{"id":9176,"date":"2010-02-24T12:47:00","date_gmt":"2010-02-24T11:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9176"},"modified":"2026-02-24T12:49:51","modified_gmt":"2026-02-24T11:49:51","slug":"recuerdo-una-vez-que-vi-una-obra-de-sergi-faustino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2010\/02\/24\/recuerdo-una-vez-que-vi-una-obra-de-sergi-faustino\/","title":{"rendered":"Recuerdo una vez que vi una obra de Sergi Faustino"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>C 60. Una cassette paneg\u00edrica con 11 canciones<\/em><\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/11\/22\/oscar-cornago\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5593\">\u00d3scar Cornago<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2010<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p>Teatre Lliure, Barcelona, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Comenzaba el viaje.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Buenas noches damas y caballeros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Gracias por venir esta noche.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Estamos aqu\u00ed para celebrar once canciones,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y tambi\u00e9n a quienes las hicieron.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un viaje en el tiempo, al pasado, al pa\u00eds de los que ya no est\u00e1n, de los otros, de los fantasmas\u2026 o quiz\u00e1 tambi\u00e9n de los zombi \u2014como rezaba aquel otro trabajo de Sergi, Z\u2014, un viaje al pa\u00eds de los muertos vivientes, es decir, de los actores, o de nosotros mismos actuando lo que no queremos ser, de lo que somos y de lo que pudimos ser\u2026 la distancia entre el acto y la potencia, entre el hecho y la posibilidad; el pasado una vez m\u00e1s hecho (presente) en escena, el presente como destino o posibilidad, la posibilidad de ser historia \u2014perd\u00f3n, de ser historias\u2014 \u00bfhistorias de qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hurra por el country blues de Mose Allison. M\u00fasica de supervivencia, s\u00ed, pero que nunca se limita a la queja. Esa es su gloria. Hurra por el blues de Mose Allison, una fuerza positiva en constante b\u00fasqueda de soluciones, de maneras de controlar la situaci\u00f3n, de vencer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfOnce\u2026 nueve canciones? Y no recuerdo, pero s\u00ed de que no era de noche, era por la tarde, una tarde all\u00e1 por el 2010, en la Sala Fabi\u00e1 Puigserver, durante aquellos ciclos del Radical, cuando en el Lliure estaba todav\u00eda el Rigola y el Narc\u00eds, despu\u00e9s de la paella del domingo en la terraza\u2026 qu\u00e9 pereza, qu\u00e9 pocas ganas de atender a algo que no fuera mi propia desidia digestiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hurra por sus herramientas: las verdades fundamentales, la iron\u00eda, el ritmo, los aforismos y las alegor\u00edas, el lenguaje simple, la sinceridad, el gozo, la desdramatizaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Delante m\u00eda una especie de locutor de radio, calvo y con grandes patillas, que comienza a hablar, con esa cadencia de afectada naturalidad, \u00edntima y lejana a la vez, como palabras dichas en un sue\u00f1o, distintas y borrosas; un locutor de otro tiempo, sentado en una silla alta, frente a un micro. Aunque Sergi Faustino no era locutor, en realidad era m\u00e1s bien director o actor, o algo parecido\u2026 \u201cperformer\u201d, que se dec\u00eda entonces, int\u00e9rprete, poeta, artista\u2026 maestro de ceremonias, encantador, transformista\u2026 qu\u00e9 s\u00e9 yo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hurra por todo lo que ayude a conservar la dignidad personal. Levanta el l\u00e1tigo todo lo que quieras, que aqu\u00ed seguiremos riendo. Cayendo y riendo, dir\u00edan Orange Juice. Supervivencia y salvaci\u00f3n a base de iron\u00eda y beat. Hurra por eso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y lo que estaba diciendo, adem\u00e1s, tampoco lo hab\u00eda escrito \u00e9l; all\u00ed todo era puro teatro, Sergi era puro teatro y una vez m\u00e1s estaba actuando\u2026 qu\u00e9 consuelo\u2026 lo \u00fanico que iba a tener que hacer era dejarme seducir, dejarme llevar por aquella atm\u00f3sfera, por los textos \u2014aquel texto maravilloso de Kiko Amat\u2014 y por la m\u00fasica de la banda que ocupaba el escenario, los \u00bfverdaderos int\u00e9rpretes? (aunque all\u00ed todo el mundo interpretaba, hasta yo estaba interpretando), guitarra el\u00e9ctrica, bajo, coro y percusi\u00f3n\u2026 los Celtic Soul Brothers (seguro que esto tambi\u00e9n era una invenci\u00f3n). Amplificadores, micros, focos y cables completaban esta especie de sala de grabaci\u00f3n, local de conciertos, espacio de actuaci\u00f3n, de evocaci\u00f3n, de ensue\u00f1o\u2026 como en una extra\u00f1a ceremonia. Sergi era un mago en el arte de colocar el teatro fuera del teatro, para que se viera mejor lo que era el teatro, o al rev\u00e9s, colocar lo que no era teatro dentro del teatro, lo mismo da; descentrar algo para hacerlo m\u00e1s visible. Utilizar el teatro para hablar de la m\u00fasica, del teatro de la m\u00fasica, o de la m\u00fasica del teatro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hurra por la risa. Porque, despu\u00e9s de todo, hay que echarse unas risas en la cara de la cat\u00e1strofe y que nos quiten lo bailao. Si se atreven, claro. Si tienen lo que hay que tener.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de cada intro, ven\u00eda una canci\u00f3n. En una pantalla grande, al fondo, se proyectaban las im\u00e1genes de la tapa de los discos con las canciones que se iban tocando. Se mostraba la portada del disco por las dos caras, y arriba de las im\u00e1genes el t\u00edtulo de la canci\u00f3n, y por encima del t\u00edtulo, el t\u00edtulo de la escena, de cada una de las once paradas de este viaje al pasado. Ahora era el turno de un tal Godard, pero no Jean-Luc.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Que viva Vic, por ser tan de los nuestros. Viva que Vic Godard fuese el punk m\u00e1s avanzado de la clase del 76, discordancias y dicotom\u00edas y poes\u00eda francesa, ruido blanco, feedback velvetiano, ruido roto de los Voidoids, jers\u00e9is de pico, pantalones chinos. Viva por esa pose paralizada entre lapos y eructos, por esa mirada combatiente, monumental, en el mar del pogo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los que crey\u00f3\u2026 no s\u00e9 sabe en qu\u00e9\u2026 en ellos mismos, en la m\u00fasica, en la salvaci\u00f3n, en el teatro\u2026 en algo, en la necesidad de algo\u2026 del teatro, de la m\u00fasica. Pero s\u00f3lo cree \u2014como habr\u00e1 dicho alg\u00fan fil\u00f3sofo\u2014 el que sabe que no hay salvaci\u00f3n; los otros no necesitan creer, ya saben que se salvar\u00e1n, quiero decir\u2026 que est\u00e1n salvados\u2026 (\u00bfexiste una historia que no se cuente en presente?)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Viva Vic, que insisti\u00f3 en no acercarse a la fama. Que vio el circo por lo que era, \u00bfno? Que contest\u00f3 -m\u00edtico momento- \u201cNo es culpa m\u00eda\u201d cuando le preguntaron qu\u00e9 opinaba de su reciente \u00e9xito de cr\u00edtica. \u00a1Ja!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Viajar para salvarse, el viaje de la m\u00fasica, de los otros, de las drogas; el viaje de la vida, del teatro, del teatro al rev\u00e9s, quien lo dice lo es, que se dec\u00eda en el texto acerca de no s\u00e9 qu\u00e9 taxidermita, los Soft Boys\u2026 vete t\u00fa a saber, y si no, quedaba el consuelo \u2014como dec\u00eda tambi\u00e9n el locutor recordando a Jim Dodge (\u00bfy este qui\u00e9n ser\u00e1?)\u2014, the consolation of its promise, el consuelo de haberlo intentado\u2026 de haber estado all\u00ed, al menos de haber estado. Como yo aquella noche, o aquella tarde, escuchando todo eso, y viajando\u2026 en mi historia, en las historias de aquellos tipos, en la historia de los teatros y los no teatros, de los teatros de los que ya nadie se acuerda y de los nombres que ya se olvidaron, la historia de los que la perdieron.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y viva, viva y viva el cartero. Porque Vic Godard es cartero desde hace a\u00f1os. Vic abandon\u00f3 el negocio musical, como Bill Withers. Asqueado por su falsedad, mercantilismo, farise\u00edsmo, neg\u00e1ndose a subastar su alma. Se cas\u00f3 con la manager de la hamburgueser\u00eda donde trabajaba. Y cambi\u00f3 de empleo. Y se fue a repartir cartas. Ch\u00fapate esa Pete Doherty. P\u00edntame eso de verde, U2. Y ahora qu\u00e9, Coldplay. Car-te-ro. Qu\u00e9 os zurzan: a vuestras groupies y drogadicciones desfasadas, est\u00e9riles, estrellas del Rock.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, celebremos, dec\u00eda aquel sospechoso locutor de medianoche, celebremos estar all\u00ed, en ese espacio, frente a ese escenario, estar all\u00ed y al mismo tiempo en cualquier otro lugar, en el lugar del pasado, de lo que pudo haber sido, en el lugar del fracaso, o sea, del presente, de esta tarde de un domingo cualquiera de una primavera m\u00e1s; celebremos, en fin, una posibilidad, sobre todo una posibilidad, la de ser uno y al mismo tiempo otro (\u00bfno era eso el teatro?), la de poder estar aqu\u00ed y all\u00ed, ser yo y lo otro, ser a la vez mentira y verdad, realidad y alucinaci\u00f3n, p\u00fablico y actor. Ser t\u00fa, hoy quiero ser t\u00fa\u2026 las ganas del otro en mitad de mi digesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque Mose dijo: \u201cToco para mi audiencia tocando para m\u00ed. No soy tan distinto de ellos. Si la canci\u00f3n significa algo para m\u00ed, el hecho de que yo sea como el resto de la gente provocar\u00e1 que esa canci\u00f3n signifique algo para los dem\u00e1s\u201d. Hurra, Hurra y mil veces hurra por eso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un fantasma m\u00e1s oyendo historias de fantasmas, en eso me convert\u00ed aquella tarde escuchando aquel concierto de otro tiempo, m\u00fasica de gente con nombres raros en ingl\u00e9s, con nombres antiguos. Ni idea\u2026 \u00bfqui\u00e9nes ser\u00edan esos tipos? (luego hubo alguien, otro colgao de aquella \u00e9poca, Rub\u00e9n Ramos, que se dedic\u00f3 a poner en su blog las canciones de esta C60), pero daba igual, entender o no entender\u2026 no era el momento ni el lugar, un domingo a las seis de la tarde despu\u00e9s de una paella y mil cervezas, delante de una obra que no se sabe si es teatro, no se puede entender casi nada, como dec\u00eda el conductor de aquella ceremonia musical a prop\u00f3sito de la letra de no s\u00e9 qu\u00e9 canci\u00f3n de ese otro Godard (\u00bfser\u00eda este tambi\u00e9n un impostor?). La cuesti\u00f3n all\u00ed no era entender (porque a m\u00ed adem\u00e1s lo que me gustaba era Dyango, como seguro que al tipo que estaba ah\u00ed hablando), sino inventar(se), volar y olvidarse, o jugar a volar, que debe ser parecido, o simplemente jugar, jugar a que hacemos teatro, pero que no lo parezca\u2026 y a ver qu\u00e9 pasa. Ahora era el turno de una tal Joyce, que ven\u00eda de las playas de R\u00edo, y que apuntaba haber sido una mujer preciosa, como corresponde a este escenario de ensue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero: Joyce era una adolescente rechoncha en 1968 y una se\u00f1ora ca\u00f1\u00f3n en 1980; a veces, la gente mejora con los a\u00f1os. Un ejemplo de que la gente puede mejorar con los a\u00f1os. Y decimos ca\u00f1\u00f3n sin faltar, porque su cerebro es grande y sus discos los mejores. Discos, tiene m\u00e1s de 30. Los grab\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os en otro hemisferio, pero en la misma \u00e9poca. Joyce hac\u00eda lo suyo en la misma \u00e9poca en que Queen, Led Zeppelin y Deep Purple grababan sus discos. En nuestro hemisferio, y por desgracia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, eran historias de supervivientes, que vuelven camuflados con su bendito teatro de todos los d\u00edas, porque para viajar hab\u00eda que tener sobre todo ganas, ganas de remover y removerte, ganas de ir y \u2014si se puede\u2014volver, volver antes de que se acabe el juego, de que caiga el tel\u00f3n, de que la ilusi\u00f3n se rompa y se acabe la fiesta. (Creo que fue entonces que entr\u00f3 Carles Santos, llegaba tarde \u2014\u00bfqu\u00e9 hac\u00eda Carles ah\u00ed un domingo por la tarde?, \u00bfhabr\u00e1 comido tambi\u00e9n paella?, \u2014, se sent\u00f3 en una butaca de las primeras filas, otro fantasma de la mano de mil historias, listo para seguir, para seguir estando ah\u00ed, en la escena de los otros, para ver qu\u00e9 pasa, para seguir viendo qu\u00e9 pasa\u2026 s\u00ed, hurra, mil hurras tambi\u00e9n por Carles.) En realidad, la fe no estaba en la m\u00fasica, ni en el teatro\u2026 \u00bfA qui\u00e9n le importaba si eso era o no era teatro? Yo creo que sab\u00eda m\u00e1s o menos a qui\u00e9n, pero prefer\u00eda no detenerme en eso, sino en la posibilidad, la de estar ah\u00ed, de seguir estando, de seguir disfrutando con la distancia que va de lo uno a lo otro, del m\u00fasico al cartero, del actor al espectador, del int\u00e9rprete al interpretado, del acto a la posibilidad, del que est\u00e1 al que ya no est\u00e1, de la vigilia al sue\u00f1o, de ese tipo que est\u00e1 ah\u00ed hablando hasta m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y dejadme que os cuente c\u00f3mo vivimos Que explique por qu\u00e9 crecimos as\u00ed: Mal. Torcidos. Torcidos y anudados como higueras. Dejadme que lo cuente y lo vais a entender: La culpa es de la coraza del armadillo La culpa es de la capa gruesa, la manta que cubre, El fantasma, el espejismo, el reflejo que utiliz\u00e1bamos para esconder lo que en realidad \u00e9ramos: Ni\u00f1os.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Eso del armadillo era de The Jam y de una canci\u00f3n que se llamaba precisamente Ghosts; la advertencia del fantasma, \u201cno os endurezc\u00e1is, o endureceros s\u00f3lo lo indispensable\u201d. Y as\u00ed se continuaban los hurras y los vivas a aquellos perdedores que no tuvieron la arrogancia de creer que su tragedia fuera la tragedia del mundo\u2026 como mucho se trataba de su teatro, su teatro personal y compartido por un nosotros inventado para cada obra, para cada canci\u00f3n, un nosotros compa\u00f1eros de viaje, creado desde cada escenario. Vivas y luego maldiciones, maldiciones al mercantilismo, al cinismo, al posmodernismo, a la abstracci\u00f3n, a la b\u00fasqueda desesperada de \u00e9xito, a la falsa rebeli\u00f3n y la pose decadente, a la cultura seria y la literatura importante, a la pintura sin pelotas y la m\u00fasica imb\u00e9cil, a los ensayistas cr\u00edpticos y al arte provocativo, a los macrofestivales, las videoinstalaciones y qu\u00e9 s\u00e9 yo a cuantas cosas m\u00e1s, y al final, s\u00ed, unas risas, y la celebraci\u00f3n, el teatro de la identificaci\u00f3n y la diferencia, el teatro del recuerdo, el recuerdo de nosotros mismos convertidos en el presente de una posibilidad pasada, en un aqu\u00ed estamos, porque\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Todo desaparece, al final. Todo muere. La alegr\u00eda del taxidermista, eso es lo que somos. Todo muere. Menos las piedras. Ellas se quedan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y porque la memoria no era el mito de esos pasados, sino las ganas de todos los presentes, sobre todo las ganas, simplemente las ganas de un aqu\u00ed y un ahora, es decir, de una forma de hacer presente y de hacerse presente, de situarse en escena, de dejarse ver y al mismo tiempo ocultarse (porque as\u00ed nos mostramos mejor), de hacer teatro como quien no lo hace, o al rev\u00e9s, como ese locutor que volv\u00eda otra vez con su voz lenta, como un eco del pasado viajando por el tiempo, llenando el espacio de aquella tarde, o de aquella noche, de aquel lugar inventado, de aquel teatro puesto en pie en toda su transparencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s sea cierto lo que dec\u00eda Bill Hicks: esto (el vivir) es un paseo, un viaje. S\u00f3lo un viaje. As\u00ed que, mientras dure, mejor bailar. Porque, al final, s\u00f3lo quedar\u00e1n las piedras. Y a ellas, todo esto, todo lo nuestro, nuestra ansia de permanencia, nuestra ansia de trascendencia, les importa un r\u00e1bano. Lo cant\u00f3 Peggy Lee: \u201c\u00bfEs esto todo lo que hay? \u00bfEs esto todo lo que hay? Si esto es todo lo que hay, amigos, entonces sigamos bailando Saquemos la bebida y hagamos una fiesta\u201d. Claro, porque si no fuera por aquel espacio, por aquel escenario, por aquella fiesta, qu\u00e9 ser\u00eda de aquello, 11 canciones en una C 60, m\u00fasica interpretada con mejor o peor fortuna por aquella banda; ahora todo aquello, todos nosotros, no \u00e9ramos s\u00f3lo parte de un concierto, sino del teatro de ese concierto; eran aquellas canciones y el teatro de sus historias, o sea, de sus vidas, de nuestras vidas, una ceremonia o un paneg\u00edrico, como dec\u00eda el t\u00edtulo de la obra, un puro juego y sobre todo una fiesta envuelta en un gui\u00f1o, que es lo que se hace cuando se re\u00fane un grupo de personas con ganas de celebrar algo, como dec\u00eda aquel otro fantasma de mi infancia\u2026 hermanos, estamos aqu\u00ed reunidos\u2026 y ah\u00ed est\u00e1bamos, s\u00ed, una vez m\u00e1s, reunidos en esa otra ceremonia del teatro, aunque con menos dogmas y m\u00e1s ganas de fiesta, o al menos eso cre\u00edamos entonces. Arriba la ternura, la voz de la ternura y la paciencia y la empat\u00eda. Y el cari\u00f1o, aunque suene hippie. Y el amor, joder; aunque suene muy hippie. Arriba el amor. Vamos al amor. Despu\u00e9s de varios d\u00edas de festival, despu\u00e9s de todos aquellos radicales del Lliure, hab\u00eda acabado ah\u00ed, viajando a trav\u00e9s de la memoria de los otros, de desconocidos con nombres raros, mientras hac\u00eda la digesti\u00f3n, arrullado por aquella especie de concierto disfrazado de media noche.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y si suena cursi, qu\u00e9 le vamos a hacer. Arriba la cursiler\u00eda y el sentimiento, y Arriba la emoci\u00f3n. No hay que temerle a la emoci\u00f3n; nadie se muere por eso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de las instalaciones audiovisuales del grupo Berlin, documentales a varias voces del infierno de lo social, de la interpretaci\u00f3n de un texto convertido en actuaci\u00f3n, es decir, en juego por Tom\u00e1s Aragay, de volver a disfrutar con N\u00faria Lloansi, con Juan Loriente (qu\u00e9 maestro de la escena, de su escena), despu\u00e9s de tanto teatro y tantos teatros, del teatro de las \u201cnuevas\u201d tecnolog\u00edas y las identidades, el teatro del compromiso y los lenguajes, el teatro de lo social y de lo p\u00fablico\u2026 acab\u00e9 volando con mi teatro personal (el \u00fanico teatro cre\u00edble), viajando con aquellos fantasmas, viviendo una historia multiplicada por mil, mi(s) historia(s) \u2014como dec\u00eda ese otro Godard, este s\u00ed Jean-Luc\u2014 del teatro, mientras segu\u00eda aquella voz con nostalgias de otro tiempo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s todo esto vaya de pureza, despu\u00e9s de todo. Arriba la pureza, y arriba Joyce, la flor m\u00e1s hermosa de las playas de Rio. \u00a1Arriba! Pues s\u00ed, arriba, arriba Joyce y arriba Sergi, y Kiko Amat, y esta banda de piraos que est\u00e1n ah\u00ed haciendo teatro como si no lo hicieran, y esta otra banda que estamos aqu\u00ed sin saber que hacemos teatro tambi\u00e9n y lo bien que se pasa haci\u00e9ndolo, arriba todos, incluso el teatro, arriba el teatro, hasta el Teatre Lliure\u2026 bueno, eso no\u2026 o s\u00ed, qu\u00e9 co\u00f1o, un d\u00eda es un d\u00eda, arriba el Teatre Lliure, por las paellas de puta madre que nos dan, \u00bfque no son de puta madre?, pues da lo mismo, arriba tambi\u00e9n, y arriba yo, por acordarme de todo esto que pas\u00f3 aquella tarde de hace mil a\u00f1os y de sus profetas de media noche, y volverme a inventar, entonces y ahora, lo que era el teatro y lo que pod\u00eda haber sido, lo que era yo y lo que no fui, y lo que eras t\u00fa y tu teatro, que sin querer serlo era m\u00e1s teatro todav\u00eda. \u201cPresencia, empat\u00eda, compasi\u00f3n: un nuevo lenguaje ha hecho irrupci\u00f3n en pol\u00edtica con esas palabras. Esas palabras testimonian una ruptura en el enfoque de los problemas de la identidad y de la representaci\u00f3n. Ponen de manifiesto el hecho de que la relaci\u00f3n de identidad entre los ciudadanos y los gobernantes ya no puede seguir siendo pensada en t\u00e9rminos sociol\u00f3gicos, seg\u00fan el modo de una figuraci\u00f3n [\u2026] De esa manera, un imperativo de presencia y una expectativa de compasi\u00f3n han reemplanzado una exigencia de representatividad que ya no tiene un sentido claro. El hecho de estar presente ha reemplazado el proyecto de hacer presente (repraesentare).\u201d Pierre Rosanvallon, La legitimidad democr\u00e1tica. Imparcialidad, reflexividad, proximidad (Buenos Aires, Manantial, 2009, p. 271)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C 60. 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