerte proceso qu\u00edmico, pero no en la oscuridad de aqu\u00e9lla, generada en las cabezas de los huesos, el h\u00edgado, el bazo, la m\u00e9dula, con las funciones de oxigenar, nutrir, energizar o, en el otro extremo de la vida, trazar, un camino hacia la muerte cuando sus componentes var\u00edan su qu\u00edmica y enferman. El semen y la orina siguen una transformaci\u00f3n dependiente del agua y de la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tejido que oscila entre lo l\u00edquido y lo s\u00f3lido, ella se reproduce al infinito con una complejidad qu\u00edmica e impacto visual \u00fanicos por su consistencia y cromatismo variable en minutos. Infaltable decir que el agua, elemento entre los elementos, base compositiva de los fluidos que animan al cuerpo y cuyo efecto vivificador o mortal se manifiesta de diversa manera, no tiene el mismo status de la sangre. El agua no tiene el rojo intenso que posee la sangre cuando sale de los pulmones, navegando por las arterias, o el sepia sombr\u00edo que la caracteriza al correr por las venas, sin asomo al aire, ni siendo co\u00e1gulo o final confusi\u00f3n con la tierra. El rojo, la transparencia, la espesura y el fr\u00edo o la tibieza y el olor del hierro org\u00e1nico, se combinan en la sangre natural per se, y de manera dram\u00e1tica, pol\u00edtica y socialmente fort\u00edsima, en la sangre perform\u00e1tica que se extrapola y resignifica al infinito en los hemoperformances de \u00abnuestro tiempo\u00bb y en la historia de las sociedades mexicana y colombiana actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los problemas m\u00e1s agudos que aquejan a Colombia y a M\u00e9xico, adem\u00e1s del hambre, la marginaci\u00f3n, el analfabetismo, el desempleo, la guerra psicol\u00f3gica y la guerra tecnol\u00f3gica y corporal ejercida por grupos de la m\u00e1s diversa \u00edndole, es la g\u00e9lida presencia, indiferente, del Estado, su estulticia tan grande y directamente proporcional a las dimensiones de su aplastante ser abstracto, para oponerse a la ofensiva del Estado norteamericano (tem\u00e1tica caracter\u00edstica, entre otras, de Wolffer), adem\u00e1s de ser percibido como \u00abinexistente\u00bb en el contexto social (aspecto que aflora en los trabajos de Sandoval). La obra de ambos transforma con la misma fuerza, si bien con materiales y enfoques diferentes, de manera sesgada o m\u00e1s directa, problem\u00e1ticas en torno a la entelequia \u00abEstado\u00bb, sin embargo inaprehensiblemente manifiesta en el caso del Estado mexicano, su energ\u00eda negativa ; en el caso de Colombia, su \u00abinexistencia\u00bb (\u00abproduzco arte -afirma Rosemberg- para nadie en un pa\u00eds sin Estado y con mucho miedo\u00bb ).<\/p>\n\n\n\n<p>No es extra\u00f1o que los problemas vinculados a las geograf\u00edas mexicana y colombiana, el \u00abcibernetismo\u00bb desbordante y hechizante, medio por el cual la globalizaci\u00f3n cumple su control social disfrazado de comunicaci\u00f3n y \u00abacercamiento universal\u00bb entre millones de usuarios que se abandonan a una fascinaci\u00f3n muy lejana de un sentido cr\u00edtico contrico; el messenger y el correo electr\u00f3nico tal vez contribuyen a atenuar, subliminalmente, un sentimiento de soledad o impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de las sociedades latinoamericanas, historia de donde provenimos, con Lorena y Rosemberg, partieron de hechos de sangre al abrigo de las conquistas llevadas a cabo a lo largo del continente en el siglo XVI. Se trata de trayectorias de lucha, masacres, sometimientos, grandes y peque\u00f1os enga\u00f1os pol\u00edticos en el seno de una cultura mestiza, desarrollada a partir de divisiones tajantes, paradojas, ambivalencias siempre tensas y colmados de \u00abpendientes\u00bb irresueltos.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza parad\u00f3jica de los or\u00edgenes latinoamericanos, cimentados en la partici\u00f3n espiritual que resquebraj\u00f3 toda una visi\u00f3n del mundo, se manifiesta sutil o brutalmente en el caudal \u00e9tico-est\u00e9tico del arte actual, con inmediatez y frescura sui generis en el performance.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante un panorama hist\u00f3rico de tal complejidad, hacer un an\u00e1lisis del performance como \u00abobra\u00bb, a\u00fan considerando su despliegue inmediato ante el espectador que lo observa, lo vive, participando de su plenitud en tr\u00e1nsito, implica propinar un hachazo a su consecuci\u00f3n; se corre el riesgo de resecar su naturaleza fugaz\u2026 \u00bfQu\u00e9 sentido tiene entonces incursionar en la intimidad del performance?, \u00bfc\u00f3mo y hasta d\u00f3nde llega la sangre perform\u00e1tica de los artistas que casan en\u00e9rgicamente con las necesidades est\u00e9ticas y morales de sus receptores, sean \u00e9stos el p\u00fablico de performance o el cr\u00edtico o el historiador del arte, otros participantes de ese p\u00fablico?. Una experiencia directa y una intensa voluntad de pensar en lo que se est\u00e1 viendo, para reunir emoci\u00f3n y teor\u00eda, al influjo de sensaciones a veces indescriptibles, subyugan al espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>La sangre perform\u00e1tica en la obra de los artistas objeto de este ensayo es, a la vez, coincidente y opuesta en su manera de transformar pol\u00edticamente los c\u00f3digos, conceptos, modos de sentir y otras experiencias diversas (la pl\u00e1stica de las acciones realizadas, la imposibilidad de quedarse con una sola idea de \u00abbelleza\u00bb, la fuerza de los temas, preconcebidos o improvisados, etc\u00e9tera).<\/p>\n\n\n\n<p>Si ya la sangre, tejido impregnado de misterio, tiene una historia simb\u00f3lica abundant\u00edsima y una trayectoria biol\u00f3gica cuya antig\u00fcedad se pierde en lo m\u00e1s remoto del tiempo, \u00bfqu\u00e9 pasa, entonces, con la sangre \u00abperform\u00e1tica\u00bb en Lorena&nbsp;y en Rosemberg?.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sangre y cuerpo-territorio en una metapol\u00edtica y po\u00e9tica de lo femenino.<\/h2>\n\n\n\n<p>El performance\u2026toma de la vida cotidiana su principal material de trabajo. Los sucesos de cada d\u00eda\u2026son su materia prima. El performance los descontextualiza del ambiente que suele definirlos y los reconstruye\u2026 para cambiar o alterar su significado inicial o para transformarlos en met\u00e1fora de alguna idea, disociada ya del evento original\u2026 puede valerse del acto de comer\u2026, de la extracci\u00f3n de sangre\u2026, del acto de limpiar o planchar para simbolizar la opresi\u00f3n que impera en el \u00e1mbito femenino\u2026 Lorena WOLFFER. (\u00abLo alternativo ya ocupa el centro\u00bb, en Con el cuerpo por delante\u2026, pp.38-39).<\/p>\n\n\n\n<p>En los performances de Lorena Wolffer, el cuerpo es conducido en el binomio cuerpo-sensaci\u00f3n\/ cuerpo-territorio primigenio, visible y experimentado, es el cuerpo-sentidos (no s\u00f3lo sensual), que se mueve con la lentitud y la delicadeza resultantes del ritmo perform\u00e1tico propiamente dicho en cada pieza.<\/p>\n\n\n\n<p>Una dualidad de energ\u00eda y purificaci\u00f3n da un aura a la g\u00e9nesis de las sensaciones, marco evanescente y cambiante seg\u00fan el suministro de a-expresividad facial, que contribuye a la semiosis total del cuerpo en situaciones extremas: ataduras, aprisionamientos, contenciones que duran largas horas, sujeci\u00f3n, en fin, que se transfigura en gotas, salpicaduras y manchas de sangre sobre la piel. El cuerpo femenino deviene, perform\u00e1ticamente hablando, el lugar en donde un sentido pol\u00edtico-sacrificial -jam\u00e1s sacrificado(r) o v\u00edctima\u2013, es fortalecido por el rojo, y el negro y el blanco, a veces que, a\u00fan no teniendo la misma jerarqu\u00eda del primero, codifican la sucesi\u00f3n de acciones en las obras, compenetr\u00e1ndose, finalmente, con aqu\u00e9lla.<\/p>\n\n\n\n<p>En B\u00e1\u00f1ate&nbsp;(Les Continents de la Parole, Centre d\u2019Initiatives Artistiques de l\u2019Universit\u00e9 de Toulouse, Francia y Festival del Mes del Performance, Museo Universitario del Chopo, M\u00e9xico DF, 1993) y Looking for the perfect you&nbsp;(Le Lieu, Centre d\u2019art actuel, Quebec, Canad\u00e1 1993), operas primas de performance de Lorena, la sangre genera y posee una investidura est\u00e9tica y simb\u00f3lica aut\u00f3noma, una poes\u00eda primitiva , agazapada en la mancha que inunda y gana extensi\u00f3n. En ambos performances, la sangre y la germinaci\u00f3n perform\u00e1tica forman uno de los \u00e1mbitos notables de la obra de Wolffer: lo femenino que no s\u00f3lo resignifica lenguajes hacia una cr\u00edtica de la situacci\u00f3n de la mujer en su vida privada, p\u00fablica y social cotidiana, sino crea, en y a trav\u00e9s del cuerpo, lenguajes cuestionadores de la sexualidad y el dolor manipulados, o que se ejercen en una sobria e intensa expresi\u00f3n. La realidad se embarca en un devenir femenino-pol\u00edtico que abraza, yendo m\u00e1s all\u00e1 de la mujer misma, una cr\u00edtica social que reconsidera a la patria al amparo de un refrescante no-nacionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En B\u00e1\u00f1ate, Lorena unt\u00f3 de sangre su cuerpo, la manej\u00f3 como un b\u00e1lsamo antiguo, casi un tatuaje amorfo; pero es tambi\u00e9n, desde el imperativo que nombra la pieza, \u00abb\u00e1\u00f1ate\u00bb, un ritual reinici\u00e1tico. El ser y el cuerpo femeninos hacia s\u00ed y para s\u00ed, son una implicaci\u00f3n del \u00abotro\u00bb en renovada significaci\u00f3n \u2013ya que est\u00e1 destinado a ser visto\u2013, de intensidad creciente, sellada por la roja sangre abundante que la ba\u00f1a completamente hasta llegar a un \u00ababrazo de s\u00ed\u00bb que recuerda el aro en que el cuerpo del feto se ovilla. Ba\u00f1a el cuerpo en un af\u00e1n de decodificaci\u00f3n tan actual y contundente como el latir del coraz\u00f3n que acompa\u00f1a el despliegue.<\/p>\n\n\n\n<p>Looking for the perfect you, sit\u00faa a la sangre en la jerarqu\u00eda de s\u00edmbolo de inicio y muerte en el velo de la novia-reina que, signada por la fatalidad, cual hero\u00edna de un cuento para ni\u00f1os, camina sobre la nieve hacia un abismo oculto, para culminar en el ennevamiento, que no \u00abentierro\u00bb, del velo ensangrentado. En esa sucesi\u00f3n, Lorena logra un m\u00e1ximo de tensi\u00f3n sensitiva y visual al oponer sangre y nieve, rojo y calidez, fr\u00edo y entumecimiento. La sangre y la nieve roban la atm\u00f3sfera de la obra y, si no el dolor, el sentido tr\u00e1gico que encubre a los c\u00f3digos del boato nupcial y su simbolizaci\u00f3n de pureza, hecho que adquiere investidura simb\u00f3lica diferente, seg\u00fan la cultura en que se considere. Es una novia-pura, marcada por un hado o destino y la sangre, que al\u00eda al significado con un nivel de ambivalencia, ambig\u00fcedad y generalizaci\u00f3n propias del discurso po\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Mexican Territory (Museo Carrillo Gil, M\u00e9xico DF, Cleveland Performance Festival, Ohio, EU, Exchange Resources Festival, Belfast, Irlanda y Multivisi\u00f3n, M\u00e9xico DF, 1996-1997) es, al lado de Si ella es M\u00e9xico \u00bfqui\u00e9n la golpe\u00f3? (National Review of Live Arts, Glasgow, Escocia, Center for the Arts, San Francisco y ACDC, Washington, entre otros, 1997-2000), si es posible conceptuarlo as\u00ed, la toma en acci\u00f3n de un pa\u00eds sacrificado por el imperialismo y los roles femeninos denigrantes, instituidos por la sociedad misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera obra, la performer soporta durante cuatro horas, atada a una mesa de quir\u00f3fano, la ca\u00edda de peque\u00f1as gotas de sangre en el ombligo. Las salpicaduras desbordan el orificio e inundan el vientre y el cuerpo hasta llegar al rostro, mientras ella alcanza, en una especie de asomo preconsciente, o de improvisaci\u00f3n, un \u00e9xtasis sensual y tan\u00e1tico . No es posible renunciar a concebir las salpicaduras de sangre, claro, como perceptora, con una devastadora y sacrificial action-painting sobre el lado anterior del cuerpo; la mancha estalla al caer, invadiendo, en tan largo tiempo, hasta el rostro de la matria sujeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen dos obras de Lorena y una de Rosemberg que corren paralelas por la fuerza simb\u00f3lica, transgresora y \u00e9tica que la sangre alcanza en su po\u00e9tica. Se trata de: Si ella es M\u00e9xico, \u00bfqui\u00e9n la golpe\u00f3?, mencionada l\u00edneas arriba, Mientras dorm\u00edamos (Museo Universitario del Chopo, M\u00e9xico DF, Currency 2004, Nueva York, NY, EU, ANTI Festival, Kuopio, Finlandia y Experimentica 02, Cardiff, Gales, entre otros, 2002-2004)) y Rose-Rose&nbsp;(IV Festival de Performance en el Museo La Tertulia, Cali, Colombia, 2001), del colombiano. Si bien absolutamente independientes entre s\u00ed, las confronto en una especie de continuo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera pieza, vestida con un atuendo que combina los \u00abcolores patrios\u00bb y algunos s\u00edmbolos a los cuales insufla del poder y la destrucci\u00f3n sometedores que caracterizan al machismo (un saco militar, una gorra de polic\u00eda, una corbata, guantes de boxeo \u00abEverlast\u00bb, entre otros objetos), Lorena camina sobre una pasarela cual si fuese una modelo. Cicatrices y hematomas a medio secar plagan sus pu\u00f1os, muslos, rodillas, brazos, al ritmo de una m\u00fasica mon\u00f3tona, ad hoc al \u00abacto- pasarela\u00bb, que acompa\u00f1a la perorata de un hombre en el Senado estadounidense, en contra de M\u00e9xico. Por medio de la neutralidad de su rostro y el movimiento cadencioso del cuerpo, propicia un juego de contrasentidos ic\u00f3nicos y ling\u00fc\u00edsticos que, como es su m\u00e9todo, plantea o presenta un grupo de lo que yo llamar\u00eda \u00abindicios\u00bb visuales y gestuales, llevando a un cl\u00edmax significaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica de la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>La evocaci\u00f3n y el horror en off, como en el cine, determinan a Mientras dorm\u00edamos, performance sobre las mujeres asesinadas en Ciudad Ju\u00e1rez, obra que contrasta, al igual que Si ella es M\u00e9xico\u2026, con el silencio que maneja Rosemberg Sandoval&nbsp;en Rose-Rose&nbsp;(IV Festival de Performance, Museo de Arte Moderno La Tertulia, Cali, Colombia, 2001), s\u00f3lo interrumpido por el ruido de los tallos y corolas de un mazo de rosas rojas, violentamente quebrados, macerados y azotados en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La equivalencia, si se puede nombrar as\u00ed, entre ambas creaciones radica en la gestualidad que va dejando, simb\u00f3licamente o no, un rastro doloroso en el cuerpo. En el caso de ella, cuando dibuja sobre la piel del torso, el cuello y los muslos, con el brazo y la mano derecha enguantada con guante de hule y en sombr\u00eda repetici\u00f3n creciente, un mapa de l\u00edneas punteadas de los lugares de los golpes, las violaciones, las heridas o destazamientos de las v\u00edctimas. El espacio redobla su evocaci\u00f3n angustiosa al comp\u00e1s de la lectura del listado de las vejaciones y horrores descubiertos en los cuerpos, por un perito de voz mon\u00f3tona. Finalmente, la performer envolver\u00e1 su cuerpo con una frazada negra, y su cabeza con una abultada s\u00e1bana blanca, emulando el \u00abalgo\u00bb que guarda sorpresas horrorosas, abandonado sobre la tierra des\u00e9rtica, apenas vislumbrado de noche, o, con toda su crudeza, bajo el sol. En Mientras dorm\u00edamos, el alma y la objetividad propiamente perform\u00e1tica logran un tantum-cuantum (la energ\u00eda y el \u00abhasta d\u00f3nde\u00bbpanofskianos) excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en las piezas de la mexicana, en Rose-Rose, y aqu\u00ed preinauguro los p\u00e1rrafos que dedico en esta ponencia al colombiano, el movimiento que acompa\u00f1a desde el principio el desarrollo de la pieza y culmina en el destrozo del gran mazo de rosas guarda coincidencias de expresi\u00f3n con la pieza de Wolffer; la sangre se abre para devenir, en un fen\u00f3meno que Gilles Deleuze llamar\u00eda de desterritorializaci\u00f3n, corolas desparpajadas y hacinadas, chorreando de las palmas del artista. Poes\u00eda visual flotante al un\u00edsono de una turbulenta emoci\u00f3n aureolada por la mezcla del olor a hierro antiguo y el perfume de las rosas. Un min\u00fasculo fin del mundo de encapsulada fuerza at\u00f3mica se despliega ante los ojos m\u00faltiples m\u00e1s all\u00e1 de los ojos del ser; devenimos monstruos en una transubstanciaci\u00f3n. El cr\u00edtico colombiano Miguel Gonz\u00e1lez escribe de Rosemberg: \u00ab[nos entrega] su ataxia, a la par con una magn\u00edfica comprensi\u00f3n de lo contempor\u00e1neo y [una]\u2026herm\u00e9tica poes\u00eda de su obra casi ef\u00edmera\u00bb , \u00ab[erigiendo] nuevamente el rito individualizado, el autosilicio y la sangre contrastando con el color neutral, la delicadeza de las rosas y\u2026[una]\u2026 acelerada paciencia\u2026\u00bb .<\/p>\n\n\n\n<p>El hacia s\u00ed universal creciente, que aflora en el espacio sereno y a la vez acelerado en su poder generador, desde el estatismo al movimiento en varios de los performances de Lorena, y la exploraci\u00f3n vertiginosa y sofocante de s\u00ed mismo, exteriorizada en brutal potencial po\u00e9tico, de Rosemberg, los distancian y aproximan; la sangre materialmente presente fluye cayendo de las palmas, en chorro, o relumbra concretamente ausente, invisible, en los cuerpos lacerados en Mientras dorm\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una \u00e9tica-poes\u00eda perceptivo-corporal m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9tica<\/h2>\n\n\n\n<p>\u2026es el tiempo lo \u00fanico que nos puede deshacer. Y el arte de la performance con su car\u00e1cter de salvaci\u00f3n y orfandad, es lo \u00fanico que nos permite convivir con la indigencia, con la locura y con la muerte\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Rosemberg Sandoval&nbsp;es un \u00abheredero hist\u00f3rico\u00bb del accionismo vien\u00e9s, importante movimiento que hizo una ritual\u00edstica fundamental de la sangre y la capacidad m\u00f3rbida del cuerpo y el rechazo de todo arte formal que no transgrediera l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>En el trabajo de Rosemberg&nbsp;hay citas notables de Nitsch, M\u00fchl, Bass y Schwarskogler, pero recurre a ellos como fuente de investigaci\u00f3n, no para imitarlos. El colombiano alude constantemente al trabajo de esos accionistas, pero enriquece su visi\u00f3n de aqu\u00e9llos con el uso de la sangre no s\u00f3lo como un elemento de autolaceraci\u00f3n, denuncia y rebeld\u00eda furiosas contra el poder en un marco que m\u00e1s involucra al propio pathos y la po\u00e9tica de la carencia que a los otros, sino como signo doloroso y de humor negro recalcitrante.<\/p>\n\n\n\n<p>Como M\u00e9xico, el pa\u00eds de Rosemberg es una tierra de realidades duramente contrastantes econ\u00f3mica, pol\u00edtica y socialmente, aunque m\u00e1s duramente sometido por grupos de guerrilleros, narcotraficantes, paramilitares y un Estado indiferente a su propio pa\u00eds. \u00abExhumo la historia an\u00f3nima u oficial y saqueo l\u00facida y fatigosamente residuos del arte europeo y norteamericano. Produzco un arte para nadie en un pa\u00eds sin Estado y con mucho miedo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final del apartado en que enlazo el trabajo de este artista con el \u00faltimo performance de Lorena Wolffer, afirm\u00e9 que Rose-Rose (2001), en un continuo contrastante, casi un contrapunto, sangre y rosas destrozadas, es una de las s\u00edntesis \u00e9ticas y est\u00e9ticas de la performagia rosembergniana y cl\u00edmax de lo ya configurado antes por el artista. Palpitan en su significaci\u00f3n la \u00e9tica del sacrificio, la rebeld\u00eda contra s\u00ed mismo, la destrucci\u00f3n del cl\u00edmax por la necesidad de concebir la herida o el fragmento de piel como elementos de transgresi\u00f3n m\u00e1xima, y a la sangre, fuente \u00fanica de significado, como sustancia de renovaci\u00f3n moral e hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Caquet\u00e1 (1984), 10 de marzo de 1982, 12 de marzo de 1982, S\u00edntoma (1984), Bol\u00edvar ahora (1985) y Yag\u00e9 (1992), ostentan una inclusi\u00f3n muy rica de la sangre \u00abperform\u00e1tica\u00bb, y anteceden l\u00facidamente a Rose-Rose. La primera, Caquet\u00e1, lleva el nombre de una zona turbulenta de Colombia. Ya desde ese entonces, a los 25 a\u00f1os, el artista emplea la sangre escandalosamente, la expande en el suelo, enjuga su parafernalia blanca (ropa, lienzos hojas de papel), campos abiertos a la fort\u00edsima simbolizaci\u00f3n de su lenguaje. Sin embargo, los trabajos de marzo del 1982, S\u00edntoma y Yag\u00e9, superan cualquier intento de cr\u00edtica desde un punto de vista s\u00f3lo art\u00edstico o est\u00e9tico a secas, pues el plano de certidumbre, atino y manejo del cuerpo que denota el colombiano, imponen un mundo que se acepta o se rechaza en el instante. As\u00ed, el cr\u00edtico colombiano Miguel Gonz\u00e1lez escribe: \u00abEl trabajo de Rosemberg Sandoval&nbsp;nace del exceso de las carencias, sus ingredientes aparecen siempre mortificados y desde esa perspectiva van articulando un lenguaje que les es caracter\u00edstico. Eso vuelve su reflexi\u00f3n francamente social, antropol\u00f3gica e inevitablemente pol\u00edtica. Est\u00e1 alimentado en las entra\u00f1as de la miseria, el desasosiego, los elementos b\u00e9licos, la evidencia de las muertes planeadas y provocadas, la desesperanza y la desesperaci\u00f3n. Desde [ah\u00ed]\u2026se producen sus trabajos descarnados, brutales y consecuentes, engendrados en el genocidio \u2026de la violencia y la guerra\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>El poder evocador y metasignificador de los trabajos de marzo y la atm\u00f3sfera ritual de Yag\u00e9 enervan, no s\u00f3lo vitalizan el performance y el performance-instalaci\u00f3n en un sentido trastocador al m\u00e1ximo, sellado infaltablemente por la sangre. Rosemberg mismo expresa de Yag\u00e9: \u00ab\u2026explorar \u2018la ruptura entre materiales, memoria y dolor. La relaci\u00f3n entre la conciencia y el entorno. El desfase entre eternidad y tiempo y la dicotom\u00eda entre estructura pol\u00edtica y actitud art\u00edstica\u2019 \u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>En Bol\u00edvar ahora (1985), la sangre se al\u00eda a un vuelco resignificador que se torna en equivalencia al de poder estatal, al \u00abatacar\u00bb a la naci\u00f3n ensangrentando la figura del h\u00e9roe.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil que en veintitantos a\u00f1os de trabajo, Rosemberg no desembocara en una apasionada destrucci\u00f3n de rosas y sangre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>El rojo de la sangre perform\u00e1tica alude con intensidad a nuestro tiempo, \u00e9poca en la que, seg\u00fan Jameson, \u00abla naturaleza se ha ido\u00bb . Pero entre las consecuencias inevitables del trabajo de los artistas cuya obra ha sido centro de estas p\u00e1ginas, est\u00e1 el volver a propiciar en el espectador la se\u00f1al de que existe la posibilidad de redescubrirla y reconceptualizarla, obviamente entramada al sentido tr\u00e1gico de la historia contempor\u00e1nea latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Con soltura y fluidez, el performance vuelve a evocar el absoluto de la naturaleza en el seno de la invenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el trabajo en tr\u00e1nsito que realizan Lorena Wolffer&nbsp;y Rosemberg Sandoval, la materia se serenidad contemplativa renueva en la conciencia del dolor y \u00abuna moral superior\u00bb (Rosemberg), o al ritmo de la. Van m\u00e1s all\u00e1 de la posibilidad de conceptualizar un solo estado de \u00abbelleza\u00bb, \u00abmaravilla\u00bb, \u00abimpacto visual\u00bb o \u00ablogro art\u00edstico\u00bb; tal rebasamiento lleva al espectador a un concepto de absoluto \u00e9tico que, en su necesaria praxis florece en tierra y obliga a cuestionar y recontextualizar constantemente, sin piedad alguna, aqu\u00e9llas categor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La transfiguraci\u00f3n \u00e9tico-est\u00e9tica que es el arte, hace de la sangre \u00abperform\u00e1tica\u00bb, as\u00ed como de la que irriga el cuerpo y el de otros animales, instrumentos \u00e9tico-est\u00e9ticos ya no solamente \u00abcr\u00edticos\u00bb sino demoledores. Esas sangres provocan y re\u00fanen, r\u00e1pida o lentamente, las m\u00e1s exasperantes sensaciones, multiplicando los sentidos y la imaginaci\u00f3n. Hace mucho que la sangre se hermana al performance y, para riqueza del pensamiento, ofrece, en el rojo, una de las dimensiones m\u00e1s contundentes que puedan soslayarse en la denuncia, la capacidad de recontextualizar y resimbolizar, pues trabaja en la gama de los rojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tesis conclusiva importante de estas p\u00e1ginas es que, al contrario de lo que siempre crey\u00f3 un sector o ala del arte occidental, y cierto tipo de racionalistas de pensamiento cuadrado, s\u00ed es posible hacer pol\u00edtica con la intensidad de la expresi\u00f3n corporal y la emoci\u00f3n aparejada a una propuesta universalizante; en el arte del performance se unen plenamente esas cualidades en pro no s\u00f3lo de una \u00ablectura\u00bb m\u00e1s sustanciosa de la realidad, sino de su vivencia y contemplaci\u00f3n, acciones que iluminan la conciencia y, m\u00e1s a fondo, la plenitud vegetativa del ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una \u00e9tica perform\u00e1tica, la cual tendr\u00eda que ser practicada -ojal\u00e1 fuese posible m\u00e1s all\u00e1 del \u00abp\u00fablico de arte\u00bb no-objetual\u2013 en t\u00e9rminos de una moral otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Verdadera arma \u00e9tica, pura e impactante, siempre antigua, primitiva y presente, la sangre perform\u00e1tica nos lleva a una conciencia de la muerte y de eros, aproxim\u00e1ndonos al reconocimiento de los cruces fantasm\u00e1ticos del pathos y el ethos, constructores y deconstructores del ser.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lorena Wolffer y Rosemberg Sandoval. 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