{"id":9686,"date":"2005-03-05T17:02:00","date_gmt":"2005-03-05T16:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9686"},"modified":"2026-03-05T17:06:21","modified_gmt":"2026-03-05T16:06:21","slug":"2004-tres-paisajes-tres-retratos-y-una-naturaleza-muerta-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2005\/03\/05\/2004-tres-paisajes-tres-retratos-y-una-naturaleza-muerta-2\/","title":{"rendered":"2004 (tres paisajes, tres retratos y una naturaleza muerta)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1990\/01\/07\/carlos-marquerie\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5270\">Carlos Marquerie<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2005<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>CORNAGO, \u00d3scar (ed.),&nbsp;<em>Pol\u00edticas de la palabra. Esteve Graset, Carlos Marquerie, Sara Molina, Ang\u00e9lica Liddell<\/em>, Madrid, Fundamentos, 2005, pp. 195-224.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">RETRATO DE UN CAMINANTE I<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde peque\u00f1os instruidos para el progreso<\/p>\n\n\n\n<p>y educados en la abolici\u00f3n del conocimiento:<\/p>\n\n\n\n<p>abocados sin piedad a la estupidez;<\/p>\n\n\n\n<p>a la erudici\u00f3n de la informaci\u00f3n, de la nada;<\/p>\n\n\n\n<p>a la iron\u00eda como paradigma de la inteligencia;<\/p>\n\n\n\n<p>al cinismo como panacea de la sinceridad;<\/p>\n\n\n\n<p>a la resistencia como el colmo de la rebeli\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>al ocio dirigido como sustituto del placer;<\/p>\n\n\n\n<p>a la ambig\u00fcedad como prototipo de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin remedio y con tristeza mi palabra se queda en el lamento.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la historia de un hombre que camina<\/p>\n\n\n\n<p>no tiene un destino, no busca nada,<\/p>\n\n\n\n<p>s\u00f3lo se detiene, observa y deja que el tiempo transcurra:<\/p>\n\n\n\n<p>es su manera de existir.<\/p>\n\n\n\n<p>No le preocupa repetir lugares, no posee esa ansiedad por la<\/p>\n\n\n\n<p>novedad,<\/p>\n\n\n\n<p>a\u00f1o tras a\u00f1o puede ir a los mismos sitios<\/p>\n\n\n\n<p>y siempre descubre algo nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>La percepci\u00f3n nunca es la misma<\/p>\n\n\n\n<p>y le persigue un af\u00e1n incuestionable para \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<p>el deseo de conocer.<\/p>\n\n\n\n<p>No cree que su caminar tenga un fin,<\/p>\n\n\n\n<p>al andar no intuye la posibilidad de un final,<\/p>\n\n\n\n<p>es algo que le acerca a una idea de infinito. Y eso le gusta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 placer encontramos en todo lo que rodea a esa idea de infinito?<\/p>\n\n\n\n<p>Ante lo finito de nuestra existencia y el af\u00e1n por perdurar<\/p>\n\n\n\n<p>siempre la sensaci\u00f3n de lo eterno nos fascina.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 sea un deseo, o m\u00e1s bien una contradicci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>el anhelo de vivir sin l\u00edmites f\u00edsicos, ni intelectuales, ni emocionales<\/p>\n\n\n\n<p>mientras vemos disminuir nuestras capacidades<\/p>\n\n\n\n<p>y nos damos de bruces diariamente con el lento y constante<\/p>\n\n\n\n<p>envejecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hombre, el caminante, carga dos mochilas<\/p>\n\n\n\n<p>en las que guarda o intenta conservar las miradas,<\/p>\n\n\n\n<p>sus miradas,<\/p>\n\n\n\n<p>su tiempo transcurrido mirando,<\/p>\n\n\n\n<p>su percepci\u00f3n de lo que le acontece en su caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca sabe qu\u00e9 quiere conservar de lo visto,<\/p>\n\n\n\n<p>ni el porqu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Desconoce la utilidad de ese af\u00e1n por conservar lo visto<\/p>\n\n\n\n<p>y ni tan siquiera sabe si esa tarea de coleccionar lo ef\u00edmero debiera<\/p>\n\n\n\n<p>ser \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada mochila tiene su funci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>en una guarda las miradas de lo visto<\/p>\n\n\n\n<p>y en la otra las de lo ausente (las miradas hacia lo ausente).<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre que camina no escoge ni podr\u00eda hacerlo,<\/p>\n\n\n\n<p>nunca sabe qu\u00e9 mochila utilizar,<\/p>\n\n\n\n<p>en d\u00f3nde clasificar su percepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan importante es para \u00e9l lo presente como lo ausente,<\/p>\n\n\n\n<p>se complementan.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensad en un barbecho;<\/p>\n\n\n\n<p>en medio de \u00e9l una solitaria y vieja encina<\/p>\n\n\n\n<p>reventada por los a\u00f1os y cada vez m\u00e1s hermosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Un paisaje as\u00ed, seco y \u00e1rido,<\/p>\n\n\n\n<p>construido en su sencillez a lo largo de incalculables a\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p>se enra\u00edza en las personas<\/p>\n\n\n\n<p>y en su forma de ver el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda regres\u00e1is y observ\u00e1is que la encina solitaria ha desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese pedazo de campo es tanto presencia como ausencia,<\/p>\n\n\n\n<p>no lo podr\u00e9is evitar.<\/p>\n\n\n\n<p>O si no, imaginad una casa donde convivisteis con una persona<\/p>\n\n\n\n<p>querida a la que regres\u00e1is sin ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 percepci\u00f3n es m\u00e1s intensa,<\/p>\n\n\n\n<p>la arquitectura, por bella que sea,<\/p>\n\n\n\n<p>o la provocada por la ausencia del ser querido?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfO qu\u00e9 ocurre cuando acud\u00eds a un museo con la determinaci\u00f3n de<\/p>\n\n\n\n<p>volver a ver un cuadro<\/p>\n\n\n\n<p>y al llegar a la sala conocida encontr\u00e1is un hueco?<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros lugares est\u00e1n llenos de ausencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Convivimos tanto con la presencia como con la ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra vida es mitad existencia, mitad ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan dif\u00edcil de entender es la existencia como la ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Anexionado a la tierra que pisa, el caminante<\/p>\n\n\n\n<p>inm\u00f3vil y sin parpadear observa una mariposa<\/p>\n\n\n\n<p>camuflarse al plegar sus alas entre briznas de hierba.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mirada ante la quietud.<\/p>\n\n\n\n<p>Su perseverancia enfrentada al capricho de la supuesta inconstancia<\/p>\n\n\n\n<p>(del bicho).<\/p>\n\n\n\n<p>Un ni\u00f1o corre y distrae la atenci\u00f3n de nuestro hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Al reanudar su vigilancia piensa que la mariposa tambi\u00e9n cedi\u00f3 a su<\/p>\n\n\n\n<p>instinto errante.<\/p>\n\n\n\n<p>No la ve,<\/p>\n\n\n\n<p>pero el camuflaje es m\u00e1s eficaz de lo que \u00e9l cre\u00eda y all\u00ed esta ella, la<\/p>\n\n\n\n<p>mariposa emboscada<\/p>\n\n\n\n<p>para demostrar la capacidad de dispersi\u00f3n del caminante.<\/p>\n\n\n\n<p>Los olivos llegan hasta la orilla de la ensenada,<\/p>\n\n\n\n<p>como si avanzaran hacia el mar con la lentitud y constancia de su<\/p>\n\n\n\n<p>crecer,<\/p>\n\n\n\n<p>coloreando con sutileza el agua transparente con sus reflejos grisazul-<\/p>\n\n\n\n<p>plata.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed quisiera perderse \u00e9l, y con \u00e9l su cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>Desterrar\u00eda definitivamente sus falsos brillos, expulsar\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>toda la informaci\u00f3n vacua que acumula, quebrantar\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>su armaz\u00f3n estable, y violentar\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>su correcto devenir.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, entre olivos y mar, aprender de nuevo a pensar y a sentir<\/p>\n\n\n\n<p>lo extraordinario que se nos ofrece cada ma\u00f1ana al levantarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hallaba el caminante en la encrucijada<\/p>\n\n\n\n<p>del deseo y la imposibilidad de belleza,<\/p>\n\n\n\n<p>en el debate entre la inmersi\u00f3n en el horror y la evasi\u00f3n lisonjera,<\/p>\n\n\n\n<p>en la necesidad de entender lo que ve,<\/p>\n\n\n\n<p>y al mismo tiempo buscaba el reposo necesario para su cabeza,<\/p>\n\n\n\n<p>cuando<\/p>\n\n\n\n<p>hastiado del vivir en el continuo dilema<\/p>\n\n\n\n<p>un p\u00e1jaro tom\u00f3 sus ojos,<\/p>\n\n\n\n<p>se elev\u00f3 con ellos y recorri\u00f3 el paisaje hacia el infinito,<\/p>\n\n\n\n<p>y deposit\u00f3 su mirada all\u00ed, lejos de su cerebro,<\/p>\n\n\n\n<p>donde la belleza no tiene sombras,<\/p>\n\n\n\n<p>es limpia y parece un cromo multicolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la luminosidad del descubrimiento,<\/p>\n\n\n\n<p>el caminante se entrega a la contemplaci\u00f3n y al placer sin m\u00e1s,<\/p>\n\n\n\n<p>feliz en la irresponsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed, en ese instante donde la esperanza parece satisfecha,<\/p>\n\n\n\n<p>surgi\u00f3 en \u00e9l la oscuridad por lo desconocido<\/p>\n\n\n\n<p>y el desasosiego producido por la banalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El caminante se pregunta por la veracidad de tanta imagen<\/p>\n\n\n\n<p>insustancial,<\/p>\n\n\n\n<p>por el placer que le aporta<\/p>\n\n\n\n<p>y el sentido de deleitarse ante el espejismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda idealizaci\u00f3n es falsa.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos escamotearnos la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos esforzamos en buscar el placer en la irrealidad<\/p>\n\n\n\n<p>y necesitamos la certeza para vivir<\/p>\n\n\n\n<p>cuando la incertidumbre, controversia y duda son el eje de nuestra<\/p>\n\n\n\n<p>existencia<\/p>\n\n\n\n<p>y el \u00fanico lugar posible para albergar la belleza?<\/p>\n\n\n\n<p>Decidido a reanudar su camino por la senda de la duda,<\/p>\n\n\n\n<p>en la que se corre el riesgo de perderse en las oscuridades del alma,<\/p>\n\n\n\n<p>busc\u00f3 compa\u00f1eros de viaje y tantos encontr\u00f3 y todos le hablaron:<\/p>\n\n\n\n<p>Dante Alighieri<\/p>\n\n\n\n<p>y los maestros que escribieron el Libro de los Libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Juan de la Cruz, que escribi\u00f3 con tanto acierto sobre el alma que<\/p>\n\n\n\n<p>pena por ver a Dios:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta vida que yo vivo<\/p>\n\n\n\n<p>es privaci\u00f3n de vivir;<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed es continuo morir<\/p>\n\n\n\n<p>hasta que viva contigo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel Bunorroti: el cuerpo;<\/p>\n\n\n\n<p>Rembrandt: la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n Don Miguel de Cervantes y Don Francisco de Quevedo;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Diego Vel\u00e1zquez,<\/p>\n\n\n\n<p>Don Francisco de Goya y Lucientes<\/p>\n\n\n\n<p>y Johan Sebasti\u00e1n Bach.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entre escritos y pinturas,<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1s de los mencionados y menos de los existentes,<\/p>\n\n\n\n<p>comenz\u00f3 el caminante su viaje en este 2004<\/p>\n\n\n\n<p>rastreando esas peque\u00f1as huellas, principio de enigmas que abren la<\/p>\n\n\n\n<p>mirada a lo desconocido,<\/p>\n\n\n\n<p>hacia la reconstrucci\u00f3n de la memoria<\/p>\n\n\n\n<p>de los d\u00edas y los hechos que forman el cuerpo del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus miserias y bellezas,<\/p>\n\n\n\n<p>sus luces y sombras: sus paisajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Detestar\u00eda olvidar la esperanza que albergo,<\/p>\n\n\n\n<p>por el hecho de compartir de alguna manera este viaje,<\/p>\n\n\n\n<p>que aunque presupongo con tantos horrores,<\/p>\n\n\n\n<p>tiene como objetivo la b\u00fasqueda de la belleza,<\/p>\n\n\n\n<p>aquella intr\u00ednseca al hombre,<\/p>\n\n\n\n<p>la que emana de su enfrentamiento ante lo injusto y deshonesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Olvidad las postales e im\u00e1genes corruptas por su uso y abuso<\/p>\n\n\n\n<p>y buscad la belleza en los l\u00edmites del dolor,<\/p>\n\n\n\n<p>en los resquicios de las sombras<\/p>\n\n\n\n<p>y en la rebeli\u00f3n del hombre ante el hombre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PEQUE\u00d1A INTRODUCCI\u00d3N DOCUMENTAL PARA PAISAJE QUE DUELE<\/h2>\n\n\n\n<p>El 5 de Julio de 1937, el reci\u00e9n creado Ejercito de Maniobra de la<\/p>\n\n\n\n<p>Rep\u00fablica espa\u00f1ola, lanza su primera gran ofensiva contra el ej\u00e9rcito<\/p>\n\n\n\n<p>rebelde al mando del general Franco, en los alrededores de Madrid,<\/p>\n\n\n\n<p>con el doble objetivo de detener el avance del ej\u00e9rcito nacionalista en<\/p>\n\n\n\n<p>la cornisa cant\u00e1brica, tras la ca\u00edda de Bilbao y crear una bolsa que<\/p>\n\n\n\n<p>aislara las tropas que atacaban Madrid entre la Ciudad Universitaria y<\/p>\n\n\n\n<p>Carabanchel.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 6 de Julio a las 7,30 de la ma\u00f1ana las tropas republicanas de la<\/p>\n\n\n\n<p>divisi\u00f3n 11 al mando de Lister entran en Brunete y se establece un<\/p>\n\n\n\n<p>frente, a modo de lengua, con el flanco derecho situado en el r\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p>Perales y el izquierdo siguiendo la orilla del Guadarrama. Los puntos<\/p>\n\n\n\n<p>calientes de la batalla son por la derecha de los atacantes: Quijorna y<\/p>\n\n\n\n<p>el v\u00e9rtice Llanos; por el centro Brunete, sus alrededores y en<\/p>\n\n\n\n<p>particular su cementerio, escenario de los \u00faltimos combates, y por la<\/p>\n\n\n\n<p>izquierda el v\u00e9rtice Mocha, el castillo de Villafranca, el encinar de<\/p>\n\n\n\n<p>Romanillos, la casa del Monje y el Cerro del Mosquito.<\/p>\n\n\n\n<p>Este frente apenas tendr\u00e1 movimiento en los 22 d\u00edas que dure la<\/p>\n\n\n\n<p>batalla, y en contradicci\u00f3n con los pobres resultados militares de<\/p>\n\n\n\n<p>ambos bandos, el n\u00famero de bajas es cercano a las 40.000 personas,<\/p>\n\n\n\n<p>casi el 50% de las tropas que intervinieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Brunete ocupado por las fuerzas republicanas. Primeros d\u00edas de<\/p>\n\n\n\n<p>Julio del 37.<\/p>\n\n\n\n<p>El Campesino a caballo, al mando de la divisi\u00f3n 46 en las<\/p>\n\n\n\n<p>inmediaciones de Quijorna.<\/p>\n\n\n\n<p>Brunete bajo el fuego nacionalista.<\/p>\n\n\n\n<p>El valle del Guadarrama, visto desde las posiciones rebeldes del<\/p>\n\n\n\n<p>cerro del Mosquito.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos momentos de la batalla en los encinares. Fotograf\u00edas<\/p>\n\n\n\n<p>tomadas desde el bando republicano.<\/p>\n\n\n\n<p>El cementerio de Brunete \u00faltimo punto de resistencia de Lister<\/p>\n\n\n\n<p>hasta el bombardeo de la aviaci\u00f3n alemana, visto desde las<\/p>\n\n\n\n<p>trincheras del frente nacionalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Brunete despu\u00e9s de la batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>El castillo de Villafranca, en la confluencia de los r\u00edos Aulencia y Guadarrama,<\/p>\n\n\n\n<p>enclave estrat\u00e9gico cuya ocupaci\u00f3n sufri\u00f3 constantes variaciones a lo largo de<\/p>\n\n\n\n<p>los d\u00edas de batalla. Fotograf\u00edas tomadas en septiembre del 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>Interior del castillo: inscripciones, qui\u00e9n sabe de qui\u00e9n ni de<\/p>\n\n\n\n<p>cu\u00e1ndo, rodeadas de orificios de balas. Fotograf\u00edas de Julio<\/p>\n\n\n\n<p>2004.<\/p>\n\n\n\n<p>Romanillos, encinar situado en la rivera izquierda del<\/p>\n\n\n\n<p>Guadarrama. La l\u00ednea imaginaria que une estas lomas con el<\/p>\n\n\n\n<p>cerro del Mosquito, result\u00f3 infranqueable para los republicanos,<\/p>\n\n\n\n<p>un infierno de p\u00f3lvora y calor, donde, como ejemplo extremo,<\/p>\n\n\n\n<p>el batall\u00f3n ingl\u00e9s de la XV brigada internacional sufri\u00f3 bajas en<\/p>\n\n\n\n<p>torno al 90%.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruinas rodeadas de trincheras en Romanillos.<\/p>\n\n\n\n<p>El cerro del Mosquito. Cota inexpugnable donde se frena a las<\/p>\n\n\n\n<p>brigadas internacionales de la divisi\u00f3n 15 al mando del general<\/p>\n\n\n\n<p>Gal<\/p>\n\n\n\n<p>La casa del Monje objetivo y posterior punto de partida de<\/p>\n\n\n\n<p>continuos y frustrados ataques republicanos contra el cerro del<\/p>\n\n\n\n<p>Mosquito. Continuamente bombardeada de forma alternativa<\/p>\n\n\n\n<p>por la artiller\u00eda y la aviaci\u00f3n de ambos bandos. Hoy todav\u00eda en<\/p>\n\n\n\n<p>pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Al caminar hoy por Romanillos, la ribera del Guadarrama, el encinar<\/p>\n\n\n\n<p>que rodea la casa del Monje, el Pastel, Los Barros del Monje o la<\/p>\n\n\n\n<p>Gregoria junto al arroyo Valenoso a los pies del cerro del Mosquito, es<\/p>\n\n\n\n<p>f\u00e1cil encontrar perfiles de trincheras desdibujados por el tiempo,<\/p>\n\n\n\n<p>fragmentos de metralla y restos de munici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PAISAJE QUE DUELE<\/h2>\n\n\n\n<p>Regreso a casa entre nubes.<\/p>\n\n\n\n<p>El cielo se abre y la luz penetra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante m\u00ed la tierra retorcida y hosca a la que pertenezco.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre pertenece a un paisaje y no a un pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Lloro con querencia animal,<\/p>\n\n\n\n<p>sin orgullos ni emociones patri\u00f3ticas,<\/p>\n\n\n\n<p>es un mal f\u00edsico: la esencia de la tragedia reflejada en la geograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>me fuerza a retorcerme con mi paisaje, y lloro con \u00e9l<\/p>\n\n\n\n<p>en la rebeli\u00f3n de esta materia, agrietada, seca y abrupta<\/p>\n\n\n\n<p>que llamamos Espa\u00f1a, y me duele.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTe conviene emprender distinto viaje<\/p>\n\n\n\n<p>para dejar este lugar salvaje\u00bb,<\/p>\n\n\n\n<p>dijo Virgilio a Dante a las puertas del infierno<\/p>\n\n\n\n<p>mirando que lloraba,<\/p>\n\n\n\n<p>y despu\u00e9s le acompa\u00f1\u00f3 en su descenso al infierno,<\/p>\n\n\n\n<p>de la misma forma que yo me entierro en este paisaje tr\u00e1gico,<\/p>\n\n\n\n<p>sembrado de encinas y cubierto por el luto de su historia,<\/p>\n\n\n\n<p>con mi maleta repleta de las obras de Cervantes, Quevedo y Juan de<\/p>\n\n\n\n<p>la Cruz,<\/p>\n\n\n\n<p>y espero, con ellos, entender el porqu\u00e9 de esta incertidumbre y<\/p>\n\n\n\n<p>desesperaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>que me produce el caminar por esta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Presuntuosa y prepotente Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>denuncias el horror ajeno e indultas el propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin la memoria el presente es ficci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>y la verdad necesita el dolor del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Desmemoriados nos hundimos en nuestra huida al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra civil nos dej\u00f3 unos 600.000 muertos<\/p>\n\n\n\n<p>y hoy recorro los paisajes de 1937: descubro<\/p>\n\n\n\n<p>los restos de trincheras que el tiempo no borr\u00f3, apostado<\/p>\n\n\n\n<p>hundo mi rostro en esa tierra ba\u00f1ada de horror, y espero<\/p>\n\n\n\n<p>que esas huellas me devuelvan la propiedad de mi historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Huelo aceite pesado y veo c\u00f3mo escurre por las grietas del cerebro<\/p>\n\n\n\n<p>negro azabache, la luz inunda mis ojos<\/p>\n\n\n\n<p>y envuelve de incomprensi\u00f3n los gestos de esta tierra<\/p>\n\n\n\n<p>que rezuma sequedad entre las hileras de piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>Surgen azules y grises al pie de los olivos<\/p>\n\n\n\n<p>y las encinas pre\u00f1adas intentan impotentes reventar.<\/p>\n\n\n\n<p>Inimaginable hoy este paisaje en guerra,<\/p>\n\n\n\n<p>esta belleza parda que piso,<\/p>\n\n\n\n<p>y no lo olvides, c\u00fabrela con tu cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>y mant\u00e9n protegido el misterio que alberga.<\/p>\n\n\n\n<p>El cielo gris se agita<\/p>\n\n\n\n<p>y los olivos golpean mi rostro con su violento reflejo plata.<\/p>\n\n\n\n<p>Magullado y fatigado camino:<\/p>\n\n\n\n<p>mis heridas, plata;<\/p>\n\n\n\n<p>cansancio, gris;<\/p>\n\n\n\n<p>y la tierra, negra.<\/p>\n\n\n\n<p>Retrato anexionado al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el pesado manto entretejido de olivos y cielo<\/p>\n\n\n\n<p>entierro las palabras,<\/p>\n\n\n\n<p>en la confianza que germinen enraizadas en este mi paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche cubri\u00f3 de brumas la ribera del Guadarrama<\/p>\n\n\n\n<p>y ardi\u00f3 con llamas negras en julio del 37.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi casa esta ah\u00ed, vivo rodeado de las mismas encinas<\/p>\n\n\n\n<p>testigos inm\u00f3viles de los veintid\u00f3s d\u00edas de batalla en Brunete,<\/p>\n\n\n\n<p>y sus treinta y cinco mil muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy busco sus retratos an\u00f3nimos, fundidos<\/p>\n\n\n\n<p>ya con el paisaje, sin ojos, ya disueltos en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Son mi historia oculta.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tierra que piso rezuma su desesperaci\u00f3n y al recostarme en ella<\/p>\n\n\n\n<p>puedo escuchar sus gritos mudos al pie de cada encina.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e1ramo y silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esos rostros fusionados a la tierra,<\/p>\n\n\n\n<p>incrustados en el paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mirada sigue escurri\u00e9ndose entre tierras y sombras,<\/p>\n\n\n\n<p>ya sin ojos y con el hueco rellen\u00e1ndose<\/p>\n\n\n\n<p>poco a poco, a\u00f1o tras a\u00f1o,<\/p>\n\n\n\n<p>con la historia que no aparece en los libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Treinta y cinco mil rostros sin ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera recuperar sus miradas<\/p>\n\n\n\n<p>y conservarlas en el archivo imposible de la memoria de esta tierra<\/p>\n\n\n\n<p>Yo vivo aqu\u00ed y aqu\u00ed est\u00e1 mi casa (este es mi paisaje).<\/p>\n\n\n\n<p>Perdido observo<\/p>\n\n\n\n<p>entre los restos de metralla c\u00f3mo renace el miedo<\/p>\n\n\n\n<p>y la lluvia seca taladra nuestros cr\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>Camino y los frentes de batalla surgen a pie de bota,<\/p>\n\n\n\n<p>p\u00f3lvora y el barbecho arde de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Treinta y cinco mil.<\/p>\n\n\n\n<p>La tierra me absorbe como embebi\u00f3 su sangre<\/p>\n\n\n\n<p>y me precipita sin remedio hacia la sombra,<\/p>\n\n\n\n<p>para en silencio compartir el paisaje con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesito conservar todas estas huellas<\/p>\n\n\n\n<p>que la guerra me ha legado<\/p>\n\n\n\n<p>a trav\u00e9s del paisaje que recorro<\/p>\n\n\n\n<p>y hundirlas en mi cuerpo,<\/p>\n\n\n\n<p>para en la uni\u00f3n de carne y tierra,<\/p>\n\n\n\n<p>asumir la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros muertos son<\/p>\n\n\n\n<p>y nosotros seremos si no olvidamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanta crueldad existe en la muerte<\/p>\n\n\n\n<p>como en el silencio que la exculpa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mirada se nubla por la incontinencia de mis ojos<\/p>\n\n\n\n<p>cuando a trompicones enciendo la TV<\/p>\n\n\n\n<p>y veo el burdel de sociedad en que vivimos,<\/p>\n\n\n\n<p>para compensar me empapo entusiasmado de los grabados de Goya,<\/p>\n\n\n\n<p>corro por los encinares y me sumerjo en la belleza de su luz negra;<\/p>\n\n\n\n<p>al abrir los ojos veo los fastos de la boda del pr\u00edncipe<\/p>\n\n\n\n<p>y sin remedio me hundo, entre encinas y olivos, en mi contradicci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>y me pregunto por mi pertenecer a esta tierra,<\/p>\n\n\n\n<p>mi deseo de ser parte de ella<\/p>\n\n\n\n<p>y el dolor que albergo en m\u00ed por el hecho de pertenecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanta gente opina que es menester enterrar la historia para vivir en<\/p>\n\n\n\n<p>paz<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed entregarse a la felicidad del fin de semana.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 tristeza<\/p>\n\n\n\n<p>destrozar la memoria a cambio del placer lisonjero, inmediato y<\/p>\n\n\n\n<p>superficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Pan de hoy y hambre para ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio de las voces perdidas<\/p>\n\n\n\n<p>deforma el trazo de la pluma,<\/p>\n\n\n\n<p>y qu\u00e9 mayor sufrimiento que aquel que alberga el alma por<\/p>\n\n\n\n<p>desconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir en la ficci\u00f3n es no vivir<\/p>\n\n\n\n<p>y el no vivir es morir en vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PAISAJE EN GUERRA<\/h2>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda amaneci\u00f3 el cielo cubierto<\/p>\n\n\n\n<p>y encontr\u00e9 entre la hierba un reflejo gris,<\/p>\n\n\n\n<p>proven\u00eda del manto que el hombre teje para ocultar la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mirada escrut\u00f3 el paisaje,<\/p>\n\n\n\n<p>busco la naturaleza del hallazgo<\/p>\n\n\n\n<p>y se estremeci\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>al ver lo impenetrable y denso del manto,<\/p>\n\n\n\n<p>y se que lo que alcanzo a contemplar es tan solo un reflejo,<\/p>\n\n\n\n<p>bien protegido,<\/p>\n\n\n\n<p>de las tinieblas que cubren la \u00e9poca en que vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la verdad esta camuflada y desvirtuada,<\/p>\n\n\n\n<p>nosotros somos usuarios convulsos de informaci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>olvidando que seg\u00fan la recibimos<\/p>\n\n\n\n<p>la consumimos para poder absorber m\u00e1s;<\/p>\n\n\n\n<p>insaciables, nos vemos satisfechos<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed, en ese c\u00famulo de datos es como tejemos nuestra ceguera,<\/p>\n\n\n\n<p>auto justific\u00e1ndonos como seres informados,<\/p>\n\n\n\n<p>pero incapaces de profundizar en el verdadero conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y dejamos que la gran maquina de la riqueza campe a sus anchas<\/p>\n\n\n\n<p>y alimente nuestra mirada ciega.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre ese hombre que cada ma\u00f1ana al levantarse<\/p>\n\n\n\n<p>afila su guada\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>y se ocupa de mantener el equilibrio, entre las vacas<\/p>\n\n\n\n<p>y la posibilidad que tienen sus pastos de producir alimento para ellas;<\/p>\n\n\n\n<p>con aquel otro que no tan lejos, se encuentra en un despacho,<\/p>\n\n\n\n<p>y rodado de tel\u00e9fonos intenta romper el equilibrio entre producci\u00f3n y<\/p>\n\n\n\n<p>recursos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor que hay cabezas dedicadas a desentra\u00f1ar los problemas que<\/p>\n\n\n\n<p>afectan a la vida<\/p>\n\n\n\n<p>y otras a acumular riquezas a costa de la vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, el campesino que observo cada d\u00eda segar sus prados,<\/p>\n\n\n\n<p>es la excepci\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>y con su bello castellano en desuso es una referencia para entender<\/p>\n\n\n\n<p>como vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanta p\u00e9rdida.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia, almac\u00e9n de espanto,<\/p>\n\n\n\n<p>se retuerce del dolor acumulado.<\/p>\n\n\n\n<p>La sangre se vuelve verde y la mirada gris.<\/p>\n\n\n\n<p>En las retinas de cada hombre deber\u00edan estar escritos los horrores<\/p>\n\n\n\n<p>generados<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed mirar el presente a trav\u00e9s de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre es sujeto de la historia y el \u00fanico capaz de modificarla,<\/p>\n\n\n\n<p>pero vivimos despaldas al pasado y al presente,<\/p>\n\n\n\n<p>cegados en este para\u00edso de vida espect\u00e1culo;<\/p>\n\n\n\n<p>atribuyendo a circunstancias y coyunturas las causas del desastre.<\/p>\n\n\n\n<p>El paisaje llora la sangre vertida sobre \u00e9l<\/p>\n\n\n\n<p>y yo me revuelco en su lodo:<\/p>\n\n\n\n<p>mi horror unido al de tantos hombres ante tanta ruina.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero ir hasta aquella luz del horizonte y profanar la memoria de<\/p>\n\n\n\n<p>caramelo<\/p>\n\n\n\n<p>que endulza nuestras cabezas acomodadas<\/p>\n\n\n\n<p>y destruir el pensamiento ciego que no sale del sal\u00f3n de casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dices ingenuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y te respondo que s\u00ed, pero nunca c\u00ednico.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hablas de la l\u00f3gica de la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y te contesto con la fuerza del deseo. (rebeld\u00eda)<\/p>\n\n\n\n<p>En mi cabeza se agolpan los muertos,<\/p>\n\n\n\n<p>se cruzan las hileras de cad\u00e1veres de Madrid, Gaza o Bagdad<\/p>\n\n\n\n<p>y no consigo establecer su procedencia:<\/p>\n\n\n\n<p>es la inevitable igualdad ante la muerte impuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada est\u00e1 desbordada por las posibilidades de ver,<\/p>\n\n\n\n<p>y la diferencia entre aqu\u00ed y all\u00e1, hoy y ma\u00f1ana queda anulada.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio supera tiempo y espacio,<\/p>\n\n\n\n<p>universaliza la p\u00e9rdida,<\/p>\n\n\n\n<p>aboc\u00e1ndome a la desorientaci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>y aflora a la superficie la duda como principio de mis gestos.<\/p>\n\n\n\n<p>No consigo aceptar lo impersonalizado de las cifras,<\/p>\n\n\n\n<p>el dolor ante la muerte debiera ser cualitativo<\/p>\n\n\n\n<p>y al mismo tiempo la cantidad me aturde.<\/p>\n\n\n\n<p>La p\u00e9rdida de una vida por imposici\u00f3n ajena es el s\u00famum de la<\/p>\n\n\n\n<p>tragedia,<\/p>\n\n\n\n<p>la masacre aumenta el horror pero no el sentido tr\u00e1gico de la<\/p>\n\n\n\n<p>desaparici\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>que \u00fanicamente afecta a cada ser, o mejor dicho, a cada no ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Me es imposible multiplicar por cientos este razonamiento:<\/p>\n\n\n\n<p>el miedo y el v\u00e9rtigo bloquean mi cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo contar una y otra vez el n\u00famero de muertos<\/p>\n\n\n\n<p>y soy incapaz de entender todos y cada uno de los vac\u00edos que dejan.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi cabeza monta\u00f1as de cuerpos apilados<\/p>\n\n\n\n<p>sin nombre y sin historia, hacinados<\/p>\n\n\n\n<p>para sin remedio convertirse en memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de nosotros llevar\u00e1 pegada la etiqueta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abasume la responsabilidad del da\u00f1o que el hombre causa al hombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las rocas se desgarran por el contacto suave de la piel<\/p>\n\n\n\n<p>y absorben el pensamiento de cada cuerpo amontonado:<\/p>\n\n\n\n<p>quiero convertir estas rocas en palabras, afilar sus cantos y clavarlas<\/p>\n\n\n\n<p>sobre el rostro de Busch.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 pocas palabras nos quedan capaces de ser venablo ante el horror<\/p>\n\n\n\n<p>y silencio en el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>El manzanares hoy amaneci\u00f3 te\u00f1ido de rojo,<\/p>\n\n\n\n<p>en el \u00c9ufrates gotea la sangre de los mercenarios colgados de sus<\/p>\n\n\n\n<p>puentes<\/p>\n\n\n\n<p>y despu\u00e9s Faluya se cubri\u00f3 de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde lo alto de un risco miro y veo el paisaje pre\u00f1ado de dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre arde al socorrer a su pr\u00f3jimo de las llamas del fuego,<\/p>\n\n\n\n<p>lo consigue y el salvado se vuelve a quemar al extinguir el fuego de<\/p>\n\n\n\n<p>su salvador<\/p>\n\n\n\n<p>Me entreg\u00f3 a las tinieblas y recorro su senda, que al estrecharse<\/p>\n\n\n\n<p>golpea mi cabeza contra sus paredes, y busco<\/p>\n\n\n\n<p>alg\u00fan resquicio que permita descansar mis ojos ya turbios<\/p>\n\n\n\n<p>en el sosiego de cualquier belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Me lleno de optimismo al ver<\/p>\n\n\n\n<p>florecer un abril m\u00e1s las lilas:<\/p>\n\n\n\n<p>rompen el cielo y envuelven mi mirada<\/p>\n\n\n\n<p>con su ef\u00edmera belleza<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed, entiendo el renacer del paisaje:<\/p>\n\n\n\n<p>me entrego a \u00e9l,<\/p>\n\n\n\n<p>abandono por un instante el horror,<\/p>\n\n\n\n<p>y me sumerjo en este intersticio,<\/p>\n\n\n\n<p>p\u00e1gina en blanco del sin sentido,<\/p>\n\n\n\n<p>a serenar con calma el alma herida.<\/p>\n\n\n\n<p>Alma herida<\/p>\n\n\n\n<p>y el hecho de hablar es un privilegio.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero dolor, el irremediable es la ausencia de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir es destino<\/p>\n\n\n\n<p>y la interrupci\u00f3n violenta de la vida monstruosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Paseo por la estaci\u00f3n de Atocha entre restos de flores ya secas<\/p>\n\n\n\n<p>y velas que elevan la temperatura:<\/p>\n\n\n\n<p>calor para el di\u00e1logo imposible con los muertos,<\/p>\n\n\n\n<p>lugar para compartir el desaz\u00f3n que deja la tragedia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi lamento es silencio y unido al de otros rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Al preguntarme por la raz\u00f3n de tanta muerte,<\/p>\n\n\n\n<p>y una vez superadas las obvias,<\/p>\n\n\n\n<p>(la conocida por todos guerra al terror)<\/p>\n\n\n\n<p>pienso que m\u00e1s all\u00e1 hay cientos de intereses desconocidos o intuidos,<\/p>\n\n\n\n<p>se\u00f1alados por analistas, pero menospreciados en los grandes medios<\/p>\n\n\n\n<p>de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la m\u00e1quina devastadora,<\/p>\n\n\n\n<p>esa otra guerra que libra el mercado a la conquista del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Obvio, quiz\u00e1, pero no por ello falso.<\/p>\n\n\n\n<p>Una generalidad, tambi\u00e9n,<\/p>\n\n\n\n<p>pero el manto ciega y oculta causas y causantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero enemigo est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los rostros conocidos,<\/p>\n\n\n\n<p>es en s\u00ed mismo principio y fin de su acci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>no atiende a razones,<\/p>\n\n\n\n<p>ni a \u00e9ticas,<\/p>\n\n\n\n<p>esquilma<\/p>\n\n\n\n<p>la tierra que pisa<\/p>\n\n\n\n<p>y arrasa con las vidas que se interpongan a su objetivo;<\/p>\n\n\n\n<p>una m\u00e1quina que apisona toda resistencia que surja a su paso,<\/p>\n\n\n\n<p>con frialdad y firmeza extrema busca la conquista de todos los<\/p>\n\n\n\n<p>mercados<\/p>\n\n\n\n<p>y la m\u00e1xima acumulaci\u00f3n de riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>Esquilma, s\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>y lo que no cuenta, sobra;<\/p>\n\n\n\n<p>quien no produce, sobra;<\/p>\n\n\n\n<p>quien no consume, sobra;<\/p>\n\n\n\n<p>y lo que sobra, muere.<\/p>\n\n\n\n<p>Dibujemos estas ecuaciones<\/p>\n\n\n\n<p>y cual ciencia exacta construyamos desde ellas<\/p>\n\n\n\n<p>los cimientos para la resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin errores, amigo:<\/p>\n\n\n\n<p>mantengamos a los muertos como sujetos de la memoria<\/p>\n\n\n\n<p>y pongamos nombre a los culpables.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero amigo,<\/p>\n\n\n\n<p>no reposes,<\/p>\n\n\n\n<p>no basta con nombrarlos,<\/p>\n\n\n\n<p>el terror est\u00e1 siempre latente<\/p>\n\n\n\n<p>y, el poder y sus intereses prevalecen a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos se van y otros vienen<\/p>\n\n\n\n<p>y la vejaci\u00f3n del esp\u00edritu contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos quedan palabras y gestos<\/p>\n\n\n\n<p>que unidos a la memoria<\/p>\n\n\n\n<p>debieran ser ant\u00eddoto y revulsivo ante la infamia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">RETRATO DE UN CAMINANTE II<\/h2>\n\n\n\n<p>La tierra es roja y despu\u00e9s<\/p>\n\n\n\n<p>blanca,<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1s all\u00e1 un rastrojo dorado;<\/p>\n\n\n\n<p>y los olivos<\/p>\n\n\n\n<p>y los almendros circunvalan y cierran la olla.<\/p>\n\n\n\n<p>La calima grad\u00faa en azules-grises la sierra que la rodea<\/p>\n\n\n\n<p>uniendo al cielo los picos m\u00e1s lejanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire es fuerte y quema la piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Me escurren gotas de sudor por las piernas,<\/p>\n\n\n\n<p>suaves dibujan los rastros que otros cuerpos dejaron sobre ellas,<\/p>\n\n\n\n<p>y con estas gotas, tambi\u00e9n se desliza el tiempo<\/p>\n\n\n\n<p>transcurrido en uni\u00f3n a esos otros cuerpos,<\/p>\n\n\n\n<p>que en alg\u00fan instante fueron parte del m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s dentro<\/p>\n\n\n\n<p>mi cuerpo celebra la uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fuera,<\/p>\n\n\n\n<p>el silencio hiela el sudor de todos los cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos de esperanza de vida,<\/p>\n\n\n\n<p>mientras all\u00ed donde el horror reina se espera la muerte,<\/p>\n\n\n\n<p>sabiendo que la satisfacci\u00f3n de lo esperado colma<\/p>\n\n\n\n<p>y la muerte \u00fanicamente vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El caminante se rompe<\/p>\n\n\n\n<p>y reconstruye en su debate ante la destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Camina acumulando desaz\u00f3n y rabia,<\/p>\n\n\n\n<p>ansia de rebeli\u00f3n e impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00e9l es un hecho la convivencia con su propia muerte,<\/p>\n\n\n\n<p>desde hace a\u00f1os compa\u00f1era de camino:<\/p>\n\n\n\n<p>nunca la pierde de vista,<\/p>\n\n\n\n<p>al mismo tiempo que le aterra su encuentro definitivo,<\/p>\n\n\n\n<p>y en el di\u00e1logo con ella, en su caminar, busca el sentido a su ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero le destruye la idea de la muerte impuesta,<\/p>\n\n\n\n<p>siempre antes de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte se nos antoja lejana,<\/p>\n\n\n\n<p>nos empe\u00f1amos en verla como algo que acontece<\/p>\n\n\n\n<p>al final de la vida,<\/p>\n\n\n\n<p>la concluye y da sentido;<\/p>\n\n\n\n<p>y sin embargo<\/p>\n\n\n\n<p>cuando llega violenta<\/p>\n\n\n\n<p>e impuesta por voluntad ajena<\/p>\n\n\n\n<p>anticipa el final<\/p>\n\n\n\n<p>e impide la conclusi\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir antes de tiempo,<\/p>\n\n\n\n<p>es perder de golpe la esperanza<\/p>\n\n\n\n<p>en la que el vivir tiene otro sentido que el pasar<\/p>\n\n\n\n<p>y que estando oculto quiz\u00e1 al final de los d\u00edas nos ser\u00e1 revelado.<\/p>\n\n\n\n<p>Irremediable el morir<\/p>\n\n\n\n<p>pero hay tantas maneras:<\/p>\n\n\n\n<p>tantas de tantas:<\/p>\n\n\n\n<p>pa\u00edses para vivir<\/p>\n\n\n\n<p>y pa\u00edses para morir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo encontrar sentido al vivir para morir<\/p>\n\n\n\n<p>cuando la muerte depende del lugar donde naciste?<\/p>\n\n\n\n<p>Hay lugares donde es posible el di\u00e1logo apacible con la muerte<\/p>\n\n\n\n<p>a la espera que surja la posibilidad de entenderla,<\/p>\n\n\n\n<p>mientras que en otros no existe ese di\u00e1logo<\/p>\n\n\n\n<p>y la muerte, ya muda, acontece sin m\u00e1s,<\/p>\n\n\n\n<p>sin protocolo ni previo aviso,<\/p>\n\n\n\n<p>y all\u00ed, en esos lugares, es la desconocida,<\/p>\n\n\n\n<p>est\u00e1 por todas partes, nadie la ve<\/p>\n\n\n\n<p>y es instrumento de intereses ajenos al hombre,<\/p>\n\n\n\n<p>por supuesto, al hombre que muere.<\/p>\n\n\n\n<p>El caminante se queda sin palabras una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dicen: \u00abes la \u00e9poca de la latencia\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00e9l contesta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAqu\u00ed esta latente el terror,<\/p>\n\n\n\n<p>all\u00ed, donde el horror reina, el vivir se confunde con el morir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PAISAJE CON AUSENCIA<\/h2>\n\n\n\n<p>El paisaje desaparece ante m\u00ed seg\u00fan los vaivenes de un azar dictado<\/p>\n\n\n\n<p>por lo desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis ojos se abren agotados despu\u00e9s del descanso deseado y no<\/p>\n\n\n\n<p>satisfecho:<\/p>\n\n\n\n<p>doliente despertar.<\/p>\n\n\n\n<p>El segador encabro\u00f1a su guada\u00f1a al ritmo impuesto desde las<\/p>\n\n\n\n<p>entra\u00f1as de la tierra,<\/p>\n\n\n\n<p>marca]<\/p>\n\n\n\n<p>el \u00fanico tiempo rese\u00f1able en su resonar y desvanecerse. El horizonte<\/p>\n\n\n\n<p>se esfuma ante mis ojos con la misma cadencia: sutil mesura<\/p>\n\n\n\n<p>ante la inmensidad que desconozco<\/p>\n\n\n\n<p>El graznido del cuervo empasta el sonido r\u00edtmico del segador con el<\/p>\n\n\n\n<p>silencio de la<\/p>\n\n\n\n<p>niebla.]<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio se espesa.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio entra en m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Desentumezco mi cuerpo con ligeras sacudidas<\/p>\n\n\n\n<p>y mis dedos se hunden en el alf\u00e9izar de la ventana<\/p>\n\n\n\n<p>esperando el alivio de la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>La niebla entra y me envuelve y busca penetrarme por cada resquicio<\/p>\n\n\n\n<p>de la piel<\/p>\n\n\n\n<p>para calmar el dolor de las heridas producidas en la pasada batalla:<\/p>\n\n\n\n<p>acometidas furiosas que la noche dej\u00f3 en mi macerado cuerpo,<\/p>\n\n\n\n<p>embestidas del pasado convertido en presente por la acci\u00f3n del<\/p>\n\n\n\n<p>sue\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<p>alma negra te\u00f1ida de gris bruma:<\/p>\n\n\n\n<p>paisaje con alma gris invadi\u00e9ndome en mi huida<\/p>\n\n\n\n<p>de la noche perturbadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Breve belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>El susurro nocturno todav\u00eda golpeando en mis sienes.<\/p>\n\n\n\n<p>Breve belleza al amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El susurro indefinido resuena en mi cerebro, luces y sombras sin<\/p>\n\n\n\n<p>principio ni fin:<\/p>\n\n\n\n<p>tormenta de percepciones de las que desconozco su nombre:<\/p>\n\n\n\n<p>habr\u00eda que poner nombre a cada dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>El paisaje y su silencio poco a poco me regurgitan a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Paisaje gris alma gris.<\/p>\n\n\n\n<p>Un paisaje que se precie se rebela.<\/p>\n\n\n\n<p>Una casa que se precie te acompa\u00f1a en la rebeli\u00f3n del paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus manos se entremezclan con las nubes<\/p>\n\n\n\n<p>y amasan con palabras y saliva los silencios \u00edntimos de mi ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo los chasquidos de tu lengua y el tacto de tus manos me alert\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Esp\u00eda de mis sue\u00f1os velas mi noche,<\/p>\n\n\n\n<p>descubres aquello oculto, intangible como la nube<\/p>\n\n\n\n<p>y legible en mis ojos s\u00f3lo por tu mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>Escupo la rabia que me posee y sin querer entender<\/p>\n\n\n\n<p>rescato del momento una palabra<\/p>\n\n\n\n<p>que no nombro y oculto<\/p>\n\n\n\n<p>unido a ti en mi silencio<\/p>\n\n\n\n<p>Me instalo bajo el nogal,<\/p>\n\n\n\n<p>su sombra es luminosa y sus ramas bajan casi hasta el pasto.<\/p>\n\n\n\n<p>Protegido<\/p>\n\n\n\n<p>y al mismo tiempo inmerso en este paisaje gris y verde, parapetado<\/p>\n\n\n\n<p>y la niebla se extiende suavizando los perfiles de montes y recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Amalgama de memoria y tierra:<\/p>\n\n\n\n<p>tus ojos se hunden en mi rostro<\/p>\n\n\n\n<p>y mi piel se desmorona por el suelo<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s da!<\/p>\n\n\n\n<p>Me muestras tu espalda y caminas,<\/p>\n\n\n\n<p>sonr\u00edo y abrazo al nogal que me cobija.<\/p>\n\n\n\n<p>Garabateo palabras con tinta verde y gris sobre mi piel:<\/p>\n\n\n\n<p>verde sombra y luz gris.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo lo imposible<\/p>\n\n\n\n<p>hasta los confines de la memoria<\/p>\n\n\n\n<p>e intuyo las causas del dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que olvidamos queda grabado sobre nuestros cuerpos<\/p>\n\n\n\n<p>con cincel de l\u00e1grimas,<\/p>\n\n\n\n<p>innombrable, lo acarreamos de por vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo imposible si no la contradicci\u00f3n entre el deseo de perdurar<\/p>\n\n\n\n<p>y el dolor de mantenerse en pie?<\/p>\n\n\n\n<p>Caminante sigilosa irrumpe con violencia en la trastienda de lo que no<\/p>\n\n\n\n<p>veo<\/p>\n\n\n\n<p>Percute con su mirada la oscuridad<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ojos miran y despu\u00e9s se pierden<\/p>\n\n\n\n<p>Camina por el lecho del arroyo<\/p>\n\n\n\n<p>bordeando las huertas compartidas en la ni\u00f1ez<\/p>\n\n\n\n<p>entre encinas y zarzas comimos melones<\/p>\n\n\n\n<p>El fantasma de un amor prohibido me persigue noche a noche<\/p>\n\n\n\n<p>irrumpe y me destroza<\/p>\n\n\n\n<p>me conformo con esquivarlo en secreto<\/p>\n\n\n\n<p>y aguardar con miedo su pr\u00f3xima visita.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos se vuelven grises en contacto con la niebla.<\/p>\n\n\n\n<p>Nublada la mirada<\/p>\n\n\n\n<p>a tientas y desesperado deconstruyo<\/p>\n\n\n\n<p>gramo a gramo la propia figura<\/p>\n\n\n\n<p>para esparcir el desaz\u00f3n que alberga.<\/p>\n\n\n\n<p>Fragmentado el armaz\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>sumergido en lo insondable<\/p>\n\n\n\n<p>interrogo en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el silencio como respuesta<\/p>\n\n\n\n<p>ante la imposibilidad de borrar el pasado y su necesidad ineludible<\/p>\n\n\n\n<p>para vivir<\/p>\n\n\n\n<p>Yaces, y en mi piel grabo:<\/p>\n\n\n\n<p>con tinta gris, la vigilia hacia el vac\u00edo,<\/p>\n\n\n\n<p>la espera agitada<\/p>\n\n\n\n<p>y el deseo imposible;<\/p>\n\n\n\n<p>con tinta negra, el tr\u00e1nsito al tiempo de silencio,<\/p>\n\n\n\n<p>el salto oscuro,<\/p>\n\n\n\n<p>el del profundo miedo;<\/p>\n\n\n\n<p>y al final con tinta verde, tu propia ausencia,<\/p>\n\n\n\n<p>tu rostro en calma<\/p>\n\n\n\n<p>y la imposibilidad de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en mi rostro la mirada sin contorno ni color<\/p>\n\n\n\n<p>mientras camino por la pista en penumbra<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Hermana acomp\u00e1\u00f1ame! vamos todos a la fiesta de los ni\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p>encenderemos f\u00f3sforos negros<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Eh hermana, t\u00fa tambi\u00e9n! as\u00ed no nos perderemos<\/p>\n\n\n\n<p>Damos tumbos y nos golpeamos entre nosotros<\/p>\n\n\n\n<p>no importa, somos reyes ciegos con cirios de luz oscura<\/p>\n\n\n\n<p>caminando por la pista de polvo negro<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh hermana! se ha formado una costra de carbonilla y l\u00e1grimas ante<\/p>\n\n\n\n<p>mis ojos,<\/p>\n\n\n\n<p>no importa hermana en la fiesta de los ni\u00f1os no necesitar\u00e9 ya mis<\/p>\n\n\n\n<p>ojos (no losnecesitar\u00e9)]<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos el tiempo a tientas<\/p>\n\n\n\n<p>rodando por la ladera de hierba azabache,<\/p>\n\n\n\n<p>bailamos hasta el amanecer del sol negro<\/p>\n\n\n\n<p>y el tiempo ya no se nos fug\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Las voces de la noche recogieron el sudario verde<\/p>\n\n\n\n<p>y all\u00ed yacimos enroscados<\/p>\n\n\n\n<p>penetrados por su silencio<\/p>\n\n\n\n<p>recuperando el pasado que nunca debi\u00f3 terminar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermana la fiesta de los ni\u00f1os nos reunir\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>y ya concluido tu miedo, a ciegas velar\u00e9 tu sue\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p>Ciego y contento<\/p>\n\n\n\n<p>este primero de a\u00f1o no brind\u00e9 con champ\u00e1n en la ducha<\/p>\n\n\n\n<p>en un intento de no construir fotocopias del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me sent\u00e9 ante nuestro mar<\/p>\n\n\n\n<p>y en silencio fui vertiendo en \u00e9l, con calma, mis l\u00e1grimas<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed, sin mirar el rastro de silencio que dejaba,<\/p>\n\n\n\n<p>com\u00ed pescado y dorm\u00ed con la cabeza hundida en sus aguas.<\/p>\n\n\n\n<p>No hubo sue\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p>solo el aroma yodado<\/p>\n\n\n\n<p>y entre algas un\u00ed mi rostro al tuyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Silencio<\/p>\n\n\n\n<p>y dejemos escurrir el tiempo<\/p>\n\n\n\n<p>para limpiar las palabras<\/p>\n\n\n\n<p>purg\u00e1ndolas del fasto de la inconcreci\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>para reaprender la lengua,<\/p>\n\n\n\n<p>olvidar su degeneraci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>y devolverla su sustancial necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en el oficio de tinieblas se apagan velas hasta la oscuridad,<\/p>\n\n\n\n<p>suprimir\u00e9 palabras hasta el silencio<\/p>\n\n\n\n<p>-y as\u00ed escuchar- y desde el vac\u00edo intentar\u00e9 nombrar lo innombrable<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">RETRATO DE UN CAMINANTE III<\/h2>\n\n\n\n<p>Escucho las palabras vertidas por el caminante<\/p>\n\n\n\n<p>y entre esa mezcla de dolores<\/p>\n\n\n\n<p>pasados, presentes e \u00edntimos<\/p>\n\n\n\n<p>veo c\u00f3mo de su cuerpo emerge un deseo sin nombre,<\/p>\n\n\n\n<p>discreto y encarcelado<\/p>\n\n\n\n<p>rompe el pecho desde dentro<\/p>\n\n\n\n<p>en un intento desesperado de ser nombrado:<\/p>\n\n\n\n<p>abandonar la inconcreci\u00f3n de lo intuido.<\/p>\n\n\n\n<p>Encallado en la imposibilidad de la palabra<\/p>\n\n\n\n<p>considerar como posible el deseo<\/p>\n\n\n\n<p>es albergar esperanza,<\/p>\n\n\n\n<p>pero la esperanza sin palabra<\/p>\n\n\n\n<p>es desaz\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>es el tr\u00e1nsito imposible,<\/p>\n\n\n\n<p>el retorno sin piedad a la duda:<\/p>\n\n\n\n<p>raz\u00f3n y deseo:<\/p>\n\n\n\n<p>tras el d\u00eda, la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Al caminante no le quedan muchas palabras de esperanza<\/p>\n\n\n\n<p>se le agotan y pierden en su caminar<\/p>\n\n\n\n<p>Su esperanza resta en la memoria;<\/p>\n\n\n\n<p>en las huellas de los hombres,<\/p>\n\n\n\n<p>en sus contradicciones,<\/p>\n\n\n\n<p>(su deseo de eternidad inmerso en su af\u00e1n de destrucci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p>y por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n encuentra la esperanza en las palabras de<\/p>\n\n\n\n<p>Cervantes;<\/p>\n\n\n\n<p>en la belleza del sufrimiento de Juan de la Cruz;<\/p>\n\n\n\n<p>en el dolor de los grabados de Goya<\/p>\n\n\n\n<p>y en tantos gestos, de ayer y hoy, que dignifican al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00f3nde encontrar la esperanza<\/p>\n\n\n\n<p>sino en los resquicios del dolor<\/p>\n\n\n\n<p>donde la belleza escasea y se deposita en breves gotas oscuras.<\/p>\n\n\n\n<p>(qu\u00e9 obsesi\u00f3n la de unir belleza y esperanza)<\/p>\n\n\n\n<p>quiz\u00e1 esas gotas de esperanza sean negras y brillan ocultas a<\/p>\n\n\n\n<p>nuestros ojos:<\/p>\n\n\n\n<p>protej\u00e1moslas aunque sea a ciegas.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 ante la grandeza y extensi\u00f3n del terror parezcan banales:<\/p>\n\n\n\n<p>evitemos se diluyan en su inmensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y que tampoco se pierdan, amigo, entre el suced\u00e1neo bastardo de las<\/p>\n\n\n\n<p>apariencias<\/p>\n\n\n\n<p>en este para\u00edso de vida espect\u00e1culo<\/p>\n\n\n\n<p>en el que discernir es un pesar y vivir precisa del discernir.<\/p>\n\n\n\n<p>El caminante vive en la contradicci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>y su pregunta esta entre el yo caminante y observador,<\/p>\n\n\n\n<p>y el yo sujeto de la historia;<\/p>\n\n\n\n<p>entre el yo individuo que busca desesperadamente la belleza,<\/p>\n\n\n\n<p>y el yo que se hunde en el fango de la deshumanizaci\u00f3n del hombre;<\/p>\n\n\n\n<p>la pregunta siempre est\u00e1 en el lugar de la fractura<\/p>\n\n\n\n<p>donde sin remedio todo es incomprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el horror<\/p>\n\n\n\n<p>la pregunta,<\/p>\n\n\n\n<p>el hecho de preguntarse, contiene esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el reposo del caminar,<\/p>\n\n\n\n<p>ah\u00ed, perdido en sus contradicciones,<\/p>\n\n\n\n<p>con la duda anudada al cuello,<\/p>\n\n\n\n<p>el caminante<\/p>\n\n\n\n<p>desespera y espera<\/p>\n\n\n\n<p>se entrega al amor<\/p>\n\n\n\n<p>y cobijado<\/p>\n\n\n\n<p>al abrigo de la piel c\u00e1lida se siente deseado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caricias conocidas siembran el temblor en su cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>y le conducen al abandono hacia lo desconocido<\/p>\n\n\n\n<p>donde el placer y el dolor constituyen un \u00fanico cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desasosegado y agitado,<\/p>\n\n\n\n<p>comprende<\/p>\n\n\n\n<p>la rebeld\u00eda ante lo inevitable,<\/p>\n\n\n\n<p>y disfruta en la fidelidad<\/p>\n\n\n\n<p>a un cuerpo,<\/p>\n\n\n\n<p>al conocimiento profundo<\/p>\n\n\n\n<p>de ese cuerpo,<\/p>\n\n\n\n<p>a la pasi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>por ese mismo cuerpo;<\/p>\n\n\n\n<p>al silencio \u00edntimo de dos cuerpos hacia el silencio de sus d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso del tiempo deteriora<\/p>\n\n\n\n<p>pero da la calma suficiente para apreciar la belleza que se nos ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la derrota llega el deseo se depura<\/p>\n\n\n\n<p>y el alma precipita.<\/p>\n\n\n\n<p>En la irracionalidad de la carne,<\/p>\n\n\n\n<p>en la uni\u00f3n de dos cuerpos,<\/p>\n\n\n\n<p>(intuici\u00f3n de muerte y sue\u00f1o de eternidad)<\/p>\n\n\n\n<p>el caminante se oscurece con lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de \u00e9l,<\/p>\n\n\n\n<p>y en esa oscuridad \u00edntima distingue la belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Inexplicable<\/p>\n\n\n\n<p>la belleza<\/p>\n\n\n\n<p>no se puede poseer;<\/p>\n\n\n\n<p>es una experiencia<\/p>\n\n\n\n<p>cercana al dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>lo humano ya no era evidente: hab\u00eda que buscarlo en la oscuridad<\/p>\n\n\n\n<p>John Berger, El Tama\u00f1o de la Bolsa, p\u00e1g. 113.<\/p>\n\n\n\n<p>(En referencia al tiempo en el que le toc\u00f3 vivir a Rembrant.)<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Marquerie-Carlos-2004-tres-paisajes.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Marquerie-Carlos-2004-tres-paisajes.\"><\/object><a 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