{"id":9259,"date":"2009-02-25T10:23:00","date_gmt":"2009-02-25T09:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9259"},"modified":"2026-02-25T10:25:50","modified_gmt":"2026-02-25T09:25:50","slug":"mision-imposible-representacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2009\/02\/25\/mision-imposible-representacion\/","title":{"rendered":"Misi\u00f3n imposible representaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">presentaci\u00f3n, irrepresentable<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/09\/26\/marta-galan\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2798\">Marta Gal\u00e1n<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2009<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1\u00aa misi\u00f3n: pensar los paradigmas de la representaci\u00f3n desde la teor\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Quer\u00eda detenerme unos instantes a reflexionar sobre \u201cese espacio tan dif\u00edcil que nombramos representaci\u00f3n\u201d (Miguel Morey, 1998) antes de pasar a plantear cu\u00e1les van a ser las l\u00edneas de investigaci\u00f3n que atraviesen el proyecto ACTIO IN DISTANS, siendo que es concretamente el \u201cre\u201d de la representaci\u00f3n uno de los interrogantes que fundamenta el proyecto. Tres premisas para que la representaci\u00f3n sea eficaz: que lo re-presentado se parezca a \u201clo real\u201d (semejanza con el \u201creferente\u201d) y que atestig\u00fce una suerte de desdoblamiento, cierta conciencia de irrealidad: lo que se presenta est\u00e1 \u201cen lugar de\u201d otra cosa, de algo otro que est\u00e1 ausente pero que se le parece y, \u00faltima premisa: que exista una comunidad de sentido. Que la representaci\u00f3n refiera a algo que un grupo humano identifica como \u201creal\u201d. De tal modo que el \u201csentido\u201d de la representaci\u00f3n quedar\u00eda siempre clausurado. Dir\u00edamos: lo entendemos, se entiende. Una paradoja irresoluble: hoy en d\u00eda nada nos garantiza la validez de las representaciones que construimos para entender el mundo porque no existe fundamento estable al que remitirlas pero, al mismo tiempo, si eludimos la representaci\u00f3n \u00bfc\u00f3mo articulamos la realidad? \u201cHoy sabemos que la realidad escapa con una aceleraci\u00f3n progresiva de sus normas y sus c\u00f3digos, lo \u201creal\u201d como fundamento, ese antiguo suelo de arraigo de la ilusoriedad o de la pluralidad fenom\u00e9nica, se quiebra, se abre, se fragmenta, se desfonda\u201d, Nelly Schnaith, Paradojas de la representaci\u00f3n. Vale, tenemos dos opciones: o bien asumimos el riesgo de elaborar nuestras representaciones sobre ese fondo de incertidumbre (esta opci\u00f3n ser\u00eda la m\u00e1s radical y razonable, aunque nos obligue a una inevitable indigencia\u2026) o bien nos abandonamos a seguridades cada vez m\u00e1s infundadas (es la opci\u00f3n sobre la que se fundamenta la producci\u00f3n actual de bienes culturales). Nos queda otra opci\u00f3n posible: aducir que \u201cya hemos superado la era de la representaci\u00f3n\u201d (Rubert de Vent\u00f3s, 1998). En un determinado momento pudimos creer que las pel\u00edculas, como el teatro, como las novelas, como las teor\u00edas, representaban el mundo (nos explicaban su \u201csentido\u201d); pero hoy nos enfrentamos al hecho de que, en cierto modo, lo producen. Estar\u00edamos entrando en lo que Baudrillard llama la era de la \u201csimulaci\u00f3n\u201d, donde lo que se presenta no refiere a ninguna realidad, sino que es lo real. Fin de la representaci\u00f3n. Fin de la ilusi\u00f3n. Ilusi\u00f3n: (del lat. Illusio, de illudere, enga\u00f1ar) Error de los sentidos o del entendimiento que nos hace tomar las apariencias por realidades. Como el trompe l\u00b4oeil: ilusi\u00f3n \u00f3ptica o espacial destinada a enga\u00f1ar al espectador haci\u00e9ndole creer que lo que ve es real.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una posible lectura: ineficacia del modelo posmoderno<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy la ilusi\u00f3n ha sido reemplazada por cierto exceso de realidad: una suerte de antiteatro que apuesta por la abolici\u00f3n de las fronteras entre la escena y la vida. Un teatro \u201cposmoderno\u201d donde se insiste en la no-representaci\u00f3n, o, lo que es lo mismo, en la presentaci\u00f3n a \u201ctiempo real\u201d, en la denegaci\u00f3n de toda ilusi\u00f3n (de espacio, de tiempo, o de acci\u00f3n). Desaparici\u00f3n de la escena y aparici\u00f3n de lo obsceno. Baudrillard: \u201cYa no somos ni espectadores, ni actores: somos unos mirones sin ilusi\u00f3n\u201d. Sin ilusi\u00f3n, seg\u00fan Baudrillard, no hay escena. El error est\u00e1 en cargar la escena de \u201crealidad\u201d, sea mediante las propuestas realistas herederas del XIX o sea mediante las propuestas que abandera la posmodernidad (recuperaci\u00f3n del happening y el acting out, etc\u2026). La soluci\u00f3n: recuperar las est\u00e9ticas irrealistas (teatro N\u00f4, Balin\u00e9s, danza Butoh, kabuki\u2026) donde lo real se \u201cpone en escena\u201d mediante estrategias conscientes de juego con las apariencias. Recuperar para el teatro la ilusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Otra posible lectura: si el modelo posmoderno est\u00e1 agotado \u00bfqu\u00e9 otra alternativa queda? (aparte de proponer esa est\u00e9tica ritual, irrealista y orientalista)<\/h2>\n\n\n\n<p>Apostar por la no-representaci\u00f3n significa una apuesta real por el directo en el contexto de una sociedad que mediatiza la vida y los acontecimientos hasta extremos demenciales. Los media hablan de \u201cretransmitir en directo\u201d, de \u201cconexi\u00f3n en directo\u201d pero es una operaci\u00f3n c\u00ednica. No hay directo, hay re-presentaci\u00f3n. Es decir: la puesta en funcionamiento de mecanismos dram\u00e1ticos de acci\u00f3n, espacio y tiempo que nos hacen creer que lo que vemos es \u201creal\u201d (y lo obsceno es que lo es. El dolor, la guerra, la pobreza son reales) No ofrecen \u201cla realidad\u201d, sino su espect\u00e1culo. Suprimir el re de la representaci\u00f3n (en el caso concreto del teatro) no ser\u00eda otra cosa que apostar por presenciar sin mediaci\u00f3n las intensidades f\u00edsicas y emocionales de los int\u00e9rpretes, atestiguar la inmediatez de lo que ocurre, de los pensamientos y las acciones que se est\u00e1n poniendo en juego. Las coordenadas espacio-temporales de la escena y la platea son id\u00e9nticas, su \u201cmomento hist\u00f3rico\u201d tambi\u00e9n es el mismo, por eso es improcedente convertir ese espacio in-mediato en un nuevo espacio mediatizado donde insistir en la mentira. El teatro deniega la ilusi\u00f3n: se ven los trucos. La no-representaci\u00f3n es algo que no se cuestiona cuando se asiste en directo a un concierto de rock, por poner un ejemplo. S\u00f3lo al teatro parecen ped\u00edrsele cuentas cuando prescinde de la representaci\u00f3n y apuesta por el presente de la presentaci\u00f3n esc\u00e9nica. M\u00e1s madera. B. Brecht: otra mirada, otro contexto, libre de influencias posmodernas. Pide que el teatro no pretenda semejarse a la realidad, sino convencer de que lo que est\u00e1 pasando \u201cparece real\u201d, crear la ilusi\u00f3n de que es real. Bien por el viejo Brecht. Aqu\u00ed da en el clavo. Ilusi\u00f3n y real no ser\u00edan conceptos excluyentes. Uno siempre va a la caza del otro. Uno siempre apoya al otro. Entre los dos se confabulan para dar testimonio de un esfuerzo. No s\u00f3lo existe un abismo infranqueable entre la realidad y sus representaciones, sino que, para complicarlo m\u00e1s, descubrimos que la realidad no existe, que la realidad es s\u00f3lo ese esfuerzo por captarla. Lo hemos aprendido, nos lo ha ense\u00f1ado la evoluci\u00f3n de las ideas est\u00e9ticas y la propia experiencia. No hay un objeto fuera absoluto que es \u201clo real\u201d y un modo ortodoxo de representarlo. Dir\u00edamos que lo real no viene dado, sino que se construye mediante sus representaciones. Regis Debray, el te\u00f3rico de la comunicaci\u00f3n, reflexiona en la misma l\u00ednea que lo hac\u00eda Baudrillard pero aporta nuevos datos al debate sobre la representaci\u00f3n. Seg\u00fan Debray, el artista contempor\u00e1neo se ha quedado solo porque en su intento de \u201cvolver a la matriz\u201d para evitar la clausura en la representaci\u00f3n, se ha dedicado a producir im\u00e1genes privadas que ya no remiten a ninguna \u201ccomunidad de sentido\u201d. Sus im\u00e1genes se producen fuera de un marco simb\u00f3lico, su mirada se ha \u201cprivatizado\u201d en exceso. Ya no hay encuentro entre el artista y la comunidad (uso esta palabra porque es la que utiliza Debray). \u201cUn deseo constante de nuestra edad posmoderna consiste en \u201cabolir las fronteras entre el arte y la vida\u201d. Suprimir el re de la representaci\u00f3n, hacer la realidad o la vida autoimaginables (\u2026) Buscan una vuelta a la matriz. Las obras contempor\u00e1neas se querr\u00edan m\u00e1s gritos o caricias que cosas, pero nos dejan fr\u00edos. Quiz\u00e1 porque persiguen ese sue\u00f1o imposible que es la autoinstituci\u00f3n de lo imaginario\u201d. E inventamos que contesta Bacon, el artista de la \u201csensaci\u00f3n\u201d (sensaci\u00f3n frente a sentido??): \u201cpinta el grito, no el dolor\u201d Efectivamente, un intento de retorno a la matriz. No el relato que explica el dolor sino aquello que explica que el dolor es i-representable. Y no s\u00e9 siguiendo qu\u00e9 l\u00f3gica, porque en medio de este baile intertextual la operaci\u00f3n de la escritura obedece m\u00e1s a intuiciones e impulsos que a argumentos, inventamos que contin\u00faa Derrida:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El teatro no es la representaci\u00f3n de la vida sino lo que la vida tiene de irrepresentable.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Un nuevo paradigma: el arte \/el teatro como evocaci\u00f3n de lo irrepresentable. no la representaci\u00f3n de la vida (mediante la \u201cilusi\u00f3n\u201d de realidad) no la presentaci\u00f3n de la vida (mediante la irrupci\u00f3n de lo \u201creal\u201d) sino lo que la vida tiene de irrepresentable (mediante\u2026 \u00bfqu\u00e9?????) La obra de arte contempor\u00e1nea debe articular su tema o su objeto sobre este fondo de indecibilidad, una especie de entre-dos (la realidad y sus representaciones) que hay que dejar vac\u00edo. Pienso que no cabe plantearse la creaci\u00f3n esc\u00e9nica contempor\u00e1nea sin tener presente, como un bajo continuo, el debate que suscitan estos tres conceptos: representaci\u00f3n, presentaci\u00f3n, irrepresentable. S\u00f3lo si asumimos que trabajamos sobre este fondo de indeterminaci\u00f3n tendr\u00e1 sentido continuar produciendo im\u00e1genes. Y s\u00f3lo si asumimos que la producci\u00f3n contempor\u00e1nea de im\u00e1genes est\u00e1 directamente vinculada al modo en que decidimos articular la relaci\u00f3n entre la realidad y sus representaciones podremos dar testimonio de esta indeterminaci\u00f3n. \u00bfQuien nos ha encomendado esta misi\u00f3n imposible?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2\u00aa misi\u00f3n: pensar los paradigmas de la representaci\u00f3n desde la pr\u00e1ctica esc\u00e9nica<\/h2>\n\n\n\n<p>He querido reflexionar en las l\u00edneas anteriores sobre una de las premisas que, hasta el momento, han definido la forma\/formato de mis propuestas esc\u00e9nicas: la norepresentaci\u00f3n, porque, en principio, es una de las claves de lectura de mis obras: no utilizo la noci\u00f3n de personaje (trabajo con personas), no hay paradigmas espacio-temporales que inventen otros tiempos y otros espacios m\u00e1s all\u00e1 de los que marca la propia presentaci\u00f3n de las acciones (el presente de la presentaci\u00f3n esc\u00e9nica) y no hay narraci\u00f3n en el sentido dieg\u00e9tico, es decir: no hay historia (entendida \u00e9sta como \u201ctrama\u201d). Sin embargo, no creo que mis propuestas esc\u00e9nicas hayan prescindido nunca de ciertos par\u00e1metros que hacen posible una lectura efectiva por parte del espectador. Trato de no regodearme en mis \u201cvisiones\u201d privadas. De tal modo que no hace falta leer el programa de mano para entender mis espect\u00e1culos. Puede que no haya historia, puede que no trabaje sobre paradigmas convencionales de representaci\u00f3n, pero tampoco son propuestas abstractas o excesivamente conceptuales. No trabajo para defender ni para producir un discurso art\u00edstico o sus derivaciones cr\u00edticas. Trabajo para comunicarle a la gente mis inquietudes, mis miedos, mis deseos, mis reflexiones\u2026 y que eso consiga de alg\u00fan modo movilizar el imaginario del espectador. Ser\u00eda absurdo hacerlo de modo que no me entendieran. (actio) in distans llega en un momento profesional en el que las historias (en el sentido de \u201ctrama\u201d), el terreno ilusorio de la construcci\u00f3n de los paradigmas de espacio y tiempo y la noci\u00f3n de personaje (con las posibilidades que ofrece) vuelven a resultarme un material donde detenerme. Esto no quiere decir que me plantee hacer un teatro convencional y aristot\u00e9lico, sino simplemente utilizar esas formas convencionales y todo el abanico que despliegan para subvertirlas, para mirarlas por el culo, para hacerlas reversibles. Seguir insistiendo en el esquema de la no-representaci\u00f3n creo que en estos momentos indicar\u00eda cierto estancamiento. Ser\u00eda recurrir a una f\u00f3rmula que ya s\u00e9 que me funciona, en la que me siento excesivamente c\u00f3moda, donde ya casi nada me sorprende. A la hora de pensar en un nuevo proyecto, de imaginarme dirigiendo otro grupo de actores, se me plantean, de entrada, los siguientes interrogantes:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Qu\u00e9 metodolog\u00eda utilizar. Me refiero: tengo, como m\u00ednimo, dos opciones: volver a partir de una base conceptual o documental, como he hecho hasta ahora, o utilizar otros mecanismos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Intuir una especie de \u201ctesis\u201d ha sido hasta el momento el punto de partida de cada nuevo espect\u00e1culo. Es decir: un poco como si estuviera \u201cpensando\u201d y en ese \u201cpensar\u201d descubriera cu\u00e1les son las l\u00edneas dram\u00e1ticas o esc\u00e9nicas que me sirven para exponer ese pensar. A lo que asistimos, entonces, es a la puesta en escena de una serie de reflexiones mediante mecanismos como el texto, las acciones, el video, la imagen\u2026 A veces tambi\u00e9n defino mis propuestas como teatro documental. Por lo que tiene de documento humano, en primer lugar, ya que intento estar muy alerta al bagaje biogr\u00e1fico, cultural y ling\u00fc\u00edstico de las personas con las que trabajo y, en segundo lugar, porque trato de referirme a ciertas cuestiones de \u201cactualidad\u201d. Una premisa que intento no perder de vista nunca cuando trabajo: el directo. Que algo, lo que sea, ocurra en directo, que est\u00e9 pasando ah\u00ed, delante del p\u00fablico, en el presente inmediato de la presentaci\u00f3n esc\u00e9nica. No hay m\u00e1s espacio que el escenario (que no representa nada) no hay m\u00e1s tiempo que el de la presentaci\u00f3n esc\u00e9nica (que dura lo que dura la funci\u00f3n) y no hay m\u00e1s personaje que la presencia concreta de una persona que acciona y se manifiesta. De todos modos, creo que incluso partiendo de estos paradigmas del directo, de la inmediatez, y de la no-representaci\u00f3n, no deja de producirse cierta ilusi\u00f3n, la ilusi\u00f3n de que existe una suerte de \u201ccomposici\u00f3n\u201d, de que los elementos est\u00e1n puestos en juego de una manera y no de otra porque necesariamente debe ser as\u00ed. Quiz\u00e1 eso sea la representaci\u00f3n, el resultado de esa m\u00ednima composici\u00f3n: el lugar de encuentro de algo que existe (los actores) algo que insiste (las ideas) y algo que persiste (las im\u00e1genes). Nunca trabaj\u00e9 partiendo de una historia, o, de alg\u00fan modo, de una intenci\u00f3n dieg\u00e9tica, de una voluntad de construir \u201ctrama\u201d (aunque fuera mediante mecanismos no-convencionales). En general, no me creo nunca las historias que me cuentan en el teatro. B\u00e1sicamente, lo que m\u00e1s me distancia de ese tipo de propuestas es el fracaso de la supuesta pretensi\u00f3n \u201crealista\u201d. Dir\u00eda que esa ilusi\u00f3n de realidad es d\u00e9bil porque no da cuenta del abismo que existe entre la realidad y sus representaciones. No hay una reflexi\u00f3n sobre ese abismo, hay un irreflexivo \u201chacer la vista gorda\u201d a esa cuesti\u00f3n. Cualquier representaci\u00f3n deber\u00eda dar cuenta, de alg\u00fan modo, de ese esfuerzo por captar la realidad y de su fracaso.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>El segundo tema que se me plantea es con qui\u00e9n trabajar. Y no me refiero a con qu\u00e9 personas concretas, sino a si trabajar con actores o con no-actores. Es decir, con personas que tengan una formaci\u00f3n actoral espec\u00edfica o con personas que a\u00fan no hayan sido disciplinadas para la escena.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos montajes que he hecho con no-actores, me he sentido, a momentos, algo contrariada, porque parece que tengas que ense\u00f1\u00e1rselo todo, explicarles todo. Y eso, en la mayor\u00eda de los casos, va a la contra de la espontaneidad que yo busco. Y de la que sobretodo busco cuando trabajo con no-actores. Digamos que es parad\u00f3jico, porque elijo trabajar con no-actores y acabo d\u00e1ndoles indicaciones actorales. Por suerte, en todas las ocasiones he sabido corregir a tiempo el sinsentido y he optado por dejar de intervenir, por permitir que esas personas aparezcan y se expresen tal como son. Es entonces cuando todo se resuelve. Se resuelve en un sentido, en el sentido de que consigues que lo que ocurre en escena sea \u201cverdad\u201d, pero, por otro lado, te deja la sensaci\u00f3n de que no has podido llegar a determinados lugares, un poco la sensaci\u00f3n de haber cedido, de haber desechado materiales que en principio te interesaban porque no has conseguido \u201cdisciplinar\u201d a los int\u00e9rpretes para que esos materiales se llevaran a cabo como t\u00fa imaginabas. De todos modos, me parece indispensable que eso ocurra: tener la sensaci\u00f3n, en cada nuevo montaje, de que aparece eso que nunca hab\u00edas imaginado. Creo que, por ese car\u00e1cter en alg\u00fan punto documental que caracteriza mis propuestas esc\u00e9nicas, no deja de tener sentido que prefiera trabajar con \u201cpersonas\u201d concretas y no con actores. Aunque esto tambi\u00e9n es otro gran sinsentido, por que \u00bfacaso no son \u201cpersonas\u201d los actores? Si, evidentemente, lo que ocurre es que, en la mayor\u00eda de los casos, se escudan en una forma de actuaci\u00f3n est\u00e1ndar y dejan de ser interesantes. Al menos para m\u00ed. Creo que cada nuevo proyecto demanda un tipo de personas con las que trabajar. A veces es necesario que sean actores y otras veces lo que interesa precisamente es que no lo sean, depende de lo que quieras contar. Eso es algo que hay que aprender a diferenciar. Saber qu\u00e9 es lo que necesita cada proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(actio) in distans<\/strong>&nbsp;no pretende m\u00e1s que seguir trabajando sobre estos interrogantes a\u00f1adiendo un nuevo elemento:&nbsp;<strong>la utilizaci\u00f3n del medio audiovisual para llevar al l\u00edmite ese retorno a la ilusi\u00f3n. Para evidenciar mediante un amplio abanico de mecanismos de representaci\u00f3n la complejidad (y en alg\u00fan punto la ineficacia) de las representaciones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>presentaci\u00f3n, irrepresentable. 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