{"id":9296,"date":"2008-02-25T11:10:00","date_gmt":"2008-02-25T10:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9296"},"modified":"2026-02-25T11:12:35","modified_gmt":"2026-02-25T10:12:35","slug":"un-luchador-polemico-en-las-versiones-teatrales-libertarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2008\/02\/25\/un-luchador-polemico-en-las-versiones-teatrales-libertarias\/","title":{"rendered":"Un luchador pol\u00e9mico en las versiones teatrales libertarias"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Carlos Fos<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2008<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento libertario argentino sufri\u00f3 luego de las represiones de 1921 un duro golpe a su estructura, resentida a\u00fan m\u00e1s por las diferencias internas en su seno. Ya no se discut\u00edan corrientes pedag\u00f3gicas o temas puntuales como el concepto del intelectual, la confrontaci\u00f3n se hab\u00eda convertido en casi personal y las posibilidades de respeto horizontal hab\u00edan casi desaparecido. El anarcosindicalismo se convirti\u00f3 en el refugio de muchos militantes ya que observaban en la acci\u00f3n directa un mecanismo v\u00e1lido y alejado de las inquinas provenientes especialmente de Buenos Aires. En ese contexto se enmarcaron las huelgas de portuarios y ceramistas de 1924 y otras de menor importancia cualitativa pero s\u00ed simb\u00f3lica, ya que demostraban la vitalidad a\u00fan decreciente del anarquismo local. Una figura que tuvo un papel destacado en esta d\u00e9cada, marc\u00e1ndola para siempre en el imaginario popular hasta convertirse en sin\u00f3nimo de libertario, apareci\u00f3 abruptamente. Severino Do Giovanni se abri\u00f3 paso con sus ideas ecl\u00e9cticas y su accionar err\u00e1tico de acuerdo al purismo ideol\u00f3gico que sustentaban tanto acuerdistas como rebeldes. Tal como no se tiene mayor reparo en definir de alguna manera la experiencia del romanticismo como la tragedia del Yo, tampoco existir\u00e1n objeciones para reconocer el breve e intenso per\u00edodo que va desde la llegada de Severino di Giovanni al pa\u00eds hasta su fusilamiento como la tragedia del anarquismo. El camino del exilio har\u00e1 del obrero italiano un personaje de las cr\u00f3nicas policiales de un diario tan \u201cpopular\u201d y de alcance masivo como el \u201cCr\u00edtica\u201d de Botana. En sus p\u00e1ginas lo bautizaron como \u201cEl hombre vestido de negro\u201d, estereotipaci\u00f3n que pas\u00f3 luego a describir a cualquier libertario. Sin embargo, el poder sab\u00eda muy bien que no estaba tratando con un delincuente com\u00fan o un bandolero sin formaci\u00f3n sino que buscaba la cabeza del primer performer que conoci\u00f3 el provincialismo perpetuo asentado en Buenos Aires. Di Giovanni nunca actuar\u00e1 en una dimensi\u00f3n pol\u00edtica. Poco le importan los ejes de la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n y de la discriminaci\u00f3n te\u00f3rica entre reformismo y revoluci\u00f3n y s\u00ed, en cambio, se halla m\u00e1s cerca de querer enfrentarse contra toda opresi\u00f3n cotidiana. Pretender convertirse en bandera de la rebeld\u00eda generalizada, siendo m\u00e1s amplio para entender el sufrimiento pero a punto de cegarse a la hora de la acci\u00f3n. Su concepci\u00f3n ser\u00e1 una especie de anarquismo experimental, visceral, extraviado en un entramado de modernas pretensiones en situaci\u00f3n de periferia racional de la cual el movimiento \u00e1crata ocupa el lugar de la conciencia cr\u00edtica. Su actuaci\u00f3n consisti\u00f3 en una verdadera obsesi\u00f3n por un pasado glorioso que el ascenso de Mussolini destroz\u00f3 en a\u00f1icos. Nunca se asimilar\u00e1 a una pr\u00e1ctica pol\u00edtica local excepto para compartir a\u00f1oranzas con las organizaciones del anarcosindicalismo y la prensa libertaria de la otrora regional m\u00e1s poderosa de Am\u00e9rica Latina. Las persecuciones brutales y los errores y enfrentamientos internos marcaban la decadencia irreversible de la FORA. La escisi\u00f3n de la central es casi el fin de su incidencia pol\u00edtica sumado a la divisi\u00f3n del denominado grupo intelectual entre los moderados de \u201cLa Protesta\u201d y los m\u00e1s virulentos de \u201cLa Antorcha\u201d. Este proceso de desintegraci\u00f3n finalizar\u00e1 en los a\u00f1os 30 y recibir\u00e1 su tiro de gracia con el surgimiento del peronismo como fen\u00f3meno de captaci\u00f3n de la masa obrera. Severino escribir\u00e1 s\u00f3lo en italiano, militar\u00e1 con italianos y por italianos y crear\u00e1 una corriente de anarquistas peninsulares que poco a poco ir\u00e1n aisl\u00e1ndose conforme a la l\u00f3gica del \u201cc\u00edrculo vicioso del honor\u201d. Desde la inauguraci\u00f3n de su prontuario (un incidente propagand\u00edstico en una funci\u00f3n de gala del Teatro Col\u00f3n) no tiene reparos en decir que se opone a la casa de Saboya y a Mussolini. Y si bien agrega que hac\u00eda cuatro a\u00f1os que participaba en conferencias y escrib\u00eda en \u00f3rganos libertarios se encarga en aclarar casi enf\u00e1ticamente que no formaba parte de ninguna sociedad gremial porque era anti-organizacionista. Su pensamiento de acuerdo a declaraciones ante la fuerza policial que lo detuvo, estaba m\u00e1s pr\u00f3ximo a Tolstoi que a Ravachol. Ning\u00fan detenido ideol\u00f3gico se expone tanto a no ser que se sienta inmerso en una pugna cuerpo a cuerpo. El peri\u00f3dico \u201cC\u00falmine\u201d que \u00e9l mismo dirig\u00eda, escrib\u00eda y editaba, ten\u00eda una secci\u00f3n llamada \u201ccara a cara con el enemigo\u201d en la que se reivindicaban las acciones directas. Desconocer, negar la realidad del estado es convertirse en el m\u00e1s odiado enemigo del orden. Si la teor\u00eda est\u00e1 para ser cumplida sin distinci\u00f3n de medios y fines, entonces hay que aplicarla ya. La violencia redentora de justicia, v\u00eda de la \u201csalvaci\u00f3n\u201d, es la mejor salida para enfrentar al totalitarismo que nac\u00eda en Italia y se expand\u00eda en Europa. As\u00ed va a desarrollarse su temeraria carrera de acciones directas volando la embajada de Estados Unidos de Am\u00e9rica, un local de la empresa Ford, el monumento a Washington y la casa del inspector Santiago. Como parte de la leyenda rom\u00e1ntica aparecer\u00e1 en su vida la joven de s\u00f3lo 14 a\u00f1os, Fina Scarf\u00f3, su compa\u00f1era extrafamiliar destinataria de una frondosa correspondencia. Di Giovanni se cobrar\u00e1 la vida del director colegiado de \u201cLa Protesta\u201d, L\u00f3pez Arango, y desde 1929, despu\u00e9s de una frustrada bomba en la Catedral, se volcar\u00e1 hacia el anarquismo expropiador.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta modalidad de militancia consist\u00eda en el asalto a la burgues\u00eda para financiar actividades, \u201crecuperar\u201d bienes que la oligarqu\u00eda extrae a los compa\u00f1eros trabajadores con mecanismos m\u00e1s refinados. Piensa comprar una imprenta para editar las obras completas del pacifista belga Eliseo Reclus, su autor favorito. Tambi\u00e9n planea hacer casar a Fina con un amigo para aliviar sospechas y liberar a Alejandro Scarf\u00f3 \u2013su hermano- y emigrar ambos primero a Montevideo y luego a Francia donde practicar\u00eda una vida comunitaria. El mismo delatar\u00e1 la bomba que coloc\u00f3 en el buque \u201cApip\u00e9\u201d para contribuir al espect\u00e1culo. Cae Irigoyen, y se establece la ley marcial con la pena de muerte como corolario. Cuando intente liberar a Scarf\u00f3, muy cerca de Tribunales, en medio del alboroto yerra de cami\u00f3n celular y abre uno en el que viajan tres prostitutas y un miembro de la Swi Migdal. La polic\u00eda dispone vigilancia en todas las imprentas. Y es efectivamente a la salida de la imprenta donde hab\u00eda que entregar las pruebas corregidas del segundo tomo de los \u201cEscritos sociales\u201d de Reclus el lugar de la ca\u00edda. Cr\u00edtica pod\u00eda definirlo como un hamp\u00f3n pero la polic\u00eda jam\u00e1s fue a buscarlo a un garito, ni a un balneario, ni a un local nocturno. Quiz\u00e1 por eso, por contagio de hero\u00edsmo, sea que un teniente primero de la compa\u00f1\u00eda de ciclistas se propuso hacer una defensa seria e intentara descalificar a la ley marcial y al jurado. Dir\u00e1 que fue la polic\u00eda quien agredi\u00f3 a Severino, que actu\u00f3 en defensa propia, que m\u00e1s que otra cosa se lo hab\u00eda construido como personaje fantasmag\u00f3rico y que su supuesta criminalidad era en realidad una farsa tendiente a justificar la existencia de una fuerza especial en el presupuesto general de gastos. El tribunal militar no quer\u00eda excusas ni juicios dilatados. Conden\u00f3 al reo a muerte y para el teniente Franco dispuso el arresto y la baja del ej\u00e9rcito. La defensa le costar\u00e1 un a\u00f1o de exilio en Paraguay. Tragedia del anarquismo. Con el fusilamiento del \u201cbandolero italiano\u201d caen uno a uno los dem\u00e1s miembros de su grupo y el \u00fanico que queda libre, Jorge Tamayo Gavil\u00e1n, es un hombre dispuesto a jugarse todo en una balacera por lo que su tiempo tambi\u00e9n estaba contado. Termin\u00f3 con un balazo en la nuca. Entonces se extiende un reguero de temor en los intelectuales. Muertos y derrotados los cultores de la acci\u00f3n directa, se proceder\u00e1 a la identificaci\u00f3n de los anarquistas con esos delincuentes de los partes policiales. Ser\u00e1n en su totalidad \u201ctirabombas\u201d o en el mejor de los casos \u201cextranjeros anticuados\u201d. Quiz\u00e1 como acto de fidelidad para con su destino tr\u00e1gico es que de varios emprendimientos cinematogr\u00e1ficos ninguno hay llegado a buen puerto. Indudablemente su biograf\u00eda tampoco encontrar\u00e1 un lugar destacado en la historia de las luchas obreras. Osvaldo Bayer, autor de la m\u00e1s serias de las investigaciones sobre su vida, titula su trabajo como el del rescate de la memoria de un \u201cidealista de la violencia\u201d. Quiz\u00e1 le quede mejor el llamarlo\u201dviolentista de la impotencia\u201d. V\u00edctima de la modernidad en ciernes, la existencia \u00e1crata se explica en la comparaci\u00f3n con un torbellino, que luego de un brusco y desgarrador paso, da comienzo a una quietud sombr\u00eda y desesperanzada. Su vida gener\u00f3 en c\u00edrculos afines numerosos poemas y escritos que destacaban su valor. Un ejemplo es la obra \u201cVengador\u201d que fuera representada en numerosos espacios \u00e1cratas contestatarios al sector dominante que dirig\u00eda \u201cLa Protesta\u201d. S\u00f3lo pudimos rescatar algunos fragmentos de la misma publicados en un libelo de m\u00ednima circulaci\u00f3n en Tandil. En un soliloquio trunco se lee: \u201cSoy Severino. Me acusan como animal de ser asesino, violento y no respetar los principios del anarquismo. Me quieren enjuiciar c\u00f3mo si tuviera que dar cuenta de mis actos como respondiendo a un purismo que nadie cumple. Ser\u00e1 mi juez el entreguismo de los que acuerdan con el gobierno burgu\u00e9s que se recibe los capitales de un genocida como Mussolini. Yo podr\u00eda decir compa\u00f1eros que defiendo las ideas de la ciencia. Creo que ella, precursora siempre como el pensamiento precede necesariamente a la acci\u00f3n a t\u00edtulo de poder las reservas y los secretos de la iniciaci\u00f3n, pasando del templo, donde la usurpaban los sacerdotes, a la universidad, donde la usurpan los burgueses. Derribado el \u00eddolo, \u00faltimo refugio de la injusticia esot\u00e9rica, ni en la universidad se detiene y pasa a la escuela racional, verdadera y positiva universidad donde se ense\u00f1a a todas y a todos la ciencia de la vida. Por eso mi pasi\u00f3n por Reclus y su obra y por eso mi amigo te digo que puede valerme la vida esta lucha casi solitaria y pueden tildarme de rufi\u00e1n pero nada me detendr\u00e1. Antes que los legisladores codificaran la injusticia legalizando la usurpaci\u00f3n propietaria y el despojo de las clases \u00ednfimas, los sacerdotes hab\u00edan santificado la ignorancia con el esoterismo; reserv\u00e1ndose el privilegio del saber, y as\u00ed qued\u00f3 creado el absurdo antisolidario que representa el dualismo que nos divide. Soy Severino, no teman mi nombre, soy un luchador de las causas que sufre mi pueblo y solo una bala me detendr\u00e1.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Severino fue tomado como objeto de representaci\u00f3n por diferentes cuadros filodram\u00e1ticos que respond\u00edan a los criterios de la heterodoxia pedag\u00f3gica de Plal. Con su taller escuela pele\u00f3 contra el pensamiento verticalista y la ausencia de debates. Sus seguidores aplicaron este concepto en diferentes campos de la lucha obrera y en sus manifestaciones art\u00edsticas. Alberto Nista nos relata: \u201cYo llegu\u00e9 en 1925 y me fui al campo porque en la ciudad no hab\u00eda trabajo. Vine ac\u00e1 no para ganar dinero sino para escapar del fascismo, y result\u00f3 que aqu\u00ed hab\u00eda fascismo tambi\u00e9n. Hu\u00ed porque las quer\u00edan darme aceite de castor. \u00a1Qu\u00e9 quiere!, \u00bfqu\u00e9 as\u00ed nom\u00e1s me deje dar aceite de castor. Me escap\u00e9 de la purga y cambi\u00e9 de nombre. Le digo m\u00e1s: estaba Mussolini en el poder y yo trabajaba como ahora trabajan los camioneros, \u00fanicamente que yo en lugar de cami\u00f3n ten\u00eda una mula y cargaba piedras. Pon\u00eda la dinamita a la roca y despu\u00e9s le d\u00e1bamos forma a las piedras para que se hicieran las casas. Era en la provincia de Benevento. Y yo iba con mi mula al pueblo y los \u201cmangiapapeles\u201d se quer\u00edan hacer due\u00f1os de todo mi cargamento. Hubo bronca y los que no aceptaban, les daban de castigo el aceite de castor. Si nos escap\u00e1bamos, nos mataban llen\u00e1ndonos de purgante. Adem\u00e1s quer\u00edan que nos afili\u00e1ramos al fascismo. Escap\u00e9 de noche. Llegu\u00e9 a la Argentina para vivir codo a codo con los dem\u00e1s, pero desgraciadamente, el fascismo ac\u00e1 tambi\u00e9n pegaba igual. Un d\u00eda, porque hicimos huelga para que los obreros no pagaran la patente de la bicicleta, me llevaron preso y el comisario me quiso ahorcar con mi propia faja. Otra vez nos atropell\u00f3 un escuadr\u00f3n de caballer\u00eda, conoc\u00ed lo que eran los golpes de sable. No sab\u00eda escribir ni leer en castellano, por lo que me acerqu\u00e9 a la casa del maestro Jos\u00e9 Leguizam\u00f3n. Era libertario y de peque\u00f1o hab\u00eda estudiado en un taller escuela en el que no exist\u00edan reglas dogm\u00e1ticas. De \u00e9l aprend\u00ed mucho m\u00e1s que el abecedario, aprend\u00ed a desconfiar de los discursos cerrados y a defender la libertad en su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o lo ayudaba a reunir libros y revistas que luego llev\u00e1bamos por toda la zona. El le llamaba la biblioteca con ruedas y era el \u00fanico muro real contra la ignorancia que propiciaba el patr\u00f3n en la comarca. Me anim\u00f3 a defender mi propio criterio y a valorarlo. Supe que mis ideas por m\u00e1s limitadas que fueran eran m\u00edas y por ello hab\u00eda que respetarlas. Creo que en ese tiempo s\u00f3lo trabajaba y le\u00eda. Ya enrolado en el anarcosindicalismo est\u00e1bamos preparando la gran huelga de 1928, cuando me enter\u00e9 de los infortunios de mi paisano Severino. No comprend\u00eda por qu\u00e9 el movimiento le exig\u00eda patente de libertario cuando muchos compa\u00f1eros hab\u00edan traicionado a los suyos arreglando con los esbirros de la oligarqu\u00eda. Por eso con un grupo de militantes que ven\u00edamos de la Italia fascista y conoc\u00edamos los por qu\u00e9 de sus luchas decidimos apoyarlo a\u00fan a la distancia. Y lo hicimos con varios encuentros en los que reunimos dinero que luego intentamos hacerle llegar por un correo de confianza. En uno de esos encuentros la compa\u00f1era Irma Pretto declam\u00f3 unos hermosos versos contra la dictadura del Duce en los que la figura de Severino se agigantaba y ocupaba la de un coloso que enfrentaba a los lacayos de la dictadura peninsular en Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego la banda del c\u00edrculo \u201cFraternidad\u201d de Villa Constituci\u00f3n le dedic\u00f3 dos piezas emotivas. Finalmente un improvisado cuadro filodram\u00e1tico esboz\u00f3 un esquema de obra en la que se relataban los hechos del Col\u00f3n y a la que se le puso el pretencioso nombre de \u201cOpera anarquista\u201d. Recuerdo que a pesar de los olvidos en los p\u00e1rrafos la acci\u00f3n adquiri\u00f3 cierto inter\u00e9s cuando se produce un cruce verbal entre un miembro de la burgues\u00eda apoltronado en su palco y el propio Severino. El contrapunto fue jugoso y permiti\u00f3 introducir elementos te\u00f3ricos generales que serv\u00edan para profundizar los conocimientos de nuestros trabajadores en v\u00edsperas de acciones directas de relevancia. En estas luchas comprend\u00ed cabalmente las ense\u00f1anzas de mi maestro. Usar el esp\u00edritu cr\u00edtico\u201d. El mundo capitalista empezaba a sacudirse con signos de inestabilidad crecientes y los remezones se manifestaban en la Argentina con reducciones en el comercio exterior, aumentos vertiginosos de la deuda p\u00fablica y estancamiento de las econom\u00edas regionales, agr\u00edcolas y ganaderas. La oligarqu\u00eda y los frigor\u00edficos de capitales extranjeros se quejaban por falta de mercados para las carnes y, con esa excusa, bajaban los precios en detrimento de los ganaderos menores. En el comercio y la industria se operaban numerosas quiebras. Aquel modelo econ\u00f3mico agroexportador dependiente impuesto por el Unicato, y no modificado, estaba empujando al pa\u00eds a un estado cr\u00edtico terminal. Sin dudas esa concepci\u00f3n pol\u00edtica, que nos hab\u00eda ubicado en la escena mundial como productores de insumos primarios, arrastraba a la Argentina hacia la crisis que sufr\u00edan los centros imperialistas y que aparec\u00eda en el horizonte sin alternativas. Setenta y una huelgas con la participaci\u00f3n de cincuenta mil obreros se hab\u00edan declarado, solamente en Buenos Aires durante 1928. Las diferencias en el seno del anarcosindicalismo se postergaron y prim\u00f3 el criterio de la unidad, para hacer frente a la nueva amenaza patronal. Pero la figura de Severino segu\u00eda provocando escalofr\u00edos en los dirigentes de la FORA cercanos al diario La Protesta. Alberto Nista junto a Roc\u00edo Plal, sobrina del fundador del taller escuela de Berisso y alumna del mismo, reunieron a las distintas facciones \u00e1cratas de Villa Constituci\u00f3n y los pueblos bajo su influencia. Con la excusa de reflexionar sobre la reorganizaci\u00f3n del sindicato portuario se realizaron tres encuentros. Nos cuenta Nista sobre el \u00faltimo, \u201cNecesit\u00e1bamos madurar y r\u00e1pidamente. Irigoyen estaba debilitado por contradicciones internas, presionado por la oligarqu\u00eda y por la derecha radical antipersonalista. Los movimientos de fuerza eran incontables pero nuestra presencia efectiva en ellos era peque\u00f1a. Ya no nos convert\u00edamos en la mecha que iniciaba el reguero de p\u00f3lvora que culminaba en el estallido obrero. Los sindicalistas independientes y los comunistas ganaban terreno y los j\u00f3venes que se acercaban a la anarqu\u00eda eran cada vez menos y de peor formaci\u00f3n. En la zona \u00e9ramos claramente minor\u00eda en los gremios por lo que en las dos primeras veladas las discusiones se centraron en la recomposici\u00f3n de filas y no en las diferencias. Deb\u00edamos reorganizarnos y se sopesaban las diferentes estrategias. Pero el \u00faltimo d\u00eda todo cambi\u00f3 luego de que Jos\u00e9 Miccio, un foguista italiano radicalizado pidiera la palabra para recitar un poema dedicado a Severino que hab\u00eda compuesto. Seg\u00fan su opini\u00f3n reflejaba la necesidad de la acci\u00f3n directa y la perentoriedad de la misma. Claro que los acuerdistas no pensaron lo mismo. Con una intolerancia que ray\u00f3 la idiotez comenzaron los insultos y debimos suspender el debate, sin conclusiones, cuando las primeras sillas volaron\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y para concluir quisiera mencionar la influencia de Giorgio Lucio, otro alumno del taller escuela, sobre los militantes del c\u00edrculo \u201cEsperanza\u201d de orientaci\u00f3n combativa durante las huelgas de 1928 en Rosario. La agrupaci\u00f3n hab\u00eda nacido como un claro ejemplo de la divisi\u00f3n del anarquismo argentino, con un discurso intolerante y autoritario. Pero Lucio, que se incorpor\u00f3 para hacerse cargo de la formaci\u00f3n de un n\u00facleo de adultos, trabaj\u00f3 para limar ese discurso y acercarlo a las otras posiciones de los seguidores del ideal. \u201cInicialmente me dediqu\u00e9 a mi tarea espec\u00edfica, aquella para la que me incorpor\u00e9. Pero r\u00e1pidamente inici\u00e9 discusiones ocasionales en las que animaba un contrapunto con los que argumentaban la necesidad de cerrarse sobre ideas casi blindadas. Cost\u00f3 pero logr\u00e9 que aceptaran que nuestro origen era la diversidad en la libertad y que no pod\u00edamos olvidarlo. Claro que tuve que pagar mi precio, en este caso coordinar una jornada antifascista.\u201d Unos cuarenta trabajadores de origen italiano intervinieron en la planificaci\u00f3n del acto contra el gobierno de Mussolini. Para reconstruirlo sumo el testimonio de Braulio Di Conte, obrero portuario: \u201cMi actividad militante se inicia en junio de 1917 cuando entre seis compa\u00f1eros iniciamos la organizaci\u00f3n del Partido Socialista en al localidad de Montecatini Alto, Italia. Este partido tuvo de inmediato gran desarrollo y al a\u00f1o, al formarse la juventud socialista, pas\u00e9 a ocupar la secretar\u00eda de la misma. Desde el primer momento la juventud empez\u00f3 a luchar contra el reformismo que en esa \u00e9poca ten\u00eda mayor\u00eda en el partido de la localidad. Pero la gran oposici\u00f3n de un grupo de hombres j\u00f3venes del partido hizo que al poco tiempo volc\u00e1ramos las fuerzas a favor del ala izquierda. Lo que ayud\u00f3 fue la revoluci\u00f3n rusa y el nombre de Lenin que promovi\u00f3 que varios se unieran al incipiente internacionalismo y en mi caso, las ideas de Malatesta que me llevaron al anarcosindicalismo. Pero en Toscaza el fascismo desencaden\u00f3 la lucha antes que en otros grandes centros obreros de las regiones del norte de Italia. Ya en 1919 conocimos de sus intervenciones. A fines de marzo de 1920 me incorporaron compulsivamente al servicio militar en Bologna, donde tuve la oportunidad de ver el primer asalto fascista a las instituciones democr\u00e1ticas del pa\u00eds. En julio de 1921 me escap\u00e9 y el mismo d\u00eda de mi llegada clandestina a casa empez\u00f3 la pelea con las escuadras de Mussolini. Decidimos con otros dirigentes emprender el exilio a Francia. Deb\u00edamos hacer todo de contrabando porque carec\u00edamos de documentos. Pero al llegar a Niza nos sorprendi\u00f3 la polic\u00eda y nos entregaron a sus colegas italianos que nos \u201cescoltaron\u201d a nuestro pueblo. Una vez all\u00ed no alcanz\u00f3 a pasar media hora cuando dos escuadras fascistas tomaron por asalto mi casa, rompiendo todo para encontrarnos. No tuvieron suerte por diez minutos antes hab\u00edamos salido, y al escuchar los disparos, nos refugiamos en el bosque donde estuvimos hasta principios de 1923, en que pudimos conseguir el pasaporte para Argentina. Aqu\u00ed llegu\u00e9 en 1923 y trabaj\u00e9 como pe\u00f3n agr\u00edcola en la cosecha hasta que un amigo libertario me acomod\u00f3 en el puerto de Rosario. En 1928 me dI cuenta que la verdad se expresar\u00eda pronto y que las cenizas del capitalismo iban a ser dispersadas por el viento de la revoluci\u00f3n libertaria. La burgues\u00eda estaba asustada por nuestra capacidad de organizaci\u00f3n y por la inoperancia del gobierno radical. Yo, por mi parte, me hab\u00eda acercado a un grupo que propiciaba una actitud m\u00e1s virulenta que las conducciones de la capital. As\u00ed descartamos cualquier negociaci\u00f3n con los colaboracionistas y prestamos atenci\u00f3n a Di Giovanni. Nunca cre\u00edmos en la versi\u00f3n interesada de que se trataba de un ladr\u00f3n asesino sin escr\u00fapulos. A pesar de invitarlo numerosas veces no pudimos contactarlo debido a que estaba en la clandestinidad porque las fuerzas de la reacci\u00f3n lo buscaban con orden de detenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo decir que la situaci\u00f3n era grave y que si bien no iba a vender mis principios con acuerdos oscuros, o\u00eda lo que el maestro Lucio ten\u00eda para decirnos. El proclamaba la tolerancia y la unidad en la divergencia. Al principio me peleaba, luego lo ignoraba, pero a fuerza de conceptos claros y convincentes acept\u00e9 que algunos compa\u00f1eros dialoguistas se unieran al c\u00edrculo. De todas maneras fui el que con mayor fuerza alc\u00e9 mi voz para que denunci\u00e1ramos las atrocidades del monstruo de Italia. Con Liberio Marcos y el maestro organizamos una jornada de protesta que dur\u00f3 varias horas y en la con un breve mon\u00f3logo destacamos la lucha de Severino. En un fragmento dec\u00edamos a trav\u00e9s del personaje obrero: \u201cLos que luchan proclamamos que los trabajadores de cada empresa son los due\u00f1os verdaderos de la energ\u00eda el\u00e9ctrica, de los frigor\u00edficos, del ferrocarril, de los puertos y de los canales de la producci\u00f3n agropecuaria. Aspiramos a que la clase obrera elabore los planes reivindicativos inmediatos y empiece por plantearse los problemas de fondo y las soluciones de fondo: expropiaci\u00f3n y nacionalizaci\u00f3n de los resortes econ\u00f3micos b\u00e1sicos. Y no creemos en los pa\u00edses. Por lo tanto sabemos que lo que se cuece en Europa se come aqu\u00ed. Por ello el nombre del vindicador Severino debe tronar en los o\u00eddos de los patrones. El se enfrenta al fascismo, no al italiano, al concepto de totalitarismo que se pasea por el mundo esclavizando proletarios. \u00a1Viva la anarqu\u00eda!\u201d. La lucha de Plal germin\u00f3 en nuestro pa\u00eds a trav\u00e9s de sus disc\u00edpulos. Las voces del pensamiento libre se escucharon durante d\u00e9cadas y resistieron a la represi\u00f3n de la oligarqu\u00eda y a la incomprensi\u00f3n de los fundamentalistas del movimiento. El esfuerzo de s\u00edntesis qued\u00f3 plasmado en publicaciones, obras de teatro, centros, c\u00edrculos, libelos sindicales y bibliotecas. La tenue luz que encendieron dos j\u00f3venes docentes en Berisso se convirti\u00f3 en gu\u00eda para los que cre\u00edan en el individuo y en su capacidad de disentir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Abad de Santill\u00e1n, Diego, El movimiento anarquista argentino desde sus comienzos hasta 1910, Buenos<\/p>\n\n\n\n<p>Aires, Argonauta, 1930.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2014, La FORA (1933): Ideolog\u00eda y trayectoria, Buenos Aires, Proyecci\u00f3n, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>Altamirano, Carlos y Sarlo Beatriz: \u201cLa Argentina del Centenario: campo intelectual, vida literaria y temas<\/p>\n\n\n\n<p>ideol\u00f3gicos\u201d, en C. Altamirano y B. Sarlo, Ensayos argentinos. De Sarmiento a La Vanguardia, Buenos Aires,<\/p>\n\n\n\n<p>CEAL, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p>Andreu, Jean (y otros), Anarkos, literaturas libertarias de Am\u00e9rica del sur, 1900, Buenos Aires, Corregidor,<\/p>\n\n\n\n<p>1990.<\/p>\n\n\n\n<p>Aric\u00f3, Jos\u00e9, La hip\u00f3tesis de Justo. Escritos sobre el socialismo en Am\u00e9rica Latina, Buenos Aires,<\/p>\n\n\n\n<p>Sudamericana, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p>Barrancos, Dora, Anarquismo, educaci\u00f3n y costumbres en la Argentina de principios de siglo, Buenos Aires,<\/p>\n\n\n\n<p>Contrapunto, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2014, Educaci\u00f3n, cultura y trabajadores (1890-1930), Buenos Aires, CEAL, 1991.<\/p>\n\n\n\n<p>Falc\u00f3n, Ricardo, El mundo del trabajo urbano (1890-1914), Buenos Aires, CEAL, 1986<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014-, \u201cIzquierdas, r\u00e9gimen pol\u00edtico, cuesti\u00f3n \u00e9tnica y cuesti\u00f3n social en Argentina (1890-1912)\u201d en revista<\/p>\n\n\n\n<p>Anuario, N\u00famero 12, Rosario, 1986\/7.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2013, Los or\u00edgenes del movimiento obrero, 1857-1899, Buenos Aires, CEAL, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>Fos, Carlos, Cuadernos proletarios. Ed. Universitarias, M\u00e9xico, 1997<\/p>\n\n\n\n<p>Fos, Carlos, Las escuelas racionalistas y su producci\u00f3n cultural. Ediciones de la Universidad, Salamanca,<\/p>\n\n\n\n<p>1996<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda V\u00edctor, La internacional obrera. J\u00facar, Madrid, 1977<\/p>\n\n\n\n<p>Grela, Pl\u00e1cido, \u201cG\u00e9nesis u origen de la organizaci\u00f3n sindical de los trabajadores rosarinos\u201d (in\u00e9dito)<\/p>\n\n\n\n<p>Kropotkine, Pierre, El anarquismo, Las prisiones, El salariado, La moral anarquista. M\u00e1s sobre la moral,<\/p>\n\n\n\n<p>Ediciones V\u00e9rtice, Caracas 1972<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez Arango, Emilio, El anarquismo en el movimiento obrero, Ediciones Cosmos, Barcelona, 1925<\/p>\n\n\n\n<p>Malatesta, Errico, L\u2019Anarchia, \u201cLa Rivolta\u201d, Ragusa, 1969<\/p>\n\n\n\n<p>Marianetti, Benito, Semblanzas y narraciones, s\/f. Ediciones Anteo<\/p>\n\n\n\n<p>Mendoza Prado, Marcelo, \u201cEl periplo oculto de Durruti\u201d, diario El Pa\u00eds,27-11-1994.<\/p>\n\n\n\n<p>Nettlau, Max, Miguel Bakunin, la Internacional y la Alianza en Espa\u00f1a (1868-1873), Ed.La Protesta, Buenos<\/p>\n\n\n\n<p>Aires, 1927.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2013, Contribuci\u00f3n a la bibliograf\u00eda anarquista de Am\u00e9rica Latina hasta 1914, en Certamen<\/p>\n\n\n\n<p>Internacional de La Protesta, Ed. La Protesta, Buenos Aires, 1928.<\/p>\n\n\n\n<p>Ortiz, Oscar: \u201cJ.D.G\u00f3mez Rojas, poeta anarquista del a\u00f1o 20\u201d, Rev. El Canelo N\u00ba 47, Santiago, Septiembre<\/p>\n\n\n\n<p>1993.<\/p>\n\n\n\n<p>Ortiz, \u00d3scar, \u201cLa Asamblea de Obreros e Intelectuales de 1925\u201d, Revista Punto Final N\u00b0 4, agosto 1996.<\/p>\n\n\n\n<p>Ortiz Letellier, Fernando, El movimiento obrero en Chile.1891-1919, Ed.Michay, Madrid, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p>Pavelic H\u00e9ctor: \u201cCronolog\u00eda hist\u00f3rica del movimiento obrero y los Anarquistas en la lucha social\u201d, en \u201cEl trabajo<\/p>\n\n\n\n<p>en la Pampa Salitrera\u201d, Santiago, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>Ozlak, Oscar, La formaci\u00f3n del Estado argentino, Buenos Aires, Planeta, 1997<\/p>\n\n\n\n<p>Solomonoff, Jorge, Ideolog\u00edas del movimiento obrero y conflicto social, Buenos Aires, Tupac, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1is, Tina, Breviario del pensamiento educativo libertario, Madrid, Ediciones Madre Tierra, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p>Thompson, Edward, La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, Barcelona, Cr\u00edtica, 1989<\/p>\n\n\n\n<p>Zimmerman, Eduardo, Los liberales reformistas, Sudamericana, Buenos Aires, 1995<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Publicaciones libertarias<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cLa Protesta\u201d 1905-1932<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl hombre\u201d, colecci\u00f3n completa<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa lucha proletaria 1908-1912\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cBoletines obreros \u00e1cratas\u201d, colecciones incompletas per\u00edodo 1902-1929<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Entrevistas personales<\/h3>\n\n\n\n<p>Alberto Nista<\/p>\n\n\n\n<p>Giorgio Lucio<\/p>\n\n\n\n<p>Braulio Di Conte<\/p>\n\n\n\n<p>Julio Milran<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique Marcens<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Fos, 2008<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[127,130],"class_list":["post-9296","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es","tag-disidencia","tag-teatro-politico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9296"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9296\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9297,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9296\/revisions\/9297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}