{"id":9280,"date":"2008-02-25T10:44:00","date_gmt":"2008-02-25T09:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9280"},"modified":"2026-02-25T10:47:21","modified_gmt":"2026-02-25T09:47:21","slug":"el-temblor-de-la-carne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2008\/02\/25\/el-temblor-de-la-carne\/","title":{"rendered":"El temblor de la carne"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1990\/01\/07\/carlos-marquerie\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5270\">Carlos Marquerie<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2008<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>FERN\u00c1NDEZ LERA, Antonio (ed.),&nbsp;<em>Pliegos de Teatro y Danza<\/em>, n\u00fam. 21, Pinto, Aflera Producciones SL, 2008.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Para Javier, Juan y Manuel<\/em><\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Peque\u00f1o di\u00e1logo. El arte de la fuga<\/h3>\n\n\n\n<p>Mujer<\/p>\n\n\n\n<p>El arte de la fuga. Juan Sebasti\u00e1n Bach. Contrapunto XIV. Grabaci\u00f3n de Glend<\/p>\n\n\n\n<p>Gould.<\/p>\n\n\n\n<p>Me deposito con cada nota del piano y me estremezco en cada silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 peque\u00f1o el olor del deseo<\/p>\n\n\n\n<p>y a su sombra me ensancho y me entierro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mujer<\/p>\n\n\n\n<p>Tus l\u00e1grimas de plomo escurren por mi cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>y se depositan en cada pliegue de mi piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre<\/p>\n\n\n\n<p>Geograf\u00eda melanc\u00f3lica,<\/p>\n\n\n\n<p>tras el calor de la pasi\u00f3n se solidificar\u00e1n lentamente<\/p>\n\n\n\n<p>como r\u00edos de lava del volc\u00e1n que se apaga.<\/p>\n\n\n\n<p>Mujer<\/p>\n\n\n\n<p>Estruja tu coraz\u00f3n sobre mi pesada piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Gozo y dolor del deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre<\/p>\n\n\n\n<p>Ante ti un deseo dulce y sosegado invade mi cuerpo. Luego en el lago, que es tu<\/p>\n\n\n\n<p>mirada, me ahogo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la carne llora su deseo imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Mujer<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero que este amor prevalezca a los cuerpos que lo alimentan.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto miedo y cu\u00e1nta confianza en ti!<\/p>\n\n\n\n<p>Mujer<\/p>\n\n\n\n<p>Como dec\u00eda aquella vieja canci\u00f3n Japonesa:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos amantes se juran que en el m\u00e1s all\u00e1 ser\u00e1n como \u00e1rboles con las ramas<\/p>\n\n\n\n<p>compartidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Primavera 2006<\/h2>\n\n\n\n<p>10 de Abril<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hijo recoge las gotas de roc\u00edo depositadas en las flores cada ma\u00f1ana y las<\/p>\n\n\n\n<p>guarda en un tarro de cristal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>14 de abril<\/p>\n\n\n\n<p>El membrillero en flor, una vez m\u00e1s: el rosa m\u00e1s suave inunda a borbotones el<\/p>\n\n\n\n<p>verde.<\/p>\n\n\n\n<p>Recojo entre los olivos 52 esp\u00e1rragos.<\/p>\n\n\n\n<p>Primavera\u2026 en silencio. Sin palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Llueve de forma pausada y me dejo caer sobre la hierba mojada, el olor del<\/p>\n\n\n\n<p>membrillero llena los poros de mi piel. Poco a poco nos humedecemos y pienso en<\/p>\n\n\n\n<p>los colores del paisaje: armon\u00eda violenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi silencio canta el paisaje. y la tierra se une a mi cuerpo y yo me adhiero a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Palpito con \u00e9l y me cubre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>16 de abril<\/p>\n\n\n\n<p>La flor de la encina es diminuta y forma una especie de peque\u00f1os racimos que<\/p>\n\n\n\n<p>cuelgan de un color verde lechoso que var\u00eda al madurar hacia el dorado. Al alejarte<\/p>\n\n\n\n<p>ves c\u00f3mo esa diminuta flor cambia la fisonom\u00eda del \u00e1rbol. Su sensual redondez,<\/p>\n\n\n\n<p>antes rigidez punzante, llenar\u00eda de miedos a quien penetrase en sus profundidades<\/p>\n\n\n\n<p>ocultas.<\/p>\n\n\n\n<p>La flor amarilla de la retama es como mi sexo, p\u00e9talos que esconden su secreto<\/p>\n\n\n\n<p>como los labios de mi vulva. Ambos guarecen el lugar que engendra la vida y as\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>originan la atracci\u00f3n, el deseo y la duda.<\/p>\n\n\n\n<p>La amapola roja intocable y sutil nos descubre en su interior las entra\u00f1as m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>oscuras de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>La belleza de los \u00f3rganos sexuales es siempre igual, desprotegida y densa. El<\/p>\n\n\n\n<p>ornamento va por fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>18 de abril. Noche<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido de la fiesta est\u00e1 en lo excepcional y la primavera, me invita con efusi\u00f3n a<\/p>\n\n\n\n<p>romper con la rutina invernal. En ocasiones y de manera involuntaria hasta el<\/p>\n\n\n\n<p>temible descontrol de las emociones.<\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta siempre tendr\u00e1 un componente tr\u00e1gico e irremediable en su esencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>19 de abril. Noche<\/p>\n\n\n\n<p>Mi cuerpo vibra y me surge el miedo ante la posibilidad de no poder soportar estas<\/p>\n\n\n\n<p>vibraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>20 de abril. Amanecer<\/p>\n\n\n\n<p>Me invade una sensualidad tosca, imprescindible y sin adornos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>20 de abril. Atardecer en el olivar<\/p>\n\n\n\n<p>El olivo abandonado crece como puede. Su belleza es diferente al cultivado; no est\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>dibujado en el aire y lucha por mantenerse.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo me gustar\u00eda parecerme a estos olivos, asimilando la tierra y el aire sin fin<\/p>\n\n\n\n<p>alguno, tan s\u00f3lo dejar brillar los reflejos plata que produce el env\u00e9s de sus hojas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre olivos somos dioses y terrones de tierra, amalgamados en una tosquedad<\/p>\n\n\n\n<p>espiritual sobria y vibrante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>21 de abril. Amanecer<\/p>\n\n\n\n<p>El color verde de la avena al espigar adquiere una sutil tonalidad blanquecina. En<\/p>\n\n\n\n<p>las ma\u00f1anas al cargarse de roc\u00edo las espigas aumentan su peso y su ondular se<\/p>\n\n\n\n<p>hace m\u00e1s impetuoso. El amanecer gris me sorprendi\u00f3 y mi cuerpo se encresp\u00f3 con<\/p>\n\n\n\n<p>los vaivenes del campo de avena.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi cerebro latiendo tu piel blanca, tu mirada indagando mis entra\u00f1as y tu<\/p>\n\n\n\n<p>respiraci\u00f3n inyect\u00e1ndome aire fresco por cada poro.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00e1rboles cargados de flor y mi cuerpo, cegado por el deseo de abrirse<\/p>\n\n\n\n<p>para ti, los ve a trav\u00e9s del reflejo punzante de tu sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>El paisaje agita mi deseo y acurrucada<\/p>\n\n\n\n<p>deslizo mi cuerpo bajo su b\u00f3veda<\/p>\n\n\n\n<p>y me disuelvo para as\u00ed fundirme a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>22 de abril. En la ribera del Guadarrama<\/p>\n\n\n\n<p>Por muy dulce que sea el fluir de un r\u00edo, las ruinas que acumula su lecho son el<\/p>\n\n\n\n<p>recuerdo de su bravura.<\/p>\n\n\n\n<p>Mismo r\u00edo y en cada instante aguas distintas,<\/p>\n\n\n\n<p>mi cuerpo, el de siempre, ahora tambi\u00e9n distinto<\/p>\n\n\n\n<p>agitado por este torbellino de fluidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me excito con tus aguas turbias<\/p>\n\n\n\n<p>y mi cauce acoge todo tu caudal.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lugar de donde el r\u00edo vino, all\u00ed tornar\u00e1 a volver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>23 de abril. Amanecer<\/p>\n\n\n\n<p>Mi sexo se abre,<\/p>\n\n\n\n<p>sus jugos rebosan<\/p>\n\n\n\n<p>y enjugan tu dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Miel por tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>24 de abril<\/p>\n\n\n\n<p>Cuerpo surcado por el viento, erosionado como la tierra que piso<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde se deposita el amor en mi cuerpo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEste dolor es fruto del desamor o s\u00f3lo del miedo a \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>25 de abril<\/p>\n\n\n\n<p>Bochorno.<\/p>\n\n\n\n<p>La calima cubre el cielo al caer la tarde, el sol golpe\u00f3 hoy con fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Once d\u00edas de plenitud y ya implacable cae con violencia. Comienza la<\/p>\n\n\n\n<p>descomposici\u00f3n hasta convertir todo en un secarral. El frescor dar\u00e1 paso a ese<\/p>\n\n\n\n<p>paisaje \u00e1spero e hiriente, de color oro y tierra, y me estremecer\u00e1 su belleza triste y<\/p>\n\n\n\n<p>retorcida; pero hoy me llena de decepci\u00f3n lo ef\u00edmero del vigor en esta tierra, que<\/p>\n\n\n\n<p>en tan poco tiempo me colma de este bienestar, suave y violento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>27 de Abril. Noche<\/p>\n\n\n\n<p>Mi cuerpo penetrado por este silencio<\/p>\n\n\n\n<p>concibe el palpitar de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y un deseo animal de madre<\/p>\n\n\n\n<p>se adhiere a mis entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>29 de abril<\/p>\n\n\n\n<p>Los cardos con sus violentas p\u00faas est\u00e1n jugosos y rodean mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejercicio de esperanza:<\/p>\n\n\n\n<p>plantarme entre olivos y encinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hijo me regal\u00f3 el tarrito de cristal en el que guardaba el roc\u00edo recolectado cada<\/p>\n\n\n\n<p>ma\u00f1ana del interior de las flores.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El paso del tiempo<\/h2>\n\n\n\n<p>Tuve un dibujo realizado en grafito muy duro. El sol lo borr\u00f3, s\u00f3lo qued\u00f3 la incisi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>del afilado l\u00e1piz sobre el grueso papel, sutil huella de lo que fue. Perdi\u00f3 su aspecto,<\/p>\n\n\n\n<p>pero todav\u00eda se pod\u00eda percibir a duras penas con el socorro de una luz sesgada y la<\/p>\n\n\n\n<p>ayuda del tacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ntas incisiones albergan nuestros cuerpos, cicatrices invisibles pero apreciables<\/p>\n\n\n\n<p>en el silencio de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo deja huella, no lo olvides.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo no tiene piedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La cabeza olvida, el cuerpo no.<\/p>\n\n\n\n<p>La aut\u00e9ntica memoria del hombre est\u00e1 grabada en su cuerpo, en \u00e9l podemos leer o<\/p>\n\n\n\n<p>palpar la vida, sus dolores y sus gozos; es un calendario emotivo lleno de peque\u00f1as<\/p>\n\n\n\n<p>incisiones que son testimonio del paso de cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Perdido en mi propia huella trabada a mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Memoria y huella.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la carne cede bajo la fuerza de la gravedad y con ella su vigor. Donde hab\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>fuerza y determinaci\u00f3n emerge el temblor y la duda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora el cuerpo se muestra transparente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso el vigor era una apariencia necesaria que ocultaba la debilidad y la duda?<\/p>\n\n\n\n<p>Vanidad y poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Infatigable el tiempo nos enfrentar\u00e1 a nuestra esencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor de espalda suplanta la vanagloria que gener\u00f3 el vigor, mi cuerpo instalado<\/p>\n\n\n\n<p>en el comienzo de su decadencia cubre con su sombra alargada y azul su vanidad y<\/p>\n\n\n\n<p>su pretendido poder.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 lejos veo la caducidad definitiva del cuerpo. Y qu\u00e9 dif\u00edcil me resulta admitir<\/p>\n\n\n\n<p>la ausencia del vigor. Y qu\u00e9 arduo aceptar enfrentarme en cada instante con mi<\/p>\n\n\n\n<p>deterioro!<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre la cabeza y la memoria podr\u00e1n dar cuenta de esta decadencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La claridad de pensamiento adquirida con el paso del tiempo mitiga el dolor que el<\/p>\n\n\n\n<p>paso del tiempo provoca, no lo excluye, s\u00f3lo lo suaviza, y esa misma claridad de<\/p>\n\n\n\n<p>pensamiento me enfrenta al destino: vivir en el pensamiento aquello que el cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>no aguanta, lo que ya no soporta, y sin embargo no concibo la idea de vivir para<\/p>\n\n\n\n<p>mantener el cuerpo. Qu\u00e9 contradicci\u00f3n, el cuerpo para quemarlo en vida y la<\/p>\n\n\n\n<p>necesidad del cuerpo para vivir con intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El equilibrio si existe es siempre imperfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejadme que os cuente\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda estando encerrado y ensimismado levant\u00e9 la cabeza y vi la luz c\u00e1lida del<\/p>\n\n\n\n<p>atardecer reflejada sobre las manchas pardas, doradas y grasientas de la pared<\/p>\n\n\n\n<p>blanca, y me invadi\u00f3 un placer conocido que me embarga cada comienzo de<\/p>\n\n\n\n<p>primavera. Este placer reconocido me penetr\u00f3 como si fuera nuevo, y mis ojos<\/p>\n\n\n\n<p>palpitaron ante esta nueva emoci\u00f3n revivida, y dotaron al pensamiento de la<\/p>\n\n\n\n<p>esperanza que generaba aquel instante y de la cual carec\u00eda y tanto necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Una luz sedosa y rosada, se reflej\u00f3 en el interior desde aquel exterior vital y<\/p>\n\n\n\n<p>exuberante. Inund\u00f3 la habitaci\u00f3n y con ella naci\u00f3 la duda en m\u00ed, entre la fuerza que<\/p>\n\n\n\n<p>antes me hubiera lanzado a campo abierto, gozoso y ciego, sin miedo a la<\/p>\n\n\n\n<p>disoluci\u00f3n en el paisaje, y la observaci\u00f3n tranquila y meditada, entre mis cuatro<\/p>\n\n\n\n<p>paredes y el ventanal que me un\u00eda al atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta duda es el debate inevitable entre ser actor u observador de la vida, entre el<\/p>\n\n\n\n<p>amor y la muerte. El amor es acci\u00f3n y la muerte en vida es espera.<\/p>\n\n\n\n<p>El rosado reflejo poco a poco se fue trasformando en un gris luminoso y viol\u00e1ceo<\/p>\n\n\n\n<p>que se plasm\u00f3 en la pared hasta media altura, y cuando alc\u00e9 la mirada y la<\/p>\n\n\n\n<p>deposit\u00e9 en las cercan\u00edas del techo, vi c\u00f3mo esa misma luz cog\u00eda all\u00ed unas<\/p>\n\n\n\n<p>tonalidades azul-gris que me evocaron la confluencia del mar con el cielo. Primero<\/p>\n\n\n\n<p>azul-gris, ligero y sutil; luego, cuando se hiciera la noche, denso y plomizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Rotas l\u00e1grimas de plomo<\/p>\n\n\n\n<p>surcaron el horizonte,<\/p>\n\n\n\n<p>lentas se camuflaron<\/p>\n\n\n\n<p>en los mares azul gris<\/p>\n\n\n\n<p>plomo de mi memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi paisaje fuera y mi cuerpo fundido a aquel rinc\u00f3n de la habitaci\u00f3n se te\u00f1\u00eda del<\/p>\n\n\n\n<p>atardecer, mientras la duda se hac\u00eda materia en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi cerebro lati\u00f3 y el cuerpo se retorci\u00f3 presa del deseo por esa energ\u00eda quiz\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>Luz violeta-gris, ara\u00f1a que tej\u00eda y apresaba la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Un deseo infatigable:<\/p>\n\n\n\n<p>entender lo que ven mis ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la mirada profunda y austera me permite<\/p>\n\n\n\n<p>dudar de lo que ven mis ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya el violeta se convirti\u00f3 en un residuo, el fr\u00edo sujet\u00f3 mi cuerpo y las manos<\/p>\n\n\n\n<p>sudaron agarrotadas, primavera envuelta en plomo, caricias que sesgan el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor persisti\u00f3 en la espalda. Acoplado a una mesa hab\u00eda dejado pasar los rosas<\/p>\n\n\n\n<p>y viol\u00e1ceos que en el exterior brillaron dorados. Me quem\u00f3 la duda y me aferr\u00e9 a<\/p>\n\n\n\n<p>ella desorientado, sent\u00ed su gozo angosto y ella ilumin\u00f3 con aquellos mismos colores<\/p>\n\n\n\n<p>del atardecer mi interior en el anochecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo se aja y la mente se llena de incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s se deteriora y la duda m\u00e1s corroe el cerebro,<\/p>\n\n\n\n<p>con m\u00e1s pasi\u00f3n me entrego a los placeres que uno y otro me proporcionan.<\/p>\n\n\n\n<p>Los placeres del cuerpo y de la mente conllevan el dolor y el miedo por el v\u00e9rtigo<\/p>\n\n\n\n<p>moral y los l\u00edmites f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas de la duda surge el saber<\/p>\n\n\n\n<p>y qu\u00e9 dif\u00edcil conjugar el placer y el saber con la certeza.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vanidad y poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo estaba o parec\u00eda estar en la palma de mi mano, a mi alcance. Cre\u00eda poder<\/p>\n\n\n\n<p>conseguir todo lo que me planteaba, nunca me sent\u00ed perseverante, m\u00e1s bien me<\/p>\n\n\n\n<p>cre\u00eda poseedor de una especie de fuerza que me acompa\u00f1aba y me hac\u00eda capaz de<\/p>\n\n\n\n<p>conseguir lo que me propon\u00eda. Con los a\u00f1os entend\u00ed que esa fuerza no era tal y que<\/p>\n\n\n\n<p>mi capacidad depend\u00eda de la constancia. Me cre\u00eda brillante y ahora me veo sin brillo<\/p>\n\n\n\n<p>pero con la certeza de saber obtener el fruto a la reflexi\u00f3n y de reconocer la duda.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda a d\u00eda perseverante en mi duda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre lo que dese\u00e9 para mi vida y lo que es mi vida?<\/p>\n\n\n\n<p>A veces creo que soy lo que quise ser, pero sin el adorno con que de joven ve\u00eda mi<\/p>\n\n\n\n<p>futuro. De joven se intuye la vida como una cabalgada triunfal sin l\u00edmites, y en la<\/p>\n\n\n\n<p>madurez revisas el camino andado y ves c\u00f3mo los objetivos que entonces eran<\/p>\n\n\n\n<p>deseos fulgentes, hoy son palpables, pero en vez del destello so\u00f1ado los ves<\/p>\n\n\n\n<p>recubiertos de p\u00e9rdidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy lo que quise ser m\u00e1s el dolor de serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un j\u00fabilo por la perseverancia de ser y una melancol\u00eda por el hecho de estar,<\/p>\n\n\n\n<p>un j\u00fabilo por haber luchado e incluso por continuar luchando, pero como toda lucha<\/p>\n\n\n\n<p>est\u00e1 rodeada de vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ausencias que acompa\u00f1an y aumentan con el paso del tiempo, son el pago por<\/p>\n\n\n\n<p>vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el cuerpo tendido brama<\/p>\n\n\n\n<p>un dolor acumulado,<\/p>\n\n\n\n<p>un fluido gris y pesado<\/p>\n\n\n\n<p>como el plomo lo penetra,<\/p>\n\n\n\n<p>opaco hiere su sue\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p>brillante y cristalino.<\/p>\n\n\n\n<p>La boca negra desgasta<\/p>\n\n\n\n<p>el perfil del busto de oro,<\/p>\n\n\n\n<p>y la encina silba rota,<\/p>\n\n\n\n<p>cuando resbala el viento<\/p>\n\n\n\n<p>entre sus hojas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como yo<\/p>\n\n\n\n<p>cada madrugada, tenaz<\/p>\n\n\n\n<p>y silencioso, te\u00f1ido<\/p>\n\n\n\n<p>color sombra, empa\u00f1ado<\/p>\n\n\n\n<p>por este pasar del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace una d\u00e9cada el tiempo se me escapaba entre los dedos, hoy se me cae de las<\/p>\n\n\n\n<p>manos. Entonces entablaba una pelea conmigo mismo para evitar esa fuga del<\/p>\n\n\n\n<p>tiempo, una pelea en\u00e9rgica hasta la violencia, incluso hasta la autodestrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00eda impedir ese paso inevitable del tiempo, era mi rebeli\u00f3n contra m\u00ed mismo y<\/p>\n\n\n\n<p>mi devenir, y la constante decepci\u00f3n su resultado, ante la imposibilidad de poseer<\/p>\n\n\n\n<p>el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora observo c\u00f3mo se me cae de entre las manos; no combato, s\u00f3lo observo y<\/p>\n\n\n\n<p>observo tambi\u00e9n el lastre pesado que deja en mi cuerpo, y as\u00ed con maneras<\/p>\n\n\n\n<p>detenidas me libero del absurdo combate.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cambio, como todo en la vida, no sucede de manera brusca: poco a poco la<\/p>\n\n\n\n<p>acci\u00f3n va dejando paso a la reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este drama\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Miento, al menos parcialmente, al decir que ha desaparecido este combate.<\/p>\n\n\n\n<p>Manteniendo el lenguaje de la estrategia militar, dir\u00eda que el combate se ha<\/p>\n\n\n\n<p>convertido en resistencia. En el fragor de la batalla, entre las cargas de los<\/p>\n\n\n\n<p>acontecimientos, en la espesura del humo producido por el desgaste, intento<\/p>\n\n\n\n<p>resistir cada posici\u00f3n, afianzarla, observar y discernir el siguiente paso. No pensad<\/p>\n\n\n\n<p>que esta actitud de resistente implica que la raz\u00f3n domina mis actos, s\u00f3lo el<\/p>\n\n\n\n<p>impulso ha perdido peso en mi vida, pero sigue emergiendo y la intuici\u00f3n contin\u00faa<\/p>\n\n\n\n<p>siendo para m\u00ed un valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Dolor de espalda y el v\u00e9rtigo del vac\u00edo:<\/p>\n\n\n\n<p>el v\u00e9rtigo ante la nada.<\/p>\n\n\n\n<p>El esplendor se agosta pardo y azul,<\/p>\n\n\n\n<p>y en la mirada vibra un deseo,<\/p>\n\n\n\n<p>batalla a batalla busca hacerse carne:<\/p>\n\n\n\n<p>carnal deseo, carnal tormento.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo madura todo hasta la descomposici\u00f3n. El amor, es lo \u00fanico que me gusta<\/p>\n\n\n\n<p>pensar que no tiene por qu\u00e9 someterse al tiempo, y as\u00ed perdurare en \u00e9l y<\/p>\n\n\n\n<p>subsistiere incluso a la muerte de los amantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La belleza caduca con el paso del tiempo y el odio puede mantenerse generaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>tras generaci\u00f3n; al dolor el tiempo lo matiza, hasta lo suaviza, la melancol\u00eda crece,<\/p>\n\n\n\n<p>las heridas cicatrizan y las cicatrices quedan.<\/p>\n\n\n\n<p>El color se deteriora y el conocimiento vive en la memoria de los hombres, los libros<\/p>\n\n\n\n<p>s\u00f3lo lo testifican, no lo garantizan, pues sufren al acumular tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El horror perdura y se trasforma. La riqueza se hunde en el fango del tiempo. La<\/p>\n\n\n\n<p>carne se pudre, el placer se acaba y la uni\u00f3n permanece en las sombras de lo<\/p>\n\n\n\n<p>eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>La primavera irrumpe violenta. Los capullos se rasgan con dolor para convertirse en<\/p>\n\n\n\n<p>flores y el color revienta el encinar. El cuerpo y la mente se colapsan ante la<\/p>\n\n\n\n<p>energ\u00eda incontrolada que fluye por nuestras venas.<\/p>\n\n\n\n<p>A los amantes se les erizan las v\u00edsceras, vehementes demandan lo imposible, el<\/p>\n\n\n\n<p>contacto eterno de sus cuerpos, pues el hombre en la uni\u00f3n de la carne es capaz de<\/p>\n\n\n\n<p>intuir la eternidad, y ah\u00ed nace su deseo y reside su dolor. La mente no entiende y<\/p>\n\n\n\n<p>hasta el anciano desea lo que ya no concibe desear.<\/p>\n\n\n\n<p>La imposibilidad de colmar ese deseo oscuro y brillante, que recorre el cuerpo y<\/p>\n\n\n\n<p>genera el movimiento de los seres humanos, recubre los amaneceres de melancol\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>inmersa en el crepitar de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 desolaci\u00f3n nos produce este enfrentamiento violento que vivimos en el alma<\/p>\n\n\n\n<p>con su deseo de reventar, mientras el cuerpo nos ata al paso de los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La batalla est\u00e1 planteada, y no entendemos, y al no entender nos arrastramos a la<\/p>\n\n\n\n<p>b\u00fasqueda de una respuesta racional a este deseo imposible del gozo eterno de la<\/p>\n\n\n\n<p>carne. Pero la raz\u00f3n no entiende a la hora de rebasar los l\u00edmites. El alma suda, la<\/p>\n\n\n\n<p>mano tiembla y el cuerpo quiere entregarse al ardor que no comprende; desea<\/p>\n\n\n\n<p>deshacerse y busca las ranuras donde incorp\u00f3reo penetre en lo que arde, y as\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>fuere materia vol\u00e1til y s\u00f3lida al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio es m\u00fasculo en tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano se tiende hacia donde no llega la luz, se posa en la penumbra e intenta<\/p>\n\n\n\n<p>ampliar los l\u00edmites de lo visible.<\/p>\n\n\n\n<p>Tintinea la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo pleno en su incertidumbre tiembla inconsolable y escucha el rumor de su<\/p>\n\n\n\n<p>interior, siente c\u00f3mo los huesos se vac\u00edan y anexionan a la tierra. Inevitable la<\/p>\n\n\n\n<p>caducidad y el cuerpo ba\u00f1ado en l\u00e1grimas desespera y se sacude violento con la<\/p>\n\n\n\n<p>fuerza que produce el dolor de los l\u00edmites. Vulnerable se defiende y se eriza para<\/p>\n\n\n\n<p>hacer surgir p\u00faas entre l\u00e1grimas por cada poro.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio se acopla en cada miembro del cuerpo, ins\u00f3lito placer doloroso,<\/p>\n\n\n\n<p>arrastrado por el miedo fruto de esta dualidad, que nos da la conciencia de la<\/p>\n\n\n\n<p>finitud y el deseo de prolongarnos en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Respira, respira.<\/p>\n\n\n\n<p>La melancol\u00eda nace de la confrontaci\u00f3n entre el poder y la resignaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El equilibrio del desequilibrio.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza de la debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La vigilia del sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que el cuerpo aguante. Dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuid\u00e9 mi cuerpo instruy\u00e9ndolo para adentrarse hacia los l\u00edmites de su percepci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>y en sus turbios confines siempre hall\u00e9 gozo y dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Inseparables.<\/p>\n\n\n\n<p>Incomprensible y oscura convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo morada del esp\u00edritu. Dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Terrible contradicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese deseo de vida ilimitada en el tiempo y m\u00e1xima intensidad en cada instante; y la<\/p>\n\n\n\n<p>merma de posibilidades que da la sensatez, la moderaci\u00f3n y la cautela que propone<\/p>\n\n\n\n<p>el paso del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Vaya mierda!<\/p>\n\n\n\n<p>Batalla que libro cada ma\u00f1ana cuando entran las primeras brisas frescas dentro de<\/p>\n\n\n\n<p>mi cuerpo y entre sue\u00f1os noto c\u00f3mo recorren su interior, y al mismo tiempo que lo<\/p>\n\n\n\n<p>tonifica me hace sentir el holl\u00edn acumulado en cada articulaci\u00f3n y v\u00edscera.<\/p>\n\n\n\n<p>Como f\u00e9nix o al menos con la aspiraci\u00f3n del f\u00e9nix me entrego a la noche con pasi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>ciega y con la luz del amanecer descubro las plumas perdidas en el ardor del<\/p>\n\n\n\n<p>intento de renacer. Pluma a pluma la p\u00e9rdida conquista espacio en m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Acumulo p\u00e9rdida y aumenta mi deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dolor y gozo.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor de la carne, en su proceso de decrepitud, entregada al gozo,<\/p>\n\n\n\n<p>osado naufragio de su esplendor.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e1spero deslizarse de la noche,<\/p>\n\n\n\n<p>pesadumbre tras pesadumbre, gozo tras gozo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la carne vibra en el dolor y en el placer. Cu\u00e1nto se parecen, qu\u00e9 extra\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p>matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las manos ya m\u00e1s tranquilas siguen sudando.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos la felicidad y la asociamos al equilibrio y el equilibrio es ins\u00edpido.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor pende colgado en su inercia, como el p\u00e9ndulo, neg\u00e1ndose en su equilibrio<\/p>\n\n\n\n<p>los l\u00edmites donde habita el gozo y el dolor. La p\u00e9rdida de la \u00f3rbita apacible es el<\/p>\n\n\n\n<p>riesgo: el placer y el peligro, el vuelo y el desplome.<\/p>\n\n\n\n<p>En el riesgo anida la esperanza, cada poro tiembla de miedo y al mismo tiempo se<\/p>\n\n\n\n<p>nutre de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 miedo perder el deseo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mariposas y amantes<\/h2>\n\n\n\n<p>Parecen las sombras lugares propicios para encontrar esas palabras inc\u00f3modas y<\/p>\n\n\n\n<p>dif\u00edciles de nombrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed la noche se puebla de voces esquivas revoloteando sobre la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>De la misma manera que observamos el vuelo del murci\u00e9lago, creemos tenerlo<\/p>\n\n\n\n<p>atado a nuestros ojos y en un instante quiebra su volada y desaparece entre las<\/p>\n\n\n\n<p>sombras, igual, la palabra acechada se desvanece en el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero contaros una historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana descubr\u00ed una mariposa en un \u00e1ngulo de mi ventana,<\/p>\n\n\n\n<p>golpe\u00e1ndose de manera incansable contra el cristal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 cre\u00e9is?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfIntentaba salir ignorante de su existencia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfO buscaba un rinc\u00f3n tranquilo que la acogiera para mirar protegida la belleza que<\/p>\n\n\n\n<p>se extend\u00eda ante ella y la deslumbraba?<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid Barcelona<\/p>\n\n\n\n<p>Viajo a tu encuentro y al aterrizar no dejo de mirar al suelo, observo unas zapatillas<\/p>\n\n\n\n<p>que me recuerdan al par que te regal\u00f3 tu hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>Y anhelo tus labios oscurecidos por el color de la sangre que los habita,<\/p>\n\n\n\n<p>transparente tu piel me muestra tu sabor,<\/p>\n\n\n\n<p>cuanto m\u00e1s p\u00e1lida m\u00e1s directo parece el acceso a tus entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los d\u00edas y apareci\u00f3 una nueva mariposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora hab\u00eda dos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso mi ventana es un lugar donde las mariposas esperan a sus amantes?<\/p>\n\n\n\n<p>La noche cubre la luz<\/p>\n\n\n\n<p>como los amantes se cubren para engendrar el movimiento del alma que da sentido<\/p>\n\n\n\n<p>a su existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Los poros de mi piel, como ojos nocturnos, se ciegan ante tu cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>y en mi ceguera, me duermo junto a ti y busco desesperada la luz de tu interior<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Tanto respeto acumulado!<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00edan las dos mariposas habitando el cristal. Todos los d\u00edas las observaba y ve\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>como se iban librando de las telara\u00f1as que en mi desali\u00f1o llenaban el ventanal.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00e9is, el placer hasta en el lecho m\u00e1s seguro conlleva el riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mano inerte se abandona sobre tu pl\u00e1cido vientre, no acaricia, s\u00f3lo se deposita y<\/p>\n\n\n\n<p>tu vientre la acoge cediendo ligeramente su musculatura y formando una sutil<\/p>\n\n\n\n<p>concavidad. Las dos pieles al juntarse aumentan de temperatura, se dan calor<\/p>\n\n\n\n<p>mutuamente, y sudan, y sus sudores se unen celebrando esta peque\u00f1a uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo al desamor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando aquello que me sujeta a la vida es el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda el cristal amaneci\u00f3 ba\u00f1ado por el desamparo.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e9 una de las mariposas tendida en el suelo bajo la esquina que convirti\u00f3 en<\/p>\n\n\n\n<p>su \u00faltimo refugio.<\/p>\n\n\n\n<p>En silencio, ya rendida se debi\u00f3 dejar caer.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa esquina de mi ventana fue cobijo en su retiro y lecho en su uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra mariposa temblando recorr\u00eda la superficie de cristal, parec\u00eda rastrear la<\/p>\n\n\n\n<p>huella de su amante, zumbaba insistente en olor de ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un instante de silencio y escucho el leve batir de las hojas del chopo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este rumor diminuto se basta para impulsar en mi interior, el deseo de estar en ti y<\/p>\n\n\n\n<p>ser parte de esta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Uni\u00f3n parda de la que nace estremecido un fuego pardo.<\/p>\n\n\n\n<p>De ardor el cuerpo parece desplomarse, para permanecer en ese irrepetible<\/p>\n\n\n\n<p>silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda si pasaban los d\u00edas. Otra mariposa del mismo dibujo y color volvi\u00f3 a sentir<\/p>\n\n\n\n<p>la querencia por el mismo rinc\u00f3n de la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta inm\u00f3vil permanec\u00eda, de vez en cuando aleteaba pero no parec\u00eda tener<\/p>\n\n\n\n<p>intenci\u00f3n de atravesar el cristal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe resignaba o hab\u00eda decidido morir en el mismo \u00e1ngulo de la ventana?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 apego fatal encuentran a esta esquina!<\/p>\n\n\n\n<p>La misma esquina y la misma situaci\u00f3n. Parec\u00eda que no cambiaba nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi ventana lecho de amor y cementerio de mariposas,<\/p>\n\n\n\n<p>mi mirada sobre las mariposas d\u00eda tras d\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>y con la noche la duda com\u00fan ante el pr\u00f3ximo amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire que juntos producimos nos envuelve y envolver\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestros<\/p>\n\n\n\n<p>l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>La prensa hablaba de plaga de alg\u00fan tipo de mariposa africana.<\/p>\n\n\n\n<p>(Los males siempre vienen del sur y la riqueza habita el norte.)<\/p>\n\n\n\n<p>Las mariposas acud\u00edan a mi habitaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>y en mi silencio escuchaba el palpitar de sus alas.<\/p>\n\n\n\n<p>Canto de amor que vomitan los pliegues de tu cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>Canto que nace entre las sombras por la fecundaci\u00f3n de la luz en tu carne<\/p>\n\n\n\n<p>Busco desesperadamente la pasi\u00f3n en tu mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay resignaci\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir si, pero con pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda tras d\u00eda,<\/p>\n\n\n\n<p>tal como se fue llenando mi ventanal de peque\u00f1as historias,<\/p>\n\n\n\n<p>la vida dej\u00f3 paso a la muerte,<\/p>\n\n\n\n<p>el suelo se cubri\u00f3 de mariposas inertes<\/p>\n\n\n\n<p>y a mi cabeza acudieron tantos cuerpos abatidos,<\/p>\n\n\n\n<p>tantos osarios olvidados.<\/p>\n\n\n\n<p>Cr\u00e1neos vac\u00edos y sus pensamientos ausentes<\/p>\n\n\n\n<p>sobrevuelan nuestras cabezas sordas,<\/p>\n\n\n\n<p>en su hu\u00edda del dolor, ciegas ante el horror,<\/p>\n\n\n\n<p>diluyen su cerebro<\/p>\n\n\n\n<p>en las catedrales del culto a la riqueza, el poder y el ocio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cimentamos olvido y llenamos de ruido nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>A la sombra de una flor me protejo y en el silencio escucho tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dijiste:<\/p>\n\n\n\n<p>Miedo por el estruendo de los p\u00e1jaros al amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la noche<\/p>\n\n\n\n<p>Una mano se introduce en una masa negra coronada por un cr\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Agostado, el viento ya no mece tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>(Agostar: la acci\u00f3n de sentir el peso de la vida sobre la espalda e irse dejando caer<\/p>\n\n\n\n<p>con suavidad.)<\/p>\n\n\n\n<p>Dos mariposas oscuras, con alguna mota de color brillante en sus alas, follaban<\/p>\n\n\n\n<p>entre cardos y hierbajos secos, y en su apret\u00f3n apasionado esparcieron por el<\/p>\n\n\n\n<p>rastrojo su polvo de oro, ese que les permite volar y les es imprescindible para<\/p>\n\n\n\n<p>vivir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Amor. El paso del tiempo II<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es este movimiento que acontece dentro de m\u00ed, que aumenta o se define (no<\/p>\n\n\n\n<p>lo s\u00e9 con certeza) seg\u00fan mi cuerpo se aproxima al inevitable t\u00e9rmino, a esa parada<\/p>\n\n\n\n<p>definitiva que siempre se ha entendido como la imposibilidad de movimiento, la<\/p>\n\n\n\n<p>quietud m\u00e1xima, la negaci\u00f3n del movimiento?<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo miedo al paso del tiempo,<\/p>\n\n\n\n<p>deseo cada amanecer y me atrae<\/p>\n\n\n\n<p>lo desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Siento como el paso del tiempo<\/p>\n\n\n\n<p>corre veloz a mi lado y me deja<\/p>\n\n\n\n<p>anclado en la bruma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 sentir miedo ante lo que se anhela?<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00e1grimas son un apunte del fr\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAprender\u00e9 a llorar con el paso del tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p>Duermo profundo pero con los ojos abiertos<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSer\u00e9 capaz con el paso del tiempo,<\/p>\n\n\n\n<p>de resumir mi vida<\/p>\n\n\n\n<p>a aquello imprescindible<\/p>\n\n\n\n<p>de la vida para vivir?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSer\u00e9 capaz de recoger cada ma\u00f1ana<\/p>\n\n\n\n<p>las gotas de roc\u00edo de las flores<\/p>\n\n\n\n<p>y guardarlas en un tarro de cristal<\/p>\n\n\n\n<p>a la espera de la celebraci\u00f3n ineludible?<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo pasa el tiempo tan callado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Por qu\u00e9 me pesa tanto la espalda Santo Dios!<\/p>\n\n\n\n<p>Una respiraci\u00f3n leve arroja un suspiro m\u00e1s c\u00e1lido de lo habitual.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda una vida, la mano junto a tu pecho<\/p>\n\n\n\n<p>y el tiempo sigue pasando tan callado.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenc\u00e9 cont\u00e1ndote que tengo un miedo,<\/p>\n\n\n\n<p>cuando el miedo es la conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del miedo se acaba el cuento.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello que habita m\u00e1s all\u00e1 del temor,<\/p>\n\n\n\n<p>es lo que el mismo temor nos impide conocer.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n es silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cualquier silencio siempre inicia el movimiento hacia el abismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya s\u00f3lo me excita el sentir tu deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaricio tu sien y tu rostro presiona mi pecho con suavidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo corre tan callado<\/p>\n\n\n\n<p>cuando esta caricia debiera ser eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00ed hallar a Dios entre nuestras carnes h\u00famedas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiemblo,<\/p>\n\n\n\n<p>pues no concibo otro lugar donde tenga sentido la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando todo termine l\u00e9eme algo bello<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1C\u00f3mo se quiebra mi alma cuando salgo de ti!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vanitas<\/h2>\n\n\n\n<p>En el v\u00e9rtigo de tantas palabras mudas<\/p>\n\n\n\n<p>creemos desterrar el dolor de nuestras vidas,<\/p>\n\n\n\n<p>y nos afanamos en poseer, creyendo<\/p>\n\n\n\n<p>que vivimos cuando morimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Minuto a minuto<\/p>\n\n\n\n<p>olvidamos que la palabra es acci\u00f3n pol\u00edtica<\/p>\n\n\n\n<p>y permitimos que sea portadora de mentiras.<\/p>\n\n\n\n<p>Lloro por tantas palabras traicionadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Minuto a minuto<\/p>\n\n\n\n<p>enterramos la palabra<\/p>\n\n\n\n<p>y sin ella morimos en vida,<\/p>\n\n\n\n<p>el tiempo pasa<\/p>\n\n\n\n<p>y perdemos la esperanza que habita en las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Escupimos el contenido de aquello que poseemos<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed nos desprendemos de la vida,<\/p>\n\n\n\n<p>minuto a minuto,<\/p>\n\n\n\n<p>vanidad tras vanidad<\/p>\n\n\n\n<p>la carne tiembla y somos incapaces de sentirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Llamamos comunicaci\u00f3n a la manipulaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>de nuestras opiniones e intenciones,<\/p>\n\n\n\n<p>aceptamos el enga\u00f1o de la pol\u00edtica<\/p>\n\n\n\n<p>cuando debiera ser el engranaje que nos relaciona.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n pol\u00edtica por excelencia es provocar pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Minuto a minuto<\/p>\n\n\n\n<p>muere un hombre,<\/p>\n\n\n\n<p>el poder de la riqueza lo mata<\/p>\n\n\n\n<p>y el escepticismo lo silencia,<\/p>\n\n\n\n<p>pero como dice el gran libro: Vanidad de vanidades:<\/p>\n\n\n\n<p>todo vanidad\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 nada nuevo hay bajo el sol.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso del tiempo parece silenciar la mentira,<\/p>\n\n\n\n<p>la camufla<\/p>\n\n\n\n<p>y vive en el poder de la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Sube a mi joroba y escupe!<\/p>\n\n\n\n<p>Que la belleza reside en las sombras de mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres duermen bajo el paraguas de las falsas verdades,<\/p>\n\n\n\n<p>dictadas por pregoneros y agoreros,<\/p>\n\n\n\n<p>y sus corazones revientan de insatisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La felicidad fruto del gozo y del dolor<\/p>\n\n\n\n<p>es reemplazada por la falsa felicidad de la posesi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>tener para ser feliz y vivir para olvidar,<\/p>\n\n\n\n<p>y el tiempo minuto a minuto nos devuelve<\/p>\n\n\n\n<p>a la tierra despose\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p>Matar para controlar la riqueza,<\/p>\n\n\n\n<p>guerras para controlar la riqueza<\/p>\n\n\n\n<p>y el hombre es incapaz de entender las muertes que provoca<\/p>\n\n\n\n<p>en sus ansias de acumular y controlar la riqueza:<\/p>\n\n\n\n<p>hoy la melancol\u00eda nace en el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Minuto a minuto<\/p>\n\n\n\n<p>el hombre se destierra de su propio cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>y ba\u00f1amos la tierra con l\u00e1grimas de plomo:<\/p>\n\n\n\n<p>la esperanza necesita del dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Minuto a minuto<\/p>\n\n\n\n<p>el dolor del pensamiento alerta ante la mentira<\/p>\n\n\n\n<p>y en la duda que provoca<\/p>\n\n\n\n<p>es probable gu\u00eda hacia la verdad.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Obras<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/08\/10\/el-temblor-de-la-carne-2\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5299\">El temblor de la carne<\/a><\/em>, Carlos Marquerie, Lucas Cranach, 2007<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Marquerie, 2008<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":3252,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[102,39,44],"class_list":["post-9280","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-afectos","tag-cuerpo","tag-dramaturgia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9280"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9280\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9281,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9280\/revisions\/9281"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}