{"id":9264,"date":"2009-02-25T10:29:00","date_gmt":"2009-02-25T09:29:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9264"},"modified":"2026-02-25T10:31:18","modified_gmt":"2026-02-25T09:31:18","slug":"y-ellas-desaparecieron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2009\/02\/25\/y-ellas-desaparecieron\/","title":{"rendered":"Y ellas desaparecieron"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">mientras ellos com\u00edan sus cuerpos y beb\u00edan su sangre<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Ixiar Rozas<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2009<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>Y ellas desaparecieron, mientras ellos com\u00edan sus cuerpos y beb\u00edan su sangre. Bicho, eres un bicho. Banquete-performance, Idoia Zabaleta y Filipa Francisco<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mito<\/strong><br>En Medea de Pier Paolo Pasolini presenciamos una escena estremecedora. Entre cantos y sin ning\u00fan di\u00e1logo, un joven es sacrificado ante los reyes de Colchide para que la tierra y la cosecha sean f\u00e9rtiles, para que la lluvia sea generosa. El cuerpo del joven es despedazado brutalmente por el verdugo. Los agricultores mojan las falanges superiores de sus dedos en los \u00f3rganos sangrantes y corren hacia sus tierras cultivadas, tocan las plantas, restriegan sus hojas, las impregnan de sangre. Los \u00f3rganos del cuerpo mutilado son enterrados en la tierra, con movimientos cuidadosos, calculados. Medea observa impert\u00e9rrita la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPodemos considerar este sacrificio un ritual can\u00edbal, un ritual antrop\u00f3fago? Ninguna de las personas que presencia el ritual est\u00e1 devorando a la v\u00edctima. Aqu\u00ed es la tierra la que engulle el cuerpo del joven sacrificado, eso es al menos lo que nos dejan ver las im\u00e1genes de las escenas que Pasolini a\u00f1adi\u00f3 a su personal relato sobre el mito griego, ya que en otros textos y en algunas interpretaciones sobre el filme s\u00ed se habla de canibalismo(i).<\/p>\n\n\n\n<p>Es can\u00edbal la persona que come la carne de alguien de su propia especie y se considera antrop\u00f3faga a la persona que come carne humana. As\u00ed que el ser humano es el \u00fanico que puede ser al mismo tiempo canibal y antrop\u00f3fago. En Medea podemos considerar el sacrificio como un acto de amor hacia la tierra, un ritual de una sociedad arcaica, la de Colchide, un cierto canibalismo afectivo. Si acudimos a revisiones m\u00e1s actuales del mito griego, como la de la escritora Christa Wolf, encontramos que en realidad Medea no mat\u00f3 a sus hijos ni era tan cruel como nos han hecho creer, sino que fue v\u00edctima de las interpretaciones del sistema opresor y dispositivo biopol\u00edtico de Corinto. Un sistema faloc\u00e9ntrico que quer\u00eda borrar la diferencia, censurar y anular la relaci\u00f3n m\u00e1gica que las sociedades arcaicas ten\u00edan con la vida. Y fue v\u00edctima, asimismo, de las posteriores manipulaciones que Eur\u00edpides llev\u00f3 a cabo en su texto para absolver a los habitantes de Corinto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El rito<\/strong><br>En la pieza Bicho, eres un bicho no estamos en el territorio de los mitos griegos, pero s\u00ed en el del ritual. Asistimos a una performance, a un banquete que se convierte en rito y en juego. Idoia Zabaleta y Filipa Francisco, cansadas de agradecerlo todo y como culminaci\u00f3n de la trilog\u00eda que iniciaron con la pieza Dueto(ii), ofrecen sus cuerpos al p\u00fablico \u2013al p\u00fablico al que se deben\u2014. Se entregan a \u00e9l en cuerpo y alma. Un ofrecimiento, un ritual en el que se nos<br>servir\u00e1 la esencia de sus cuerpos y sus almas. \u00bfQu\u00e9 tipo de performance es \u00e9sta en la que las performers invitan a un banquete que celebra la desaparici\u00f3n de ambas? \u00bfVamos a protagonizar un ritual can\u00edbal y antropof\u00e1gico(iii)? \u00bfPuede el p\u00fablico comerse la escena y sus m\u00e1scaras?<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que al inicio de Bicho, eres un bicho podemos sentirnos antrop\u00f3fagos y can\u00edbales, al mismo tiempo. Se nos anticipa que durante la performance se nos van a servir los cuerpos de las creadoras. Pero no nos hagamos ilusiones, nuestros deseos m\u00e1s devoradores y perversos no se van a cumplir: asistimos a un ritual simb\u00f3lico, a un juego de deseos entrelazados en el que los cuerpos de las creadoras y su sangre se han convertido en destilados y obleas en un restaurante. Un restaurante, el Mugaritz(iv), convertido en laboratorio, conocido por la experimentaci\u00f3n de Andoni Aduriz, alquimista de sabores imprevisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta performance- banquete no habr\u00e1 sangre ni mutilaci\u00f3n, aunque s\u00ed carne y mucho erotismo, como se explicar\u00e1 a continuaci\u00f3n. Lo que vamos a comer son los cuerpos de Idoia y Filipa en forma de obleas y vamos a beber su sangre, su esencia, convertida en destilados. Un destilado es la extracci\u00f3n de un aroma, la esencia de un aroma, y las obleas son esas hostias tan fastidiosas que durante nuestra infancia se empe\u00f1aban en quedarse pegadas a nuestros<br>paladares.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, pasamos a ser algo as\u00ed como antrop\u00f3fagos y can\u00edbales simb\u00f3licos, o mejor, un p\u00fablico catador, que se llevar\u00e1 a la boca la esencia de las creadoras, y tambi\u00e9n alquimista, ya que sus cuerpos mezclados con nuestros jugos g\u00e1stricos dar\u00e1n lugar a otro cuerpo. \u00bfEn qu\u00e9 se convierte el p\u00fablico que devora el alma de Idoia y Filipa? \u00bfEn qu\u00e9 se convierten los cuerpos de las creadoras? \u00bfQu\u00e9 recordaremos de sus cuerpos tras este banquete- ritual- juego? El destino de toda creaci\u00f3n esc\u00e9nica es desaparecer, morir. Su esencia es ef\u00edmera, y la creaci\u00f3n pasa a ser lo que queda, lo que permanece en nuestros cuerpos. Pero en Bicho, eres un bicho se muere doblemente: muere la pieza y mueren ellas. Probablemente tambi\u00e9n muere algo de nosotros mismos, que asistimos a esta doble desaparici\u00f3n y nos despedimos de ellas con emoci\u00f3n mientas escuchamos Lasciatemi morire de Monteverdi.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo sagrado<\/strong><br>Bicho, eres un bicho se estren\u00f3 el pasado 31 de octubre durante el festival BAD, en el Museo de Reproducciones Art\u00edsticas de Bilbao. Se trata de una iglesia que \u2013en la transformaci\u00f3n especulativa de un barrio popular\u2014 ha pasado a ser museo y ahora acoge reproducciones en yeso, calcos obtenidos directamente de esculturas que han hecho la historia del arte \u2013en el estilo futbol\u00edstico que practican los bilba\u00ednos, podr\u00edamos decir que acoge reproducciones de segunda de esculturas de primera\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>La performance se presenta, entonces, rodeada de estas reproducciones lo que generar\u00e1 una atm\u00f3sfera m\u00e1s simb\u00f3lica, si se quiere, barroco- sagrada. De todas formas, habr\u00eda que se\u00f1alar que las creadoras no se regodean en el simbolismo ni en el barroquismo: el contenido del relato, el trabajo de la voz, la puesta en escena, las continuas actualizaciones, el juego entre tensi\u00f3n y equilibrio, y la posibilidad que siempre tenemos de no entregarnos al ritual, colaboran a generar grietas en esa atm\u00f3sfera.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo sagrado es ambivalente. Designa igualmente a lo que est\u00e1 relacionado con la divinidad como a lo m\u00e1s opuesto a ella, \u00ab(\u2026) es decir, tanto lo santo como lo impuro, tanto lo limpio como lo manchado, hab\u00edan participado alguna vez del significado de lo sagrado(v)\u00bb. Asistimos a doble muerte y a una triple herej\u00eda. En primer lugar, las creadoras leen pasajes de la Biblia desde un p\u00falpito. Adem\u00e1s, muestran y entregan sus cuerpos sin pornograf\u00eda, sin ninguna complacencia. Y finalmente, nos invitan a la sinestesia de nuestros sentidos, a activar la mirada y la escucha: escuchamos sus palabras y una vez que hemos decidido participar en el juego- ritual seguimos atentos sus movimientos. Queda abierta la posibilidad de dejar de escuchar y dejar de mirar, sin embargo, resulta muy dif\u00edcil dejar de sentir. El\/la que as\u00ed lo haya experimentado que levante la mano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo ar\u00e1cnido<\/strong><br>Una mesa alargada cubierta con un mantel blanco y circundada por cuarenta sillas blancas ocupa el espacio central. Sobre la mesa, como un techo bajo y con las mismas dimensiones que \u00e9sta, la malla roja que las dos creadoras tej\u00edan en Dueto. Entre los hilos de la malla roja, cables negros que terminan en bombillas muy peque\u00f1as que dar\u00e1n una atm\u00f3sfera \u00edntima. Podr\u00edamos decir que es una iluminaci\u00f3n ar\u00e1cnida, lo que nos conecta con la pieza que dio origen al proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>De Dueto quedan la malla roja, el imaginario ar\u00e1cnido, las luces, la energ\u00eda de las voces que ahora en Bicho, eres un bicho pasa a correr de manera estrobosc\u00f3pica de un lado a otro de la mesa. Del Dueto y del libro Bicho queda la palabra performativa, la palabra que nos interpela, la que logra incidir de manera directa en la realidad. El hilo conductor de la trilog\u00eda es la voz, una voz que pasa de la voz interior que escribe una carta a la oralidad de la danza que rompe a hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>En Bicho, eres un bicho, el relato se presenta al inicio de manera teatral y narrativa. A medida que se introducen las l\u00edneas narrativas de las dos j\u00f3venes cupleteras armenas con delirios esc\u00e9nicos \u2013que inmediatamente asociamos a Idoia y Filipa\u2014 recluidas en el hospital mental Salp\u00eatri\u00e8re y atendidas por doctor Jean Martin Charcot, padre de la neurolog\u00eda moderna y profesor de Freud, los significados empezar\u00e1n a deslizarse, a ser resbaladizos, a alejarse de la narraci\u00f3n lineal y coherente. El trabajo de la voz que se va deshaciendo tambi\u00e9n contribuye a crear una atm\u00f3sfera misteriosa, tensa, una tensi\u00f3n que se debe tambi\u00e9n a que los comensales, nosotros, no conocemos el protocolo: \u00bfC\u00f3mo debemos comportarnos en este inusual banquete? \u00bfPodemos dirigirnos a la persona sentada a nuestro lado? \u00bfC\u00f3mo miramos a la persona que tenemos enfrente en el momento en que las performers nos invitan a fijar la mirada en sus ojos y escrutar su rostro con todo detalle?<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n se rompe en el momento que las dos creadoras nos preguntan: \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1is? \u00bfEst\u00e1is bien?\u00bb. En este instante se abre una grieta en la ficci\u00f3n, se da una irrupci\u00f3n de la realidad en el relato de la pieza. La pieza se mueve continuamente entre esta tensi\u00f3n y el equilibrio. Hay armon\u00eda en el detalle y la atenci\u00f3n de todo el ritual: la manera en la que los dos camareros nos sirven las obleas y las gotas de ese misterioso l\u00edquido en nuestras bocas, los destilados, la m\u00fasica. Se rompe el equilibrio cuando se deconstruyen el relato y la voz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo estrobosc\u00f3pico<\/strong><br>Al igual que en Dueto, pieza basada en la relaci\u00f3n epistolar de ambas creadoras, la narraci\u00f3n se desarrolla de manera estrobosc\u00f3pica. El relato introduce momentos que aparecen y desaparecen, que se entrelazan como halos de luz giratorios. Si en Dueto pod\u00edamos sentir que las palabras se iban entretejiendo con la acci\u00f3n de hilar la malla roja, ahora el relato se va lanzando desde un lado de la mesa a otro, de Idoia a Filipa y de Filipa a Idoia. La voz, trabajada de manera muy org\u00e1nica, pasa ante nosotros, por un tubo blanco imaginario. En algunos momentos, esa voz se convierte en susurro, a ratos se deshace y podemos llegar a tocarla. Las creadoras pasan la voz por el tamiz de la boca, hacen que la voz se separe del cuerpo y se desapegue en una especie de desubjetivaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, las bocas de las int\u00e9rpretes y las nuestras, que se abren d\u00f3cilmente cuando los camareros nos sirven en la lengua gotas de una esencia que nos produce un extra\u00f1o picor y cosquilleo, est\u00e1n en continua comunicaci\u00f3n. Antes de llev\u00e1rnosla a la boca, miramos la oblea donde leemos: \u201cEste cuerpo se come lentamente\u201d. Miramos las botellas de los destilados y leemos: \u201cLamento de Idoia. Spilantes oleracea\u201d, \u201cLamento de Filipa. Crocus sativus\u201d. Hay un er\u00f3tico<br>entrelazamiento de bocas, las nuestras, las de ellas; un er\u00f3tico juego del granulado de la voz, la nuestra, la de ellas, porque como escrib\u00eda Roland Barthes las palabras forman un tejido, \u201c(\u2026) un texto donde se pueda escuchar el granulado de la garganta, la oxidaci\u00f3n de las consonantes, la voluptuosidad de las vocales, toda una estereofon\u00eda de la carne profunda(vi)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos ha anunciado que asistimos a una desaparici\u00f3n doble, la de la pieza y la de las creadoras, y por eso esperamos atentos c\u00f3mo se resolver\u00e1 formalmente el final. Cuando Filipa nos envuelve con su interpretaci\u00f3n de Lasciatemi morire de Monteverdi y el cuerpo de Idoia se contornea con espasmos paulatinos, asistimos a una bella dramaticidad. Nos situamos ante la doble desaparici\u00f3n en el momento en que como p\u00fablico nos sentimos m\u00e1s vivos, tal vez por esto habr\u00edamos deseado que la pieza tuviera una duraci\u00f3n mayor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El juego<\/strong><br>Escribe Giorgio Agamben en Infancia e historia que el juego precipita el tiempo. El rito estructura y fija el calendario, lo reproduce, preserva la continuidad de lo vivido, mientras que el mito enuncia la historia. En el juego sobrevive el rito y se conserva solamente la forma del mito, del drama sagrado. As\u00ed, la invasi\u00f3n de la vida por parte del juego conlleva a una modificaci\u00f3n y aceleraci\u00f3n del tiempo (vii).<\/p>\n\n\n\n<p>Bicho, eres un bicho nos sumerge en una agitaci\u00f3n, si bien experimentamos el detalle por los movimientos ceremoniales de los camareros y las j\u00f3venes cupleteras. Por eso, entre la aceleraci\u00f3n del juego y la ceremonia, habr\u00eda sido importante dejar respirar un rato m\u00e1s al final de la pieza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante realidad pornogr\u00e1fica que vivimos, donde la crueldad se muestra y se representa en un continuo juego de espejos complaciente, rodeados del triste espect\u00e1culo de nuestras ciudades donde resulta cada vez m\u00e1s complicado abrir grietas, trabajar en la diferencia y la singularidad m\u00e1s all\u00e1 del consenso establecido, crear contextos donde podamos afectar y ser afectados, asistimos y habitamos una performance- juego- ritual en el que lejos del regodeo de las im\u00e1genes po\u00e9ticas, lo er\u00f3tico emerge como posibilidad de entrelazar subjetividades.<\/p>\n\n\n\n<p>Y realmente ellas desaparecieron mientras ellos com\u00edan sus cuerpos y beb\u00edan su sangre. Ellas cierran por defunci\u00f3n, agotadas de dar las gracias, mueren precisamente cuando m\u00e1s vivos estamos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>El cruce de miradas, sensuales, t\u00edmidas, provocadoras, entre unos y otros. El movimiento de nuestras manos, la mano que se lanza a romper la oblea, la que coge entre sus dedos una botellita de destilado, la abre, la huele, imagina los olores m\u00e1s ocultos de Idoia y Filipa, sus \u00faltimos deseos, imagina c\u00f3mo las recordar\u00e1 en una semana. La mano que prefiere no llevar a cabo el acto can\u00edbal y antrop\u00f3fago, y se lleva las obleas y los destilados, en un puro acto fetiche. La mano que decide abrir los destilados y derramarlos, para que ellas finalmente puedan cumplir eternamente sus deseos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al d\u00eda siguiente, d\u00eda de todos los muertos, las dos j\u00f3venes armenas recluidas en el sanatorio de Sarpetriere resucitaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas y referencias:<br>(i) Mariniello, S. (1999) Pier Paolo Pasolini, C\u00e1tedra, Madrid, p. 298<br>Este texto est\u00e1 bajo una licencia de Creative Commons<br>Artea. Investigaci\u00f3n y creaci\u00f3n esc\u00e9nica. www.arte-a.org. artea@arte-a.org<br>8<br>(ii) Sobre Dueto, Rozas, I. (2009) \u201cPerder el hilo\u201d publicado en Bicho, Lisboa- Gasteiz<br>(3) Sobre la antropofagia, ver Rolnik, Suely (2006) Antropofagia zombie en Brumaria 7, \u201cArte,<br>m\u00e1quinas, trabajo inmaterial\u201d.<br>(iv) Para el proceso de elaboraci\u00f3n de los destilados y las obleas, las core\u00f3grafas han contado con<br>la colaboraci\u00f3n del restaurante Mugaritz y yo misma, tras ser nombrada medium del proceso. El<br>proceso: ellas me escrib\u00edan en una carta sus \u00faltimos deseos y yo entregaba las cartas a Andoni<br>Aduriz y Javier Bergara, responsables de convertir estos deseos en destilados y obleas, y asist\u00eda<br>al proceso de elaboraci\u00f3n y cata de los mismos.<br>(v) A prop\u00f3sito de Homo Sacer de Giorgio Agamben. Recogido en Romero, Pedro G. (2004)<br>Sacer. Fugas sobre lo sagrado y la vanguardia en Sevilla, Arteypensamiento, UNIA, pp. 21-24.<br>(vi) Barthes, R. (1978) El placer del texto, siglo XXI editores, Madrid, pp. 84-85<br>(vii) Agamben, G. (2001) Infancia e storia, Einaudi, Torino, pp. 69-73<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>mientras ellos com\u00edan sus cuerpos y beb\u00edan su sangre. Ixiar Rozas, 2009<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-9264","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9264"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9265,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9264\/revisions\/9265"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}